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Robos. Usurpación

Robo con fuerza en las cosas: concepto

Según el art. 237 CP “son reos del delito de robo los que, con ánimo de lucro, se apoderaren de las cosas muebles ajenas empleando fuerza en las cosas para acceder al lugar dónde éstas se encuentran”.

El bien jurídico protegido es el patrimonio concretado en las cosas muebles.

La referencia que se hace “para acceder al lugar donde éstas se encuentren” limita el robo con fuerza en las cosas a los supuestos en que ésta se ejercita para llegar a las mismas, por lo que sería hurto y no robo el uso de la fuerza posterior al apoderamiento del bien mueble, por ejemplo si el autor se queda escondido en un local y tras sustraer alguna cosa violenta la puerta para salir a la calle con lo sustraído.

El tipo básico se recoge en el art. 240 CP, donde se castiga al “culpable de robo con fuerza en las cosas”.

Pena: Prisión de uno a tres años.

Concepto de fuerza en las cosas

Según el art. 238 CP son reos de delito de robo con fuerza en las cosas los que ejecuten el hecho cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:

  • Escalamiento.

    • Por escalamiento hay que entender la entrada al lugar por vía distinta a la normal, siempre que conlleve una conducta equiparable al robo con fuerza en las cosas, por lo que no cometería robo, sino hurto, quien escale por una pared para tomar un objeto que se encuentra en un balcón, pues no llega a entrar a ningún lugar. A veces se dice que hay escalamiento cuando se entra a un inmueble por vía insólita o desacostumbrada.
  • Rompimiento de pared, techo o suelo, o fractura de puerta o ventana.

    • Se recogen aquí, desde el punto de vista de la realidad criminal, las diversas formas que puede utilizar el autor del delito para llegar al lugar donde se encuentra el objeto del mismo.
  • Fractura de armarios, arcas u otra clase de muebles u objetos cerrados o sellados, o forzamiento de sus cerraduras o descubrimiento de sus claves para sustraer su contenido, sea en el lugar del robo o fuera del mismo.

    • La fractura equivale a romper los medios o mecanismos de cierre establecidos por el dueño de los muebles u objetos para asegurar lo que contienen.
  • Uso de llaves falsas.

    • En el artículo 239 CP se establece que: “Se consideran llaves falsas:

      1. Las ganzúas u otros instrumento análogos.

      2. Las llaves legítimas perdidas por el propietario u obtenidas por un medio que constituya infracción penal.

      3. Cualesquiera otras que no sean las destinadas por el propietario para abrir la cerradura violentada por el reo.

    • A los efectos del presente artículo, se consideran llaves las tarjetas, magnéticas o perforadas, los mandos o instrumentos de apertura a distancia y cualquier otro instrumento tecnológico de eficacia similar.

  • Inutilización de sistemas específicos de alarma o guarda.

    • Dentro de los sistemas de guarda cabe incluir cualquiera que suponga una protección especial para custodiar los bienes en sí o el lugar donde se encuentran. Además de cualquier sistema electrónico de alarma, incluso hay que incluir la muerte a los perros que custodian una casa habitada, pues encaja dentro de los sistemas de guarda. La inutilización de sistemas específicos de alarma o guarda ha de llevarse a cabo para acceder al lugar donde se encuentre el objeto del delito, no cuando se utilice con posterioridad.

Supuestos que agravan el delito de robo con fuerza en las cosas

Se castiga en el art. 241.1 CP como delito de robo agravado los supuestos en que “concurra alguna de las circunstancias previstos en el artículo 235 CP, o el robo se cometa en casa habitada, edificio o local abiertos al público o en cualquiera de sus dependencias”.

Pena: Prisión de dos a cinco años.

La entrada en casa habitada para cometer un robo, en principio, no dará lugar a allanamiento de morada. Allí se busca tomar alguna cosa con ánimo de lucro; en el allanamiento se persigue violar la seguridad e intimidad de las personas. Por tanto, el robo en casa habitada no supone allanamiento, pero se tiene en cuenta el lugar de comisión, y de ahí que sea una modalidad agravada, lo mismo que en los supuestos de edificios y locales abiertos al público.

Se recoge en el apartado 3 del art. 241 CP: “Se consideran dependencias de la casa habitada o de edificio o local abiertos al público, sus patios, garajes y demás departamentos o sitios cercados y contiguos al edificio y en comunicación interior con él, y con el cual formen una unidad física”. Se precisa que haya comunicación interna de las dependencias con el resto del domicilio.

