Las acumulaciones de acciones y de procesos

La ampliación del objeto procesal

Bajo el rótulo "de la acumulación de acciones y de procesos" el Título III de la LEC contempla los principales supuestos de ampliación del objeto litigioso o procesal. Por ampliación ha de entenderse la introducción en una demanda, en una contestación o en un proceso ya iniciado, de nuevas pretensiones.

No constituyen ampliación alguna del objeto litigioso, la introducción en el proceso de alegaciones complementarias a los escritos de demanda o de contestación (art. 426.1) o la posibilidad de efectuar aclaraciones, fácticas o jurídicas, en relación con las pretensiones deducidas en el proceso, las cuales pueden suceder a instancia de parte (art. 426.2 y 3) o incluso de oficio (art. 426.6), porque la introducción de tales nuevos elementos de hecho o de derecho, no contemplados en los escritos iniciales de alegaciones, no pueden "alterar sustancialmente sus pretensiones" (art. 426.1).

La ampliación del objeto procesal, al suponer la entrada de nuevas pretensiones en el proceso, puede generar indefensión a la parte contraria y, de aquí, que el legislador haya extremado su celo en el procedimiento de introducción de tales nuevas pretensiones, que habrá de ser respetuoso con el derecho de defensa.

Tales supuestos de modificación del objeto procesal pueden ser sistematizados del siguiente modo:

  • del demandante: la ampliación de la demanda (arts. 426 y 286) y la acumulación de acciones (arts. 71-73).

  • del demandado: la reconvención (arts. 406-409)  y la ampliación de la contestación (arts. 426 y 286).

  • del demandante y del demandado: la acumulación de procesos (arts. 74-98).

La acumulación de acciones

Concepto y fundamento

Los arts. 71-73 LEC contemplan una acumulación de pretensiones originaria, que puede formular el actor en su escrito de demanda.

Su fundamento hay que encontrarlo en razones de economía procesal, y, en último término, en el derecho a la tutela judicial efectiva, pues sería antieconómico que un demandante que desea plantear varias pretensiones contra un mismo demandado hubiera de deducir tantas demandas y suscitar tantos procedimientos, cuantas pretensiones quiera interponer.

La acumulación objetiva de pretensiones consiste en reunir dentro de una misma demanda y contra el mismo demandado una pluralidad de pretensiones, que han de tramitarse en un único procedimiento (art. 71). Se produce una unidad de demanda y de procedimiento, pero una diversidad de objetos procesales que se tramitan dentro de unos mismos autos y que dan lugar a una única sentencia, si bien, en virtud del principio de congruencia (art. 218), con tantos pronunciamientos en el fallo, como pretensiones se hayan deducido y acumulado en el procedimiento.

A los efectos de determinar cuándo existe o no una acumulación de pretensiones lo decisivo será examinar el "suplico" de la demanda y comprobar si en él se contienen o no una pluralidad de peticiones de cognición, siendo indiferente, a los estrictos efectos de la acumulación, que dicha pluralidad de peticiones se fundamenten en una diversidad de hechos o que una misma fundamentación fáctica sea susceptible de sustanciar distintas pretensiones, siempre y cuando el "petitum" de la demanda contenga dos o más peticiones, declarativas, constitutivas o de condena. Distinto es el caso del o de los distintos fundamentos jurídicos invocables sobre unos mismos hechos, el cual no entraña fenómeno alguno de acumulación de pretensiones.

Requisitos

Subjetivos

Ha de existir identidad entre las partes: demandante y demandado han de ser los mismos. A esta exigencia se refiere el art. 71.2 "El actor podrá acumular en la demanda cuantas acciones le competan contra el demandado...". Si existiera una pluralidad de sujetos, en realidad nos encontraríamos ante una acumulación subjetiva o fenómeno de pluralidad de partes en el proceso, que podría revestir el carácter de mixta, objetivo y subjetiva, si además se acumularan diversas pretensiones, como faculta el art. 72.

