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El dinero y el sistema financiero

El dinero

Concepto y origen

El dinero es un activo que se utiliza en las tranzacciones como medio de pago de aceptación inmediata.

Los activos son las distintas formas alternativas que se puede materializar la riqueza. Se clasifican en: activos líquidos (el dinero), activos reales (inmuebles, obras de artes, máquinas…) y activos financieros (valores que representan un derecho contractual a recibir pagos en el futuro, a participar en la gestión de la empresa…).

Un activo financiero es un documento que reconoce una deuda a favor de su tenedor o poseedor ya que este ha puesto sus fondos a disposición de los prestatarios. La liquidez de un activo se mide por la facilidad de poder convertir en dinero dicho activo a corto plazo sin sufrir pérdidas, el dinero es el activo líquido por antonomasia.

El dinero es utilizado por el consumidor para comprar y, por el productor para obtener algo a cambio de lo que produce y vende.

El dinero, funciones:

  • El dinero como medio de cambio.

    • La utilización de una mercancía aceptada con carácter general, tanto para la venta de la propia producción como para la adquisición de la producción ajena, comportó la superación de la economía de truque. El dinero contribuyó a multiplicar los intercambios, favoreciendo tanto la producción, como el consumo.

  • El dinero como unidad de cuenta.

    • El dinero actúa como unidad de medida para determinar los precios de los diferentes bienes con efectos no liberatorios, sino contables, de forma que todas las mercancías tengan una misma unidad de referencia.

  • El dinero como depósito de valor.

    • Retiene en el tiempo el poder de compra. Forma en la cual las familias y las empresas pueden mantener su patrimonio.

Los orígenes del dinero papel se sitúan en la actividad de los orfebres durante la Edad Media. Estos artesanos que disponían de cajas de seguridad en las que guardaban sus existencias de metales preciosos, pronto ofrecieron sus servicios como custodios de los mismos y de objetos de valor al público en general.

Este servicio se basaba en la confianza en virtud de la cual el orfebre extendía un documento por el que se obligaba a reintegrar al depositante sus pertenencias cuando éste lo requiriera. Esta práctica permitió a los orfebres obtener una nueva utilidad: prestaban parte de las reservas ajenas de metales preciosos a quienes las necesitaban, basándose en el hecho de que los depositantes (propietarios de las reservas) rara vez acudían a pedir su reintegro total de una forma masiva.

Pero esta actuación de los orfebres se vio acompañada de una nueva práctica cada vez más frecuente: cuando el titular de un depósito realiza una compra, no retiraba los metales comprados, sino que entregaba al vendedor un recibo de los bienes depositados por el importe debido. Y era este nuevo portado quien lo entregaba al cobro ante el orfebre. Incluso, podía depositar directamente el recibo en otro orfebre de su confianza. Las compraventas fueron saldándose mediante el intercambio de papeles que certificaban la deuda de un orfebre; papeles, por otra parte, plenamente convertibles en oro y en plata.

Esta facilidad para transferir papel dio lugar a la generalización de una nueva forma de intercambios consistente en emitir dinero papel, teóricamente convertible en oro, es decir, en un precursor del actual dinero papel, dinero signo o dinero fiduciario.

Clases de dinero

La evolución histórica del dinero nos permite comprobar diferentes clases:

  • El dinero mercancía:

    • La mercancía empleada como dinero tiene un papel dual: como tal mercancía (cacao, grano, ganado, metales) y como medio aceptado (dinero) para lo cual dicha mercancía ha de cumplir características como ser duraderas, de oferta limitada, fácilmente transportable y divisible, homogénea y de alto valor con relación al peso.

  • El dinero signo:

    • Es aquel medio de pago que tiene mayor valor como dinero que cualquiera de sus otros usos. El dinero papel es dinero signo ya que el valor de los metales que incorporan y su coste de producción son sensiblemente menores que el valor que se les otorga como dinero. Lo que hace que el dinero signo se acepte como tal es que esté controlado el derecho a producirlo (emisión) y que su valor este referenciado por quien lo emite. Se trata de un dinero basado en la confianza (dinero fiduciario). A veces el dinero va acompañado de una declaración oficial de su validez como medio de cambio y como forma legal de cancelar las deudas. En este caso, el dinero es, además, dinero legal.

