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Valores representados mediante anotaciones en cuenta

La llamada crisis de los títulos-valores. El resurgir de los títulos-valores ante crisis económicas

Por lo que respecta a los TV emitidos en serie (también llamados títulos agrupados en emisiones), es decir, aquellos que se crean de forma plural, integrando su tirada un conjunto numeroso de títulos que se caracterizan por incorporar exactamente el mismo contenido en todos ellos, la tendencia ha sido hacia su representación mediante anotaciones en cuenta. Estas anotaciones en cuenta consisten en registros, actualmente llevados a través de procedimientos informáticos, en los que se hace constar la titularidad de los derechos, así como las vicisitudes que afectan a los mismos (garantías, transmisiones...).

Esta técnica de las anotaciones en cuenta, por sus propias características no resulta viable para los títulos emitidos singularmente, en los cuales se representan derechos con unos contenidos y características concretos y distintos a los demás, como ocurre en el caso de la carta de porte, el conocimiento de embarque, el pagaré, el cheque... Al representar relaciones singulares y tener una vocación circulatoria al margen de los mercados bursátiles, no admiten fácilmente una representación simbólica a través de registros contables del modo anteriormente descrito. Algunas normas recientes muestran una tendencia a su desmaterialización, al admitir la posibilidad de representar electrónicamente algunos fenómenos cercanos a los títulos valores (Protocolo CMR de 2008, sobre la carta de porte electrónica; art. 15 de la Ley 15/2009 del Contrato de transporte terrestre de mercancías; el Proyecto de Ley General de Navegación Marítima para representar los títulos de transporte...).

Los valores representados por anotaciones en cuenta como alternativa

Consideración general

El desarrollo de las anotaciones en cuenta desde la perspectiva privada se pudo dar gracias a la Ley del Mercado de Valores de 1988, cuyo Capítulo II del Título I establece un régimen jurídico básico para los "Valores representados por medio de anotaciones en cuenta". Además la Ley de Sociedades de Capital establece que "Las acciones y las obligaciones que pretenden acceder o permanecer admitidas en un mercado secundario oficial de valores habrán de representarse necesariamente por medio de anotaciones en cuenta".

Para los valores mobiliarios, más que crear tantos títulos iguales como unidades integran la entera emisión, para proceder a su distribución que, seguidamente, será objeto de depósito, lo razonable es idear un prototipo o modelo único indubitado y luego realizar una relación de titulares de cada una de las unidades creadas y en circulación, que se corresponden con el prototipo.

Rasgos esenciales del sistema de anotaciones en cuenta: la escritura pública de representación

La disciplina legal de las anotaciones en cuenta de los valores negociables se contiene en la Ley del Mercado de Valores y ha recibido un desarrollo reglamentario a través del RD 116/1992 sobre representación de valores por medio de anotaciones en cuenta y compensación y liquidación de operaciones bursátiles, que ha sido modificado por el RD 362/2007.

La regla general requiere que la creación de los valores representados por medio de anotaciones en cuenta se haga constar en escritura pública otorgada por la entidad que pretenda colocarlos en el mercado bajo esta modalidad de representación. En la escritura se recogerán: la denominación, el número de unidades, el valor nominal, las características y condiciones y las menciones que, según su naturaleza exija la legislación aplicable.

El registro contable y su llevanza

El sistema de anotaciones en cuenta gira en torno a un registro de los valores que se representan. Al respecto se encuentra una importante diferencia de régimen jurídico en función de si se trata de valores destinados a negociación en bolsa u otros mercados oficiales secundarios, o que se trate de valores no admitidos a cotización en mercados secundarios oficiales.

Por lo que respecta a los valores admitidos a cotización, determina el artículo 29 del RD 116/1992 que será necesaria la representación mediante anotaciones en cuenta de los valores que hayan de ser admitidos a negociación en Bolsa, mención que es confirmada en la Ley de Sociedades de Capital (art. 496). En los demás casos, el sistema de representación por medio de anotaciones es voluntario. Además, las entidades encargadas del registro son distintas en uno y otro supuesto, aunque siempre se han de identificar en la escritura de emisión: para los valores mobiliarios no admitidos a cotización en los mercados secundarios oficiales, las funciones registrales se han de encomendar por la entidad emisora a empresas de servicios de inversión y entidades de crédito autorizadas para recibir y transmitir órdenes de inversión por cuenta de terceros.

Por su parte, la llevanza del registro contable de los valores admitidos a negociación en Bolsa corresponderá al Servicio de Compensación y Liquidación de Valores, a cuyo cargo estará el registro central, y a las entidades adheridas al mismo.

