Recogida de muestras biológicas

Introducción

Es muy probable que sepas que una muestra es “una  parte de algo”. Por ejemplo, si se quieren conocer las características de un terreno se analiza parte del suelo; si se quiere conocer la intención de voto en unas elecciones se encuesta a una parte de la población. Esas partes del suelo analizado y de la población encuestada son muestras. Las muestras biológicas no son más que partes o fracciones que se obtienen de un organismo para su posterior estudio. Así que, para poder conocer las condiciones generales de la sangre, se extraerá una muestra. Es decir, asumimos que las características de esa muestra nos informan sobre la situación de toda la sangre de nuestro organismo.

¿Te has planteado alguna vez de qué partes de nuestro organismo se pueden obtener muestras?. En realidad prácticamente de todas. Por ejemplo, de cualquier órgano macizo o hueco se puede extraer una pequeña fracción y luego analizarla. Este tipo de muestras de tejidos sólidos se llama biopsia y para su obtención se utilizan unas agujas especiales.

Nuestro organismo también posee una serie de líquidos orgánicos (sangre, líquido amniótico, líquido sinovial... ) y productos de desecho (orina, heces, esputo, ...). En estos casos, en general, obtener una muestra resulta mucho más sencillo que en el caso de muestras de partes sólidas (biopsia).

En ciertas ocasiones conviene estudiar las secreciones de determinadas cavidades o superficies fácilmente accesible porque se sospecha que puede haber una infección, o bien porque interesa comprobar si existen células cancerosas. Veamos algunos ejemplos:

  • Supongamos un paciente que hace tiempo que padece una infección de la faringe. A pesar del tratamiento antibiótico, no mejora. En este caso lo más probable es que el microorganismo causante de la infección sea distinto al que se sospechó en un principio, y por eso el tratamiento está siendo ineficaz. ¿Cómo saber cual es el microorganismo. Para ello se toma una muestra el moco o del pus que está en las paredes de la faringe.

  • Cada vez que una mujer se hace una revisión ginecológica se toma una muestra de moco de la vagina y del cérvix (cuello del útero). Si hubiera un tumor de cérvix o de vagina probablemente algunas células tumorales aparecerían en esa muestra de moco.

  • Si la mujer no acudiera al ginecólogo por la revisión anual sino porque tiene una infección vaginal, también al tomar muestras de las secreciones infecciosas, tal como hacíamos en el caso de la faringitis, podríamos determinar el microorganismo causante de la misma.

En todos estos casos la muestra se toma frotando la punta de un hisopo sobre la superficie sospechosa (faringe, vagina o cérvix en nuestros ejemplos). Un hisopo, tal como se muestra en la fotografía no es más que un “palito” que en una punta posee algodón enrollado. Es muy parecido a los bastoncillos para la limpieza de oídos. Precisamente como la muestra se obtiene frotando el hisopo sobre la superficie sospechosa, se dice que la muestra se obtiene por frotis. En nuestros ejemplos estaríamos obteniendo las muestras por frotis faríngeo, vaginal o cervical.

Cuando el frotis se realiza sobre zonas sospechosas de inflamación o infección lo que obtenemos con el hisopo es un exudado. Un exudado no es más que una materia más o menos fluida que se expulsa y deposita poco a poco en tejidos o cavidades inflamados o infectados. En el caso de los frotis faríngeo o vaginal por infección, la muestra obtenida en el hisopo es un exudado.

Cuando el frotis se toma para investigar la posible presencia de células tumorales en una zona aparentemente normal (no se sospecha infección) la muestra obtenida se utiliza para realizar una citología. Este nombre es lógico porque lo que se pretende estudiar es la apariencia de determinadas células (“cito”=célula, “logía”=estudio de). Por eso habrás oído que en las revisiones ginecológicas anuales se realiza una citología.

En el siguiente cuadro mostramos los cuatro tipos básicos de muestras que se pueden obtener y varios ejemplos de cada uno de ellos. No se trata de memorizarlo, simplemente de percatarnos de que las posibilidades son muchas.

En términos generales debemos quedarnos con la siguiente idea: las muestras de tejidos se obtienen por biopsia, las de eliminaciones por recogida de las mismas, las de líquidos por punción y/o aspiración y los exudados por frotis.

