Enfermería‎ > ‎Anatomía humana‎ > ‎

Columna vertebral y costillas

Columna vertebral

Definición

La columna vertebral (72-75 cm) es un largo tallo óseo situado en la línea media y parte posterior del tronco que se extiende desde el cráneo hasta el vértice del coxis, formando el esqueleto del cuello y de la espalda y la parte principal del esqueleto axial.

Funciones

Protege la médula espinal y los nervios espinales.

Soporta el peso del cuerpo.

Permite el sostén de las vísceras torácicas.

Permite el porte erecto y la locomoción.

Producción de sangre.

Movimientos uniformes como la flexión, extensión, flexión lateral y rotación.

Puede ser rígida o comportarse como un muelle para amortiguar presiones, evitando dañar la base del cráneo.

Curvaturas

La columna vertebral de un individuo adulto presenta cuatro curvaturas: cifosis cervical, lordosis torácica, cifosis lumbar y lordosis sacra.

Las curvaturas primarias o lordosis, torácica y sacra, se forman en el período fetal con relación a la posición fetal.

Las curvaturas secundarias o cifosis, cervical y lumbar, resultan de la extensión de la posición fetal flexionada. Empiezan a aparecer en el período fetal, pero no se notan hasta la infancia.

Vértebras

Las vértebras son una serie de 33 discoideos óseos y superpuestos de manera regular dispuestos:

  • Vértebras cervicales: 7

  • Vértebras torácicas: 12

  • Vértebras lumbares: 5

  • Vértebras sacras: 5

  • Vértebras coccígeas: 4

Las vértebras cervicales, torácicas y lumbares son independientes, pero las sacras y coccígeas se unen para formar el sacro y coxis, respectivamente, aproximadamente a los 30 años.

El tamaño de las vértebras es máximo justo antes del sacro, debido a que soportan más peso, aunque las sacras y coccígeas son menores debido a que el peso se reparte a la cintura pelviana y articulaciones sacroilíacas

Estructura de la vértebra tipo

Cuerpo vertebral

El cuerpo vertebral es la porción más voluminosa de la vértebra, lo que le otorga la fortaleza a la columna y la capacita para soportar el peso corporal. Dispuesto en la parte anterior de la vértebra, tiene forma cilíndrica, por lo que se distinguen dos caras y una circunferencia:

  • Las dos caras son más o menos horizontales, con una superficie acribillada de agujeros, entre los que se distinguen huellas de la notocorda, y circunscrita cada una por una zona anular ligeramente prominente y formada de tejido compacto liso llamada borde o anillo  epifisario.

  • Rodea al cuerpo vertebral una circunferencia irregular en toda su área; por ejemplo, en su parte posterior-media aparecen forámenes que permiten el paso de las venas basivertebrales.

  • Las caras superiores e inferiores se encuentran cubiertas por discos de cartílago hialino, que son remanentes del modelo cartilaginoso óseo de la osificación endocondral, que además de permitir el crecimiento, junto con las epífisis anulares, en longitud de la columna, protegen los cuerpos vertebrales. A los 25 años de edad, las epífisis superior e inferior de un individuo se unen finalmente con el centro (centrum), centro de osificación primario de la masa central del cuerpo vertebral.

La parte interna del cuerpo es un hueso trabecular formado por una malla de trabéculas horizontales y verticales cortas (con líneas de fuerza según las tensiones ejercidas), entre las que se encuentra médula ósea roja, y rodeada de un tejido compacto óseo que constituye la circunferencia.

Agujero o foramen vertebral

De forma circular o de triángulo con los vértices redondeados y dispuesto entre el cuerpo vertebral y la apófisis espinosa, es un orificio en la vértebra que al superponerse con los demás agujeros vertebrales da lugar al conducto vertebral, que aloja a la médula espinal, raíces de los nervios espinales que emergen de ella, las meninges, grasa y vasos.

