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Persona, personalidad, capacidad jurídica y capacidad de obrar

Persona y personalidad jurídica

Tener “personalidad jurídica” equivale a estar en posesión del principio o poder q convierte a algunos actores de la vida social en sujetos protagonistas de la compleja trama de interacciones jurídicas. A estos protagonistas se les llama “ personas jurídicas”.

La palabra “persona” nació dentro de la jerga teatral griega de la época clásica para designar la máscara que se ponían algunos actores para que se les identificase mejor con su personaje. En la época clásica y postclásica, dicho término se utilizó en ocasiones para designar a lo que suele llamarse en la actualidad “personalidad jurídica” o conjunto de derechos y deberes de un determinado sujeto.

Manifestaciones de la personalidad jurídica

  • La doctrina del carácter natural: Durante muchos siglos se mantuvo la convicción de que la personalidad jurídica era un atributo propio de los seres humanos. Se entendía que la atribución de la personalidad jurídica a los hombres era una consecuencia necesaria y natural de su existencia socializada. Esta doctrina de naturalidad de la personalidad jurídica tropieza con, al menos, 3 datos históricos que la desmienten. Por un lado, el hecho de que no todos los hombres han tenido sp dicha personalidad, ni, cuando la tenían, la han tenido del mismo modo. Por otro lado, la constatación de que han existido personas jurídicas que no son personas humanas en sentido propio o que ni siquiera están constituidas por personas humanas. Y, finalmente, la comprobación de que se da también con frecuencia el supuesto de entes sociales que, teniendo una cierta personalidad social reconocida, no llegan a recibir el reconocimiento de la personalidad jurídica.

  • La doctrina del carácter artificial: La personalidad jurídica es una creación o construcc. técnica del propio Dcho, q sólo tiene significación en el ámbito del respectivo ordenamiento jurídico y q no es una simple derivación, consecuencia o reflejo de la personalidad extrajurídica. Una cosa es ser hombre, ser persona humana, y otra distinta tener personalidad jurídica (H. Kelsen).

  • La doctrina del carácter reconstruido: La personalidad jurídica no es una simple cualidad natural de los hombres, sino un atributo que éstos tienen al ser miembros de una sociedad jurídicamente organizada. Así, es el Dcho el que dota a la sociedad y a sus miembros de la respectiva dimensión jurídica.

Ahora bien, como el propio Dcho es, a su vez, una realidad cuya existencia viene exigida por la vida social, resulta que, en última instancia, la personalidad jurídica es algo así como el modo de existencia que corresponde a los hombres en cuanto miembros de la sociedad.

La relación entre la personalidad humana de los individuos, su personalidad social y la correspondiente personalidad jurídica es muy estrecha. Esta última nace siempre dentro del apretado círculo q forman el hombre, la sociedad y el Derecho. Por eso es obligado entender que se da una correlatividad entre la existencia individual como persona humana y la existencia social como persona jurídica. Todos los hombre han de ser reconocidos como personas jurídicas, ya que la personalidad jurídica corresponde naturalmente a la persona humana.

Atributos: Capacidad pasiva y activa

El núcleo o contenido esencial de la personalidad jurídica está representado en los dos tipos de posibilidades de actuación que atribuye a sus titulares: la capacidad jurídica y la capacidad de obrar. La primera es predominantemente pasiva y pude definirse como aptitud que tiene todo sujeto jurídico para ser titular de los correspondientes dchos y deberes que generan las relaciones jurídicas en que interviene. Es el elemento nuclear y el reducto mínimo de la personalidad jurídica, de modo que, si un agente social cualquiera careciera totalmente de ella, no podría ser calificado de persona dentro del campo de acción del Derecho. Quien carece de la capacidad jurídica pasiva no es persona jurídica.

Es un bien o atributo excluido de la libre disposición del titular de la personalidad jurídica, siendo asimismo radicalmente indivisible.

La segunda es predominantemente activa y equivale a la aptitud que tiene el sujeto para realizar por sí mismo actos dotados de eficacia jurídica. Es una cualidad divisible: puede tenerse la capacidad para realizar esta clase de actos jurídicos y carecer al mismo tiempo de esa capacidad para la realización de otros (capac. jurídica activa especial o limitada). O puede tenerse capacidad para realizar cp tipo de actos jurídicos (capacidad gral, plena o ilimitada). El alcance y extensión de su contenido están sp subordinados al efecto delimitante de varios factores o circunstancias que posibilitan, dificultan o impiden la iniciativa de autogobierno jurídico del sujeto. Son estos factores o circunstancias los que fijan en cada caso el techo máximo de su expansividad (estado civil –imp-, nacionalidad, enfermedades o deficiencias físicas o psíquicas,...).