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El "interdicto de adquirir la posesión"

Antecedentes, regulación legal y naturaleza

El histórico "interdicto de adquirir la posesión", procedimiento incidental para recabar la posesión de los bienes hereditarios, en lugar de haber fenecido junto a la ley anterior, subsiste en la LEC, sin ese nombre pero con idéntica configuración, como un proceso declarativo-provocatorio que se ventila por los trámites del juicio verbal cualquiera que sea su cuantía (art. 250.1), con las especialidades que se determinan en los arts 266.4 y 441.1.

Este proceso tiene como objeto la pretensión de que el actor sea puesto judicialmente en la posición de los bienes que hubiere adquirido por herencia y sobre los que solamente ostenta una posesión civilísima o por ministerio de la ley desde el momento de la muerte del causante, de conformidad con el art. 440 CC, luego de acreditar su título hereditario y que la cosa no está siendo poseída por nadie a título de dueño ni usufructuario y de permitir a los oponentes que se crean con mejor derecho comparecer en el proceso para oponerse a la pretensión.

La pretensión de que "el tribunal ponga en posesión" del actor bienes que hubiere adquirido por herencia, es una pretensión de investidura "posesoria" real, por abstracta y difusa que sea, que se encamina a la "tutela" judicial de su posesión civilísima que ostenta desde la muerte misma del  "de cuius" frente a quien se la discute y, en este sentido, se trata de una tutela posesoria.

La LEC no resuelve la duda respecto de la naturaleza de este juicio, ya que no lo incluye en ninguno de los supuestos de "ausencia de cosa juzgada" (art. 447) al no calificar como "sumaria" la pretensión de tutela que en este proceso se ventila. En todo caso, los efectos de la cosa juzgada de la resolución que pone término a este juicio verbal han de ser referidos siempre a la pretensión posesoria que se ejercita frente a quien no es dueño ni usufructuario, y en este sentido la sentencia recaída no resuelve sobre el derecho de propiedad o usufructo ni tampoco sobre el título hereditario en que se base la pretensión posesoria, que podrán ser ventilados en el juicio declarativo plenario correspondiente.

Legitimación

Activa

Corresponde exclusivamente al poseedor a título de herencia del bien (o derecho) de que se trate. Por tanto, el título en el que se funda la acción posesoria ejercitada ha de ser necesariamente un título hereditario y no otro, pues los bienes cuya investidura judicial se recaba son, conforme al art. 250.3, los que el demandante hubiere "adquirido por herencia", y el art. 266, al determinar los documentos que habrán de acompañar a la demanda "en casos especiales", se refiere al "documento en que conste fehacientemente la sucesión 'mortis causa' en favor del demandante... cuando se pretenda que el tribunal ponga al demandante en posesión de unos bienes que se afirme haber adquirido en virtud de aquella sucesión". Este documento no puede ser otro que el testamento o la declaración judicial de herederos "ab intestato", ya que a tenor del art. 658.1 CC: "la sucesión se difiere por la voluntad del hombre manifestada en testamento, y, a falta de éste por disposición de la ley".

La fehaciencia que exige el art. 266.4 del documento en que consta la sucesión "mortis causa" en favor del demandante y que le legitima activamente en el juicio la confiere la copia notarial de la disposición testamentaria del causante si se trata de testamento abierto otorgado ante notario o de las actas de protocolización notarial en los casos de los testamentos hechos de palabra, cerrado y ológrafo, o el acta de notoriedad del Notario respecto de la declaración de herederos abintestato de los descendientes, ascendientes o cónyuge del finado o la copia del auto de declaración de herederos abintestato.