  • Dinero pagaré:

    • La mayor parte del dinero empleado en las economías modernas es dinero pagaré, es decir, un medio de cambio utilizado en la deuda de una empresa o de una persona, ejemplo, los depósitos bancarios son deudas del banco que se compromete a entregar al depositante dinero en efectivo. El dinero pagaré es la deuda del banco, la anotación contable en sus libros por la que reconoce su deuda a favor del depositante. Los talones no son dinero, sino formas o instrumentos para movilizar el dinero bancario. Las tarjetas de crédito son, además de medios para trasladar el dinero de los depósitos bancarios, instrumentos para la concesión de créditos y, en la medida en que actúan en este sentido, permiten crear dinero.

  • Otras clasificaciones del dinero:

    • Dinero legal, refiriéndose la legalidad al dinero signo cuya emisión en forma de moneda metálica y de billetes está monopolizada por una institución (en general, Bancos Centrales). Dinero bancario, es aquél creado como consecuencia del papel de intermediación de los bancos y que adopta la forma de activos financieros indirectos aceptados como medios de pago.

Los diferentes agregados monetarios

El dinero de una economía se define como la suma del efectivo en manos del público (billetes y monedas) y los depósitos bancarios. La cantidad de dinero suele representarse por la letra M u oferta monetaria. Como existe una gran variedad de depósitos bancarios y no todos ellos gozan de la misma liquidez, suelen distinguirse diferentes agregados monetarios, numerados de mayor a menor liquidez.

El más frecuentemente utilizado es el M3 o disponibilidades líquidas, que está integrada por el efectivo en manos del público, los depósitos a la vista y los depósitos de ahorro y a plazo, y puede incorporar algunos otros valores emitidos por las instituciones financieras monetarias.

Más recientemente se ha incorporado a la oferta monetaria el denominado "cuasi-dinero", es decir, los pagarés del tesoro, los certificados de depósito y otros activos de alta liquidez. En este caso obtenemos M4 o activos líquidos en manos del público (ALP).

La demanda de dinero

El dinero es una mercancía que, como cualquier otra, tiene una oferta, una demanda y un precio (el tipo de interés). Si queremos conocer cómo funciona el mercado del dinero y de los restantes activos financieros, será necesario estudiar cómo funcionan esas variables.

Podemos sistematizar los componentes de la demanda de dinero en los tres siguientes:

  1. Como medio de pago. La demanda de dinero para transacciones, que es la que realizan los individuos para poder realizar sus compras.

  2. Como reserva para transacciones futuras. La demanda de dinero por precaución, que es la que realizan los individuos para poder hacer frente a los pagos que deban realizarse de forma más o menos imprevista en el corto plazo.

  3. Para conservar la riqueza. La demanda de dinero como reserva de riqueza, que es la que realizan los individuos como activo en comparación con otros menos líquidos pero, probablemente, más rentables… y menos opacos para el control fiscal, para simplificar, los englobamos a esos activos financieros como bonos.

El individuo se enfrenta al problema de disponer de la liquidez necesaria para hacer frente a sus transacciones, minimizando sus costes de oportunidad.

Así, podemos deducir cuáles son los aspectos de los que dependerá, en última instancia, la demanda de dinero:
  • La renta real.

    • Un cambio en la renta real, es decir, en el poder adquisitivo, altera el deseo de gasto. Si la renta real crece lo hace también el gasto, lo cual conlleva un aumento de la demanda de dinero para transacciones: aumenta la renta real, aumenta el nivel de gasto, aumenta la demanda de dinero.

  • El nivel de precios.

    • Si el dinero se emplea para comprar bienes y servicios, las variaciones en los precios de los mismos alterarán los deseos de liquidez de los individuos, puesto que si desean mantener su poder de compra, cuando los precios suben demandarán más dinero, y cuando los precios bajan ajustarán sus tenencias en dinero a la baja. Ello es debido a que la demanda de dinero es una demanda de saldos reales.

  • La riqueza.

    • Cuando la riqueza aumenta también lo hace la demanda de dinero, aunque menos que proporcionalmente. Esto nos permite acudir al concepto de elasticidad-riqueza de la demanda de activos que determina cuánto aumenta ésta en términos porcentuales en respuesta a un cambio porcentual en la riqueza. Su valor es siempre > 0 (positivo). Cuando es inferior a la unidad, el activo es necesario y, si es superior a la unidad, es de lujo. Por ello, la demanda de dinero (activo necesario) tiene una elasticidad-riqueza positiva pero inferior a la unidad.