Por regla general la acumulación lo es siempre a instancia de parte (art. 71.2).

El art. 38.II de la Ley Hipotecaria contempla la acumulación imperativa, conforme al cual si el actor ejercita una "acción" contradictoria de dominio ha de solicitar también la nulidad de la pertinente inscripción registral; si bien, la jurisprudencia ha mitigado el rigor de dicha norma.

En segundo lugar, el juez ha de ser objetiva y territorialmente competente. En cuanto a la competencia objetiva el art. 73.1.1 no autoriza la acumulación de pretensiones que pudieran exceder de la competencia objetiva cuantitativa o "ratione materiae" del juez. A los efectos del procedimiento ordinario adecuado rige en el proceso civil la regla de "quien puede lo más, puede lo menos", así, a un proceso ordinario puede acumularse una pretensión que deba tramitarse por las reglas del juicio verbal, pero no viceversa (art. 73.1.1 "in fine").

Si se tratará de una demarcación judicial con una pluralidad de juzgados de 1ª instancia y se presentaran distintas demandas susceptibles de acumulación, el juez funcionalmente competente será el que hubiere conocido de la primera (art. 72.2).

Cuando se trate de acumulación de pretensiones, con respecto a las cuales deban conocer distintos jueces territorialmente competentes para el conocimiento de ellas, han de observarse las reglas contenidas en el art. 53: será, en primer lugar, competente el del lugar correspondiente a la pretensión que sea fundamento de las demás; en su defecto aquél que deba conocer del mayor número de las pretensiones acumuladas y, en último término, el del lugar que corresponda a la pretensión más importante cuantitativamente.

Objetivos

Los requisitos objetivos son dos: el procedimiento adecuado y la compatibilidad de las pretensiones.

Al procedimiento adecuado se refiere el art. 73.2, en cuya virtud no podrán acumularse las pretensiones que por razón de su materia deban ventilarse en juicios de diferente tipo. El art. 77 nos determina qué procedimientos son susceptibles de acumulación, siendo la regla general la de que han de ostentar la misma naturaleza (así, el art 73.2 permite la acumulación de pretensiones de impugnación de acuerdos sociales) sin que provoquen pérdidas de derechos o de posibilidades procesales. La LEC permite acumular pretensiones que puedan decidirse a través de los procesos declarativos ordinarios (como sería, incluso, el caso de un acto de jurisdicción voluntaria a un proceso declarativo) o entre los sumarios con el mismo objeto procesal o determinadas pretensiones que pueden dilucidarse en un proceso sumario se pueden acumular a un ordinario.

Pero no pueden acumularse las pretensiones que deban ventilarse en un proceso declarativo a un incidente de un proceso de ejecución ni un proceso especial a un ordinario, ni a la inversa; tampoco pueden acumularse dos pretensiones que hayan de tramitarse a través de dos procesos especiales, si bien la jurisprudencia ha admitido la acumulación de un proceso de filiación con uno de alimentos.

Finalmente, dispone el art. 71.2 que "el actor podrá acumular cuantas acciones le competan contra el demandado, aunque provengan de diferentes títulos, siempre que aquéllas no sean incompatibles entre sí".

Como regla general debe admitirse la acumulación, y ello aun cuando no exista conexión entre las causas de pedir.

Pero no es procedente la acumulación cuando las pretensiones sean "incompatibles entre sí", aquellas que "se excluyan mutuamente o sean contrarias entre sí de suerte que la elección de una impida o haga ineficaz el ejercicio de la otra u otras" (STS 1998/8411).

Dos pretensiones se excluyen mutuamente, cuando las peticiones o su fundamentación fáctica resultan inconciliables (si se pide la nulidad radical de un contrato, no se puede solicitar al propio tiempo el cumplimiento de las obligaciones que de él dimanan).

Dos "acciones" son contrarias, cuando legalmente el ejercicio de una hace ineficaz el ejercicio de la otra (no se pueden ejercitar simultáneamente el interdicto de "retener" y el de "recobrar" la posesión).

