Educación sanitaria y programas de promoción de la salud

Introducción

No fue hasta comienzos del siglo XX cuando los gobiernos se dieron cuenta de que para conseguir un estado óptimo de salud es necesario educar a la población. En el Primer Informe del Comité de Expertos de la O.M.S. (1953) se decía:“Es necesario ayudar a las personas a alcanzar la salud mediante sus propios actos y esfuerzos”.

Evidentemente, para que las personas sepan qué actos y esfuerzos pueden favorecer su salud, será necesario educarlas. Para ello surgió una disciplina llamada Educación Sanitaria.

Educación sanitaria

Existen varias ideas sobre lo que debe ser la Educación Sanitaria porque a lo largo de los años su concepto ha ido cambiando.

Una definición sencilla de Educación Sanitaria es: educación de la población (sanitaria y no sanitaria) para conseguir aumentar su estado de bienestar. En la National Conference on Preventive Medicine, EE.UU., 1975 se dice que para llevar a cabo la educación sanitaria es necesario:

  1. Informar a la población sobre qué es la salud, la enfermedad y la invalidez y cómo puede la población mejorar y proteger su salud.

  2. Motivar a la población para que vaya adoptando prácticas y hábitos más saludables.

  3. Ayudar a la población para que adquiera conocimientos y capacidad para mantener esos hábitos saludables.

  4. Proponer cambios en el medioambiente que faciliten unas condiciones de vida sanas y unas conductas saludables.

  5. Promover la enseñanza, formación y capacitación de todos los agentes de la educación sanitaria de la comunidad.

  6. Investigar y evaluar las formas más efectivas para alcanzar los cinco puntos antes mencionados.

El equipo multidisciplinar

Son todas aquellas personas que contribuyen a que los individuos y la comunidad adopten conductas positivas de salud. Un agente de salud no tiene por qué ser, necesariamente, profesional sanitario. Por tanto, tendremos:

  • Agentes de salud que no son profesionales sanitarios: maestros, personal dedicado a la comunicación (periodistas, locutores ...), asistentes sociales, etc.

  • Agentes de salud que son profesionales sanitarios: médicos, DUEs, TAEs, etc.

Mención especial hay que hacer sobre los especialistas en Educación Sanitaria de los Servicios de Salud de las Comunidades Autónomas. Estos especialistas pueden ser sanitarios pero no siempre ocurre así. Los hay que son pedagogos, psicólogos, sociólogos... Los especialistas son responsables de planificar, organizar y programar las acciones que se van a llevar a cabo en educación para la salud. Además, se encargarán de formar a los agentes de educación sanitaria antes mencionados.

Así, la Educación Sanitaria es una disciplina que puede ser impartida por profesionales sanitarios y no sanitarios que han sido formados adecuadamente por especialistas en Educación Sanitaria.

El campo de actuación de la educación sanitaria

Actualmente no sólo se educa a la persona enferma, sino que tratamos de educar también al sano para que no enferme.

En un sentido amplio podemos decir que se recibe continuamente educación sanitaria a través de las influencias de todo nuestro entorno. Estas influencias pueden ser:

  • Influencias informales: las recibimos a través de la familia, amigos, vecinos, medios de comunicación, películas ... Este tipo de influencias en algunas ocasiones son negativas por desconocimiento, por mala información, por perseguir otros objetivos diferentes a la salud, etc.

  • Influencias formales: las recibimos a través de programas que se pueden desarrollar en la escuela, en el trabajo, en la comunidad y en los servicios de asistencia sanitaria. Este tipo de influencias son siempre positivas porque están planificadas y persiguen un único objetivo: mejorar la salud.

Así, a lo largo de nuestra vida vamos recibiendo educación sanitaria a través de influencias informales (familia, amigos, vecinos...) y formales (escuela, comunidad, servicios de asistencia sanitaria...).

Estrategias tecnológicas en la educación sanitaria

Para alcanzar los objetivos de la Educación Sanitaria es imprescindible que las personas estén bien informadas sobre la salud y la enfermedad. Los agentes de salud deben elaborar y hacer llegar a la población mensajes educativos capaces de persuadir.

Los expertos de la OMS clasifican los métodos de educación sanitaria en dos grandes grupos: bidireccionales y unidireccionales.