  • El riesgo y las expectativas.

    • Cuanto más arriesgado sea el rendimiento de activos alternativos al dinero, mayor será la cantidad demandada de dinero, puesto que la mayoría de los individuos son renuentes al riesgo. Sin son altas las expectativas inflacionistas, es decir, de que crezcan los precios de forma generalizada, el dinero pierde valor real, por lo que es preferible mantener el ahorro en otros activos alternativos y tener en efectivo la mínima cantidad posible de dinero.

En relación con el comportamiento de las empresas, podemos suponer, de forma paralela, que demandarán más dinero en términos reales cuanto mayor sea su volumen de producción y de ventas, cuanto menor sea el coste de oportunidad de guardar dinero, es decir, menor sea la rentabilidad de otros activos y la tasa esperada de inflación y, cuanto mayor sea su aversión al riesgo.

La base monetaria y la creación de dinero

Relación entre la base monetaria y la oferta monetaria

[El dinero de una economía]

  • M = E + D,

donde M (oferta monetaria), E (efectivo en manos del público) y D (depósitos bancarios).

El punto de partida de esa oferta monetaria es el dinero legal emitido por quien tiene autoridad para ello; a la totalidad del dinero emitido lo denominamos base monetaria.

En la mayor parte de los países un Banco Central es el que tiene el monopolio de emisión de dinero legal, éste no tiene libertad absoluta para emitir cuanto desee. El dinero legal es una parte del pasivo del banco emisor. Como todo pasivo, debe existir un activo en paralelo. Precisamente decimos que el Banco Central crea dinero a través de la monetización de activos. El Banco coloca el dinero en circulación prestándoselo a otra entidad financiera (activo del Banco emisor) o comprando un inmueble; o adquiriendo obligaciones, títulos de deuda pública, bonos… activos financieros que también contabiliza como tales; o comprando oro o reservas de moneda extranjeras… es decir, para poder poner dinero en circulación, el Banco Central debe aumentar en la misma cuantía alguna rúbrica del Activo de su Balance.

¿Y qué destino tiene ese dinero puesto en circulación? Una parte quedará en poder de los agentes del mercado (en casa o en caja), y otra parte se la llevarán las instituciones financieras para dejarlo en depósitos, en cuentas de ahorro, en fondos…

La base monetaria (B) = Efectivo en manos del público (E) + Los activos de caja del sistema bancario (AC),

  • B = E + AC.

Pero esa base monetaria es sólo una parte de la oferta total del dinero que, realmente se está utilizando en la economía. Los intermediarios financieros bancarios, a través del denominado proceso de expansión bancaria, crean dinero bancario y proporcionan así más flujo financieros al sistema. Ejemplo, un adeudo en un cliente y abono en la cuenta de otro, o con la compensación entre bancos en que un cliente A traspasa 100 millones de euros al cliente B pero el cliente de B traspasan 95 millones al cliente A, por lo que bastar ajustar esos 5 millones de euros de diferencia sin tocar el resto.

En prevención, lo bancos hacen reservas. Parte de los depósitos que reciben (su pasivo) la guardan en dinero líquido. Esas reservas pueden ser legales (la autoridad monetaria obliga a mantener un porcentaje determinado para garantizar la liquidez y como garantía de solvencia) y voluntarias (los propios bancos deciden aumentar la liquidez).

¿Qué hace el banco con la parte de los depósitos que no necesita mantener en caja? Conceder un préstamo a otro cliente, lo cual hace aumentar su activo (deudor por el importe del préstamo) y se materializa en un depósito a nombre de ese cliente (con lo que aumenta su pasivo en igual cuantía). De alguna forma, el banco privado ha monetizado también un activo a través del nuevo depósito; y ha creado dinero, porque además, del dinero legal inicial el nuevo cliente considera que dispone ahora de un dinero adicional.

Ejemplo, supongamos que un particular ha recibido un pago de 1.000 euros en dinero legal, que equivale a la base monetaria.

