La persona y la personalidad

Introducción

La personalidad es una organización interna del individuo que se exterioriza a través de su conducta y apariencia. Por ello entendemos lo que piensa, siente, cree, motiva, impulsa ... un individuo. Sin embargo, la personalidad es algo que no se puede conocer por la simple visión de las personas. Mediante el estudio de la apariencia y conducta habitual podemos deducir la organización interna de un individuo. La personalidad hace referencia a cómo es y cómo se manifiesta un individuo ante sí mismo y ante los demás.

Conociendo la personalidad de nuestros pacientes podremos predecir cuál será su comportamiento ante una determinada situación o al menos, entenderlo.

Características generales de la personalidad

Todos los autores están de acuerdo en una serie de aspectos comunes sobre la personalidad que es necesario conocer.

Cada individuo tiene su personalidad propia que le hace único y distinto del resto. No obstante, hemos de tener en cuenta que al vivir en sociedad y tener una educación, cultura y vivencias similares, hay algunos aspectos de la personalidad que se repiten en varios individuos. Esta circunstancia ha permitido agrupar a las personas en diferentes tipos de personalidad.

La personalidad no se puede observar directamente, pero estudiando la conducta del individuo podemos deducirla.

Cuando se habla de personalidad se hace referencia a la conducta. Por conducta hemos de entender tanto la que se manifiesta externamente (callado → no habla; tacaño → nunca paga un cortado; desordenado → todo lo deja tirado ...) como la que no se manifiesta (emociones → en realidad tiene ganas de llorar y no llora; pensamientos → si no los cuenta nunca los sabremos; motivaciones → ¿estudiamos realmente por saber o por independizarnos? ...). Todo esto es personalidad.

La personalidad de un individuo es más o menos estable y duradera, propiedad que nos sirve para saber cuál será su modo habitual de responder ante determinadas situaciones.

Esta última característica es importante porque si fuera muy variable no podríamos predecir ni anticipar nada.

La personalidad es única y bastante estable.

Formación y componentes de la personalidad

El comportamiento del individuo en las primeras etapas de la vida es imprevisible y algo caótico. El niño necesita explorar el mundo y nutrirse de él. A medida que pasan los años se van acumulando experiencias y la personalidad se debe ir convirtiendo en una base sólida.

La personalidad de un individuo está formada por: temperamento, carácter, creencias, actitudes, valores, motivaciones, aptitudes y autoconcepto.

Temperamento

Tiene un marcado carácter hereditario (herencia biológica) y se define como el tono emocional y afectivo con el que el individuo vive y afronta su vida. Está relacionado con la capacidad de excitación del cerebro, del sistema nervioso autónomo y del sistema endocrino.

Puesto que tiene un carácter hereditario importante, es una parte de la personalidad muy difícil de modificar porque con ella “se nace”.

Ante el mismo hecho el comportamiento de cada persona dependerá de la capacidad de excitación de su sistema neuroendocrino y, por tanto, cada uno tiene un tono emocional y afectivo distinto.

Carácter

Es aquella parte de la personalidad que adquirimos al relacionarnos con otras personas y con el ambiente que nos rodea. Es decir, es el conjunto de hábitos de comportamiento. El carácter, al contrario que el temperamento, es adquirido y, por tanto, modificable. Con el temperamento se nace pero el carácter se hace.

Creencias

Se trata de cómo percibimos la realidad a partir de la información que tenemos sobre multitud de aspectos: personas, cosas, instituciones, religiones, comportamientos, etc.

Las creencias primarias son aquellas que se desarrollan en nuestra infancia a partir de experiencias vividas. Una infancia feliz puede hacer desarrollar la creencia de que el mundo es acogedor. Un niño abandonado por sus padres puede desarrollar la creencia de que no hay que confiar en nadie porque el mundo es hostil y al final, siempre te dejan solo. Un niño maltratado por sus profesores puede desarrollar la creencia de que la autoridad siempre es mala.