El ejercicio de pretensiones incompatibles no puede plantearse de forma alternativa, pero sí cabe la posibilidad de que, en un escrito de demanda, se formalicen de manera eventual o, de tal modo que, desestimada por el juez la primera, pueda entrar a conocer de la segunda (art. 71.4). Asimismo, el art. 399.5 permite el planteamiento de peticiones subsidiarias, las cuales se harán constar por su orden y separadamente.

Clases

La acumulación de pretensiones puede ser simple, alternativa y eventual.

Simple

La acumulación simple o unión "acumulativa" sucede cuando en un mismo "petitum" se deducen diversas peticiones yuxtapuestas (vgr: el arrendador exige el desahucio, el pago de las renta no abonadas y una indemnización por los desperfectos ocasionados en la vivienda).

La acumulación simple es la de mayor uso en la práctica forense y puede ocurrir, tanto cuando la relación jurídico-material sea susceptible de producir una pluralidad de efectos jurídicos (art. 72), como cuando las peticiones se sustancien en una pluralidad de relaciones jurídicas que no resulten incompatibles entre sí (art. 71.2).

Alternativa

La acumulación alternativa de pretensiones tan sólo es procedente cuando se trate de exigir el cumplimiento de las obligaciones del mismo nombre, de las obligaciones alternativas (arts. 1131-1136 del CC).

Fuera de tales casos, la demanda ha de reputarse inadmisible por falta de concreción en el "petitum" (art. 329.1 en relación con el art. 416.1.5), al no extenderse la petición al conjunto de los objetos, sino al de uno u otro, y poder existir dos fundamentaciones alternativas, que pueden resultar incompatibles (con prohibición de lo dispuesto en el art. 71.2), el demandado no puede saber a ciencia cierta cuál de las dos pretensiones ha de ser objeto de su contestación (con lo que se le puede generar indefensión, razón por la cual el art. 405.1 le faculta, en su escrito de contestación, a indicar al juez las razones por las que estima improcedente la acumulación), ni el juez puede individualizarlas al efecto de cumplir con su obligación de congruencia (art. 218).

Eventual

En ella, el actor interpone una pretensión principal y, para el caso de que ésta sea rechazada por improcedente o infundada, plantea otra pretensión como subsidiaria.

La acumulación eventual de pretensiones goza de una gran virtualidad práctica en aquellos supuestos en los que el actor tenga el temor de que quizá no pueda, en el proceso, probar los hechos constitutivos de su pretensión principal, en cuyo caso ha de verse obligado a plantear una demanda con "petitum escalonado" (por ejemplo, el comprador solicita la entrega del bien, pero, para el caso de que el juez estime la nulidad de la compraventa, solicita subsidiariamente la devolución del precio).

Tanto el art. 71.4, como el art. 399.5 autorizan expresamente el planteamiento de pretensiones subsidiarias. En tales casos, la litispendencia de la pretensión eventual ha de estar condicionada en forma resolutiva al rechazo por el juez de la pretensión principal.