Supongamos que todos los sujetos deciden mantener en efectivo un 5% y depositar el resto en un banco comercial. En tal caso, se queda con 50 euros (efectivo en casa o en caja) y deposita 950 euros. De acuerdo con el proceso que hemos vista, el banco mantiene un porcentaje de reservas (supongamos un 10%) y presta el resto, abriendo un nuevo depósito a favor del solicitante del préstamo ¿Y qué ocurre con ese nuevo depósito? Siguiendo el comportamiento general, un 5% (42,75 euros) se mantendrá en manos del público y el resto quedará como depósito en ese o en otro banco. El proceso seguirá, más o menos, como se refleja en la Tabla 8.1.

Como vemos la oferta monetaria es bastante más elevada que la base monetaria inicial. Denominamos multiplicador monetario a la relación entre la base monetaria (B) y la oferta monetaria (M), de forma que la

  • M = B

por el efecto multiplicador monetario.

De la Tabla 8.1 se desprende que el valor multiplicador será tanto mayor cuanto menores sean:

  • La propensión que los particulares desean mantener en efectivo. Si todo el dinero legal se deposita en bancos, éstos podrían jugar con una mayor cantidad para sus operaciones de crédito.

  • El coeficiente de reservas, cuanto menor sea la cantidad que se retire del proceso, más elevada será la cuantía de cada paso y más durará el proceso.

Cuanto más desarrollado está un sistema financiero, menos valor tiende alcanzar ambas variables porque la casi totalidad de las operaciones se realizan a diario sin dinero, lo que permite muy bajas tendencias de efectivo y hace mínima la necesidad de reservas bancarias. O, lo que es lo mismo, el valor multiplicador es cada vez más elevado, con una mayor diferencia entre el dinero legal emitido y la oferta monetaria efectiva de la economía. Por lo tanto, la oferta monetaria (M) depende de tres factores:

  • La base monetaria (B)

  • La propensión en la oferta monetaria (M) que los particulares deseen mantener como efectivo.

  • El coeficiente de reservas, ya sean legales o voluntarias.

El proceso de intermediación bancaria pone a disposición de los agentes más dinero, contribuyendo, de este modo, a financiar la actividad económica. De ahí que la carencia de intermediación bancarios o su insuficiente desarrollo puedan ser una de las causas del estrangulamiento de una economía.

Los bancos centrales y la política monetaria

El papel de un Banco Central

Los Bancos Centrales nacen para regular la creación de dinero fiduciario y para supervisar el sistema bancario.

La generalización del dinero fiduciario en las modernas economías ha hecho necesaria la existencia de una institución encargada de su regulación. Son los llamados Bancos Centrales los que en cada país vienen desempeñando esta función, unida a la supervisión del sistema bancario. Es el caso del Banco de Inglaterra, del Banco de Japón… o del Banco de España. En los países de la Unión Monetaria Europea, buena parte de las funciones de los Bancos Centrales han sido asumidas por el Banco Central Europeo (BCE).

El Banco Central asume el monopolio de la emisión del dinero legal, que constituye la base monetaria que puede encontrarse en manos del público o en los depósitos bancarios, y que debe tener su contrapartida en las correspondientes rúbricas del activo en el Balance del correspondiente Banco Central (Tabla 8.2).

Los Bancos Centrales nacionales y el Banco Central Europeo confluyen en el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC), con el euro como moneda común, formado por el BCE y los Bancos Centrales nacionales de los países miembros y que tiene las siguientes funciones:

  • Definir y ejecutar la política monetaria de la Comunidad.

  • Realizar las operaciones de cambio de divisas que sean coherentes con las disposiciones del Tratado en esa materia.

  • Poseer y gestionar las reservas oficiales de divisas de los Estados miembros.

  • Promover el buen funcionamiento de los sistemas de pagos.

Una regla importante es que se debe garantizar la independencia de los Bancos Centrales nacionales respecto a sus propios gobiernos, de modo que los Estados miembros no puedan influir en las decisiones adoptadas por los órganos de gobierno del SEBC.