A medida que vamos socializándonos, estudiando, relacionándonos en el campo laboral, teniendo contacto con otras culturas cuando viajamos, iremos desarrollando nuevas creencias.

Actitudes

La actitud es la predisposición que tenemos frente a las personas, los hechos o los objetos, y viene determinada por nuestras creencias y sentimientos. El que la actitud sea positiva o negativa ante una determinada situación dependerá de tres factores:

  • Información recibida

  • Grupo con el que queremos identificarnos

  • Necesidades personales

Ejemplo: al paciente de la 304 todo lo ve mal: no quiere comer, se niega a tomar la medicación, cualquier programa de la tele le aburre, no se asea, cuando lee la prensa lo que cuenta le parece falso y de poca calidad ... Este paciente tiene una actitud negativa hacia la vida. En cambio, el paciente de la 333 tiene esperanza, quiere salir pronto del hospital y reencontrarse con los amigos y vecinos .... Quizá esta persona tenga la creencia de que no todo es el bienestar familiar y económico, y que tiene suerte en la vida porque muchos jóvenes mueren y sufren por enfermedades más graves, de modo que sus padecimientos se los toma “más deportivamente”. Este paciente tiene una actitud positiva ante la vida.

Una buena actitud es salud.

Valores

Son las creencias que guían nuestras acciones y juicios. Se trata de una valoración personal de las creencias: lo que cada uno considera bueno o malo, correcto o incorrecto, muy importante o nada importante, etc. Los valores de cada uno se van adquiriendo como consecuencia del aprendizaje a través de la familia, profesores, amigos, ídolos ... Cada individuo, por tanto, tendrá su sistema de valores en el que primarán unos sobre otros.

Ejemplo 1: Miguelina Torres es una señora de 45 años que trabaja como TCAE en un hospital comarcal. Sabemos que para ella la sinceridad es una de las cosas más importantes. Por eso, en muchas ocasiones y pasando vergüenza, ha sido capaz de comunicar a la supervisora sus propias actuaciones erróneas aún cuando nadie las había detectado. Antonio Delgado es otro TCAE que trabaja con Miguelina. Para él es primordial el “compañerismo”, de tal forma que es capaz de encubrir a cualquier colega para evitarle problemas. Antonio nunca ha comprendido cómo Miguelina no le pidió ayuda para que la supervisora no se enterara de su error.

La escala de valores de cada uno determina su actuación ante una situación.

Ejemplo 2: María Medina es una profesora de 48 años, trabaja en un colegio, está casada y tiene cuatro hijos. Su característica principal es ser muy eficiente y ocuparse de todo: es buena madre, buena esposa, buena profesora, buena compañera .... El mayor de sus hijos sufrió un grave accidente de moto que lo tiene en coma profundo en la UCI (Unidad de Cuidados Intensi vos). María lleva dos meses acudiendo todos los días a las horas de visita permitidas y continúa trabajando y atendiendo a su familia. No quiere que esta situación altere la vida de nadie: ni la de su familia, ni la de sus alumnos, ni la de sus compañeros. Lo cierto es que María se ha ido deteriorando, está ansiosa, cansada y triste. A lo largo de estos meses ha llegado a comprender que también es importante pensar en ella y dedicarse algo de tiempo. Por eso ha decidido hablar con su marido y hermana para organizar turnos de visita a la UCI.

Ha cambiado su escala de valores, ser eficiente y ocuparse de todo ya no es lo más importante, a decidido darse algo más de importancia a ella misma.

En conclusión:

  • Cada persona tiene sus valores y los prioriza de acuerdo con sus vivencias.

  • No hay valores correctos o incorrectos, lo que sí hay son valores incompatibles. Difícil puede ser la convivencia entre dos personas con escalas de valores muy diferentes.

