El proceso de atención de enfermería

Evolución histórica de la enfermería y de sus profesionales

La actividad de cuidar es tan antigua como el hombre porque mantener la vida evitando el mal es fundamental para la supervivencia de cualquier grupo humano. Por tanto, aunque cada grupo ha desarrollado modos de cuidar diferentes y unos más sofisticados que otros, no cabe duda de que el hombre prehistórico hubo de dedicar algunos cuidados a sus semejantes.

Este tipo de actividad en épocas tan remotas no está documentado, es decir, no existe ningún documento escrito, dibujo o pintura rupestre que lo muestre, pero es fácil imaginarlo.

Desde estas épocas tan remotas hasta el siglo XIII hubo personas que se dedicaron a actividades relacionadas con los cuidados de los enfermos pero no está documentado que constituyeran una profesión reconocida, con nombre propio. Fue durante los siglos XIV y XV cuando surgieron algunas palabras que intentaron designar a los cuidadores: “hospitalera”, “enfermero”, “enfermera”... No obstante las cosas todavía no estaban bien definidas.

De hecho, a principios del siglo XIX existían tres denominaciones diferentes para las personas que proporcionaban cuidados:

Es a mediados del siglo XIX cuando comienza a desarrollarse una preocupación por el aprendizaje y la instrucción de la enfermera. Este desarrollo es debido a Florence Nightingale cuyos estudios, publicaciones y teorías supusieron un cambio radical en la práctica y administración de los cuidados. Ella promulgaba que la manipulación del ambiente externo (ventilación, luz, calor, ruido, dieta y aseo) contribuirían a que el enfermo se sintiera mejor y sanara más rápidamente.

Creó la primera escuela para enfermeras de Inglaterra y se le considera la iniciadora y fundadora de la enfermería.

En España la primera escuela de enfermeras se creó en 1896 (Escuela de Santa Isabel de Hungría). En 1915, a instancias de las Siervas de María, se promulga una Real Orden por la que se aprueba un programa para habilitar a las enfermeras que lo soliciten. A mediados del siglo XX comienza a tenerse una idea clara de la profesión de enfermería. De hecho, existen unos acuerdos europeos de 1967 en los que se hace una descripción general de la formación y de las funciones de las enfermeras. En estos acuerdos se cita ya al personal auxiliar sanitario.

No es de extrañar que en los acuerdos europeos se cite ya al auxiliar porque la figura del Auxiliar de Clínica se creó en España por Decreto de 17 de Noviembre de 1960. En este decreto se autoriza a las instituciones sanitarias a utilizar “personal femenino” no titulado que cumpliera funciones de asistencia de carácter familiar, aseo, alimentación, medicación (excepto la vía parenteral). Tras seis meses de prueba la institución podía expedir una certificación de validez, pero sólo para la propia institución.

A partir de 1975 se imparten las enseñanzas de Auxiliar de Clínica en centros de F.P. (Formación Profesional) y sus contenidos se han ido regulando y modificando a lo largo de los años. En la actualidad, a partir de la LOGSE (Ley General de Ordenación del Sistema Educativo 1990), existe un Ciclo Formativo de Grado Medio de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería que se imparte en centros de enseñanza secundaria. Precisamente, es éste el que estamos estudiando y experimentado en la Enseñanza a Distancia.

En los módulos Formación y Orientación Laboral y Promoción de la Salud y Apoyo Psicológico al Paciente se especifican las funciones propias del Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería teniendo en cuenta la normativa vigente.

Métodos y procedimientos de Atención en Enfermería

Las personas que no pertenecen a la profesión sanitaria y la población general pueden pensar que cuando una persona enferma e ingresa en una institución el personal de enfermería se encarga de ir resolviendo los problemas a medida que se van presentando y que éste es el modo correcto de funcionamiento. Pero no es así. Como ocurre en cualquier otra actividad profesional, y más en ésta donde la “materia prima” es el enfermo, los cuidados que a ellos proporcionamos no pueden ser desarrollados de forma improvisada, intuitiva o como cada cual entienda que deban hacerse.

Los cuidados que se prestan a un paciente deben estar perfectamente planificados y haber sido desarrollados a partir de un método de trabajo racional y científico. Es decir, hay que pensar en cada paciente, su entorno, sus necesidades y, entonces, a partir de ahí organizar los cuidados que se le prestarán.

Plan de Atención de Enfermería (PAE)

Para que los sanitarios podamos actuar como buenos profesionales defendiendo la salud de la población se enseñan modelos y métodos que refuerzan nuestra capacidad de análisis e interpretación y fomentan la adquisición de un espíritu crítico, tolerante y participativo. Todo ello se aprende en las universidades, en los centros de formación profesional y en los cursos de formación continuada. Estos conocimientos nos van a permitir identificar las necesidades sanitarias de los enfermos y seleccionar las medidas que puedan ser más eficaces. ¿Cómo se puede conseguir en la práctica diaria? El ATS/DUE, colaborando con todo el equipo sanitario, con el enfermo y con sus familiares, propone unos objetivos para el paciente, establece las prioridades, selecciona la atención y moviliza los recursos. El método que se utiliza con mayor frecuencia en las instituciones sanitarias se conoce como PAE.