Régimen procesal

El demandado tiene la posibilidad de alegar sobre la procedencia de acumulación de acciones (arts. 405.1, 419 y 443.2). De estos preceptos pueden extraerse las siguientes conclusiones: a) en cuanto a su admisibilidad, la nueva LEC potencia su examen "a limine litis", permitiendo al Secretario, con anterioridad a la admisión de la demanda, requerir al actor a fin de que subsane la demanda, bajo apercibimiento de archivo de las actuaciones, por incurrir en el defecto de incluir pretensiones incompatibles (art. 73.4), y con posterioridad a ella, el demandado puede oponerse a la acumulación en su contestación (art. 402), en cuyo caso esta excepción se resolverá en la comparecencia previa del juicio ordinario (art. 419 obliga al juez en dicha comparecencia a dilucidar la procedencia de la acumulación, si el demandado se hubiera opuesto a la misma y previa audiencia del actor) o al inicio de la vista en el juicio verbal (el art. 443.2 faculta al demandado a oponerse a la alegación al inicio de la vista, en cuyo caso y tras la audiencia del actor el tribunal resolverá lo que proceda); b) la acumulación de acciones no puede plantearse con posterioridad a la contestación de la demanda (art. 401); c) al dilucidarse la acumulación en un mismo procedimiento, han de recibir un tratamiento procedimental común, tanto en la fase de alegaciones, como en la de prueba y de resolución de las pretensiones; d) a pesar de dicha acumulación formal, conservan su autonomía o independencia, por lo que: de un lado, el examen de los presupuestos procesales ha de efectuarse independientemente para cada pretensión en la que estén ausentes y no en el de las demás; y de otro, la sentencia contendrá tantos pronunciamientos o partes dispositivas como pretensiones deban satisfacerse (arts. 209.4 y 218.3), pero, si la acumulación fuera eventual, la pretensión supletoria sólo puede conocerse si se desestima la principal y, si se estima la principal, ha de desaparecer la litispendencia de la eventual.

El art. 401 obliga al demandante a acumular las "acciones" o pretensiones en su escrito de demanda. Esta acumulación debe reflejarse en el "petitum" de la demanda, en la que habrán de plasmarse las correspondientes peticiones "con la debida separación" (art. 399.5) a fin de que puedan congruentemente ser resueltas en la sentencia (art. 218.3). Si el demandante incumpliera esta carga procesal, podrá efectuar la acumulación, siempre y cuando no haya todavía formalizado el demandado su escrito de contestación. En tal caso, articulará un "escrito de ampliación", del que se le dará traslado al demandado, volviendo a contar, desde ese día, el plazo para la Contestación (art. 401.2). Tratándose de una acumulación subjetiva, puede el demandante, en la comparecencia previa, ampliar la demanda a nuevos litisconsortes (art. 420.1).

Si la acumulación fuere objetiva, debe el juez vigilar de oficio la compatibilidad de las pretensiones, ya que, si dicha acumulación fuere indebida, habrá de otorgar al actor un plazo de cinco días para que subsane tal defecto (art. 73.4).

Si el demandante, por las razones que fuera, no realizara tal acumulación de acciones en su demanda o en su escrito de ampliación, podrá, ello no obstante, incoar un proceso independiente y paralelo al anterior, el cual, si bien no será susceptible de acumulación de procesos (art. 78.2), en modo alguno, ha de facultar al tribunal a inadmitir la segunda demanda, siempre y cuando contenga una nueva pretensión.

La acumulación de acciones no puede reclamarse para obtener la suma de gravamen del art. 477.2.2 por la vía consistente en adicionar el valor de los bienes litigiosos de cada una de las pretensiones acumuladas (STS 794/1999).

La acumulación de autos

Concepto y fundamento

Por acumulación de autos se entiende la acumulación sobrevenida o reunión de pretensiones, deducidas en distintos procedimientos declarativos, en un solo procedimiento.

El fundamento de la acumulación de autos es doble: de un lado, razones de economía procesal aconsejan que las pretensiones conexas sean enjuiciadas en un solo procedimiento a fin de evitar inútiles reiteraciones de actuaciones procesales; de otro, el principio de seguridad jurídica también abona porque las tales pretensiones conexas no se traten en distintos procedimientos, ya que en tal supuesto, podrían producirse sentencias contradictorias con grave quebranto de la santidad de la cosa juzgada.

Presupuestos

La procedencia de la acumulación queda condicionada al cumplimiento de unos requisitos que pueden sistematizarse en positivos y netagivos.

Positivos

Deberá ordenarse la acumulación cuando, existiendo conexión entre dos objetos procesales, si se tramitaran por separado, podrían dictarse sentencias "con pronunciamientos o fundamentos contradictorios, incompatibles o mutuamente excluyentes" (art. 76.2).