  • Los valores, en general, son relativamente estables, pero situaciones difíciles en la vida pueden hacerlos descender o ascender en la escala personal.

Motivaciones

Son necesidades o deseos que surgen para conseguir un fin. Las motivaciones son variables y, como no podía ser menos, cada cual tiene las suyas. Los humanos no tenemos una única necesidad o deseo, somos un tanto complicados. A veces tenemos que satisfacer varias necesidades a la vez (trabajo, vivienda, sueldo fijo, coche, hijos, equipo de música ...) y si no lo conseguimos podemos llegar a la frustración y, por tanto, a un comportamiento inusual. Aunque cada cual tiene sus motivaciones es evidente que para llegar a ser una persona sana es imprescindible tener cubiertas una serie de necesidades.

Carl Rogers

Rogers plantea que todo organismo nace con ciertas capacidades, aptitudes o potencialidades innatas y la meta de la vida es satisfacer este proyecto genético y convertirse en lo mejor que uno puede llegar a ser. A este impulso biológico lo llamó Tendencia a la realización.

Aunque Rogers sostenía que la tendencia a la realización caracterizaba a todos los organismos vivos, advirtió que los seres humanos también forman imágenes de sí mismos o autoconcepto.

Cuando nuestro autoconcepto corresponde a nuestras capacidades innatas es probable que nos convirtamos en lo que Rogers llamo una persona con funcionamiento óptimo. Dichas personas deciden por sí mismas qué desean hacer y en quien quieren convertirse aún cuando sus elecciones no siempre sean acertadas. No se dejan dominar por las expectativas que otra gente tiene para ellas. Las personas con funcionamiento óptimo también se abren a la experiencia y por lo tanto están dispuestas a ser el yo que realmente son.

De acuerdo con Rogers, la gente tiende a funcionar de manera óptima si crece con consideración positiva incondicional, es decir, la experiencia de ser tratado con calidez, respeto y amor independientemente de sus propios sentimientos, actitudes y conductas. Pero a menudo los padres y otros adultos ofrecen a los niños lo que Rogers llamó consideración positiva condicional, es decir, sólo valoran y aceptan ciertos aspectos del niño, en este sentido, la calidez, respeto y amor que el niño recibe de los demás depende de que se comporte de ciertas maneras y satisfaga ciertas condiciones.

Según Rogers, al perder de vista su potencial innato la gente se vuelve coartada, rígida y defensiva, se siente amenazada y ansiosa. Como su vida es dirigida de acuerdo a lo que otras personas desean y valoran, es poco probable que experimente mucha satisfacción verdadera en la vida.

Abraham Maslow

Para Maslow las motivaciones humanas se encuentran ordenadas según su grado de importancia:

  1. Necesidades biológicas básicas (comer, beber, dormir, etc)

  2. Seguridad física y psíquica

  3. Afecto y pertenencia a grupo social

  4. Autoestima y estimación social

  5. Autorealización

Las necesidades deben ser satisfechas ordenadamente. Sólo las personas que han madurado y desarrollado los tres primeros niveles pueden considerarse sanas. A partir de aquí podrán abordar con seguridad el cuarto nivel y luego, el quinto.

Ejemplo: Alfonso es un camarero de 40 años que busca siempre la aceptación de los demás en el trabajo y en el entorno familiar. Durante su adolescencia fue maltratado por sus padres por su hiperactividad y, como estudiante era “un desastre completo”. Todo esto hizo que no fuera bien considerado por los compañeros ni por los profesores. Como sus necesidades de afecto familiar y social no habían sido cubiertas en su momento, hoy, a los 40 años, trata de cubrirlas buscando la aceptación. La aceptación es su motivación. Si finalmente supera esta fase, probablemente podrá empezar a desarrollar adecuadamente su potencial humano. Si no lo logra, difícil será que llegue a la Autorealización.

Aptitudes

Es el conjunto de nuestras capacidades que permiten que nos adaptemos al medio y a las circunstancias.