Edificio o local abiertos al público

Por tales hay que entender cualquier edificio público o privado, establecimiento de cualquier tipo, o local, en los que las personas tengan acceso libre. Sólo son posibles las conductas dolosas. No cabe ninguna causa de justificación.

Como se vio en el hurto, la consumación se produce en el momento en que el autor del delito puede disponer del objeto del mismo. En otro caso será tentativa. Es suficiente con que se pueda disponer de parte de lo sustraído. Con respecto a la participación en el robo con fuerza en las cosas se presentan con frecuencia dificultades entre la coautoría y la complicidad. Para resolverlo, tanto la doctrina como la jurisprudencia recurren a la teoría del dominio del hecho (considera autor al que decide la ejecución, sin que sea decisiva la participación de quien coopera con él, que será cómplice, y no coautor) o a la teoría de los bienes escasos (valora que el acto o actos de auxilio sean fáciles de obtener o no por parte del autor). En materia de concursos se dará el real con otros delitos de robo, contra las personas, etc. Ofrece especial interés el delito continuado, castigándose a veces por esta figura y no por concurso real de delitos.

Robo con violencia o intimidación

De acuerdo con el art. 237 CP: “Son reos de delito de robo los que, con ánimo de lucro, se apoderaren de las cosas muebles ajenas empleando violencia o intimidación en las personas”.

El tipo básico se castiga en el art. 242.1 CP que dispone: “El culpable de robo con violencia o intimidación en las personas será castigado con la pena de prisión de dos a cinco años, sin perjuicio de la que pudiera corresponder a los actos de violencia física que realizase”.

El bien jurídico protegido es tanto la propiedad como la libertad de las personas, en cuanto se les conmina con violencia o intimidación.

La acción consiste en apoderarse de las cosas muebles ajenas utilizando para ello violencia o intimidación, que puede ser directamente contra la víctima o contra un tercero. Como en todos los delitos de robo el autor ha de estar motivado por el ánimo de lucro.

La violencia o intimidación tiene que producirse con anterioridad y muy próxima a la obtención del bien objeto del delito o de forma coetánea.

La violencia puede ser ejercida directamente sobre el sujeto pasivo, sujetar a éste para sustraerle la cartera, alhajas, etc., o sobre el objeto motivo del robo, como sería arrancar una cadena del cuello de la víctima.

La consumación se produce en el momento de conseguir el objeto material del delito, que será un bien mueble, como consecuencia de ejercer violencia o intimidación. Es posible la tentativa, cuando tras haber hecho uso la violencia o intimidación no consigue el autor apoderarse del objeto o habiéndolo conseguido no llega a poder disponer el mismo, aunque sea por un corto espacio de tiempo. Si son varios autores es suficiente con que uno de ellos haya podido disponer de parte del botín.

Robo cometido en casa habitada o sus dependencias

Se castiga en el art. 242.2 CP al que cometa un robo “en casa habitada o en cualquiera de sus dependencias”.

Pena: Prisión de tres años y seis meses a cinco años.

Uso de armas o medios peligrosos al cometer el delito

Se castigan en el art. 242.3 CP los supuestos en los que “el delincuente hiciere uso de las armas u otros medios igualmente peligrosos al cometer el delito”.

Pena: Las previstas en los apartados 1 y 2 en su mitad superior.

La jurisprudencia tiene un criterio muy amplio en cuanto a lo que ha de entenderse por armas, incluyendo dentro de las mismas desde las de fuego hasta cortaplumas, destornilladores o incluso jeringuillas. Lo mismo sucede con los medios peligrosos, donde en algún caso se incluyen las armas simuladas, pues aunque no son aptas para disparar pueden ser utilizadas como elementos contundentes. Se hace referencia a “uso de las armas u otros medios igualmente peligrosos”, por lo que en principio hay que excluir el uso de las armas que se toman en el lugar del hecho, bien con ánimo de apropiárselas el autor o simplemente hacer uso de las mismas. En todo caso es suficiente con su exhibición, no obstante, al suponer las armas una mayor peligrosidad, las exhibidas han de ser auténticas para que pueda apreciarse la agravación.

Uso de armas o medios peligrosos con posterioridad a los actos de ejecución

Dispone el art. 242.3 que la pena se impondrá también en su mitad superior “cuando el delincuente hiciere uso de las armas u otros medios igualmente peligrosos para proteger la huida y cuando atacare a los que acudiesen en auxilio de la víctima o a los que le persiguieren”. Pena: Las previstas en los apartados 1 y 2 en su mitad superior. Si como consecuencia del uso posterior de armas u otros medios peligrosos se ha cometido, además del robo, por ejemplo un homicidio, estaremos ante un concurso de dos delitos, aplicando para el robo la pena del núm. 1 del art. 242 CP y no la agravada de su núm.2.

