Administración de medicación por vía rectal

Material

  • Guantes.

  • Medicación (supositorio, pomada)

  • Lubricante hidrosoluble.

  • Gasas.

Procedimiento

  1. Lávate las manos y ponte los guantes.

  2. Comprueba que la información de las hojas de medicación de enfermería coincide con la medicación.

  3. Explica el procedimiento al paciente y solicita su colaboración.

  4. Coloca al paciente en posición de Sims o en decúbito lateral.

  5. Descubre las nalgas.

  6. Separa la nalga que no se apoya en la cama y visualiza el ano. Comprueba que no hay alteraciones en la zona y que está limpia.

  7. Lubrica el supositorio por su parte más recta (la que no acaba en punta) y tu dedo índice enguantado.

  8. Pide al paciente que inspire profundamente y que luego espire lentamente por la boca.

  9. Durante la espiración introduce con tu dedo índice el supositorio con el extremo más puntiagudo dirigido hacia ti.

  10. Presiona las nalgas una contra la otra durante unos segundos hasta que el paciente supere el deseo de defecar.

  11. Indica al paciente que debe retener el supositorio durante 20 minutos.

  12. Limpia con una gasa el exceso de lubricante que quede en el ano.

  13. Quítate los guantes y lávate las manos.

  14. Acomoda al paciente.
  15. Recoge y limpia el material (si fuere necesario ponte otros guantes).

  16. Anota el procedimiento realizado en la hoja de medicación de enfermería y las observaciones si las hubiere.

Observaciones

Si hay que fraccionar el supositorio debemos de hacerlo en sentido longitudinal. Si lo hiciéramos transversalmente sería difícil calcular dónde está la mitad para cortarlo.

Es necesario introducir el supositorio hasta el recto. En los adultos debe introducirse unos diez centímetros y en los niños cinco. Nuestro dedo índice atravesará el esfínter anal.

Aunque parezca increíble, el sentido correcto de administración de un supositorio es con la parte más puntiaguda hacia nosotros. Esto es así porque el diámetro máximo del supositorio se encuentra previo a la punta y así se impide la expulsión del supositorio.

Si el supositorio es demasiado blando, para impedir que quede medicamento pegado al envoltorio nos interesa aumentar su consistencia. Podemos conseguirlo poniéndolo con el envoltorio bajo el chorro de agua fría o en el refrigerador unos minutos.

Cuando se trata de una pomada se utiliza un aplicador montado en el tubo de la misma pomada (como los enemas comerciales).