¿Para qué queremos estas muestras?. Las finalidades pueden ser muchas: para confirmar la presencia de una determinada enfermedad infecciosa, para descubrir, descartar o confirmar la presencia de células cancerosas (biopsia y citología), para poder dar consejo genéticos a futuros padres (líquido amniótico), para determinar niveles de glucosa, colesterol, sodio, potasio, productos de desecho del metabolismo ... etc (sangre, orina ...).

Otra utilidad que tienen las muestras es la que se aplica en Medicina Legal. Es evidente que si el forense quiere determinar si alguien ha sido envenenado, o ha fallecido por consumo de drogas ..., tendrá que tomar muestras del cadáver y analizarlas. Por tanto, una muestra no sólo se toma de tejidos vivos sino que también puede ser obtenida a partir de tejidos muertos.

Normas generales para la recogida, manipulación y transporte de muestras biológicas

Toda toma de muestras debe solicitarse por escrito en el documento que corresponda de acuerdo con cada institución. Ni que decir tiene que quien solicita las muestras es el médico.

Las muestras se deben obtener en condiciones de asepsia y por eso lo adecuado es utilizar material estéril. Este es un principio básico que no podemos olvidar en ningún momento. Supongamos que tenemos un paciente con úlceras por presión con aspecto de estar infectadas. El médico decide tomar una muestra del exudado. Si el material utilizado para tomar la muestra no es estéril, el laboratorio encontrará los supuestos microorganismos que había en la úlcera más los que tenía el material. Decimos entonces que la muestra está contaminada, es decir, que posee microorganismo distintos a los que realmente tenía que haber. El problema es que la muestra “no habla”, no va anunciando “ojo, que los voy a confundir”. Así que al final tenemos unos resultados que no se corresponden con la realidad. Probablemente haya que repetir la prueba con la consiguiente incomodidad para el paciente, pérdida de tiempo y aumento del gasto sanitario.

El procedimiento de recogida de muestras debe estar protocolizado. Esta es la mejor manera de obtener muestras cuyos resultados tras su análisis sean fiables. En los protocolos debe constar como mínimo: preparación del paciente (si hay que lavar la zona, desinfectarla, rasurarla...), material necesario para la recogida, tipo de profesional que la realiza, técnica de obtención, cantidad necesaria de la muestra y manipulación posterior de la misma (identificación, conservación y transporte).

El personal encargado de tomar la muestra debe informar al paciente sobre el procedimiento y animarlo a que colabore. ¡Cuidado con esta norma general que muchas veces se pasa por alto!.

Las muestras serán transportadas al laboratorio tan pronto como sea posible y en las condiciones de conservación adecuadas. Si sabemos que el transporte va a demorarse, en la gran mayoría de los casos debe conservarse en la nevera. ¡Ojo!, hemos dicho nevera y no congelador. Al poner la muestra en la nevera dificultamos su posible contaminación y el crecimiento y proliferación de otros microorganismos distintos a los que estamos buscando.

Las funciones del TCAE en la recogida, manipulación y transporte de las muestras son:

  • Conocer y preparar el material necesario.

  • Preparar la zona del organismo de la que se va a obtener la muestra.

  • Conocer las técnicas de extracción, manipulación y transporte para recoger la muestra o para poder colaborar eficazmente con el ATS/DUE y/o médico.

  • Etiquetar correctamente y rotular sin que se preste a ninguna confusión la identificación de las muestras recogidas.

  • Transportar la muestra al laboratorio. En caso de que lo realice otro personal (celadores) comprobar que la muestra y la solicitud han llegado al laboratorio.

Nunca nos cansaremos de repetir que el seguimiento de los protocolos y de las normas generales es imprescindible para que los resultados obtenidos del análisis de una muestra sean fiables.

Recogida de muestras de orina

Las características de la orina pueden informarnos sobre el funcionamiento del aparato urinario y también aporta datos referentes a otros órganos. Recuerda que la orina no es más que un filtrado del plasma y por eso en ella se pueden detectar alteraciones propias de otros aparatos. Ejemplo: la presencia de glucosa en la orina indica una alteración en el metabolismo de la misma y puede estar implicado el páncreas (diabetes mellitus).

¿Qué puede estudiarse a partir de una muestra de orina?. En general es posible realizar dos tipos de estudios: análisis elemental o rutinario y análisis microbiológico. El médico puede solicitar uno de ellos o ambos.