Apófisis espinosa

Dirigida hacia atrás en la línea media, se superpone con la vértebra inferior y tiene forma de espina. Se distingue:

  • Una base, por la que se une a la vértebra.

  • Un vértice, generalmente desviado de la línea media.

  • Dos caras laterales.

  • El borde superior (cortante) y el inferior (más grueso y corto).

Apófisis transversas

Dispuestas hacia los lados, poseen base, vértice, caras laterales y bordes superior e inferior.

Apófisis articulares

Sirven para articular las vértebras entre sí, y en un número de 4, se disponen simétricamente de dos en dos: dos inferiores o descendentes y dos superiores o ascendentes.

Las apófisis articulares inferiores de una vértebra se articulan con las superiores de la vértebra superior, y viceversa, formando las articulaciones cigapofisarias o facetarias, que limitan el movimiento vertebral y aumentan su sujeción.

Cada una de ellas posee una carilla o superficie articular orientada en sentido posterior.

Láminas vertebrales

Las láminas vertebrales son dos placas planchas y cuadradas de hueso que unen la apófisis espinal con los pedículos, conformando la mayor parte de la pared postero-lateral del foramen raquídeo.

En su configuración aparecen una cara anterior orientada a la médula, una cara posterior cubierta de músculos espinales, dos bordes (superior e inferior), un extremo interno que se confunde con la base de la apófisis espinosa y un extremo externo que se suelda o bien con la apófisis transversa o bien con las articulares.

Estas láminas no son paralelas, si no que tienen cierta inclinación hacia abajo y atrás.

Pedículos

Son dos porciones óseas delgadas y estrechas que a cada lado unen la base de la apófisis transversa y las dos apófisis articulares (superior e inferior); así, limita lateralmente el foramen vertebral.

Estos pedículos tienen cierta forma circular con sus convexidades enfrentadas y tienen su altura mínima en su parte media, lo que da lugar a dos escotaduras, una superior y otra inferior, que al unirse con las vértebras superior e inferior dan lugar a los agujeros de conjunción, dos para cada espacio intervertebral, y que permiten la entrada al conducto raquídeo.

Origen. Osificación de las vértebras

Las vértebras se forman mediante una osificación endocondral:

  1. En el período embrionario aparecen condensaciones mesenquimatosas (del esclerotomo) alrededor de la notocorda que se condrifican y forman las vértebras cartilaginosas.

  2. En cada vértebra aparecen tres centros primarios: uno endocondral y dos pericondrales. Así, se forman tres partes óseas unidas mediante cartílago hialino.

  3. Las mitades de los arcos vertebrales, los elementos costales y las vértebras sacras inferiores se siguen osificando y fusionando durante la infancia.

  4. En la pubertad aparecen cinco centros secundarios de osificación: apófisis espinosa, transversa, una en cada borde superior e inferior del cuerpo vertebral y dos en las epífisis anulares, que permiten el crecimiento en longitud de la columna vertebral.

Disco intervertebral (IV)

Los discos IV otorgan una robusta inserción entre los cuerpos vertebrales uniéndolos en una columna semirrígida continua, de cuya longitud forman el 20-25%. Además, su deformidad elástica le permite absorber los choques. Se compone de:

  1. El anillo fibroso es un anillo compuesto por láminas de fibro-cartílago concéntricas y con sentidos perpendiculares, para aumentar la adhesión intervertebral. Los anillos se insertan en los anillos epifisarios lisos de los cuerpos vertebrales.

  2. El núcleo pulposo es el centro del disco IV, de naturaleza semilíquida es el responsable de la flexibilidad y resistencia del disco IV. Como las láminas del anillo fibroso son más delgadas y escasas en la cara posterior, el núcleo pulposo no está centrado, si no desplazado en un plano posterior. Se nutre por difusión de los vasos sanguíneos de la periferia del anillo fibroso y del cuerpo vertebral.