No puede agravarse la pena pues se violaría el principio “non bis ídem”.

Supuestos atenuados

Dispone el art. 242.4 CP que “en atención a la menor entidad de la violencia o intimidación ejercidas y valorando además las restantes circunstancias del hecho, podrá imponerse la pena inferior en grado a la prevista en los apartados anteriores”.

El injusto es menor que cuando la violencia o intimidación es relevante.

En materia de concursos cabe la concurrencia de robo con violencia o intimidación con otros delitos, como homicidio, lesiones, etc. No obstante, no cabe aquí el delito continuado, como ocurría en el hurto o robo con fuerza en las cosas. Estos supuestos se excluyen, según el art. 74.3 CP, por afectar a bienes eminentemente personales.

Extorsión

Se castiga en el art. 243 CP al “que, con ánimo de lucro, obligare a otro, con violencia o intimidación, a realizar u omitir un acto o negocio jurídico en perjuicio de su patrimonio o del de un tercero”. Pena: Prisión de uno a cinco años. El bien jurídico protegido es la propiedad o cualquier otro derecho de contenido económico. Se exige ánimo de lucro para el sujeto activo y perjuicio para el patrimonio del sujeto pasivo.

También se protege la libertad.

Sujeto activo puede ser cualquiera. Sujeto pasivo es el titular del bien jurídico lesionado.

La acción sólo puede recaer en quien tiene capacidad legal para realizar actos en nombre propio o de tercero. Consiste la acción en la conducta de obligar a otro, mediante violencia o intimidación, a realizar un negocio jurídico.

Es un tipo penal específico y anómalo, que podía haberse prescindido de él, al encajar estas conductas en otros tipos del Código Penal. En la extorsión la víctima ha de llevar a cabo un comportamiento activo u omisivo, a diferencia de lo que sucede en el robo. La consumación del delito se produce en el momento en que se realiza u omite el acto jurídico, como consecuencia de la violencia o intimidación ejercida por el sujeto activo del delito. Aunque se hace referencia a ánimo de lucro y ésta ha de ser la finalidad, el delito se consuma con el acto jurídico, sin que sea necesario la obtención de un beneficio para el autor, tratándose, pues, de un delito de resultado cortado y consumación anticipada. Es posible la tentativa, que se daría tanto cuando el sujeto activo no consigue doblegar la voluntad de la víctima, como cuando el acto o negocio jurídico resulta nulo por estampar la víctima una firma simulada en cualquier documento, o porque el contenido de éste (que daría lugar al acto jurídico) se hace de forma tan burda que no surte los efectos pretendidos por el autor.

Concurso

Dispone el inciso último del art. 243 CP “sin perjuicio de las que pudieran imponerse por los actos de violencia física realizadas”.

El texto pone de manifiesto la posibilidad de que la extorsión pueda concurrir en concurso real o ideal con otro delito, como consecuencia de la violencia ejercida, aunque también puede darse concurso con otros, como el de detenciones ilegales.

Con respecto a las amenazas y coacciones, la extorsión es delito de aplicación preferente por ser ley especial.

De otra parte, en la extorsión se dan una serie de requisitos que no son propios de las coacciones, como es el ánimo de lucro, no a través del apoderamiento de bienes muebles, como en el robo, sino de un acto o negocio jurídico. En las coacciones se ataca la libertad; en la extorsión el patrimonio, aunque se utilice violencia o intimidación.

Robo y hurto de uso de vehículos

Tipo básico

Se recoge en el art. 244.1 CP, donde se castiga al “que sustrajere o utilizare sin la debida autorización un vehículo a motor o ciclomotor ajenos, cuyo valor excediese de 400 euros, sin ánimo de apropiárselo”.

Pena: Trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días o multa de seis a 12 meses si lo restituyera, directa o indirectamente, en un plazo no superior a 48 horas, sin que en ningún caso la pena impuesta pueda ser igual o superior a la que correspondería si se apropiase definitivamente del vehículo.

El bien jurídico protegido es la posesión, pues se priva al propietario del vehículo de disponer del mismo para su uso, cederlo, enajenarlo, etc. Si la posesión del vehículo estuviera cedida a terceros se priva a estos de su uso. Consiste la acción en sustraer un vehículo de motor o ciclomotor ajenos para usarlo.