El análisis elemental de orina incluye el estudio de las características físicas y bioquímicas (densidad, pH, presencia de glucosa, proteínas, bilirrubina ...etc) y también el estudio del sedimento. El sedimento es el depósito de materia sólida que se forma en el fondo de un vaso con orina cuando se deja cierto tiempo sin agitar. Como es lógico, el sedimento lo formarán las partes más pesadas (puede haber células, microorganismos e incluso sales que al estar en elevadas concentraciones forman pequeños cristales).

Si en el análisis elemental se descubre la presencia de microorganismos se realizará un estudio más profundo para identificar el tipo de microorganismo y qué antibiótico es el más adecuado para el tratamiento de la infección urinaria. Es decir, se realiza el análisis microbiológico.

¿Cómo saber y confirmar exactamente qué tipo de microorganismo existe en esa muestra de orina?. Cultivándola.

Cultivar la orina supone someterla a unas condiciones favorables para promover la multiplicación de los microorganismos. Para entender esta idea vamos a poner un ejemplo que no tiene nada que ver con la microbiología.

Supongamos que tenemos dos sacos de semillas que aparentemente son iguales, es decir, somos incapaces de diferenciarlas a simple vista, pero sabemos que originan plantas distintas. Un saco tiene semillas para la planta A y otro para la planta B. También sabemos que un “terrenito” que tenemos fuera de nuestra casa es muy rico en azufre y que las plantas A no pueden crecer en terrenos azufrados mientras que las B se desarrollan perfectamente en ellos. ¿Cómo saber qué tipo de semillas contiene cada saco?. Sembramos semillas de uno de los sacos. Si pasado un tiempo crecen quiere decir que esas semillas son de tipo B y si no crecen son de tipo A. Sólo ahora podemos afirmar qué tipo de semillas contiene cada saco. Por tanto, el único modo para identificar cada tipo de semilla es cultivarlas y ver qué pasa.

Algo muy parecido se realiza para poder identificar los microorganismos presentes en la orina. Lo que hacemos es “sembrar la orina en distintos tipos de tierra” y ver si crecen o no microorganismos. Esa “tierra” es el medio de cultivo, que, como “nuestro terrenito”, posee los nutrientes necesarios para que se multipliquen los microorganismos.

Si sospechamos que en la orina de un paciente la bacteria presente es la “X”, sembraremos parte de la orina en un medio de cultivo en el que sabemos que puede multiplicarse el microorganismo “X” pero no otro.

Pasado un tiempo (24 horas habitualmente) inspeccionaremos a simple vista el medio de cultivo. Si “X” se ha multiplicado en el medio de cultivo podemos confirmar que nuestra sospecha era cierta, la orina del paciente contiene microorganismos “X”. Si no han crecido, probablemente se trate de otro tipo y tendremos que seguir sembrando en otros medios de cultivos distintos hasta encontrar aquel en el que crezca.

Orina para cultivo

Cada vez que nos soliciten tomar una muestra de orina para cultivo (urocultivo) debemos tener muy presente que hay que extremar las condiciones de asepsia. Si no lo hacemos así, es muy fácil que la muestra se contamine con otros microorganismos procedentes de la zona genital. Una muestra contaminada llevará a conclusiones erróneas tras su cultivo porque se multiplicarán microorganismos que realmente no estaban en la orina del paciente. Esto no es ninguna broma porque provocará que se indiquen tratamientos que probablemente fracasarán.. ¡y mientras tanto, el paciente soportando su infección!.

De lo dicho anteriormente se deduce que para evitar la contaminación de la muestra de orina, como mínimo habrá que:

  • Lavarse las manos.

  • Realizar un minucioso lavado de genitales con jabón antiséptico.

  • Secar la zona con gasas estériles.

  • Utilizar un recipiente estéril.

Esto quiere decir que cuando le decimos a un paciente que tiene que recoger la muestra de orina tenemos que explicarle muy bien una serie de cosas. Habrá que:

  • Advertirle que se lave las manos.

  • Indicarle cómo lavar y secar la zona genital

  • Insistir en que la parte interna del recipiente y la parte interna de la tapa no pueden contactar con nada (sus dedos, la zona genital, el área perineal, cualquier objeto...)

  • Que destape el recipiente justo antes de hacer la recogida y que mientras recoge la orina puede dejar la tapa sobre una superficie, pero siempre “boca arriba”.

