Los tratados internacionales (III)

Efectos de los tratados

Efecto general: la obligatoriedad y su fundamento

Los acuerdos internacionales son una fuente del Derecho Internacional mediante la cual se crean derechos y obligaciones que, debido a su origen, se conocen como derecho convencional.

La norma pacta sunt servanda implica que la actitud de buena fe ha de prevalecer durante la ejecución de un Tratado en vigor. Esta norma satisface una necesidad de seguridad jurídica y ha sido transmitida a través del tiempo como una verdad evidente y universalmente aceptada.

El art. 26 del Convenio de Viena, según el cual “todo tratado en vigor obliga a las Partes y debe ser cumplido por ellas de buena fe”, consagró la norma pacta sunt servanda como regla general en lo relativo a los efectos generales del Tratado (su obligatoriedad entre las Partes), conectándola con el principio de la buena fe, básico en las tareas de interpretación y ejecución de los tratados.

Efectos específicos

En el tiempo

Debemos hacer referencia a los efectos específicos de los tratados ratione temporis, es decir, cuáles son los momentos inicial y final en que un Tratado empieza o deja de producir sus efectos.

Si el momento inicial suele coincidir con la entrada en vigor, el término final de los Tratados, es decir, aquel en que deja de ser aplicable y, consiguientemente, deja también de surtir sus efectos, salvo excepciones, suele estar previsto en el propio Tratado. Lo normal es que se estipulen por un plazo determinado (cinco, diez o más años) o bien por tiempo indefinido, salvo denuncia expresa. También dejan de surtir efectos por otras causas (nulidad, terminación y suspensión).

En el espacio

Tenemos que hacer igualmente referencia a los efectos específicos de los tratados ratione loci, es decir, cuál es el espacio físico o territorial al que alcanzan los efectos del Tratado.

El principio general en esta materia, que reconoce la Convención de Viena en su art. 29, es el de la obligatoriedad en “la totalidad del territorio” de cada una de las Partes, entendiéndose por tal el territorio terrestre, las aguas interiores, el mar territorial y el espacio aéreo. No obstante, esta regla general puede sufrir excepciones:

  • Existen casos en que un Tratado no se aplica a determinadas partes del territorio estatal, a dependencias insulares, a colonias dependientes, etc.

  • El Tratado puede tener una aplicación fuera del territorio de los Estados Partes, ya sea porque contiene estipulaciones respecto a terceros Estados, ya sea porque se pretende regular un espacio que se encuentra fuera de la jurisdicción de los Estados (alta mar, espacio ultraterrestre, etc.).

  • Determinados tratados pueden tener también efectos fuera del territorio del Estado cuando en ellos se prevé que obligarán a los Estados parte respecto de las personas que se encuentren bajo su jurisdicción, ya sea en su territorio o fuera de él. Es el caso, por ejemplo, de la aplicación de los tratados de derechos humanos ratificados por un Estado en los territorios sometidos a ocupación de ese Estado.

Respecto de otros Tratados

Otro tema que debemos revisar es el de los efectos de los Tratados ratione materiae, consistente en determinar, primero, la compatibilidad e incompatibilidad entre un Tratado anterior y otro posterior sobre la misma materia y, segundo, en qué medida los efectos del primero pueden quedar limitados por el segundo.

Para la exposición seguiremos el mismo orden del art. 30 de la Convención de Viena, diferenciando cuatro supuestos:

  1. Supuesto contemplado en el art. 30.1 CV.

    • Supuesto excepcional del art. 103 de la Carta de las Naciones Unidas El art. 103 de la Carta de las Naciones Unidas establece que “En caso de conflicto entre las obligaciones contraídas por los Miembros de las NU en virtud de la presente Carta y sus obligaciones contraídas en virtud de cualquier otro Convenio internacional, prevalecerán las obligaciones impuestas por la presente Carta”.

  2. Supuesto contemplado en el art. 30.2 CV

    • El art. 30.2 CV establece que “Cuando un tratado especifique que está subordinado a un tratado anterior o posterior o que no debe ser considerado incompatible con ese otro tratado, prevalecerán las disposiciones de este último”.