No todos los países de la Unión están integrados en el área euro, bien por no desearlo, bien por no cumplir las condiciones exigidas de estabilidad. La asignación competencial en materia monetaria en el seno de la Unión Europea entre los distintos niveles de administración varía para los países que han asumido el euro y los que no, pero puede resumirse en los siguientes aspectos:

  1. Billetes. El Consejo de gobierno del BCE tiene el derecho exclusivo a autorizar la emisión de billetes.

  2. Monedas. El BCE el que aprueba el volumen de emisión de monedas, aunque los Estados miembros puedan emitirlas.

  3. Gestión de reservas oficiales de divisas. El BCE tiene la función de poseer y gestionar las reservas oficiales de divisas de los Estados miembros. Además, los Bancos Centrales nacionales deben dotar al BCE con una parte de sus fondos de reservas oficiales, en proporción al número de acciones suscritas del capital del BCE.

  4. Política de tipo de cambio. La responsabilidad de la política de tipo de cambio corresponde al Consejo de la Unión, en estrecha colaboración con el BCE.

  5. Política monetaria. Como objetivo principal el SEBC es mantener la estabilidad de precios, será el encargado de ejercer las competencias monetarias, sin perjuicio de que también apoye las políticas económicas generales con el fin de contribuir a la realización de los objetivos comunitarios generales. Se reserva a los gobernadores de los Bancos Centrales nacionales un papel importante en relación con la formulación de la política monetaria, y a los propios Bancos Centrales nacionales en cuanto a la ejecución de las operaciones del SEBC.

En el Sistema Europeo de Bancos Centrales se consagra el principio de centralización de las decisiones políticas, al mismo tiempo que la descentralización de su ejecución e instrumentación con una única excepción: la reserva a favor del propio BCE para intervenir en los mercados monetarios en circunstancias excepcionales, si lo juzga oportuno.

Funciones del BCE:

  • Autorización de la emisión de monedas y billetes.

  • Definición y ejecución de la política monetaria de la Unión.

  • Gestión de las reservas de divisas.

  • Promoción del buen funcionamiento del sistema de pagos.

  • Funciones consultiva al más alto nivel.

  • Recopilación y armonización de la información estadística.

Objetivos e instrumentos de la política monetaria

Se denomina política monetaria al conjunto de actuaciones de las autoridades monetarias, orientadas a controlar los cambios en la cantidad o en el coste del dinero, con el propósito de lograr ciertos objetivos macroeconómicos.

El BCE ha adoptado de una estrategia mixta en la que se combinan el control de las disponibilidades líquidas (M3) y el seguimiento de la inflación, asignando a este último el carácter de objetivo final y al primero el de objetivo monetario intermedio. Esta selección de objetivos ha ido acompañada de la elección, como variable operativa, del tipo de interés a corto plazo.

Para controlar esas variables y conseguir sus objetivos el BCE dispone de los siguientes instrumentos:

  • Operaciones de mercado abierto. Consisten en la compra o venta de títulos.

  • Facilidades permanentes. Los Bancos Centrales actúan como prestamistas en última instancia del sistema financiero. Estas operaciones se conceden a un tipo de interés penalizado. En circunstancias normales, no existen límites a este crédito u otras restricciones de acceso.

  • Coeficiente de caja. El Banco Central tiene la capacidad de determinar el mantenimiento de un montante de reservas obligatorias mínimas de los activos de caja de las entidades de crédito. El sistema de coeficiente de caja del SEBC permite a las entidades hacer uso de mecanismos de promediación, lo que supone que el cumplimiento de este coeficiente (2%) se determina sobre la base de la media de los activos de caja registrados en las cuentas de las entidades al final del día durante un período de mantenimiento de un mes.

    • El coeficiente de caja guarda una estrecha relación con la oferta monetaria, a través del denominado “multiplicador bancario”. Una levísima elevación del coeficiente de caja provocaría una muy fuerte reducción en la oferta monetaria.

Con los instrumentos citados, la autoridad monetaria puede controlar en buena medida la cantidad de dinero, haciendo aumentar o disminuir la oferta monetaria e, indirectamente, los tipos de interés. Pero, en cuanto que prestamistas en última instancia, puede actuar también directamente sobre éstos. Cuando el BCE fija el tipo de interés que servirá de base para sus operaciones está marcando indirectamente los tipos de interés que aplicarán los restantes agentes del sistema financiero. De alguna forma, éstos son intermediarios que reciben el dinero a un precio fijado por el BCE, le aplican un margen, y lo prestan al tipo de interés incrementado.