Las aptitudes son enormemente variadas, dependen en buena parte de nuestro desarrollo y de lo que se hayan potenciado en nuestra infancia.

Autoconcepto

Como la propia palabra da a entender, se trata del concepto que tenemos de nosotros mismos. Es cómo se comporta, piensa y siente el individuo con respecto a sí mismo. Si nos referimos a nuestro autoconcepto sería: que es lo que pienso de mí, que es lo que siento que soy, cómo creo que me comporto.

El autoconcepto es el resultado de la suma o interacción entre el conocimiento de uno mismo y la evaluación o valoración que hacemos de nosotros mismos:

Autoconcepto = Conocimiento de sí mismo + Valoración de sí mismo

Para poder conocerse a sí mismo hay que analizar tres aspectos: la imagen real (lo que soy), la imagen ideal (lo que me gustaría ser) y la imagen social (lo que creo de mí en función de las opiniones de los demás). Respecto a cómo nos evaluamos lo llamamos autoestima.

Si ya hemos comprendido lo que es el autoconcepto y la autoestima, podemos llegar a cuatro conclusiones importantes:

  • Cuando la autoestima y el autoconcepto son altos, los individuos serán emocionalmente estables porque casi todo concuerda. Lo que es, lo que consigue y la estima de los demás, coinciden con lo que aspira a ser y a conseguir.

  • Cuando la autoestima y el autoconcepto son bajos, los individuos serán emocionalmente inestables porque se desprecian y desaprueban. En estas circunstancias se impide el desarrollo y realización como personas

  • Un paciente con una baja autoestima evolucionará peor, y tardará más en recuperarse que otro con una autoestima alta.

  • Un TCAE con baja autoestima desarrollará peor su trabajo que otro con una autoestima alta.

De todos estos componentes de la personalidad la gran mayoría son adquiridos. Son claramente innatos (heredados) el temperamento y buena parte de las aptitudes.

Personalidad normal y anormal

Lo que para unos puede ser normal, para otros puede resultar rarísimo. Las cosas en la vida dependen de múltiples factores y no hay una línea divisoria clara que separe “lo bueno, lo normal, lo positivo” de “lo malo, lo anormal, lo negativo”. Con la personalidad ocurre exactamente lo mismo.

Es frecuente que ante situaciones puntuales todos hayamos tenido un comportamiento extraño, lo cual no es condición para encuadrar a un individuo dentro de la personalidad anormal. Sólo cuando los comportamientos anormales se perpetúan en el tiempo y llevan a un deterioro de la salud (físico, psíquico y/o social) es cuando podemos hablar de personalidad anormal.

Para hablar de personalidad anormal debe haber un comportamiento anómalo que se prolonga en el tiempo y que deteriora la salud.

Tipos de personalidad

Cada uno tiene su personalidad. A pesar de eso, es frecuente encontrar personas con comportamientos similares. Tú tienes un tipo particular de personalidad porque posees una manera característica de comportarte. Hay personas que comparten contigo esas mismas características y otras, que prácticamente no comparten ninguna. El conocer las características del comportamiento de cada uno permitirá comprender mejor a los demás y a nosotros mismos.

A lo largo de la historia los hombres han intentado establecer categorías o tipos de personalidad para tratar de explicar las similitudes y diferencias entre las personas.

Existen infinidad de sistemas de clasificación. Nosotros sólo vamos a presentar las líneas básicas del más utilizado en el mundo, el llamado Myers-Briggs Type Indicator (Indicador de Tipo Myers-Briggs).