  3. Supuesto contemplado en el art. 30.3 CV

    • Un tercer supuesto es el de dos Tratados sucesivos sobre la misma materia entre las mismas Partes, si el segundo no prevé que su conclusión determinará la terminación o suspensión del primero. En este caso se aplicarán las normas del Tratado anterior sólo en la medida en que sean compatibles con el Tratado posterior. Se trata de una aplicación parcial del principio lex posterior derogat priori.

  4. Supuesto contemplado en el art. 30.4 CV

    • Se plantea un cuarto supuesto cuando las Partes en los dos tratados no son las mismas. De acuerdo con el art. 30.4 de la Convención:

      • En las relaciones entre los Estados que sean Partes en ambos tratados, se aplica la regla que rige en el supuesto c) anterior.

      • Las relaciones entre un Estado Parte en ambos tratados y otro que sólo sea Parte en uno de ellos se regirán por el tratado en el que los dos Estados sean Partes.

Entre las Partes y respecto de Estados terceros

Otro problema que se suscita es el de los efectos de los Tratados ratione personae.

Debemos plantearnos si los tratados sólo producen efectos respecto a las partes en el mismo o si crean derechos u obligaciones para terceros Estados.

Los Tratados producen plenos efectos entre las Partes. Sólo las partes pueden limitar estos efectos mediante una estipulación en el propio Tratado o por medio de las reservas. Por “Parte” debemos entender aquel sujeto internacional que ha consentido en obligarse por el Tratado y con respecto al cual el Tratado está en vigor.

Un problema especial es el relativo a si los Tratados pueden producir obligaciones y derechos respecto a terceros Estados. Se entiende por terceros Estados aquellos que no son Partes en un Tratado.

La regla general está formulada en el art. 34 de la Convención de Viena, que establece que “un Tratado no crea obligaciones ni derechos para un tercer Estado sin su consentimiento”. No obstante, esta norma general o principio admite las siguientes excepciones:

  • Tratados que establecen obligaciones para terceros Estados

    • En principio, no es posible crear obligaciones para terceros Estados, salvo que se den determinadas condiciones:

      • Que las Partes en el Tratado tengan la intención de crear una obligación para el Tercer Estado.

      • Que el Tercer Estado acepte de forma expresa y por escrito la obligación.

  • Tratados que creen derechos a favor de terceros Estados

    • Por excepción a la regla general, pueden crearse derechos a favor de terceros, siempre que se cumplan determinados requisitos:

      • Que exista la disposición en el Tratado. Se entiende en forma expresa.

      • Que los Estados Partes hayan tenido intención de conferir un derecho a un tercer Estado, a un grupo o a todos los Estados.

      • Que el tercer o terceros Estados asientan al beneficio concedido.

      • Que el Tercer Estado cumpla las condiciones que para el ejercicio del derecho se estipulen en el Tratado o que posteriormente se establezcan sobre la base del mismo.

  • Tratados como origen de una costumbre

    • Un efecto especial de los Tratados es la posibilidad de que a través de ellos se creen costumbres internacionales. El artículo 38 de la Convención de Viena establece que “Lo dispuesto en los artículos 34 a 37 no impedirá que una norma enunciada en un tratado llegue a ser obligatoria para un tercer Estado como norma consetudinaria de Derecho Internacional reconocida como tal.”

  • Referencia a la cláusula de Nación más favorecida

    • Esta cláusula es una institución mediante la cual el Estado que la otorga se obliga a extender al Estado beneficiario de la misma todas las ventajas que concedió o concederá en el futuro a un tercer Estado (llamado el Estado más favorecido) en los mismos términos que a este último y sin que sea preciso ningún nuevo acuerdo para ello. La cláusula tiene un contenido variable y relativo, ya que el beneficio concedido depende de los que se hayan concedido o concedan al Estado más favorecido y depende también de que se mantengan o no o de que varíen o no los beneficios otorgados.

Interpretación de los Tratados

Razón de ser

La interpretación es necesaria si los términos y las cláusulas empleados en un negocio jurídico o en una norma de los Tratados no son claros y tiene por objeto determinar el verdadero sentido y el alcance de tales términos. Su importancia es crucial en caso de diferencias internacionales cuya solución dependa de la aplicación de un Acuerdo, lo que exigirá interpretar sus cláusulas.