A diferencia de lo que ocurre con el hurto, robo y extorsión, ahora se dice “sin ánimo de apropiárselo”. No obstante, también se busca algún beneficio.

Restitución dentro de las cuarenta y ocho horas

Se presume que si el autor de la sustracción del vehículo lo mantiene a su disposición más de cuarenta y ocho horas tiene intención de apropiárselo, castigándose entonces como robo o hurto común, pues así se desprende del art. 244.3 CP, al disponer que “de no efectuarse la restitución en el plazo señalado, se castigará el hecho como hurto o robo en sus respectivos casos”. Por restituir, bien directa o indirectamente, habrá que entender que el autor del delito sitúe el vehículo en lugar donde puede ser encontrado por el dueño, por los agentes de la autoridad o por terceros que puedan facilitar que el vehículo sea recuperado por el que tenía la posesión. Puede dejarse el vehículo en cualquier parte, incluso en un garaje, y comunicar al dueño por teléfono, o cualquier otro procedimiento , el lugar donde se encuentra. En este sentido se pronuncia la doctrina y la jurisprudencia.

Circunstancias modificativas

Se plantea ahora el tema de si el autor restituye el vehículo dentro de las 48 horas puede beneficiarse de la atenuante 5ª del art. 21 CP.

Entiendo que no es posible apreciar esta atenuante, en cuanto que pueda reparar el daño o disminuir los efectos del delito, pues la menor pena establecida para estos supuestos tiene el mismo fundamento, por lo que no puede ser valorada dos veces. Sí puede apreciarse cuando el vehículo se abandonara después de las cuarenta y ocho horas. Sólo son posibles las conductas dolosas.

Es posible el error, por confundir un vehículo de tercero pensando que es el propio, o que se tiene derecho a usarlo cuando sólo se tiene, por ejemplo, la custodia. Estas conductas son impunes.

Es posible la causa de justificación de estado de necesidad si el vehículo se toma para evitar una situación de peligro grave, como puede ser trasladar un enfermo a un hospital, huir de un peligro próximo, etc.

Como ya se vio en el robo y en el hurto, la consumación tiene lugar en el momento en que el sujeto que toma el vehículo tiene libre disposición de su uso.

Habrá tentativa si el autor es sorprendido cuando está tratando de encender el motor, o una vez en marcha no llega a utilizarlo, o es detenido cuando iniciado su uso no llega a tener plena libertad de disposición, por ser perseguido y controlado hasta el momento de la detención.

Hurto de uso equiparado al hurto común

Según el art. 244.3 CP, si el vehículo no es restituido, directa o indirectamente, dentro de las cuarenta y ocho horas de haberlo sustraído, el delito se tipifica ahora como hurto del art. 234 CP.

Robo de uso equiparado al robo con fuerza en las cosas

Según el art. 244.3 CP cuando en la sustracción se utiliza fuerza en las cosas y transcurren más de cuarenta y ocho horas sin restituir el vehículo, los hechos se equipararán al robo común con fuerza en las cosas por lo que se aplica el art. 237 CP.

Robo de uso con violencia o intimidación

Dispone el art. 244.4 CP que “si el hecho se cometiere con violencia o intimidación en las personas, se impondrán, en todo caso, las penas del artículo 242”. Cuando el vehículo de motor o ciclomotor se toma utilizando violencia o intimidación, no importa que no haya ánimo de apropiárselo, pues a efectos de la pena se considera robo con violencia o intimidación en las personas.

Habitualidad por la reiteración de faltas de hurto de uso de vehículos de motor

Se castiga en el párrafo segundo del art. 244.1 CP “al que en el plazo de un año realice cuatro veces la acción descrita en el artículo 623.3 de este Código, siempre que el montante acumulado de las infracciones sea superior al mínimo de la referida figura del delito”.

Pena: Trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días o multa de seis a doce meses, si lo restituyera, directa o indirectamente en un plazo no superior a 48 horas.

Ha de tratarse de cuatro sustracciones de vehículos cuyo valor en ningún caso supere los 400 euros, pues en este caso se sancionaría como delito del párrafo primero del art. 244 CP. Esa cantidad sí ha de superar el valor de los vehículos acumuladas las cuatro sustracciones. Ha de tratarse de cuatro sustracciones que ninguna de ellas haya prescrito, ni haya sido juzgada, se recuerda que las faltas prescriben a los seis meses, según dispone el art. 131.2 del Código Penal.