  • Métodos bidireccionales: se realiza un intercambio activo entre el agente de salud (médico, DUE, TAE, maestro, asistente social ...) y la persona a persuadir (enfermo, sano o familia). Estos métodos son muy aconsejables porque permiten que la persona sobre la que queremos actuar nos dé información sobre su estilo de vida, gustos, tradiciones, etc. De este modo podemos detectar y delimitar mejor los problemas para poder solucionarlos. Los métodos bidireccionales clásicos son: el diálogo, la charla, la clase y la discusión en grupo.

  • Métodos unidireccionales: las personas que reciben el mensaje no tienen la posibilidad de discutir su contenido con el agente de salud. Este tipo de métodos se utiliza para hacer llegar mensajes a grandes grupos o colectivos. Los métodos unidireccionales son:

    • Visuales: carteles, folletos, cartas, prensa .

    • Sonoros: radio.

    • Audiovisuales: cine, vídeo y televisión.

El diálogo en educación sanitaria

El diálogo educativo o conversación entre el TAE y la persona a educar (sano, enfermo, familiar) consiste en emitir una serie de ideas tras realizar un razonamiento adecuado. Así la persona que lo reciba podrá ir aceptando lo que le proponemos. El TAE aporta formación a la persona a educar y ésta ofrece al TAE información sobre su estilo de vida.

Consejos y reglas básicas:
  • Tener conocimientos básicos de psicología del desarrollo (o evolutiva), de la personalidad, de comunicación... para así poder adaptar el mensaje a la cultura y mentalidad de cada individuo.

  • Tener claro el concepto global de salud. Nos permitirá valorar no sólo el aspecto físico, sino el psíquico y social del individuo.

  • Tener conocimientos básicos del problema que posee el individuo y cuáles son las estrategias a seguir para conseguir el restablecimiento o la mejora de su salud.

  • Gánate la credibilidad de las personas. Predica con el ejemplo. Comienza por adoptar actitudes y hábitos sanos. Si no es así tus consejos “caerán en saco roto”. Recuerda que con nuestra conducta contribuimos mucho a educar a los demás (influencia informal). Nuestra forma de ser y de estar es la prueba evidente de que estamos realmente convencidos de lo que aconsejamos.

  • Ten tacto a la hora de aconsejar. No aportes nunca una solución que parezca una imposición personal. Trata de que la respuesta a los problemas la encuentre el propio individuo y adapte tus consejos a su propia vida.

Etapas y estrategias básicas de la educación sanitaria

¿A quiénes debemos educar sanitariamente? Por lo general, a la mayoría de los pacientes porque en nuestro país todavía “estamos en pañales” en educación sanitaria.

¿Cómo saber qué pacientes la necesitan realmente y sobre qué aspectos insistir en cada caso? Para ello hemos de seguir estos tres puntos:

  1. Detecta los problemas de salud del paciente. Cuando hables con él investiga sobre su estilo de vida:

    • Hábitos insanos: ¿por qué lo hace?, ¿cómo lo adquirió?.

    • Opiniones y creencias sobre sus hábitos: ¿cree que es perjudicial?, ¿lo hace por imitar a los demás?, ¿se lo enseñaron así?, ¿cree que está mal hacerlo?.

    • Intentos de eliminar el hábito insano: no quiere ni siquiera intentarlo, lo intentó alguna vez y fracasó, realmente le encantaría dejarlo “pero no puede”.

    • Dificultades para eliminar el hábito: psicológicas, sociales, culturales.

    • Una vez detectados los hábitos insanos, elige uno de ellos. No pretendas modificar varios a la vez porque corres el riesgo de que el paciente lo vea como una meta inalcanzable y, lógicamente, “tirará la toalla”.

  2. Motiva al enfermo. Esto es una tarea muy difícil en la mayoría de las ocasiones puesto que los enfermos tienen sus hábitos muy arraigados. Una buena estrategia es valernos de sus dolencias para motivarlo. El enfermo es siempre el que decide sobre sí mismo. No obstante, a continuación damos una serie de pautas para que aumenten tus probabilidades de llegar a motivarle:

    • Negocia con el enfermo objetivos fáciles de conseguir. No pretendas que una señora que nunca ha hecho ejercicio físico vaya, de repente, una hora diaria al gimnasio. Comienza proponiendo metas fáciles, por ejemplo caminar media hora diaria en terreno llano y que luego vaya aumentando cada semana 10 minutos hasta llegar a la hora.