Se basa en las preferencias de las personas en cuatro campos:

  • cómo y dónde consiguen su fuerza o energía vital,

    • introvertido: en su interior

    • extrovertido: en el exterior

  • a qué prestan atención y cómo,

    • sensorial: orienta la vida al presente

    • intuitivo: orienta la vida al futuro

  • qué sistema emplean para decidir,

    • racional: mi objetivo es la verdad. Decido con la cabeza

    • emocional: mi objetivo es la armonía. Decido con el corazón

  • qué tipo de vida adoptan,

    • calificador: planifico mi vida. Me gusta terminar las cosas

    • perceptivo: soy flexible ante la vida. Me gusta empezar las cosas.

Así, habrá pacientes que prefieran una comunicación más íntima y otros, por el contrario, más compartida. Unos preferirán pasar más tiempo acompañados y otros, por el contrario, preferirán que las visitas sean cortas. Y así sucesivamente con todo. Para atender adecuadamente al paciente eres tú el que tiene que comprenderlo y, si fuera necesario, adaptarte a sus necesidades.

Combinando los 8 tipos básicos entre sí se obtiene 16 tipos de personalidad. Ejemplos: 1) introvertido – sensorial perceptivo – emocional, 2) introvertido – sensorial calificador – emocional , 3) extravertido –sensorial calificador – racional , ... y así hasta llegar a 16).

Observando el comportamiento y apariencia de los pacientes podemos llegar a esbozar las características generales de su personalidad y así poder actuar en consecuencia. Teniendo en cuenta el tipo de personalidad de cada paciente podremos mejorar muchas cosas: la comunicación, el entendimiento, la atención, la comprensión, la tolerancia ... , así nos ocuparemos de su salud de manera integral.

Mecanismos de defensa de la personalidad

Muchas personas para poder afrontar el dolor, el estrés y la ansiedad que provoca una situación que amenaza su estabilidad utilizan, de forma automática e inconsciente, comportamientos que les permiten disminuir ese dolor, estrés o ansiedad. A estos comportamientos los llamamos mecanismos de defensa porque el sujeto está defendiéndose contra una situación que le agrede.

Hay personas que piensan que se han pasado la vida defendiéndose de cosas que le agreden pero, aunque sea cierto, eso no quiere decir que siempre estén utilizando mecanismos de defensa.

Para que así fuera, todas sus actuaciones y comportamientos tendrían que haber sido inconscientes y automáticos, es decir, ni pensados ni meditados previamente. Un mecanismo de defensa no es una estrategia profundamente pensada, sino algo que surge de manera espontánea.

Existen muchos mecanismos de defensa. Los más habituales son los siguientes.

Negación

El individuo niega por completo una realidad. Ejemplo: Pedro acaba de ser diagnosticado de diabetes, ha sido informado y no sigue el tratamiento porque, según él, los médicos se han equivocado de diagnóstico.

Inhibición

La respuesta a la amenaza es la no respuesta. El sujeto es incapaz de responder emocionalmente a la amenaza. Ejemplo: María acompaña a Ismael a la consulta para una revisión de su trasplante hepático. El médico les informa que el nuevo hígado no está respondiendo como se esperaba y que hay que incorporar a Ismael a la lista de espera para un nuevo trasplante. La situación es bastante crítica porque puede que cuando se consiga un donante sea tarde. María se muestra indiferente ante el diagnóstico, no responde, no pregunta nada al médico, no tiene ganas de llorar, no siente tristeza... María sigue su ritmo de vida normal como si nada hubiera pasado.

Represión

Cuando oímos que alguien se reprime estamos dando a entender que creemos que quiere o siente algo distinto a cómo se muestra. El individuo suprime su respuesta emocional ante una realidad. No niega la realidad, lo que niega son sus sentimientos hacia ella.

Ejemplo: a Laura le han informado que tras el último infarto su corazón está “muy tocado”. Al volver a casa con su familia, las ganas de llorar son inmensas porque piensa que pronto dejará de estar entre ellos. Sin embargo, se traga las lágrimas y se comporta como si nada fuera a ocurrirle.

Formación reactiva

En este caso, ante un sentimiento reprimido, se produce un comportamiento totalmente contrario al sentimiento.

