04. Localización de la evidencia

Para poder practicar una Enfermería Basada en la Evidencia, uno de los elementos necesarios es, obviamente, la disponibilidad de evidencias para la toma de decisiones fundamentadas. Las pruebas o evidencias se presentan generalmente en forma de artículo científico. Por ello, podemos decir que uno de los pilares básicos de la EBE es poder identificar y acceder a dichos artículos. Por esta razón, la búsqueda de información es uno de los apartados que ha recibido mayor atención dentro del movimiento de la Práctica Basada en la Evidencia (PBE) y quizás sea una de las etapas mejor resueltas. Hay que señalar que estas posibilidades pueden darse gracias, en gran parte, a los enormes avances en los sistemas de almacenamiento y consulta de la información, herramientas muy diferentes de las monocromáticas y aburridas bases de datos antiguas.

Si el acceso a las fuentes tradicionales de consulta como libros, revistas en formato papel, monografías, etc. siguen siendo útiles, la forma de acceder a ellas está cambiando y un número destacable de publicaciones se presentan ahora en formato electrónico.

Junto a esta necesidad hay que destacar también una nueva situación emergente que, aunque todavía no es dominante, sí que está cada día más cercana: el paciente informado. Cada vez es más frecuente que una persona haya accedido a Internet para buscar información. En la actualidad, las páginas de salud en Internet son ya las más numerosas, demostrando el enorme interés que los temas sanitarios suscitan en la red. Ante esta realidad, se hace difícil pensar que los/as enfermeros/as, en algún momento de nuestra trayectoria profesional, no hayamos oído la palabra Medline o no hayamos tenido la necesidad de buscar información para resolver nuestras incertidumbres.

Actualmente, todo profesional de la salud que quiere desarrollar una búsqueda de información (una búsqueda bibliográfica) sabe que debe consultar alguna fuente electrónica. Sin embargo, a pesar de la necesidad innegable de tener que consultar las distintas fuentes de información disponibles, muchas veces se encuentra con problemas que a menudo le hace desistir o llegar a la conclusión atrevida de que no hay datos sobre el tema que consulta. Sin embargo, teniendo en cuenta que podemos consultar una base de datos con más de 11 millones de referencias como Medline, las posibilidades de no encontrar información sobre el tema que estemos buscando son realmente muy bajas. Por lo tanto, más que de escasez de información, el mayor problema de las bases de datos, y en general de la sociedad actual, es el del exceso de información.

Pero, ¿cómo resolver esta situación? Como se ha comentado en el capítulo anterior, es de suma importancia definir claramente la pregunta. Si no sé lo que busco, difícilmente sabré valorar lo que encuentro. Una frase frecuente que se puede escuchar es: “Voy a buscar información. ¿Información sobre qué? ¿Me interesa toda la información sobre un tema?”

Éste es uno de los errores más comunes cuando hay que iniciar una búsqueda bibliográfica: no tener claro qué información se necesita. Esto hace que la definición de la pregunta, expresada de manera clara y en un formato más o menos uniforme, sea un paso previo e ineludible a toda búsqueda bibliográfica.

Elaborar una pregunta estructurada nos va a permitir ahorrar tiempo y facilitar el proceso posterior de búsqueda.

Cualquier búsqueda de información para la práctica de los cuidados suele responder a una pregunta tipo PICO: un determinado paciente, con una determinada intervención, unas determinadas comparaciones y unos resultados determinados. Por ejemplo:

  • La educación terapéutica = una determinada intervención.
  • Paciente con Diabetes insulino-dependiente = un determinado tipo de paciente.
  • Mejora el control glicémico = un determinado resultado.
  • La educación convencional = una comparación determinada.

No es extraño encontrar preguntas como: ¿es común una determinada sintomatología?, ¿cuáles son las implicaciones psicológicas de una enfermedad?, ¿cuáles son las complicaciones frecuentes de una intervención? o ¿cuáles son las complicaciones más frecuentes en este tipo de pacientes? Todas ellas son preguntas comunes en la práctica asistencial. Sin embargo, como veremos más tarde, nos son de poca ayuda para enfocar una búsqueda bibliográfica.