Además, hemos de insistir en que “no vale” cualquier fracción del chorro de la orina. De hecho la primera parte del chorro no debe recogerla porque arrastra los microorganismos que están en la uretra y no son ésos los que nos interesa detectar. Nos interesa estudiar los posibles microorganismos de la orina de la vejiga. Por lo tanto lo adecuado es recoger la orina de la mitad del chorro de micción. Normalmente son necesarios unos 40 ml. de muestra (el recipiente estéril suele tener una capacidad de 50 ml.).

Es preferible tomar la muestra de la orina de la primera hora de la mañana y, por supuesto, una vez recogida, lo mejor es tapar inmediatamente el envase y llevarlo a donde proceda sin demora. Si no puede ser así hemos de recordarle que debe mantenerlo en la nevera hasta que lo lleve.

Dentro del medio hospitalario existen muchos pacientes que sin estar sondados y pudiendo realizar la micción espontáneamente, son incapaces de recoger la muestra de orina de forma adecuada.

En estos casos es el TCAE el encargado de hacerlo. El procedimiento se encuentra detallado en la correspondiente ficha.

¿Cómo tomar una muestra de orina en un paciente que tiene una sonda urinaria permanente?. La toma de muestra puede realizarse en la sonda, en el tubo de drenaje o en el sistema colector. Lo menos frecuente es hacerlo en el tubo de drenaje porque debe tener un dispositivo adaptado que permita la punción. Cuando el sistema colector dispone de Uri-meter, o cuando la bolsa de diuresis posee tubo de drenaje, es relativamente frecuente realizar la recogida de la muestra en el sistema colector. No obstante, lo más habitual es obtener la muestra por punción de la sonda. En cualquiera de los casos la recogida la hace el ATS/DUE y el TCAE colabora con él.

Para poder colaborar con el ATS/DUE debemos conocer la técnica que se utiliza para tomar la muestra por punción de la sonda. Primero se pinza el tubo de drenaje en la zona más cercana a la unión con la sonda. Se deja pinzado durante unos 30 minutos. A continuación se aplica antiséptico en la zona de la sonda donde se va a realizar la punción.

No se punciona la sonda en cualquier parte, lo correcto es hacerlo en la vía que conecta con el tubo de drenaje, concretamente en la parte de la vía que tiene forma de cono. Si se pincha en otra parte de la sonda se pude romper el fino conducto de aire que la recorre hasta el sistema de sujeción del balón. Con la jeringa montada se pincha y se aspira. Se extraen 5-10 ml. de orina e inmediatamente se depositan en el recipiente estéril. Se retira la pinza del tubo de drenaje y se manda la muestra al laboratorio.

Orina para análisis elemental

Muchas veces el médico necesita comprobar determinadas características de la orina que no tienen nada que ver con un estudio microbiológico. Por eso, para recoger la orina no es necesario un lavado de genitales tan exhaustivo. En el análisis elemental se toma una muestra de orina procedente de una sola micción, normalmente la de la primera hora de la mañana y desechando la primera parte del chorro. Cuando no podamos recoger la de la primera hora de la mañana hemos de tomar la muestra 3-4 horas después de la última micción.

Esta muestra la puede obtener el propio paciente y son necesarios unos 40 ml. Por supuesto, el TCAE debe explicarle cómo debe hacerlo. Además en pacientes encamados será el TCAE el encargado de realizar la toma de muestra. El procedimiento se encuentra detallado en la correspondiente ficha.

Orina de 24 horas

En este caso se trata de recoger toda la orina emitida por un paciente durante 24 horas, aunque a veces se solicita sólo la correspondiente a un período de 12 horas. ¿Por qué es necesario este tipo de recogida?. Pues hay ocasiones en que la cantidad de determinadas sustancias o moléculas presentes en la orina varía dependiendo de la hora del día en que se miccione. Por eso es preferible recoger la de todo el día porque, una vez analizada, nos dará un valor medio más fiable.

Para la recogida de esta orina se dispone de recipientes de boca ancha con una capacidad de 1.5-2 litros. Es muy importante que el paciente siga las instrucciones y que nosotros, los TCAEs, nos aseguremos de que las ha comprendido perfectamente. Debe quedar absolutamente claro que toda micción que realice durante las 24 horas debe ser recogida y que de ninguna manera puede orinar en el inodoro. El paciente en su casa puede hacerlo en un orinal y luego verter la orina en el recipiente.