De esta forma, cuando el Banco Central considera que existe peligro de inflación, restringe la cantidad de dinero en la economía y provoca la elevación de los tipos de interés. Con ello, dificulta el desarrollo de las presiones inflacionistas y restringe la demanda real, tanto de la inversión como del consumo duradero.

Los intermediarios financieros

El sistema financiero

El sistema financiero es el conjunto de instituciones especializadas en la mediación entre los prestamistas y los prestatarios últimos de la economía. Los intermediarios financieros adquieren activos como forma de inversión y a partir de ellos crean activos nuevos que colocan entre los ahorradores, obteniendo de éstos los fondos necesarios para la realización de sus inversiones.

  • Los intermediarios financieros bancarios se caracterizan porque alguno de sus pasivos (billetes o depósitos a la vista) son pasivos monetarios, ejemplos; Banco Central, bancos, cajas, cooperativas de crédito, bancos públicos… En España la única institución de banco público sería el Instituto de Crédito Oficial (ICO), encargado de financiar aquellos proyectos a largo plazo que se consideren necesarios para el desarrollo de determinados sectores y/o regiones que no sean satisfactoriamente cubiertos por el resto del sistema financiero.

  • Los establecimientos financieros de créditos tienen como objeto la financiación especializada. Los más destacados son los siguientes:

    • Sociedades de crédito hipotecario: su activo está constituido por préstamos hipotecarios y cuyo pasivo procede de la captación de recursos mediantes depósitos a largo plazo (ahorro vinculado y emisión de títulos hipotecarios). El crédito hipotecario es un préstamo con garantía de una vivienda, una finca rústica o, en general un bien inmueble.

    • Las entidades de leasing (o arrendamiento financiero) realizan un contrato mercantil en virtud de cual, la entidad de leasing compra en nombre propio determinados bienes muebles o inmuebles, para alquilarlos al arrendatario y que éste los utilice por un período a cuyo término tendrá la opción de comprar la totalidad o parte de estos bienes arrendados, por un precio convenido previamente.

    • Las entidades factoring llevan a cabo un contrato en el que intervienen tres agentes: el cliente, sus deudores y el factor. Mediante este contrato el cliente (cedente) cede su cartera de créditos al factor. Éste, se transforma en titular de los créditos concedidos por el cedente y se encarga de la gestión del cobro de los mismos, cubriendo los posibles riesgos de morosidad o insolvencia.

  • Otros intermediarios financieros:

    • Las compañías aseguradoras. Emiten como activo financiero específico las pólizas de seguros, lo que les permite ofrecer determinados indemnizaciones en el caso que se produzca el evento asegurado.

    • Los fondos de pensiones. Tienen como misión complementar las pensiones públicas de jubilación, para ello, los asociados pagan durante su vida laboral activa aportaciones periódicas. El período que transcurre desde que se hacen las aportaciones hasta que se reciben las prestaciones, generalmente amplio, les permite invertir en activos a largo plazo.

    • Las sociedades y los fondos de inversión mobiliaria son entidades, bajo la forma respectivamente de sociedades anónimas o de patrimonio cuyo derecho de propiedad se representa mediante un certificado de participación, que tienen por objeto exclusivo la adquisición, tenencia, disfrute, administración en general y enajenación de valores mobiliarios y otros activos financieros, para compensar, mediante un adecuada composición de sus activos, los riesgos y los tipos de rendimiento. Estas entidades no pueden tener participación mayoritaria, ya sea económica o política, entre otras sociedades.

    • Las sociedades mediadoras en el mercado de dinero están especializadas en la gestión de activos de alta liquidez. Si se limitan a poner en contacto a compradores y vendedores a cambio de una comisión se llama “brokers”, actúa como intermediario. Si compran y venden activos financieros para mantener su patrimonio se llama “dealers”, actúa en nombre propio.

    • Las sociedades de garantía recíproca favorecen el acceso a la financiación de sus asociados al garantizar la devolución de los créditos que obtengan para financiar sus actividades dentro del giro o tráfico de las empresas de las que sean titulares. Su financiación procede fundamentalmente de las aportaciones de sus socios.

