Derecho‎ > ‎Grado en Derecho‎ > ‎Teoría del Derecho‎ > ‎

La necesidad de interpretación de las normas

Concepto de la interpretación jurídica

Interpretar es desentrañar el sentido o significado que existe de forma no inmediatamente aparente en algún hecho de la vida real; es decir o transmitir o descifrar un mensaje que no es evidente por sí mismo.

La actividad interpretativa ocupa un lugar central en todos los ámbitos de la vida en que interviene el conocimiento humano. La interpretación jurídica es una actividad que han de desarrollar constantemente todos los sujetos que intervienen en el largo proceso de la realización del Derecho.

Sin interpretación, ningún Derecho puede ser realmente eficaz y operativo, es decir, ningún Derecho puede llegar a ser Derecho en sentido pleno, ya que la función constitutiva del verdadero Derecho es precisamente ser y actuar como eficaz reglamentación de las relaciones sociales.

La interpretación es también una actividad creadora, ya que el sentido de su propio ser radica en despertar la existencia significativa de aquello a lo que sirve como intermediaria o mensajera.

La multiplicidad de datos y puntos de vista que han de ser tomados en consideración por el intérprete obliga a reconocer que la interpretación jurídica presenta siempre un alto grado de dificultad.

La importancia de la actividad interpretativa en los procesos de creación y aplicación del Derecho

El objeto de la interpretación: las normas y los hechos

Los hechos

El hecho jurídico constituye, algo así como el elemento último de la vida jurídica, es decir, el elemento más simple en que se puede descomponer la materia que el Dcho regula. Es todo hecho, acontecimiento o conducta que tiene significación jurídica (o que produce efectos jurídicos), de tal modo que origina, transforma o pone fin a alguna relación o situación jurídica (en sentido amplio del concepto). En su sentido estricto o más propio, los “ hechos” jurídicos, en cuanto contrapuestos a los “actos” jurídicos, son fenómenos o acontecimientos naturales cuya presencia en la trama de las relaciones jurídicas no se origina en una decisión voluntaria de los sujetos que intervienen en ella. En cuanto “hechos” son meros sucesos, simples aconteceres que "suceden” u “ocurren”.

Pero llegan a ser jurídicos en la medida en que están incorporados a algún esquema o estructura de normatividad jurídica, cuando no lo están, siguen siendo hechos estrictamente naturales.

Hay un rasgo que no puede faltar nunca en ningún hecho jurídico, so pena de que se convierta en “acto” jurídico: la ausencia de intervención de la decisión libre y voluntaria de un sujeto. Los simples actos del hombre (inconscientes, mecánicos, al margen de su voluntad,...) han de ser calificados como meros hechos jurídicos.

La relación jurídica no es más que la propia relación social cuyo desarrollo ha sido oportunamente reglamentado por el Dcho. Savigni la definió como “relación de persona a persona, determinada por una regla jurídica, la cual asigna a cada individuo un dominio en donde su voluntad reina independientemente de toda voluntad extraña” Precisó que, toda relación de dcho se compone de 2 elementos: 1º la relación misma, elemento material de la relación, como un simple hecho; 2º, la idea de dcho que regula esa relación, el elemento plástico, el que ennoblece el hecho y le impone la forma del dcho.

Hay dos requisitos necesarios para que se dé una relación jurídica: 1º, una relación intersubjetiva, un vínculo entre dos o más personas; 2º, una regulación jurídica de ese vínculo, de tal suerte que éste dé lugar a determinados efectos o consecuencias jurídicas.

El Derecho sólo se ocupa de aquellas relaciones que tienen relevancia para el buen funcionamiento de la sociedad.

Para el profesor Legaz Macambra, la relación jurídica es “vínculo entre sujetos de Dcho, nacido de un determinado hecho q ha sido definido por las normas jurídicas como condición de existencia de unas posiciones jurídicas correlativas que incluyen facultades y deberes cuyo objeto son ciertas prestaciones garantizadas por la aplicación de un consecuencia coactiva”

Hecho jurídico: La presencia de una relación jurídica desvela siempre la de un hecho jurídico que actúa como factor condicionante o desencadenante de su existencia, de forma que, sin ese hecho, no existiría la relación. Puede ser un simple hecho natural o un acto humano voluntario.