Es imprescindible marcar el horario del comienzo de la recogida. Lo más habitual es desde las 8 de la mañana de un día hasta las 8 de la mañana del día siguiente. Con un ejemplo quedará bastante claro.

Supongamos que un paciente se levanta a las 7 de la mañana y, como es lógico y natural, lo primero que hace es ir al baño y orinar. Luego, no le vuelven a dar ganas hasta las diez de la mañana. La primera orina que va a recoger es la de las 10, pero nosotros seguimos manteniendo como punto de partido las 8 de la mañana. Al día siguiente lo más probable es que el paciente vuelva a orina a las 7 de la mañana, y esta micción sí que tendrá que recogerla en el recipiente. Esperamos hasta las 8 de la mañana y si no ha orinado más, finaliza la recogida. Es decir, se fijan unas horas de comienzo y final independientemente de las ganas de orinar del paciente.

Pero, ¡ojo!, hay que tener en cuenta que si la hora elegida para comenzar coincide con la primera micción de la mañana del primer día, tendremos que desechar la orina, porque en realidad corresponde a orina formada el día anterior.

Supongamos que fijamos los mismos horarios de recogida. El paciente acaba de levantarse y, como es su costumbre, lo primero que hace es orinar pero ¡son las ocho de la mañana!. Pues bien, debe orinar en el inodoro porque la orina corresponde al día anterior.

Cuando a la mañana siguiente vuelva a orinar a las 8, sí que tendrá que recogerla porque, aunque también corresponde a orina formada el día anterior, ese día sí está incluido dentro de las veinticuatro horas que hemos elegido.

El recipiente debe estar en la nevera entre recogida y recogida.

Por supuesto, es conveniente que pasadas las 24 horas el paciente lo lleve al laboratorio lo antes posible.

En el caso de pacientes ingresados, es función del TCAE la recogida de la orina de 24 horas. En estos casos el recipiente también estará en el refrigerador. Si el paciente puede valerse por sí mismo, orinará en la cuña o en la botella y luego nos avisará para que podamos trasvasar la orina al recipiente. Es importantísimo insistir en que no pueden orinar en el inodoro. También hay que aclararles que si van a defecar, primero orinen en la cuña o en la botella y que luego defequen en el inodoro.

Si el paciente no puede valerse por sí mismo, nos avisará cuando tenga ganas de orinar. Nosotros le colocaremos la cuña o la botella y luego trasvasaremos la orina al recipiente. En estos casos hay que advertirle que si tienen ganas de defecar, primero colocaremos la botella o la cuña e inmediatamente después les pondremos una cuña en la que defecar.

El procedimiento de recogida de orina de 24 horas se encuentra detallado en la correspondiente ficha.

Recogida de orina en niños y lactantes

Si están sondados, cualquiera que sea la edad, se recogerá la orina de modo similar a como se realiza en los adultos. Este cometido lo realizan los ATS/DUEs. Ahora bien, cuando se trata de recoger orina por micción espontánea hemos de distinguir dos casos:

  • Niños mayores de 2 años.- La recogida es similar a la realizada en los adultos.

  • Niños menores de 2 años.- Se utilizan dispositivos especiales. Se trata de unas bolsas desechables estériles con una superficie adhesiva que se pega a la piel de la zona púbica y perineal. Únicamente hemos de destacar que se realizará un aseo previo de genitales cuando la orina se solicita para cultivo pero también cuando sea para análisis elemental. El procedimiento para la recogida de orina en niños menores de 2 años se detalla en la correspondiente ficha.

Obtención de orina por punción suprapúbica

La punción suprapúbica, como su nombre indica, consiste en puncionar con un trócar justo por encima del pubis y desde ahí atravesar la piel y la pared de la vejiga y así tomar una muestra de orina directamente desde la vejiga urinaria.

En algunas ocasiones no se pueden obtener muestras de orina por micción espontánea ni por medio de la sonda. Un ejemplo es un paciente que tenga una retención urinaria y que aún habiéndole puesto una sonda no se ha logrado resolver. En otras ocasiones, pudiéndose obtener la muestra por procedimientos habituales, el laboratorio y el médico sospechan que esa muestra no está reflejando exactamente las características de la orina de la vejiga urinaria.