Para que proceda la acumulación es necesario, en primer lugar, que las pretensiones estén conexas, subjetiva y objetivamente (art. 72), para lo cual tiene que existir, entre ellas, un nexo en el objeto o bien litigioso y en el título o causa de pedir, entendiendo por tal no la identidad jurídica, sino la fáctica, es decir, que se substancien sobre los mismos hechos (art. 72.2); y, en segundo, que tales pretensiones, de tramitarse por separado, pudieran dar lugar a sentencias con pronunciamientos o fundamentos contradictorios, incompatibles o mutuamente excluyentes (arts. 76.2 y 71.3).

Junto a la necesidad de preservar la inmutabilidad de la cosa juzgada, la nueva LEC ha adicionado otra causa de acumulación: que la sentencia que haya de recaer en alguno de los procesos "pueda producir efectos prejudiciales en el otro" (art. 76.1). Por dicha prejudicialidad no cabe entender la excluyente a favor de otro orden jurisdiccional (así la prejudicialidad penal, derivada, por ejemplo, de la circunstancia de que el documento en el que se funde la pretensión sea constitutivo de una falsedad documental), que se encuentra regulada en los arts. 3-7 LECrim, ni la que deba el juez conocer "incidenter tantum" (así, por ejemplo, determinar el carácter de propietario o de poseedor en los procesos para tutelar el derecho de propiedad inscrito o en el procedimiento interdictal), en cuyo caso no es necesaria la acumulación, sino aquellas pretensiones que, deducidas ante dos distintos Juzgados de la Instancia, mantengan una conexión jurídica de tal suerte que la decisión de una de ellas produzca efectos jurídicos o sea necesaria para la fundamentación de la segunda (ej. una acción declarativa de nulidad de una determinada compraventa produciría efectos constitutivos o extintivos en una segunda acción de rescisión de dicha compraventa). A lo que el precepto se refiere es a la prejudicialidad "homogénea" o prejudicialidad civil, del art. 43 LEC, "cuando para resolver sobre el objeto de un litigio sea necesario decidir acerca de alguna cuestión que, a su vez, constituya el objeto principal de otro proceso pendiente ante el mismo o distinto tribunal civil, si no fuere posible la acumulación de autos, el tribunal, a petición de ambas partes o de una de ellas, oída la contraria, podrá mediante providencia decretar la suspensión del curso de las actuaciones, en el estado en que se hallen, hasta que finalice el proceso que tenga por objeto la cuestión prejudicial". Se observa que el legislador intenta, por razones de economía procesal, estimular la acumulación de autos, pero si ello no fuera posible, por incumplimiento precisamente de los requisitos de la acumulación a fin de garantizar "la santidad de la cosa juzgada", el art. 43 impone la solución de suspender el segundo proceso hasta que recaiga sentencia en la cuestión prejudicial.

En cualquier caso, desde un punto de vista procedimental, la acumulación tan sólo es procedente en la fase declarativa y, dentro de ella, el art. 77.4 establece como momento preclusivo para la entrada de nuevas pretensiones que en ninguno de los procesos "haya finalizado el juicio a que se refiere el art. 433", no haya concluido la "audiencia principal" o, lo que es lo mismo, que no se haya dictado todavía sentencia en ninguno de los procedimientos (art. 81.2).

En la apelación y en la casación no cabe la acumulación de los procesos. En la fase de ejecución, el art. 77,1 se remite al art. 555 que permite la acumulación de ejecuciones, siempre y cuando exista identidad entre ejecutante y ejecutado.

Además, no todo proceso declarativo permite la acumulación, sino tan solo aquellos "que se substancien por los mismos trámites o cuya tramitación pueda unificarse sin pérdida de derechos procesales" (art. 77). Los procedimientos a acumular han de ostentar similar naturaleza (art. 73.1).