La Bolsa de valores

La Bolsa de valores es un mercado de títulos cuya oferta está constituida por las emisiones de valores nuevos (mercado primario) o la venta de títulos ya existentes (mercado secundario) por parte de determinados agentes y cuya demanda depende de los deseos de los demás agentes de adquirir dichos títulos. Su principal función es facilitar el acuerdo de oferentes y demandantes de activos financieros con lo que se consigue para éstos una mayor liquidez.

Aunque el objeto de contratación en las Bolsas es muy amplio (activos financieros, metales, materias primas…) su actividad se ha centrado tradicionalmente en los activos financieros mobiliarios como acciones, derechos de suscripción, obligaciones y efectos públicos.

En el mercado primario, las entidades admitidas a cotización en Bolsa emiten títulos (acciones, obligaciones…) para cubrir sus necesidades de financiación. Los ahorradores con excedentes de liquidez “invierte” en esos títulos. En el mercado secundario, los ahorradores que compraron títulos en Bolsa y quieren desprenderse de ellos actúan como oferentes de los mismos, que son también demandados por ahorradores con excesos de liquidez.

Los títulos de renta fija representan una parte de un préstamo que viene a solicitar por esta vía la entidad emisora. Cada uno de los adquirientes se convierte en acreedor de la entidad emisora en la parte proporcional correspondiente, a cambio de un interés prefijado. El único riesgo que asumen quienes los suscriben es la insolvencia del emisor. La renta variable (las acciones) representa una parte del capital de la sociedad. Los accionistas tienen derechos políticos, como propietarios, pero la renta que perciben dependerá de los beneficios que obtenga la empresa.

Las cotizaciones bursátiles reflejan el juego de la oferta y la demanda, básicamente como mercado secundario. Si predominan las órdenes de compra (el dinero), indica que hay más cantidad demandada que ofrecida y la cotización tiende a subir. Si predominan las órdenes de venta (papel) caerán las cotizaciones.

Aunque buena parte de los ahorradores adquieren acciones sin objetivo de venta a corto plazo, la mayor parte de las operaciones se deben a quienes buscan realizar ganancias aprovechando las rápidas revalorizaciones y evitar las pérdidas derivadas de las fases bajistas. La Bolsa se convierte así en un gran juego de apuestas: donde los demandantes de títulos esperan que las cotizaciones suban en un futuro próximo, los oferentes apuestan por lo contrario. El fenómeno es especialmente patente en los mercados de futuros donde el precio se fija en relación con la expectativa a un plazo determinado.

Cuando predominan los optimistas sobre los pesimistas tendremos movimientos alcistas, y viceversa.

Por ello, suele decirse que la Bolsa es un buen termómetro del clima y las perspectivas económicas.

Como son muchos los títulos que se negocian, es útil disponer de algún índice que resuma la marcha global de cada mercado. Así, suele existir un índice general, que refleja la evolución de todos los títulos, ponderados en función del peso relativo de cada uno. Además, hay otros índices más selectivos como el Ibex-35, que incluye los 35 valores más importantes de la Bolsa española, u otros índices específicos, como los que se refieren a los valores de nuevas tecnologías…

La curva LM

El equilibrio en el mercado de activos financieros

La curva LM indica cuál es el tipo de interés que, para cada nivel de renta, garantiza el equilibrio en el mercado monetario, entre la oferta monetaria disponible y la demanda de liquidez que ha de absorberla.

El equilibrio en el mercado monetario implica también el equilibrio en el conjunto de los activos financieros.

Independientemente de las decisiones de la autoridad monetaria, serán las oscilaciones de la demanda de dinero las que provocarán las variaciones en los tipos de interés.

La demanda de dinero depende del nivel de renta: cuanto mayor/menor es la actividad, la producción y la demanda agregada que la absorbe, mayor/menor será el montante de recursos líquidos necesarios para cubrir los pagos que se generan.

Un modelo elemental nos permite ver el carácter complementario de la demanda de dinero como activo y de otros activos rentables -bonos-:

  • cada individuo debe decidir repartir su riqueza total (R) entre demandar dinero líquido (L) o demandar los restantes activos (DB). Por lo tanto, y para el conjunto de la economía:

    • R = L + DB

  • por otra parte, la riqueza total de la economía se plasma, bien en dinero (la oferta monetaria M), bien en el conjunto de activos disponibles (oferta de bonos OB). O sea que:

    • R = M + OB

  • si igualamos ambas ecuaciones entre sí:

    • L + DB = M + OB

  • o lo que es lo mismo:

    • (L - M) + (DB - OB) = 0

Esta ecuación refleja el carácter complementario de los dos mercados, el de dinero y el de bonos. La expresión implica que si el primer paréntesis es igual a 0 también ha de serlo el segundo.