En último término, impiden el desplazamiento anterior-posterior de las vértebras para no dañar la médula espinal.

Lesiones

Si se rompe el núcleo pulposo y se pierde líquido, se ejerce presión sobre los nervios espinales y provoca una ciática, generalmente en la parte posterior.

Características regionales de las vértebras

Vértebras cervicales

Cuerpo

El cuerpo de las vértebras C es el menor de las 24 vértebras móviles, debido a que soportan menor peso. El diámetro de lado a lado es casi el doble que el anteroposterior. En cada borde encontramos:

  • Bordes superiores levantados en la cara posterior, sobre todo a los lados, y deprimidos en la posterior.

  • Borde inferior del cuerpo con forma convexa.

  • Borde suprolateral elevado formando la apófisis unciforme.

Foramen vertebral

Grande, debido al grosor de la médula espinal que inerva al resto del cuerpo, y de forma triangular.

Apófisis transversas

El rasgo distintivo de las vértebras C se da en las apófisis transversas:

Forámenes trasversos: aparecen en todas las vértebras C asociados por las arterias vertebrales y los plexos venosos y simpáticos (excepto en C7, donde es pequeño o inexistente, y atravesado por venas vertebrales accesorias.

Tubérculos anterior y posterior: terminaciones laterales en dos proyecciones de la apófisis trasversa que sirven de andamiaje a los músculos cervicales laterales.

Entre los tubérculos existen unos surcos, cuyo suelo es la barra costotrasversa, que alojan el ramo anterior de los nervios espinales cervicales.

Los tubérculos anteriores de C6 se denominan tubérculos carotídeos debido a que comprimen contra el cuerpo vertebral las arterias carotídeas para controlar hemorragias.

Apófisis articulares

Las carillas articulares son planas y prácticamente horizontales; las inferiores están ligeramente orientadas en dirección anterior y las superiores en dirección posterior.

Apófisis espinosa

Las apófisis espinosas de C3 a C6 son cortas y casi siempre bífidas en las personas blancas (no tanto en descendientes de africanos). La C7 es prominente y tiene una apófisis espinosa larga palpable en la flexión; por eso la C7 se conoce como la vértebra prominente.

Discos IV

Relativamente gruesos comparados con el tamaño de los cuerpos vertebrales que unen.

Movimiento

Gracias a las carillas articulares casi horizontales y la baja masa de los cuerpos vertebrales, se da el mayor rango de movimiento de toda la columna: flexión y extensión libres y cierta flexión lateral (nada de rotación).

Vértebras atípicas

Atlas

Carece de cuerpo y apófisis espinosa, pero a ambos lados aparecen dos masas laterales que soportan el peso del cráneo, gracias a las carillas articulares superiores, de forma cóncava y arriñonada, sobre las que se apoyan los cóndilos occipitales (protuberancias laterales al foramen magno).

Las apófisis trasversas surgen de las masas laterales, por lo que se encuentran más laterales que el resto de vértebras cervicales, es decir, el atlas es más ancha y aumenta la palanca de los músculos insertados.

Los arcos anterior y posterior, con sus respectivos tubérculos y masas laterales, forman un anillo completo. El arco posterior tiene en su cara craneal un surco sobre el que discurre la arteria vertebral y el nervio C1.

Axis

Es la más robusta de todas las vértebras cervicales.

Dispone de dos carillas articulares superiores planas y grandes sobre las que rota el atlas.

La apófisis ondontoides o diente (forma de diente romo) se proyecta desde el cuerpo hacia arriba, y se sitúa en el foramen vertebral del atlas entre la médula espinal y el arco posterior de C1, al que se mantiene unido mediante el ligamento transverso del atlas, ligamento que se extiende de masa lateral a masa lateral del atlas entre la médula espinal y el diente. Así, se previene el desplazamiento del atlas en dirección posterior o del axis en anterior.