Negativos

Para que sea procedente la acumulación ha de cumplir unos requisitos negativos: en primer lugar, ha de tratarse de una auténtica acumulación de dos o más pretensiones y no del planteamiento de una misma pretensión ante dos órganos jurisdiccionales, en cuyo caso, estamos ante la carga de alegar la excepción de litispendencia (art. 78.1); en segundo, es necesario que el primer órgano jurisdiccional ostente competencia objetiva (art. 77.2) y que el segundo órgano judicial no ostente competencia territorial por alguna norma inderogable o de "ius cogens" (art. 77.3); y finalmente, no debe obtenerse idéntico resultado a la acumulación de procesos si se pudo efectuar la acumulación de acciones, la ampliación de la demanda o la reconvención, ya que, en tal caso, el art. 78.2 y 3 grava al demandante con la carga de efectuar aqueIla ampliación del objeto procesal sin que, por razones de economía, permita la norma que pueda acudir a suscitar distintos procedimientos.

De esta regla general, hay que exceptuar las pretensiones que versen sobre "intereses difusos" relativas a la protección de los consumidores, si la incoación de los distintos procedimientos no se hubiera podido evitar mediante la acumulación de acciones o la llamada a los demandantes establecida por el art. 15 (art. 78.4); en dicho supuesto, a fin de garantizar la inmutabilidad de la cosa juzgada, el art. 78.4 obliga al juez a decretar incluso la acumulación de oficio.

Tratamiento procesal

Tras la reforma operada por la Ley 13/2009, las partes pueden instar la acumulación, pero el tribunal de oficio ha de decretar necesariamente la acumulación cuando tenga conocimiento de que existen procesos que cumplen alguno de los requisitos previstos en el art. 76: a) cuando la sentencia que haya de dictarse en un proceso produzca efectos perjudiciales en el otro; b) cuando, de seguirse por separado, pudieren dictarse sentencias con pronunciamientos o fundamentos contradictorios, incompatibles o mutuamente excluyentes; c) en materia de intereses colectivos o difusos de protección de los consumidores, y d) la acumulación de procesos de impugnación de acuerdos sociales emanados de Junta o Asamblea General siempre que dicha impugnación se hay efectuado dentro de los 40 días para el ejercicio de la acción de impugnación.

Si fuera de oficio, el tribunal oirá a las partes y se pronunciará sobre la acumulación (art. 80.2).

Si fuera a instancia de parte, el procedimiento se inicia mediante un escrito en el que la parte ha de señalar con claridad los procesos, cuya acumulación pretende (con determinación del número de autos), las razones que justifican la acumulación (con expresión de la causa del art. 76 que la sustancian y del cumplimiento de los requisitos trazados por los arts. 77 y 78), y el estado procesal en el que se encuentran (art. 81), con determinación además, en su caso, de los distintos juzgados ante los que pendan (art. 87).

Dicha solicitud puede plantearse en cualquier estadio del procedimiento, siempre y cuando no haya sucedido la citación para sentencia. Puede plantearse desde un momento anterior al emplazamiento del demandado hasta el trámite de conclusiones o informes finales, a partir de aquí se abre un procedimiento incidental que será distinto, según las pretensiones se estén tramitando o no ante un mismo o diferente tribunal.

Acumulación ante el mismo tribunal

Si las pretensiones se están conociendo a través de diversos procedimientos en un mismo tribunal, el juez examinará la petición y si la estimara improcedente por incumplimiento de los requisitos, materiales y procesales, que impiden la acumulación podrá rechazarla de plano (art. 82), lo que habrá de suceder cuando la solicitud posea un mero carácter dilatorio o incurra en fraude procesal, proscrito por el art. 11 LOPJ, como lo sería interponer repetidas veces la misma demanda con el objeto de provocar la suspensión del procedimiento. Si la estimara procedente, dará traslado de la solicitud a las demás partes personadas para que en un plazo de diez días aleguen lo que estimen conveniente. Transcurrido dicho plazo, resolverá el incidente, debiendo acceder a ella cuando todas las partes se manifiesten conformes (art. 83.2).