El procedimiento de obtención lo hace el médico ayudado por el ATS/DUE. El cometido del TCAE es preparar el material necesario y colaborar en lo que se le solicite.

El equipo que debe preparar el TCAE está formado por:

  • Gasas estériles.

  • Antiséptico.

  • Material para rasurado.

  • Paño de campo estéril fenestrado.

  • Trócares de distinto calibre y longitud.

  • Anestésico local, aguja y jeringa.

  • Jeringa para la extracción de la muestra.

  • Esparadrapo estéril e hipoalergénico.

  • Guantes estériles.

Normalmente nuestro cometido se reduce a rasurar al paciente si es necesario, colocarlo en decúbito supino y preparar y proporcionar el material.

Recogida de esputos

Un esputo no es “un escupitajo cualquiera”. Esta frase, aunque pueda parecer bastante vulgar, quiere dejar muy claro que cualquier material o secreción que expulsemos por la boca no es necesariamente un esputo.

El esputo es un material que procede de las vías respiratorias bajas (tráquea y bronquios) y que se expulsa mediante la tos. Por tanto, las secreciones procedentes de la nasofaringe o de la boca no son esputos.

El análisis del esputo informa sobre alteraciones que pueden afectar al aparato respiratorio. Normalmente se realiza un análisis del aspecto a simple vista: olor, color, cantidad y consistencia. También se visualiza bajo microscopio para estudiar las células que posee y los posibles microorganismos. Como cualquier otra muestra biológica, también puede cultivarse para identificar el microorganismo causante de la infección.

Por supuesto, un buen análisis de esputo necesita una obtención correcta del mismo y que se mantenga en condiciones adecuadas hasta que se envíe al laboratorio. Los esputos, al igual que la orina, deben conservarse refrigerados si el traslado al laboratorio se demora.

Cuando se necesita recoger un esputo debemos hacerlo a primera hora de la mañana y antes del desayuno. Siempre es preferible a primera hora porque tras el descanso nocturno se han acumulado bastantes secreciones en la vía respiratoria y en este momento es más probable que la tos logre arrancar una parte de las mismas.

Hemos de tener presente que el esfuerzo de toser puede provocar nauseas al paciente y por eso hemos de hacerlo antes del desayuno.

Puesto que para recoger el esputo mediante la tos es necesaria la participación activa del paciente, hay dos situaciones bien distintas: cuando el paciente está consciente y colabora, y cuando está inconsciente o estando consciente no puede colaborar (ejemplos: intubados, con traqueostomía ...). En este último caso la recogida la realiza el ATS/DUE utilizando un dispositivo estéril llamado sifón de Lukin.

Como puedes observar este dispositivo no es más que un recipiente colector que posee conectado a él una sonda de aspiración.

Además tiene otro tubo que se acopla al sistema de vacío. La sonda de aspiración se introduce en las vías respiratorias del paciente y, como el sistema está conectado al vacío, las secreciones que se van aspirando se depositan en el recipiente colector.

Recogida de muestras de heces

El contenido del intestino grueso a medida que va avanzando por él, y gracias a la absorción de agua, se va convirtiendo en una masa pastosa y sólida. De este modo se forman las heces fecales que eliminamos por el ano.

Independientemente de que se pueda tomar una muestra de las heces para que sea analizada, no debemos perder de vista que en el día a día siempre que retiremos la cuña hemos de observar el aspecto de las deposiciones.

La consistencia normal es pastosa-dura. Cuando cambia podemos hablar de diarrea o de estreñimiento.

El color habitual en las heces del adulto es marrón parduzco pero en el lactante es amarillento. ¡Ojo!, muchos alimentos, fármacos y enfermedades pueden alterar el color. Algunos ejemplos son:

  • Una comida abundante en remolacha da una apariencia rojiza oscura a las heces.

  • Las espinacas dan un aspecto verduzco.

  • Tratamientos con hierro ennegrecen las heces.

  • Cuando son amarillentas quiere decir que son muy ricas en grasas. Por alguna alteración no se absorbieron en el intestino delgado. Estas heces huelen a rancio, como cuando la mantequilla se enrancia.

  • Cuando son blancas se debe a que no se vierte jugo biliar (con pigmento) a la luz del intestino y, por tanto, las heces pierden su característico color.