La interpretación de los Tratados se lleva a cabo continuamente por la doctrina científica y, en la aplicación del DI, por los Tribunales internos o internacionales. El mayor impulso a la fijación de las reglas de la interpretación lo dio la jurisprudencia de tribunales internos o internacionales (sobre todo, el TPJI y TIJ), que facilitaron la codificación realizada en Viena. Por ello, en la exposición de esta pregunta, nos centraremos en las disposiciones del Convenio de Viena, pero también en la abundante jurisprudencia internacional.

Clases de interpretación

  • Por el órgano o personas que la realizan

    • Interpretación auténtica. Es la llevada a cabo por las Partes en el Tratado mismo o en un acto posterior (acuerdo interpretativo, práctica posterior, etc.).

    • Interpretación doctrinal. Es la llevada a cabo por los juristas (en nuestro caso, iusinternacionalistas) por medio de dictámenes, resoluciones y acuerdos de Institutos científicos, publicaciones, etc.

    • Interpretación judicial. Es la realizada por los órganos judiciales internacionales y por los Tribunales internos para aplicar el DI.

    • Interpretación diplomática. Es la realizada por los Ministerios de Asuntos Exteriores de los Estados interesados y se manifiesta en Notas Diplomáticas, circulares dirigidas a las misiones diplomáticas e incluso en decisiones de órganos internos no judiciales llamados a aplicar el DI.

  • Por el método empleado

    • Interpretación literal o gramatical. Si lo que se intenta es determinar el sentido haciendo un simple análisis de las palabras.

    • Interpretación teleológica. Si se atiende a los fines perseguidos por las normas del Tratado.

    • Interpretación histórica. Si se tiene en cuenta el momento histórico en que el Tratado se celebró y el significado que los términos tenían en aquel momento.

    • Interpretación sistemática. Si se tiene en cuenta no sólo la norma a interpretar, sino todas las demás que están ligadas a ella.

  • Por los resultados

    • Interpretación extensiva. Cuando conduce a la ampliación de las obligaciones dimanantes del Tratado.

    • Interpretación restrictiva. Cuando las obligaciones dimanantes del Tratado sean lo menos onerosas posibles dentro de la letra de la cláusula interpretada.

Las reglas de interpretación de los Tratados

Regla general de interpretación

Cualquier interpretación de las disposiciones de un Tratado debe realizarse conforme a la regla general de interpretación, codificada en el art. 31.1 de la Convención de Viena, según la cual “un Tratado deberá ser interpretado de buena fe, conforme al sentido corriente que haya de atribuirse a los términos del Tratado, en el contexto de éstos y teniendo en cuenta el objeto y fin.” Esta regla de interpretación contiene tres principios que deben conjugarse entre sí en la tarea interpretadora. Estos principios son:

  • El principio de buena fe

    • Es un principio básico en el DI y, en particular, en el Derecho de Tratados. Está recogido en el art. 2, párrafo 2, de la Carta de las Naciones Unidas y en la “Declaración de principios inherentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre Estados”, preparada por las NU.

  • El principio de la primacía del texto

    • El texto constituye la expresión más acabada de la voluntad de las Partes. Para averiguarlo se aplicará el sentido corriente que haya de atribuirse a los términos. La regla del “sentido claro” significa que no está permitido interpretar aquello que no necesite interpretación, de modo que las palabras deben ser interpretadas según el sentido que tengan normalmente en su contexto, a menos que la interpretación así dada conduzca a resultados irrazonables o absurdos. Cuando el Tribunal puede dar efecto a la disposición de un Tratado atribuyendo a las palabras empleadas un sentido natural y ordinario, no puede interpretar estas palabras intentando darles otra significación. Ahora bien, si consta que la intención de las Partes fue conferir a los términos empleados un sentido especial o no usual, se dará preeminencia a su voluntad.