De la anterior tramitación escrita, el art. 80.1 exceptúa la petición de acumulación de procedimientos tramitados, mediante el juicio verbal, ante el mismo Juzgado, la cual puede formularse por escrito en la fase de alegaciones o verbalmente en el acto de la vista.

En cualquier caso, podrá tramitarse la acumulación de todos los procedimientos que se encuentren en la misma fase (o lo que es lo mismo, el incidente de acumulación no produce efectos suspensivos) con la única prohibición de que no podrá dictar sentencia en ninguno de ellos (art. 81.2). Si los procedimientos a acumular se encontraran en distintas fases, se ordenará la suspensión del que se encontrara más avanzado, hasta que los otros se hallen en el mismo o similar estado (art. 84.2).

Si el juez denegara la acumulación, se tramitarán los procedimientos por separado y condenará en el pago de las costas causadas a la parte que hubiera promovido el incidente (art. 85). Contra el auto que decida la acumulación tan sólo cabe interponer recurso de reposición, estando vedada la apelación (art. 83.2.2).

Acumulación ante distintos tribunales

La acumulación de procedimientos tramitados ante distintos tribunales ha de efectuarse al que conozca del procedimiento más antiguo (art. 79) y ante el que deberá formalizarse la solicitud; si se incumpliera este requisito, el Secretario dictará Decreto de inadmisión de la solicitud. Naturalmente dicho Juzgado ha de ser el competente, que está conociendo del primer proceso; si se tratara de una demarcación con varios Juzgados, ha de plantearse ante el Juzgado objetiva, territorial y funcionalmente competente, pues, en cualquier otro caso, no es procedente la acumulación.

Lo que no puede hacer la parte legitimada es, a través de una cuestión o conflicto de competencia territorial, plantear una acumulación de autos, pues las cuestiones de competencia están diseñadas para determinar el órgano jurisdiccional territorialmente competente cuando un mismo objeto procesal haya sido deducido en distintos Juzgados (art. 63), en tanto que la acumulación de autos presupone la existencia de una pluralidad de objetos o pretensiones planteadas en el mismo o distintos Juzgados.

Inmediatamente el Secretario de dicho Tribunal requerirá a los demás órganos judiciales a fin de que se abstengan de dictar sentencia y dará traslado de la petición a las demás partes con el objeto de que aleguen lo que estimen pertinente (art. 88). Al igual que en el anterior procedimiento, podrá denegar la acumulación si la estimara improcedente.

Si admitiera la tramitación del incidente, requerirá a los otros Tribunales la remisión de los correspondientes procedimientos (art. 89.1). El Secretario de tales órganos judiciales dará traslado, para alegación, a las demás partes personadas (art. 90), las que, si no se opusieran o no alegaran, provocarán que el órgano judicial deba acceder a dicho requerimiento de acumulación, salvo que estimara que, por ser su procedimiento más antiguo, deban a él y no al Tribunal requirente efectuarse la acumulación (art. 91).

Si aceptara dicho requerimiento, emplazará a las partes para que en el plazo de diez días comparezcan ante el Tribunal requirente. Pero, si no aceptara el requerimiento de acumulación, así se lo comunicará al Tribunal requirente y ambos remitirán las actuaciones de este incidente ante el Tribunal Superior común (art. 93), al que simultáneamente habrán emplazado a las partes para que formulen alegaciones (art. 94.2). El Tribunal superior resolverá el incidente, sin que contra el auto, quepa recurso alguno (art. 95). Esta resolución produce efectos materiales de cosa juzgada, por lo que la parte no podrá volver a suscitar el incidente de acumulación (art. 97).

La acumulación también puede formularse (con las limitaciones de los créditos privilegiados) de procedimientos singulares a los de ejecución universal y sucesorios (art. 98).