Fuentes de información

La variedad de formatos de información es tan amplia que se hace difícil acotar las fuentes a consultar. ¿Una revista de enfermería? ¿Un libro de enfermería? ¿Un grupo de revistas de enfermería y medicina? ¿Una base de datos como CINAHL? ¿Internet? ¿Medline? ¿La Cocharne Library?

Una vez planteada la pregunta de forma estructurada, hay que elegir qué base de datos (o bases de datos) vamos a consultar para responder a nuestra pregunta. Actualmente la información es tan numerosa que se ha convertido en excesiva para poder dominarla y gestionarla con las herramientas disponibles. Es una de las razones que han motivado la aparición de documentos de síntesis, que permiten un acceso rápido a todo el volumen de información disponible sobre un determinado aspecto de salud.

Por ello, es razonable pensar que las primeras fuentes a consultar serían aquéllas que ofrezcan documentos de síntesis, elaborados mediante un proceso explícito, reproducible y con las máximas garantías de haber recopilado información fiable. Este tipo de documentos son, por ejemplo, las revisiones sistemáticas de la evidencia científica. Por lo tanto, un primer paso lógico sería dirigirnos a fuentes como la Cochrane Library Plus, en la que se publican revisiones sistemáticas de calidad y actualizadas periódicamente.

Sólo sería necesario dirigirnos a otras fuentes de información en el caso de que en la Cochrane Library Plus no encontráramos información sobre el tema que buscamos.

Hay que tener en cuenta que, actualmente, la información se encuentra diversificada en multitud de bases de datos y son minoría las bases de datos dedicadas a una única especialidad o bien dirigidas a un único profesional de la salud. El hecho multidisciplinar también se aplica a las bases de datos, hecho que facilita la consulta de la información, al encontrarse concentrada en un solo punto, aunque en algunos casos suponga un cierto ruido informativo, al aportar otros documentos que no son de interés para la práctica enfermera.

Las bases de datos bibliográficas más conocidas, como Medline y Embase Cinahl, recogen un gran volumen de información de enfermería y de otras áreas de las ciencias de la salud y el conocimiento. Son bases de datos de obligatoria consulta cuando la búsqueda en las bases de datos secundarias no han dado el resultado esperado.

Se denominan fuentes de información a los distintos materiales que contienen datos útiles para satisfacer una demanda de información o conocimiento. La clasificación principal de las fuentes es por el tipo de contenido de cada una, con independencia del formato o medio físico (papel, electrónico) en que se presentan.

En información biomédica se ha tomado también la definición de fuentes de información primarias y secundarias. Como fuente de información primaria podemos considerar los artículos originales de revistas. Una fuente de información secundaria es aquella que recopila información de una o más fuentes primarias y la procesa para poder acceder mejor a ella o comprenderla mejor, mediante procesos como la lectura crítica y la síntesis de la información.

El número de fuentes de información es muy elevado. Tan sólo en España el número de fuentes de información primarias de interés para enfermería es muy amplio: específicamente de enfermería y matronas se han identificado 90 revistas en el período 1978-1999. A nivel internacional el número de publicaciones directamente relacionadas con la enfermería es aun más amplio. Un estudio reciente cifra el total en más de 800 revistas.

Hay que recordar que como enfermeras no sólo debemos leer las publicaciones propias de nuestra disciplina, sino también publicaciones biomédicas en general, dado que pueden aportarnos numerosas evidencias para los cuidados, gestión y docencia en enfermería.

Tal como hemos indicado en el anterior apartado, para realizar una búsqueda es preferible empezar por aquellas fuentes de información que nos faciliten documentos de síntesis.

Bases de datos de fuentes de información secundarias

Las bases de datos secundarias en enfermería no son lógicamente tan numerosas como las primarias. Serán siempre nuestra primera elección cuando tengamos una pregunta de investigación. Encontrar un documento de síntesis de la evidencia, elaborado de forma sistemática, nos ahorrará muchos esfuerzos y nos brindará una respuesta posiblemente válida. Veamos a continuación las de mayor interés para enfermería.