    • La determinación del sentido de los términos empleados debe realizarse teniendo en cuenta no sólo el texto estricto del Tratado, sino su contexto. Dicho contexto, para los efectos de la interpretación, está formado por:

      • El texto del Tratado en sentido estricto, integrado por tres elementos que forman un todo a los efectos de interpretación del Tratado: preámbulo, parte dispositiva y anexos.

      • Los Acuerdos que se refieran al Tratado y que hayan sido concertados entre todas las Partes y todo instrumento formulado por una o más Partes y aceptado por los demás como instrumento referente al Tratado.

  • El principio que requiere tener en cuenta el objeto y el fin del Tratado para su interpretación

    • Según Reuter, el objeto y el fin de un Tratado son los elementos esenciales que han sido tenidos en cuenta por la voluntad de las Partes.

    • En la aplicación de esta regla general de interpretación, formada por los tres principios señalados, el intérprete debe tener en cuenta también las normas pertinentes de DI aplicables a las relaciones entre las Partes, dado que el Tratado no es un elemento aislado, sino una pieza integrante del sistema normativo del DI.

Medios complementarios de interpretación

Aunque la interpretación debe basarse ante todo en el texto del Tratado, puede ser necesario a título complementario acudir a medios de interpretación tales como los trabajos preparatorios y las circunstancias en las que el tratado ha sido concluido. Esta es la finalidad del art. 32 de la Convención, que cita los siguientes medios complementarios:

  • Los trabajos preparatorios

    • Permiten, en muchos casos, determinar con aproximación la intención de las partes en un Tratado.

    • Los Tratados multilaterales son redactados en Conferencias internacionales en cuyas actas quedan reflejadas las propuestas de los Estados y las intervenciones de los Delegados que los representan. Otros Tratados, especialmente los bilaterales, dan ocasión al intercambio de Notas diplomáticas sobre los mismos entre los Estados contratantes.

  • Las circunstancias de celebración del Tratado

    • Mediante la inclusión de estas circunstancias, la Conferencia consagró la posibilidad de efectuar una interpretación histórica del Tratado.

    • No obstante, en caso de llegar a resultados contradictorios entre la regla general y los trabajos preparatorios, debe primar la interpretación obtenida por la aplicación de la regla general si ésta es precisa, clara y su resultado es razonable. Por este motivo, tanto el TPJI como el TIJ, han rechazado en sus sentencias y dictámenes la necesidad de estudio de los trabajos preparatorios, justificándolo en que los textos de los Tratados quedaban redactados con la suficiente claridad como para ser interpretados.

Reglas específicas para la interpretación de los tratados autenticados en varias lenguas

Es sumamente frecuente que los Tratados estén redactados y autenticados en varias lenguas. En este caso, conforme al art. 33.1 de la Convención, el texto hará igualmente fe en cada idioma. Debe presumirse que fue intención de las partes el escoger términos sinónimos en cada una de las lenguas. Sin embargo, la versión del Tratado en idioma distinto a aquel en el que haya sido autenticado sólo será considerada como auténtica si el Tratado así lo dispone o las partes así lo convinieren.

Otras reglas del art. 33 de la Convención son:

  • La presunción de que los términos tienen igual sentido en todos los textos que hacen fe.

  • Si existen diferencias, habrá que recurrir, en primer término, a las normas de los arts. 31 y 32 y, si éstas no condujeran a un resultado satisfactorio, se adoptará el sentido que mejor concilie los textos, habida cuenta del objeto y el fin del Tratado.

Otras reglas de interpretación no recogidas en la Convención

La máxima del “efecto útil”. La interpretación de una cláusula de un Tratado debe hacer posible que la misma cumpla la función práctica o realice la misión política para la que fue concebida, alcanzando su objeto y su fin. El intérprete debe suponer que los autores del Tratado han elaborado la disposición para que se aplique, de forma que, entre las varias interpretaciones posibles, debe escoger aquella que permita su aplicación específica.

Según el TIJ, la aplicación de esta máxima no puede hacerse sin tener en cuenta la letra y el espíritu de la cláusula interpretada.

La interpretación restrictiva. Tradicionalmente ha sido empleada por la jurisprudencia internacional en los casos de limitaciones de soberanía, en los que, en caso de duda, una limitación de soberanía debe ser interpretada restrictivamente.