La acumulación de procesos de ejecución

El art. 98 contempla la acumulación de autos de un proceso declarativo a un procedimiento de ejecución universal (art. 98.1.1) o a un proceso sucesorio (art. 98.1.2). Este artículo no prevé la totalidad de los supuestos hipotéticos de acumulación de los procesos declarativos y de ejecución, los cuales, en una primera sistematización, pueden ser clasificados en los siguientes grupos:

Acumulación de un proceso declarativo a uno de ejecución singular

Esta posibilidad está expresamente vedada por el art. 77.1, en cuya virtud "...sólo procederá la acumulación de procesos declarativos que se sustancien por los mismos trámites o cuya tramitación pueda unificarse sin pérdida de derechos (posibilidades) procesales". Y el art. 77.4 determina el momento preclusivo de la acumulación de procedimientos: "Para que sea admisible la acumulación de procesos será preciso que éstos se encuentren en primera instancia, y que ninguno de ellos haya finalizado el juicio a que se refiere el art. 433 (la audiencia principal) de esta Ley". Así, resulta claro que no se puede acumular, ni un proceso declarativo a uno de ejecución, ni viceversa, por cuanto el momento preclusivo para la acumulación de autos es, siempre dentro de la fase declarativa, la citación para sentencia.

Acumulación de varios procesos de ejecución singular

Esta posibilidad está expresamente contemplada y autorizada por el art. 555, que permite la acumulación de las ejecuciones seguidas contra un mismo deudor al proceso de ejecución más antiguo. Es necesario que exista siempre identidad pasiva, es decir del ejecutado o deudor, quien puede incluso instar la acumulación cuando exista también identidad activa o del acreedor (art. 555.1); pero, si existiera una pluralidad de acreedores, tan sólo a instancia de alguno de ellos podrá solicitarse la acumulación (art. 555.2).

De esta regla general hay que exceptuar los créditos hipotecarios que, dada su condición de créditos singularmente privilegiados, no son acumulables con los ordinarios, si bien pueden acumularse entre sí (art. 555.4).

Acumulación de un proceso declarativo a una ejecución universal

El art. 98 prevé la acumulación de un proceso declarativo (ordinario, especial o sumario) a un proceso de ejecución universal. El fundamento de esta acumulación reside en la "par conditio creditorum": debido al carácter limitado del patrimonio del deudor, cuyo pasivo supere al activo o se encuentre en una situación de insolvencia frente a créditos vencidos y exigibles, es necesario proceder a un sacrificio proporcional de los distintos derechos de crédito que, dentro de la prelación legal de créditos (arts. 1921-1925 CC) ostenten el mismo grado o jerarquía.

La acumulación sucederá del proceso declarativo al universal (y nunca al revés), quien ha de gozar siempre de "vis atractiva". Al procedimiento de dicha acumulación, el art. 98.1.1 se remite a la Ley Concursal 22/2003 (LC).

La LC prevé, tanto la acumulación de concursos (art. 25), como la de procesos declarativos (art. 51) y procedimientos arbitrales (art. 52), distinguiendo al efecto, entre los procedimientos declarativos que hayan de suscitarse con posterioridad a la declaración de concurso, de los que se hayan ya efectivamente suscitado. Con respecto a los primeros, la regla general es la inadmisión de la demanda con ilustración a la parte que ejercite su derecho ante el juez del concurso (art. 50). Si la declaración de concurso tuviere lugar una vez incoado el proceso declarativo, se continuarán hasta la firmeza de la sentencia y se acumularán aquellos con respecto a los cuales el juez del concurso tenga competencia y sean relevantes para determinar el activo o la relación de acreedores; la administración del concurso sustituirá procesalmeme al deudor en los procesos declarativos en los que no se hayan ejercitado acciones personales de éste (art. 51). Los convenios arbitrales quedarán sin valor, ni efecto; pero, si se hubiere incoado un procedimiento arbitral, se continuará hasta la firmeza del auto en los términos y condiciones del art. 51 (art. 52).

Si se tratara de procesos de ejecución singular, quedarán en suspenso (art. 55). Cabe la acumulación a la ejecución universal de todos los procesos declarativos, incluido el juicio ejecutivo, ahora proceso de ejecución.