Las normas

La norma: Elemento más decisivo, ya que es el agente creador de la relación jurídica en tanto que jurídica, pues las simples relaciones sociales, si no son normativizadas, no llegan a ser jurídicas. En esa medida, ha podido ser calificada de baso o presupuesto de la relación, pero no de elemento estructural, puesto que, al ser previa a la propia relación jurídica en cuanto tal, no puede formar parte de la estructura ontológica de la misma.

La norma jurídica, si bien se caracteriza ante todo por su naturaleza imperativa (determinada línea de proceder que debe ser seguida), no es un desnudo imperativo; es un mandato emanado de la voluntad representativa de la comunidad, que presupone un juicio valorativo (valoración ética de la razón) y que se objetiva en reglas de conducta estables y generales. Por eso, las normas jurídicas generan un deber general y objetivo del cumplimiento, un deber respaldado por el poder social del grupo.

Los principales tipos de interpretación jurídica

Las teorías sobre la interpretación jurídica, no sólo son muy numerosas, sino que adoptan con frecuencia puntos de vista o propósitos marcados por las distintas concepciones políticas.

Según su eficacia

  1. Interpretación privada

    • Es llevada a cabo por los mismos destinatarios de la regulación jurídica, que son los que ponen en conexión los supuestos de hecho o fácticos en que se encuentran inmersos con las normas jurídicas que los regulan.

    • Momentos donde puede aparecer la aplicación:

      1. De forma voluntaria el sujeto realiza la conducta establecida en la norma, se trata del "cumplimiento" como realización del Derecho por el propio obligado (ya sea sujeto privado o público).

      2. Tras haber incumplido el sujeto la norma, adaptación de la sanción correspondiente impuesta por el órgano competente, se trata de la "ejecución" o "aplicación" como realización o concreción del Derecho por el órgano competente (diferente del sujeto).

      3. Los órganos que tienen competencia para dictar disposiciones jurídicas de desarrollo (aplicación) de una ley o norma superior.

  2. Interpretación pública

    • Manifestación básica de la aplicación por "ejecución" del órgano jurisprudencial competente. Cuando el sujeto obligado no sabe, no quiere o no puede dar cumplimiento a la norma, la aplicación del Derecho la ejercerán las autoridades u órganos competentes.

Según su incidencia sobre la sistemática del ordenamiento

  1. Interpretación armonizada

    • Una norma jurídica debe de ser interpretada no en si misma, sino en armonía con el ordenamiento jurídico, lo que implica salvar las propias ambigüe-dades que pueda llevar su redacción (por imprecisiones del legislador, por ej.)

  2. Interpretación integradora

    • Para la aplicación de una norma jurídica es necesario interpretarla, esto es realizar un acto valorativo contemplando el carácter histórico o circunstanciado de la norma que se aplica, atendiendo a criterios de justicia y de adecuación al fin que se persigue. Esto es integrar la norma en la situación real en la que debe de aplicarse.

El debate sobre los diversos métodos de interpretación jurídica

Si se considera el aspecto al que atiende primordialmente la actividad interpretativa, pueden distinguirse las siguientes teorías:

  1. La teoría subjetiva

    • Considera que el sentido genuino o verdadero dela norma es aquel que inspiró al autor de la ley. En consecuencia. Sostienen que la meta de la interpretación es el descubrimiento de la significación o sentido que dio a la ley la voluntad histórico-psicológica del legislador.

  2. La teoría objetiva

    • Considera que el destino de la interpretación jurídica es la averiguación del sentido normativo inherente a las propias normas legales, dado que las leyes, una vez promulgadas por el legislador, se desvinculan de su voluntad creadora y adquieren una existencia y una operatividad independientes del proceso legislador.