Concurso

Cabe el concurso real con delitos de lesiones y otros. Hay concurso real y no ideal, por ejemplo, en la sustracción de un vehículo de motor para cometer después un robo en una entidad bancaria u otra parte, porque el robo puede cometerse sin la necesidad del vehículo, con lo que no cabe el delito medial previsto en el art. 77 CP; hay dos delitos.

Es posible el delito en cadena, pues un vehículo sustraído y posteriormente abandonado puede ser tomado después por otros autores que igualmente cometen ese delito. Si los primeros utilizaron fuerza en las cosas (art. 244.2 CP) y no los siguientes, tal agravación no concurrirá en éstos.

Usurpación

Usurpación violenta de bienes inmuebles

Se castiga en el art. 245.1 CP “al que con violencia o intimidación en las personas ocupare una cosa inmueble o usurpare un derecho real inmobiliario de pertenencia ajena”.

Pena: Además de las penas en que incurriere por las violencias ejercidas, la pena de prisión de uno a dos años, que se fijará teniendo en cuenta la utilidad obtenida y el daño causado.

El bien jurídico protegido es el derecho de todo propietario a disponer, usar o disfrutar de un bien inmueble o un derecho real sobre el mismo.

Sujeto activo puede ser cualquiera, con la excepción del titular del inmueble o derecho real.

Ocupar equivale a tomar directamente una cosa, mediante un acto físico

Usurpar equivale a quitar a alguno lo que le pertenece, en este caso un inmueble o un derecho real. Es necesario que la ocupación del inmueble o la usurpación de un derecho real inmobiliario ajeno se realice con violencia o intimidación, pues en otro caso estaremos ante una cuestión que debe resolverse en vía civil y no penal.

Sólo son posibles las conductas dolosas, con dolo directo, pues los hechos se realizan mediante violencia o intimidación. No obstante, cabe el error al estimar el sujeto activo que está ejercitando un derecho.

La consumación del delito se produce en el momento de la ocupación del inmueble o usurpación del derecho real. Ha de tratarse de una ocupación que se pretende sea definitiva; el sujeto activo quiere incorporar a su patrimonio el bien o derecho real.

Concurso

Dispone el art. 245.1 CP que además de la pena por el delito de usurpación se impondrán las que correspondan “por las violencias ejercidas”. Cabe, por tanto, un concurso de delitos con el de lesiones, homicidio, etc. No cabe concurso con un delito de amenazas, pues el texto exige que la acción se lleve a cabo con violencia o intimidación.

Ocupación de inmuebles que no constituyan morada

Se castiga en el art. 245.2 CP al “que ocupare, sin autorización debida, un inmueble, vivienda o edificio ajenos que no constituyen morada, o se mantuviere en ellos contra la voluntad de su titular”.

Pena: Multa de tres a seis meses.

El legislador incorpora esta figura, que no tiene antecedentes en los Códigos anteriores. Se trata del fenómeno moderno conocido de los “okupas”. No está claro aquí cual es el bien jurídico protegido, que puede ser el libre disfrute de los inmuebles por parte del propietario o la persona a la que se cede el uso.

La acción consiste en entrar en una vivienda o edificio ajenos, que no constituya morada, sin autorización; o la conducta pasiva de mantenerse en la misma contra la voluntad del titular. El consentimiento excluye la tipicidad.

Cabe como causa de justificación el estado de necesidad si la ocupación se lleva a cabo para evitar los graves riesgos de, por ej., un intenso frío o una tormenta. El delito se consuma con la ocupación del inmueble, la vivienda o el edificio. En todo caso cuando requerido el sujeto por el titular para que lo abandone, se niega a ello.

Alteración de términos o lindes

Se castiga en el art. 246 CP al “que alterare términos o lindes de pueblos o heredades o cualquier clase de señales o mojones destinados a fijar los límites de propiedades o demarcaciones de predios contiguos, tanto de dominio público como privado”.

Pena: Multa de tres a 18 meses, si la utilidad reportada o pretendida excede de 400 euros.

El bien jurídico protegido es el patrimonio, generalmente de fincas rústicas. La acción consiste en alterar términos o lindes de pueblos o heredades o cualquier clase de señal destinada a fijar los límites de las propiedades.

Distracción del curso de las aguas de uso público o privado

Se castiga en el art. 247 CP al “que sin hallarse autorizado, distrajere las aguas de uso público o privativo de su curso, o de su embalse natural o artificial”.

Pena: Multa de tres a seis meses si la utilidad reportada excediere de 400 euros.