Posee una gran apófisis espinosa bífida que se palpa en la profundidad del surco nucal o posterior del cuello.

Fractura y luxación del axis

La fractura del arco vertebral del axis se produce en la zona de unión de las apófisis articulares superior e inferior del axis con motivo de una hiperextensión de cuello; si esta se combina con una hiperextensión de cabeza se produce un síndrome de latigazo cervical. En muchas lesiones C2 se desplaza sobre C3 dañando la médula espinal y/o bulbo raquídeo llegando a provocar una tetraplejía o la muerte.

Las fracturas del diente son resultado de un golpe horizontal en la cabeza.

Vértebras torácicas

Cuerpo

Corresponde al de la vértebra tipo; tiene forma de corazón y una o dos fositas costales para articularse con la cabeza de las costillas. En T1 aparece una fosita costal completa para la 1ª columna y una semicarilla también inferior para la 2ª costilla.

Foramen vertebral

Circular y más pequeño que el de las vértebras cervicales y lumbares.

Apófisis transversas

Largas y robustas, van disminuyendo su longitud de T1 a T12 y de T1 a T10 aparecen fositas costales que se articulan con el tubérculo de las costillas.

Las T9-T11 poseen tubérculos similares a las apófisis mamilares y accesorias de las vértebras lumbares.

Apófisis articulares

Se extienden en dirección vertical y sus carillas articulares se disponen casi verticalmente formando un arco centrado al disco IV.

Las carillas articulares superiores se dirigen en dirección posterior y ligeramente lateral, y las inferiores en dirección anterior y un poco medial.

En T12 las apófisis articulares inferiores son semejantes a las lumbares y permiten sólo flexión y extensión; así, la T12 está sometida a un gran estrés que la convierte en la vértebra que se fractura con más frecuencia.

Apófisis espinosas

Son largas y con inclinación postero-caudal; el vértice alcanza el cuerpo vertebral situado por debajo, excepto en T1, que es prácticamente horizontal y casi tan prominente como la C7.

Movimiento

La zona torácica tiene el mayor rango de rotación, gracias al arco centrado al disco IV; además, junto al anclaje torácico y la superposición de las apófisis, limita movimientos como la flexión o extensión, aunque permite cierta flexión lateral.

Vértebras lumbares

Cuerpo

Los cuerpos son macizos porque el peso que soportan va en aumento en dirección caudal.

De hecho, la L5 soporta el peso de la mitad superior del cuerpo, por lo que tiene un gran espesor (la más grande las vértebras móviles). Su cuerpo es más profundo en la parte anterior, por lo que forma el ángulo lumbosacro que da lugar a la lordosis sacra.

Foramen vertebral

Es triangular y mayor que el de las torácicas, pero menor que el de las cervicales.

Apófisis transversales

También reciben el nombre de costales; son largas y finas (aunque robustas en L5) y se proyectan en el plano lateral y postero-craneal. En la cara posterior de la base de cada apófisis trasversa aparece un tubérculo, la apófisis accesoria, en la que se inserta el músculo intertransverso lumbar.

Apófisis articulares

Las apófisis articulares se disponen en sentido vertical e orientadas en el primer tramo en sentido sagital (inicio abrupto T12-L1), aunque van girando hasta un sentido coronal en L5. Las carillas articulares superiores se orientan en dirección sagital y se acoplan con las carillas articulares inferiores que miran en dirección medial.

Además, en la cara anterior de las apófisis articulares superiores aparecen unos tubérculos, las apófisis mamarias, en los que se insertan los músculos multífidos e intertransverso medial.

Apófisis espinosas

Cortas, robustas, anchas, gruesas y con forma de hacha.

Movimiento

La disposición de las carillas articulares permiten la flexión, la extensión y la flexión lateral, pero impide la rotación.

Sacro

Características generales

Es un hueso grande y triangular formado por las cinco vértebras sacras fusionadas, fusión que se da a partir de los 20 años, aunque los discos IV no se osifican hasta (o incluso más allá de) las edades medias.

