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Aseo de los ojos

Material

  • Gasas estériles.

  • Pinzas de Kocher o de disección.

  • Jeringa.

  • Suero fisiológico.

  • Guantes.

  • Batea o riñonera.

  • Esparadrapo antialérgico

Procedimiento

  1. Prepara el equipo.

  2. Lávate las manos.

  3. Ponte los guantes.

  4. Aunque el paciente se encuentre inconsciente, dirígete a él con un tono de voz delicado y comunícale lo que le vas a hacer.

  5. Sitúa al paciente en decúbito supino siempre que sea posible. Ladeale un poco la cabeza hacia el lado del ojo que vas a asear.

  6. Coloca una riñonera pegada al lateral de la cara del lado en que te encuentres.

  7. Carga la jeringa de suero atemperado a 36-37 C.

  8. Abre los párpados del paciente con los dedos índice y pulgar. Manteniéndolos abiertos, instila una gotas de suero desde el ángulo palpebral interno al externo.

  9. Cierra los párpados. Con una torunda seca el suero que rebosa y retira suavemente los restos de secreciones que pueda haber realizando siempre el movimiento desde el ángulo palpebral interno al externo.

  10. Sitúate en el otro lado de la cama y repite el mismo procedimiento en el otro ojo.

  11. Coloca al paciente en una posición confortable.

  12. Retira y lava el equipo.

  13. Quítate los guantes y deséchalos.

  14. Lávate las manos.

  15. Informa del procedimiento realizado y señala las observaciones si las hubiere.

Observaciones

Ten en cuenta que en algunas ocasiones los pacientes no pueden mantener los párpados cerrados, lo que conduce a una sequedad ocular que daña la córnea. Para evitarlo es aconsejable que coloquemos unas gasas impregnadas de suero fisiológico sobre los párpados cerrados y las fijemos con esparadrapo antialergénico.