    • Establece límites de tiempo. A todos nos es muy fácil decir “no puedo”, “no tengo tiempo”, “no estoy acostumbrado”.

    • Hazle ver que casi nada se consigue de un día para otro. El cuerpo y la mente tienen que acostumbrarse e ir aceptando el cambio poco a poco.

    • Busca hábitos sanos en los que sea muy difícil practicar, al mismo tiempo, el hábito insano. ¿Has visto alguna vez a alguien jugando al baloncesto y fumando? Trata de encontrar alguna o varias alternativas. Deporte, manualidades, paseos, cine, etc.

    • Elogia y refuerza todos sus logros, por pequeños que sean. Fomentará su autoestima y le dará fuerza y seguridad para seguir adelante. Nunca censures duramente sus fracasos porque dejarás su autoestima maltrecha.

  3. Mantén siempre una buena relación de ayuda. Aconseja al paciente que acuda a su Centro de Salud para que, si fuera necesario, lo incluyan en un programa y hagan un seguimiento. Es imprescindible que el paciente se apoye en algún profesional a la hora de cambiar los hábitos y remontar sus fracasos.

    • Instruye al paciente sobre cómo y por qué debe cambiar ese hábito insano. Para esto tienes que adquirir todos los conocimientos necesarios. Apóyate en tu equipo de trabajo y despeja con ellos todas las dudas que te surjan. Recuerda que es contraproducente que cada cual siga sus pautas porque esto desconcertará al enfermo.

En resumen, la Educación Sanitaria se desarrolla en tres etapas básicas: 1) Detectar el problema, 2) Motivar al paciente para que cambie los hábitos y 3) Ayudarle a realizar el cambio.

Programas de promoción de la salud y de prevención de enfermedades específicas

En todos los países desarrollados se han puesto en marcha programas de educación sanitaria con el fin de disminuir la aparición de determinadas enfermedades y la mortalidad derivada de su padecimiento. Se están realizando los programas porque se ha comprobado que las causas de aparición de dichas enfermedades están íntimamente relacionadas con los hábitos y estilos de vida insanos.

Un estilo de vida insano puede llevar a multitud de enfermedades y alteraciones distintas. Por ejemplo, el alcoholismo no sólo lleva a padecer una cirrosis hepática sino que a ésta hay que añadir: desestructuración de la conducta del individuo y desestructuración familiar, laboral, económica y social.

Colectivos organizados

Desde hace bastantes años se han ido desarrollando en España distintos colectivos que pretenden ayudar a pacientes y familias con determinadas enfermedades o situaciones. Ha pasado algo parecido a lo de las ONGs (Organizaciones no Gubernamentales). Muchos ciudadanos, viendo la escasa o ineficaz ayuda que los gobiernos prestan a los países pobres, o a los pobres que llegan a nuestro país, se han constituido en organizaciones para poder ayudar a estas personas. Son las famosas ONGs que hoy, comienzos de siglo XXI, han proliferado enormemente y pretenden cubrir esa inasistencia o desamparo por parte de los gobiernos hacia las personas.

Los colectivos organizados con respecto a la salud y a la enfermedad han surgido de manera parecida. Pretenden asesorar a los pacientes y a sus familiares, ayudarles en los trámites burocráticos para las prestaciones de la seguridad social, a los trámites de invalidez o incapacidad, aportar apoyo psicológico a los enfermos y familiares, propiciar que las experiencias del enfermo y de los cuidadores puedan ser compartidas con otros en las mismas situaciones, promover la investigación, etc.

Es bueno tener una idea de la cantidad de organizaciones y colectivos que existen porque así podremos ofrecer al paciente y a sus familiares otros puntos de apoyo. Es evidente que no podemos realizar un listado pormenorizado de todos pero muchos de ellos tienen sede en todas las Comunidades Autónomas y es seguro que el trabajador social de nuestro equipo de trabajo tendrá todos los datos y señas.