La forma de cuña triangular se debe a la rápida disminución de las masas laterales de las vértebras sacras más caudales, debido a que la mitad inferior del sacro nos soporta peso, por lo que su volumen no aumenta con el desarrollo.

El sacro otorga fortaleza y estabilidad a la pelvis y transmite el peso del cuerpo a la cintura pelviana, en la que se insertan los miembros inferiores. Así, configura la forma de la parte posterior de la pelvis ósea. Además, suele estar inclinado formando un ángulo lumbosacro de entre 130º y 160º.

El sacro suele ser más largo en mujeres y el cuerpo de S1 más grande en hombres.

Conducto sacro

Es la prolongación del foramen vertebral que contiene el haz de raíces nerviosas espinales que emergen por debajo de L1, llamado cauda equina o cola de caballo.

Forámenes sacros

Son cuatro pares de forámenes localizados entre los componentes vertebrales, de donde emergen las ramas dorsales y ventrales de los nervios espinales. Los forámenes sacros ventrales son más grandes que los dorsales.

Base y vértice del sacro

La base está formada por la cara superior de la S1. Aparece un par de apófisis articulares superiores cuyas carillas están orientadas en dirección sagital y se acoplan con las carillas articulares inferiores de L5. Además, el borde anterior sobresale formando el promontorio sacro.

El vértice es el extremo inferior agudo del sacro, que posee una carilla oval para articularse con el coxis.

Cara pélvica del sacro

La cara pélvica del sacro es lisa y cóncava, y en ella aparecen cuatro líneas transversas que indican el lugar donde se fusionan las vértebras sacras.

Cara dorsal del sacro

La cara dorsal del sacro es rugosa, convexa y se caracteriza por cinco crestas longitudinales prominentes:

  • La cresta central o media es la unión de las rudimentarias apófisis espinosas de S1-S4 (S5 carece).

  • Las dos crestas sacras intermedias representan la fusión de las apófisis articulares.

  • Las dos crestas laterales son la unión de las apófisis de las apófisis transversas.

Además, aparece el hiato sacro, con forma de U invertida, por la ausencia de las láminas y apófisis espinosa de S5 (y en ocasiones S4). Continúa hasta el conducto sacro, aunque su profundidad está determinada al tamaño de las láminas y apófisis espinosa de S4.

Las apófisis articulares de S5 se proyectan en dirección caudal y a cada lado del hiato sacro formando las astas del sacro.

Cara lateral del sacro

La parte superior de la cara lateral del sacro se denomina carilla auricular, por su semejanza con la oreja. Esta cara es la parte sinovial de la articulación sacroilíaca y la carilla articular se encuentra cubierta de cartílago hialina toda la vida.

Coxis

Características generales

El coxis es un pequeño hueso triangular formado por 3, 4 o 5 vértebras rudimentarias.

Es un vestigio de la cola de los animales, apreciable en el embrión humano entre la 4º y 8º semana de gestación.

La cara pélvica es lisa y cóncava, mientras que la dorsal posee apófisis articulares rudimentarias.

Las Co3-Co5 se funden en las edades intermedias formando un solo hueso en forma de pico de ave.

Con la vejez, Co1 se suele fundir con el sacro y el resto de vértebras en un solo hueso.

Vértebra Co1

La Co1 es la vértebra coxígea más grande y ancha. Sus apófisis transversas cortas se comunican con el sacro y sus apófisis articulares rudimentarias forman las astas del coxis, que se articulan con sus homólogas del sacro.

Soporte del peso

En sedestación el coxis puede flexionarse ligeramente hacia delante, lo que indica que soporta parte del peso corporal.

Inserción

El coxis ofrece inserción a los músculos glúteo mayor y coxígeo y para el ligamento anocoxígeo.