  • Cuando hay un sangrado en alguna parte del intestino en zonas alejadas del ano las heces aparecen negras porque la sangre no es “fresca”, ha sufrido parte del proceso digestivo. En este caso hablamos de un tipo de hemorragia llamado melena. Es difícil describir el olor de las melenas, pero son muy malolientes. Una vez que lo huelas no lo olvidarás.

  • Cuando hay un sangrado de colon, sigma o recto, las heces aparecen con sangre roja brillante, como la “sangre fresca”. En este caso hablamos de un tipo de hemorragia llamada rectorragia.

También es importante observar si las heces presentan moco, pus o parásitos detectables a simple vista (“lombrices”).

A partir de las muestras de heces se pueden investigar muchas cosas: alteraciones de la digestión, presencia de sangre, de parásitos y de microorganismos. En el último caso, como siempre, es necesario cultivar las heces para poder identificar el microorganismo causante. Este tipo de cultivo recibe el nombre de coprocultivo. Normalmente, cualquiera que sea el tipo de estudio, se suelen utilizar recipientes de recogida estériles.

La recogida de muestras de heces es función del TCAE. Por supuesto, en el caso de que se trate de un paciente ambulatorio habrá que explicarle muy claramente cómo hacerlo. Por eso será necesario advertirle que:

  • Las muestras de heces con orina son inadecuadas. Debe primero orinar en el inodoro y luego defecar en un orinal.

  • El orinal estará previamente limpio pero sin restos de detergente o de desinfectante.

  • El recipiente para tomar la muestra será como el de la fotografía. Observa que la tapa tiene acoplada una pequeña cucharilla.

  • El volumen de heces que es necesario recoger es muy poco: 2 gramos (aproximadamente el tamaño de una avellana) cuando las heces son sólidas y de 5-10 ml cuando son líquidas.

  • La muestra se toma con la cucharilla de la tapa y teniendo la precaución de escoger aquellas partes de las heces más sospechosas (con moco, pus, sangre ...). Por supuesto, las muestras se meten en el recipiente colector y luego se cierra.

  • Es conveniente etiquetar la muestra con sus datos antes de llevarla al laboratorio.

  • Se llevará la muestra al laboratorio lo antes posible. Si se va a tardar más de media hora deberá conservarla en la nevera.

Si el paciente se encuentra hospitalizado orinará en la cuña o en la botella y luego defecará en otra cuña distinta. El procedimiento de recogida de muestras de heces se detalla en la correspondiente ficha.

Muestras de sangre

El análisis de la sangre se realiza a partir de la extracción de una muestra obtenida por punción. La extracción de la sangre es cometido del ATS/DUE y de los analistas (médicos o farmacéuticos). Por tanto, debe quedar bien claro que en ningún caso es cometido del TCAE realizar la extracción sanguínea. Su función es preparar el material, posicionar al paciente, sujetarlo en caso de que sea necesario, proporcionar el material según se vaya solicitando, identificar los tubos, trasladar las muestras al laboratorio y recoger y limpiar el material.

No vamos a describir el procedimiento de extracción de sangre pero sí que comentaremos algunos aspectos generales para poder colaborar adecuadamente:

  • Normalmente la extracción de sangre se realiza con el paciente en ayunas. Mientras se efectúa, el paciente debe estar sentado o recostado.

  • Las extracciones pueden realizarse en salas destinadas para ello, en el laboratorio o en la propia unidad de hospitalización.

  • Hoy en día en la mayoría de los hospitales es un ATS/DUE del Laboratorio de la institución el que se traslada a la planta y realiza las extracciones. En estos casos suele acudir con las bandejas y todo el material preparado. Además, también suele llevar él mismo las muestras al laboratorio.

Las muestras pueden obtenerse de sangre arterial, venosa o capilar.

Muestras de sangre arterial

Se toman para medir los niveles de O2 y CO2. Por eso esta técnica recibe el nombre de gasometría arterial.

El material necesario es: sistema de extracción adecuado (una jeringa especial sin émbolo y con la aguja incorporada), solución anestésica local, antiséptico, gasas estériles, guantes estériles, esparadrapo hipoalergénico, contenedor para material desechable y bolsa de hielo ( por si la zona de punción no cesa de sangrar comprimirla aplicando frío).