Ejemplo: Lorenzo es un señor que tiene sentimientos homosexuales y nunca se ha permitido mantener ni mostrar ese tipo de relación que desea (sentimiento reprimido). Lorenzo, ante sus amigos y compañeros de trabajo se mofa y burla de los homosexuales (comportamiento contrario al sentimiento).

Conversión

Se transforma una carga emocional reprimida en un síntoma y/o signo.

Ejemplo: Virginia es una mujer de 47 años que acude regular mente a su centro de salud por un dolor de cuello y espalda. Lleva varios años con este problema y el médico ha observado que acude con este síntoma cuando su hijo “ha vuelto a caer en la droga”.

Ejemplo: Juan Luis es cirujano cardiaco. Lleva dos años con una gran sobrecarga laboral, muchas guardias y operaciones. Ha aumentado su ritmo de trabajo para poder comprar un chalet a su familia y pagar los estudios en Estados Unidos a su hija mayor. Aparentemente Juan Luis está bien a pesar de no poder disponer de todo el tiempo que le gustaría para estar con la familia. Hace unos días descubrió que en su bien dotado cuero cabelludo tenía tres “calvas” redondas.

No todos los dolores son debidos a una carga emocional reprimida. No obstante, este mecanismo de defensa se observa con mucha frecuencia en las consultas de Atención Primaria.

Desplazamiento

El individuo traslada (desplaza) su respuesta a otra situación o persona.

Ejemplo: Ignacio es un agradable camarero y muy buen compañero de trabajo. Ante el diagnóstico de carcinoma de pulmón se siente impotente y con rabia por no haber dejado el tabaco hace muchos años. Esta ira la vuelve contra sus colegas, mostrándose intransigente y déspota.

El desplazamiento es un mecanismo de defensa muy utilizado en el trabajo. Algunas veces, cuando estamos sometidos a estrés laboral y nuestros superiores no dejan de darnos órdenes, la ira que esta situación nos produce la descargamos (desplazamiento) con nuestros pacientes.

Proyección

Implica expulsar fuera de sí y situar en los demás comportamientos, sentimientos o deseos que repudiamos en nosotros mismos. Es decir, la persona no identifica su problema en ella misma, sino en otra. Se convence de que el problema no es de ella.

Ejemplo: Carmen es una TCAE que en su trabajo se caracteriza por solicitar siempre la ayuda de algún colega, incluso para las tareas más sencillas. Sin embargo, cuando es reclamada por los pacientes se le oye murmurar: “Qué barbaridad. Ya le he explicado lo que tenía que hacer. Desde luego.... ¡Tienen el dedo pegado al timbre!”.

Sublimación

En este caso aquello que provoca angustia es sustituido por alguna actividad que la sociedad valora muy positivamente.

Ejemplo: las personas que viven solas, no tienen amigos y poseen una autoestima baja. La angustia que genera esta situación la enmascaran dedicando todo su tiempo a actividades de ayuda social voluntaria (ONGs, órdenes religiosas, cuidado de ancianos y personas enfermas, comedores y casas de acogida ...), hemos destacado la palabra “todo” porque debe ser un vuelco completo y absoluto sobre la actividad.

Racionalización

El individuo, con la finalidad de tranquilizarse, le da a la situación amenazante una explicación totalmente razonada.

Regresión

El individuo adopta conductas propias de etapas anteriores.

Es el mecanismo de defensa más frecuente en los ancianos abandonados por su familia. Típica frase de “mi abuelo se comporta como un niño”.

Ejemplo: Doña Berta, una anciana de 82 años, está hospitalizada. En la valoración inicial del PAE (Plan de Atención de Enfermería) consta que es totalmente autónoma e independiente, sin embargo llama continuamente al TCAE para que le ayude a comer, le acompañe al servicio, le ayude a vestirse y asearse .