Articulaciones de la columna vertebral

Articulaciones de los cuerpos vertebrales

Discos IV

"Articulaciones" uncovertebrales o de Luschka entre las apófisis semilunares de las vértebras C3 y C6 y las superficies biseladas infero-laterales de los cuerpos vertebrales dispuestos por encima y dispuestas en el margen lateral y postero-lateral de los discos IV. Están cubiertas de cartílago y contienen una cápsula llena de líquido.

El ligamento longitudinal anterior se una banda fibrosa y robusta que recubre y conecta las caras antero-laterales de los cuerpos vertebrales y los discos IV. Se extiende desde la cara pélvica del sacro hasta el tubérculo anterior de C1 y el hueso occipital, justo por delante del foramen magno. Mantiene la estabilidad a la columna vertebral y evita la hiperextensión de esta.

El ligamento longitudinal posterior es una banda más estrecha y débil que el L.L. anterior. Discurre a lo largo del foramen vertebral en la cara posterior de los cuerpos vertebrales. Se inserta en los discos IV y en menor medida en los bordes posteriores de los cuerpos vertebrales de C2 al sacro, y además a menudo sirve de unión entre la grasa y los vasos y el ligamento y la superficie ósea. Está muy inervado con nociceptores y evita la hiperflexión así como la herniación o protrusión posterior de los discos IV.

Articulaciones de los arcos vertebrales

Las articulaciones cigapofisarias son planas y sinoviales, por lo que se encuentras recubiertas por una cápsula articular delgada y laxa (sobre todo en la zona cervical, lo que determina su gran libertad de movimiento). La cápsula se encuentra unida a los márgenes de las superficies articulares de las apófisis articulares de vértebras adyacentes. Las articulaciones cigapofisarias permiten el desplazamiento de unas vértebras con respecto de otras, aunque las carillas articulares y los discos IV determinan en gran medida la variedad de movimiento. Estas articulaciones cigapofisarias se encuentran inervadas por ramos articulares que surgen de los ramos mediales de los ramos posteriores de los nervios espinales, que se alojan por detrás y por debajo dentro de los surcos de las caras posteriores de las partes mediales de las apófisis transversas, por lo que cada una está inervada por dos nervios.

Unos ligamentos secundarios que unen las láminas, apófisis transversas y espinosas para aumentar la estabilidad.

Ligamentos accesorios de las articulaciones intervertebrales

Los ligamentos amarillos son unos tejidos anchos, elásticos y de color amarillo claro que unen las láminas de los arcos vertebrales de dos vértebras adyacentes. Se extienden de forma casi vertical desde la lámina superior a la lámina inferior, encontrándose y mezclándose con los del lado contrario en la línea media, formando así la pared posterior del foramen vertebral. Los ligamentos son más largos, delgados y anchos en la zona cervical y su grosor va aumentando en dirección caudal, siendo los más gruesos los lumbares. Su función es la de mantener la separación entre las láminas deteniendo flexiones bruscas evitando dañas así los discos IV y preservar la curvatura de la columna vertebral y su retorno a la posición inicial gracias a su elasticidad.

Los ligamentos interespinosos son débiles y casi membranosos y unen las apófisis espinosas contiguas desde la base.

Los ligamentos supraespinosos son fibrosos y fuertes y conectan, como un cordón, desde la apófisis espinosa de C7 al sacro.

El ligamento nucal es un ligamento fuerte y ancho de la nuca. Está compuesto de un tejido fibroelástico grueso que se extiende desde la protuberancia occipital externa y el borde posterior del foramen magno hasta la parte superior del ligamento supraespinoso. Debido al pequeño tamaño de las apófisis espinosas C3-C5, el ligamento nucal sirve de inserción muscular.

Los ligamentos intertransversos son unas fibras esparcidas por la región cervical, unas cuerdas fibrosas en la torácica y unas fibras delgadas y membranosas en la lumbar que conectan las apófisis espinosas adyacentes