Transmisión

En los valores representados por anotaciones en cuenta, la transmisión no puede producirse a través de la entrega del documento que conformaba el paso esencial en los valores representados mediante títulos. Ello no obstante, los valores podrán transmitirse por diversos cauces (compraventa, donación, dación en pago, sucesión mortis causa, ...) y con sujeción a diversas formalidades (escritura pública, póliza intervenida por notario, contrato privado con o sin la participación de una sociedad o agencia de valores).

Los certificados de legitimación

Cuando el titular de unos valores pretende transmitirlos a terceros o emplearlos como garantía real en operaciones de crédito se emplean los certificados de legitimación, regulados en el artículo 12 de la Ley del Mercado de Valores y desarrollados en los artículos 18 a 21 del RD 116/1992.

Se trata de un documento expedido por la entidad encargada del registro contable, acreditativo de que a la fecha de su expedición, según consta en sus asientos, la persona que en el documento se expresa tiene sobre los valores que se indican el derecho que en el certificado se consigna.

Los valores respecto de los que estén expedidos certificados quedarán inmovilizados desde la expedición de aquéllos, permaneciendo bloqueados en la cuenta del titular en tanto que los certificados no hayan sido restituidos o transcurra el plazo de su vigencia.

Similitudes y diferencias entre anotaciones en cuenta y títulos-valores

La representación de valores mediante anotaciones en cuenta surge como consecuencia de la evolución de los títulos-valores en las últimas décadas, experimentando una tendencia hacia su desmaterialización.

El artículo 9 de la Ley del Mercado de Valores establece que "la inscripción de la transmisión a favor del adquirente producirá los mismos efectos que la tradición de los títulos".

La inscripción en el registro contable tiene, además, carácter constitutivo. De este modo, vinculando el régimen de las anotaciones con el del Registro se pueden apreciar los siguientes principios:

  1. Legitimación registral: "la persona que aparezca legitimada en los asientos del registro contable se presumirá titular legítimo".

  2. Principio de prioridad: "el acto que acceda primeramente al registro será preferente sobre los que accedan con posterioridad".

  3. Principio de tracto sucesivo: "para la inscripción de la transmisión de valores será precisa la previa inscripción de los mismos en el registro contable a favor del transmitente".

  4. Principio de fe pública: "el tercero que adquiera a título oneroso valores representados por medio de anotaciones en cuenta de persona que, según los asientos del registro contable, aparezca legitimada para transmitirlos no estará sujeto a reivindicación, a no ser que en el momento de la adquisición haya obrado de mala fe o con culpa grave".

  5. Principio de titulación auténtica: "las inscripciones derivadas de la transmisión de valores se practicarán por las entidades encargadas, en cuanto se presente documento público o documento expedido por una sociedad o agencia de valores acreditativo del acto o contrato traslativo".

Servicios de pago

Necesidad de regulación y ámbito de aplicación

La finalidad de la Ley de Servicios de Pago es la regulación de las transferencias, los adeudos directos y las operaciones de pago directo efectuadas mediante tarjeta, facilitando la eficiencia y la seguridad de los pagos nacionales internos y de los pagos en la UE.

La LSP excluye de forma expresa su aplicación a los pagos instrumentados a través de letras de cambio, cheques y pagarés.

La norma será de aplicación a los siguientes servicios de pago:

  • Los servicios que permiten el ingreso de efectivo en una cuenta de pago y las operaciones de gestión de la propia cuenta de pago.

  • Los servicios que permiten la retirada de efectivo de una cuenta de pago y todas las operaciones necesarias para la gestión de la propia cuenta de pago.

  • La ejecución de operaciones de pago, incluida la transferencia de fondos, a través de una cuenta de pago: ejecución de adeudos, ejecución de operaciones de pago mediante tarjeta de pago o similar, ejecución de transferencias incluidas las órdenes permanentes.

  • La ejecución de operaciones de pago cuando los fondos estén cubiertos por una línea de crédito abierta para un usuario de servicios de pago: ejecución de adeudos domiciliados, ejecución de operaciones de pago mediante tarjeta de pago o similar, ejecución de transferencias, incluidas las órdenes permanentes.

  • La emisión y adquisición de instrumentos de pago.

  • El envío de dinero.

  • La ejecución de operaciones de pago en las que se transmita el consentimiento del ordenante a ejecutar una operación de pago mediante dispositivos de telecomunicación, digitales o informáticos y se realice el pago a través del operador de la red o sistema de telecomunicación o informático, que actúa únicamente como intermediario entre el usuario del servicio de pago y el prestador de bienes y servicios.