Es decir, que si el mercado monetario se encuentra en equilibrio (L = M), necesariamente también ha de estarlo el mercado de bonos (DB = OB). Si existe un exceso de demanda en el mercado monetario (L > M) -el valor será positivo-, necesariamente ha de existir un exceso de oferta compensatorio en el mercado de bonos (OB > DB) -y el valor será negativo-.

En conclusión, la curva LM ha de tener una pendiente positiva, lo cual refleja el hecho de que el equilibrio en el mercado monetario exige tipos elevados cuando la renta es alta y tipos reducidos cuando la renta es baja.

En el mercado de activos, los tipos de interés y el nivel de renta tienen una relación directa.

La pendiente y posición de la curva LM

La pendiente de la curva LM depende:
  • de la sensibilidad de la demanda de dinero a las variaciones de la renta.

    • si la demanda de dinero es poco sensible a las variaciones en la renta, un aumento de esta apenas hace variar la demanda de dinero. Y si esta apenas aumenta, no hay presión sobre los tipos de interés y no se provocan variaciones apreciables. Por lo tanto, los tipos de interés son poco sensibles a las variaciones en el nivel de renta y ello se refleja en una curva LM más horizontal.

    • Al revés, si la demanda de dinero es muy sensible a la renta, una pequeña variación en el nivel de renta dispara la demanda de dinero y esta presiona fuertemente al alza los tipos de interés. Estos son, pues, muy sensibles a las variaciones de renta y la curva LM tiende a ser vertical.

  • de la sensibilidad de la demanda de dinero a las variaciones en los tipos de interés.

    • si es muy sensible, una pequeña elevación de los tipos desplaza la demanda hacia los bonos y disminuye la demanda especulativa de dinero. Este descenso amortigua el impacto inicial del aumento de la demanda para transacciones. Y la curva LM es relativamente más horizontal porque el impacto del mayor nivel de renta se traduce en elevaciones más suaves de los tipos.

    • si es poco sensible, una elevación de los tipos no provoca apenas reacciones en el mercado de activos, no existe amortiguación y la curva LM es relativamente más vertical.

La posición de la curva LM depende:

  • el desplazamiento de la curva LM vendrá dada por una variación de la oferta monetaria.
    • si se produce un aumento en la oferta monetaria, se provoca un descenso en el precio del dinero a la baja. El tipo de interés ha de ser menor para inducir a los individuos a tener una cantidad mayor de dinero líquido al perder incentivo relativo los restantes activos. Es decir, para todos los tipos de interés, el nivel de renta tendría que ser más elevado que antes del aumento de la oferta monetaria para que la mayor demanda de dinero para transacciones fuera capaz de absorber la nueva inyección de dinero y restablecer el equilibrio en el mercado de activos.

      • Ello se refleja con un desplazamiento a la derecha de la curva LM: el mismo tipo permite niveles superiores de renta o los mismos niveles de renta exigirían tipos más reducidos para esterilizar el aumento producido en la cantidad de dinero disponible.

    • si se reduce la oferta monetaria se produce una escasez relativa de dinero que empuja al alza los tipos. O reduce la demanda de dinero especulativa a favor de otros activos, o será necesaria una reducción en el nivel de renta para restablecer el equilibrio en el mercado de activos.

      • Ello se refleja con un desplazamiento a la izquierda de la curva LM: el mismo tipo exige niveles inferiores de renta, o los mismos niveles de renta solo pueden ser compatibles con tipos de interés más elevados.

Conclusión, un aumento de la oferta monetaria tiene un efecto expansivo, mientras que una reducción tiene un efecto contractivo.

Conviene recordar que el análisis prescinde de las variaciones en el nivel de precios.

Una elevación de los precios tendrá el mismo efecto que una reducción de la oferta monetaria.

El exceso de demanda de dinero provocará un aumento en los tipos que hará paulatinamente más atractivos los bonos y menos el dinero líquido.