Muestras de sangre venosa

Es la más habitual, la que nos hemos hechos todos alguna vez. En ella se pueden estudiar los componentes de la sangre, recuento de sus células y también puede cultivarse (hemocultivo) para estudio microbiológico (búsqueda e identificación de microorganismos). La zona de punción más habitual es en las venas superficiales del antebrazo. En los lactantes suele hacerse en las venas superficiales del cráneo o en la yugular externa.

El material necesario es: Agujas intravenosas, jeringas de 5-10 ml., compresor (goma elástica), algodón o gasas estériles, guantes desechables, tubos con tapones para la recogida, antiséptico, esparadrapo hipoalergénico, gradilla, contenedor para residuos biopeligrosos.

Las muestras de sangre una vez obtenidas se depositan en tubos. Existen distintos tipos de tubos y los tapones pueden ser de colores variados. Cada institución y casa comercial tiene su propio código de color en los tapones.

Muchas instituciones, en lugar de utilizar la típica aguja y jeringa, disponen de un sistema de extracción de sangre venosa de fácil manejo. La aguja se enrosca en el portatubo. El propio tubo de recogida de sangre actúa de émbolo y una vez que se realiza la punción comienza a entrar la sangre sin tener que “tirar del émbolo”.

Si la muestra de sangre que se ha solicitado es sólo para hemocultivo el material básicamente es el mismo salvo que: los guantes son estériles, son necesarias tres agujas intravenosas, no son necesarios los tubos pero sí dos frascos o “botellitas” que contiene un medio de cultivo adecuado para el microorganismo que se pretende investigar. Las tres agujas son necesarias porque una vez extraída la sangre y retiradas la aguja y la jeringa del antebrazo del paciente, se quita la aguja de la jeringa y se pone otra “nueva”. Se pincha un frasco y se vierte parte de la muestra en él. A continuación se vuelve a cambiar la aguja y se pincha el segundo frasco. Por tanto: una aguja para extracción, otra para pinchar el primer frasco y otra para pinchar el segundo.

Muestras de sangre capilar

Se utilizan para determinar los grupos sanguíneos, los niveles de glucosa en sangre, detección precoz de posibles enfermedades en el recién nacido ...etc. En todos estos casos se necesita muy poca cantidad de sangre y suele realizarse la punción en el talón (recién nacidos), lóbulo de la oreja (niños) y pulpejo de los dedos de la mano (adultos). La punción se realiza con una lanceta estéril que puede ser automática o manual.

Recogida de muestras de líquido cefalorraquídeo

La técnica se denomina punción lumbar y no está exenta de riesgos. Tanto es así que la obtención de la muestra la realizará siempre el médico, ni siquiera el ATS/DUE.

Recogida de muestras de exudados

Los exudados se pueden obtener por frotis de muy distintas zonas. De hecho podemos hablar de exudado nasal, faríngeo, conjuntival, ótico, uretral, vaginal, de heridas, de úlceras por presión ... etc.

En cualquiera de los casos la muestra la obtiene el médico o el ATS/DUE.

El TCAE debe:

  • Preparar el material: guantes desechables, hisopos y material específico según la zona en que se vaya a tomar la muestra.

  • Informar al paciente, tranquilizarlo y solicitar su colaboración.

  • Posicionar al paciente adecuadamente teniendo en cuenta la zona sobre la que se va a realizar el frotis.

  • Ir proporcionando el material a medida que se nos solicite cuidando la asepsia.

  • Identificar la muestra y enviarla al laboratorio.

  • Recoger y limpiar el material y dejar al paciente acomodado.

Es muy importante saber entregar el hisopo y recogerlo correctamente. Puesto que el hisopo debe ser estéril vendrá presentado en un envoltorio. Debemos abrirlo por el extremo opuesto al algodón y, sin sacarlo del paquete, presentarlo al médico o al ATS/DUE para que lo extraiga.

En general, una vez tomada la muestra, el hisopo debe introducirse en un tubo con cierre hermético que posee un medio de transporte en el fondo. Al introducir el hisopo en el tubo debemos procurar que no roce con las paredes y que la parte de algodón quede inmersa en el medio de transporte. Ten en cuenta que este medio es el que garantiza que la muestra llegue en adecuadas condiciones al laboratorio, así que si el algodón no entra en él se compromete la validez de la muestra.