Las entidades de pago

La Ley de Servicios de Pago crea la categoría de "entidades de pago", considerándolas como aquellas personas jurídicas distintas de las entidades de crédito y de las entidades de dinero electrónico, a las cuales se ha otorgado autorización para prestar y ejecutar los servicios de pago considerados en la norma, autorización que podrá tener alcance para todos los servicios de pago o para algunos de éstos.

A diferencia de las de crédito y las de dinero electrónico, no podrán llevar a cabo la captación de depósitos u otros fondos reembolsables del público, ni emitir dinero electrónico. Los fondos que reciban para atender las órdenes de pago y la prestación de los servicios no tendrán la consideración de depósitos ni de fondos reembolsables. La posición jurídica que adoptan estas entidades es similar a la del librado en la letra de cambio: reciben una orden del ordenante de pago para que cumplan uno de los servicios de pago que hemos considerado anteriormente.

El contrato marco de servicio de pago

Reglas generales acordadas entre la entidad prestadora de los servicios y su cliente para regular la prestación de estos servicios.

Funcionamiento

Autorización de operaciones de pago

La prestación de los servicios de pago inicia con la autorización de la operación por parte del ordenante, que otorga el consentimiento para su ejecución. El proveedor de servicios de pago y el ordenante deberán pactar el modo en que se dará el consentimiento, así como la forma de notificarlo. Tal consentimiento podrá ser previo o posterior a la ejecución de la orden de pago, según lo acordado entre el ordenante y el prestador del servicio; y podrá ser retirado en cualquier momento anterior a la fecha de irrevocabilidad de la orden.

Ejecución de una orden de pago

El servicio de pago deberá realizarse en el momento en que se reciba la orden de pago por la entidad prestadora del mismo. Se entenderá que será aquel en el que la orden de pago sea recibida por el proveedor de servicios de pago del ordenante. En el caso de que la recepción se produzca en día inhábil, se entenderá el siguiente día hábil; las partes podrán fijar en sus contratos una hora máxima a partir de la cual cualquier orden de pago que se reciba se considerará recibida el siguiente día hábil.

El proveedor de servicios de pago podrá rechazar la ejecución de la orden, comunicándolo a este respecto en tiempo y forma al usuario de los servicios. La ley fija determinados momentos temporales en los que ni el ordenante puede retirar su mandato ni el prestador podrá rechazar la prestación.

Con carácter general, el proveedor de servicios de pago del ordenante, el proveedor de servicios de pago del beneficiario y todos los posibles intermediarios que intervengan en la operación de pago deberán transferir la totalidad del importe de la operación de pago, absteniéndose de deducir gasto alguno de la cantidad transferida.

Dinero electrónico

Situación actual. Necesidad de la institución y función económica

La normativa que regula el dinero electrónico se encuentra en la Ley 21/2011 de dinero electrónico. Supone la trasposición de la Directiva 2009/110/CE.

Según el artículo 1.2, se entiende por dinero electrónico todo valor monetario almacenado por medios electrónicos o magnéticos que represente un crédito sobre el emisor, que se emita al recibo de fondos con el propósito de efectuar operaciones de pago según se definen en la Ley de Servicios de Pago, y que sea aceptado por una persona física o jurídica distinta del emisor de dinero electrónico. No tendrán la consideración de dinero electrónico:

  • los valores monetarios almacenados en instrumentos que puedan utilizarse para la adquisición de bienes o servicios únicamente en las instalaciones del emisor o, en virtud de un acuerdo comercial con el emisor, bien en una red limitada de proveedores de servicios o para un conjunto limitado de bienes o servicios, es decir, los que tengan un ámbito de utilización restringido;

  • el valor monetario utilizado para realizar operaciones de pago exentas según la normativa de Servicios de Pago.

Relaciones con el ámbito cambiario

El dinero electrónico técnicamente conforma una representación, o un sistema de débitos y créditos, destinado a permitir el intercambio de valores en un sistema, o como un sistema independiente, pudiendo ser en línea o no. Actúa como instrumento para realizar pagos en entornos virtuales, sirviendo de representación y permitiendo la transmisión de dinero real que se emplea como base (relación subyacente) de la relación electrónica.

Las entidades de dinero electrónico

Las entidades de dinero electrónico son aquellas personas jurídicas que no tengan la condición de entidades de crédito a las cuales se haya otorgado autorización para emitir dinero electrónico. A ellas se reserva la denominación "entidad de dinero electrónico" (EDE) y podrán incluirla en su denominación social.

Emisión y reembolso de dinero electrónico

La función principal de las entidades autorizadas es la emisión y el reembolso del dinero electrónico.