¿Qué es el PAE? Es la aplicación del método científico a los cuidados de enfermería. Es decir, considerando al individuo como un todo (ser físico, mental y social) se le da una ayuda “programada” y totalmente individualizada.

¿Cómo se desarrolla el PAE? En realidad va por fases y podemos distinguir 5 etapas:

  1. Valoración inicial y recogida de datos.

  2. Diagnóstico de enfermería.

  3. Plan de actuación.

  4. Ejecución.

  5. Evaluación.

Valoración inicial y recogida de datos. En esta fase se estudian y valoran los problemas que pueda presentar el paciente. Para ello se observa minuciosamente al enfermo y se realizan entrevistas con él y su familia si fuera necesario.

Tanto en la observación como en la entrevista los TCAEs podemos colaborar recabando información cuando estemos aseando al enfermo, alimentándolo, haciendo la cama, etc. No olvidemos que los TCAEs somos los sanitarios que más tiempo pasamos con los pacientes. Recuerda que la comunicación no debe parecer nunca un interrogatorio y que no todo se comu nica con palabras sino que existe la comunicación no verbal (gestos, expresión del rostro...).

Diagnóstico de enfermería. Lo realiza el ATS/DUE y se basa en reconocer las necesidades que va presentando el paciente a lo largo de su enfermedad y en detectar los problemas reales. Asimismo, se valora la necesidad de intervención del médico en la resolución de los problemas.

Plan de actuación. Se trata de planificar y diseñar el con junto de acciones que hay que realizar para cada paciente una vez hecha su valoración, la recogida de datos y el diagnóstico de enfermería. En este conjunto de acciones se tienen en cuenta las necesidades detectadas, los recursos disponibles y lo que se quiere lograr (objetivos).

Ejecución. Durante esta fase se pone en marcha el plan, se lleva a la práctica. No hay que olvidar que para poner en funcionamiento el PAE es necesario:

  • La aceptación por parte del enfermo y/o sus familiares.

  • La participación del enfermo si fuera posible.

  • Que los objetivos a conseguir sean claros.

  • Que se disponga de los recursos humanos y materiales necesarios.

Aunque todas estas condiciones parecen obvias, tenemos que tenerlas en cuenta siempre. Algunas veces un PAE fracasa porque se ha incumplido alguna de ellas.

Evaluación. Se hará una evaluación periódica del plan para constatar los progresos obtenidos. Se analiza la actuación para ir corrigiendo y modificando las posibles deficiencias.

El PAE es bastante dinámico y va cambiando continuamente por lo que tendremos que ser buenos observadores con espíritu crítico. En el PAE debemos favorecer en todo momento la participación del enfermo y, si fuera necesario, de sus familiares.

¿Qué papel juega el TCAE en el PAE? Evidentemente, nosotros no sólo formamos parte del equipo sino que, además, somos los que más tiempo pasamos con el paciente. Por tanto, podemos aportar y recoger algunos datos (1ª fase) y aplicar gran parte de los cuidados que se han establecido (4ª fase). En el resto de las fases estaremos a disposición del ATS/DUE para colaborar en lo que se nos solicite.

En la fase de valoración y recogida de datos (fase 1), un aspecto muy importante es poder llegar a evaluar el grado de independencia y autonomía del paciente porque muchos cuidados dependerán de ello. Para determinarlo se pueden utilizar varios tests que ya están diseñados y contrastados. A continuación mostramos dos de los más utilizados: el test de Escala Corta de Pfeiffer y el test de SHIVA (Sistema Hospitalario de Información y Valoración de la Autonomía).

Escala Corta de Pfeiffer

Valora el funcionamiento mental e intelectual del paciente. Se realizan estas 10 preguntas:

¿Cuál es la fecha de hoy? (día, mes y año) ¿En qué día de la semana estamos? ¿En qué lugar nos encontramos? ¿Cuál es su número de teléfono o dirección? ¿Qué edad tiene? ¿Cuál es la fecha de su nacimiento? ¿Quién es el presidente del gobierno? ¿Quién era el presidente del gobierno anterior? ¿Cómo se llama su madre? Cuente de veinte hacia detrás de tres en tres (20, 17, 14...)

Interpretación:

  • 0-2 errores: normal.

  • 3-7 errores: déficit intelectual.

  • 8-10 errores: déficit intelectual grave.

Test de SHIVA

Valora el grado de independencia y autonomía teniendo en cuenta varios aspectos:

  • Necesidades funcionales básicas.

  • Funciones mentales.

  • Procedimientos de enfermería.

  • Apoyo familiar.

Cada ítem se puntúa de 0-3, siendo lo correcto el 0.

Ejemplo: Apoyo familiar 0 = tiene apoyo; 1 = existen personas disponibles pero necesitan apoyo e información; 2 = recibe poco apoyo (visitas esporádicas, no asumen al familiar enfermo) y 3 = no tiene apoyo familiar.

Aunque los tests son extensos y la valoración pueda parecer engorrosa, el ATS/DUE va familiarizándose con ella y es capaz de cumplimentarla en poco tiempo.

Los datos que aportan estos tests son muy valiosos pues darán una idea general del grado de dependencia y autonomía del paciente. Sin tener esta idea clara sería muy difícil programar unos cuidados y unas atenciones específicas para cada enfermo.