Otro ejemplo de una regresión es el típico caso de los “celos del hijo único cuando nace un hermano”. El niño, a partir de este momento, puede volver a perder el control de los esfínteres, pide el chupete y el biberón.

Los mecanismos de defensa son necesarios porque disminuyen nuestra ansiedad en situaciones amenazantes. Realmente funcionan bien en cortos períodos de tiempo, pero cuando la situación amenazante se prolonga mucho no es saludable vivir en un perpetuo mecanismo de defensa.

En estos casos es preferible encarar los conflictos y resolverlos.

Todas las personas utilizamos de forma inconsciente mecanismos de defensa. En ocasiones son fructíferos, porque favorecen una adaptación positiva a la realidad. Si se utilizan de manera ineficaz, rígida y repetitiva, no sólo no serán fructíferos, sino que pueden dar lugar a personalidades anormales.

Las pruebas objetivas

Para no depender de las habilidades de un entrevistador o de las habilidades interpretativas de un observador en la evaluación de la personalidad, los psicólogos diseñaron las pruebas objetivas o inventarios de personalidad. Suelen presentar la estructura de un cuestionario, y consisten en una serie de preguntas destinadas a medir el grado en que un individuo posee un rasgo de personalidad, una gama de sentimientos o una forma de conducta.

Se aplican y califican de acuerdo con un procedimiento estándar. Por lo general, se elaboran de forma que la persona simplemente elija un sí o no como respuesta o seleccione una respuesta entre varias opciones. Se llaman pruebas objetivas porque son calificadas por igual por cualquier examinador experimentado y la interpretación viene dada a partir de la cuantificación de las respuestas. Tres de los cuestionarios de personalidad más conocidos son:

  • MMPI (Inventario Multifásico de la Personalidad de Minnesota).

  • 16 PF (Cuestionario de 16 factores de la personalidad de Cattell).

  • BFQ (Big Five Questionnaire).

Las pruebas proyectivas

Los teóricos psicodinámicos creen que la gente, a menudo, no tiene conciencia de los determinantes de su conducta, tienen muy poca confianza en las pruebas objetivas de personalidad que se basan en autoinformes. En lugar de ello, prefieren usar pruebas proyectivas de personalidad, que constan de estímulos ambiguos capaces de producir un número ilimitado de respuestas.

Son las pruebas más utilizadas para evaluar el inconsciente, es decir para conocer los instintos y sentimientos ocultos para el sujeto y que pueden ser causa de conflictos. Se basan en la idea de que las personas proyectan continuamente sus percepciones, emociones y pensamientos en el medio exterior sin ser conscientes de ello.

Para su aplicación, se muestra al sujeto un estímulo ambiguo, un material esencialmente sin significado o alguna imagen vaga y se le pide que explique lo que significa el material para ella, que describa o relate una historia relacionada con dicho estímulo. Las pruebas proyectivas más conocidas son: el Rorschach, el Test de Apercepción Temática(T.A.T. de Murray)

  • Test de Rorschach, se trata de 10 láminas con manchas de tinta, cinco de las cuales están en blanco y negro y cinco contienen color. Al sujeto se le pide que diga qué es exactamente lo que ve encada una de las láminas. Posteriormente el evaluador le pide a los sujetos que revisen las manchas y que diga que fue lo que le llevó a sus impresiones ¿Qué región de la mancha? ¿Qué color? ¿Qué sombras?.

  • El TAT de Murray, está constituido por 20 láminas que presentan a una o más figuras humanas en situaciones ambiguas. A la persona se le muestran las tarjetas una por una y se le pide que escriba una historia completa acerca de cada imagen describiendo la situación actual e indicando qué es lo que sucedió previamente y lo que va a ocurrir después. Mediante el análisis de los relatos es posible conocer cuáles son las motivaciones, sentimientos y conflictos (como necesidad de afecto, fracaso reiterado, dominación de los padres, etc.) de la persona que realiza la prueba.