La interpretación a la luz del sistema jurídico en vigor en el momento de la interpretación. Esta regla hace referencia al momento histórico en el que el intérprete debe situarse para hacer la interpretación. Las nociones y conceptos evolucionan con el transcurso del tiempo y el sentido y alcance de un término en el momento de la celebración del Tratado puede ser muy distinto del sentido y alcance del mismo término unos años después.

Sin embargo, según la línea jurisprudencial más abundante, todo instrumento internacional debe ser interpretado y aplicado en el marco del conjunto del sistema jurídico en vigor en el momento en el que la interpretación tiene lugar. En el mismo sentido se ha pronunciado el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Enmienda y modificación de los Tratados

La enmienda, modificación, suspensión, nulidad y terminación son problemas de especial transcendencia en los Tratados y no de simple interpretación o aplicación.

La enmienda y modificación afectan a la letra y al espíritu del tratado. La suspensión, nulidad y terminación afectan a la vida misma del tratado, entrañando respectivamente:

  • En el caso de la suspensión, una desvinculación temporal por las Partes de las obligaciones dimanantes del Tratado.

  • En el caso de la nulidad y terminación, una desvinculación definitiva del Tratado.

En la Convención de Viena se reglamenta la cuestión relativa a la enmienda y modificación de los Tratados, considerando la enmienda como un proceso de revisión abierto a todos los Estados contratantes y la modificación como un proceso reservado solamente a un grupo de ellos.

La enmienda de los Tratados

La Convención de Viena contiene una reglamentación clara sobre esta materia, que se concreta en una regla general aplicable a los Tratados bilaterales y multilaterales y en unas reglas específicas relativas a la enmienda de estos últimos.

Regla general. La regla general está contenida en el art. 39 CV y prevé la posibilidad de enmienda de todos los Tratados, con la única condición de que sea por acuerdo entre las Partes. El procedimiento para llevarla a cabo, salvo que se estipule otra cosa, será el mismo que el empleado para la celebración de los Tratados y su entrada en vigor.

Reglas específicas. Las reglas específicas sobre la enmienda de los Tratados multilaterales son las siguientes:

  • Atenerse a lo que disponga el Tratado sujeto a la enmienda.

  • A falta de estipulación expresa, se notificará la propuesta de enmienda a todos los Estados contratantes, quienes podrán participar en la decisión sobre las medidas que haya que adoptar con relación a la propuesta o en las negociaciones y en la celebración de cualquier Acuerdo de enmienda.

  • Todo Estado facultado para llegar a ser parte en el Tratado original podrá serlo del Tratado enmendado.

En cuanto a la obligatoriedad del Acuerdo anterior o no enmendado y del nuevo Acuerdo se distingue entre:

  • Aquellos Estados que sean partes en el Acuerdo no enmendado o principal, pero que no den su consentimiento en obligarse en el nuevo Acuerdo, seguirán rigiéndose en sus relaciones mutuas por el Acuerdo primitivo.

  • Aquellos Estados que sean partes en el Acuerdo no enmendado o principal, y además den su consentimiento en obligarse por el nuevo Acuerdo, se regirán en sus relaciones mutuas por el Acuerdo en su forma enmendada y en sus relaciones con los que no hayan dado su consentimiento por el Acuerdo en su forma original.

  • Aquellos Estados que lleguen a ser Partes en el Acuerdo después de la entrada en vigor de la enmienda se regirán por el Acuerdo en su forma enmendada, salvo en sus relaciones con los Estados que no hayan aceptado la enmienda, con que se regirán por el Acuerdo en su forma original.

La modificación de los Tratados

Dos o más Estados Partes en un Tratado multilateral podrán modificarlo concluyendo otro que reglamente sus relaciones mutuas. Se trata de la creación de un régimen especial que estará sometido a las rigurosas condiciones siguientes:

  • Que esté prevista en el propio Tratado.

  • Que sin estar prohibida por el propio Tratado:

    • No afecte a los derechos u obligaciones de las demás Partes.

    • No sea incompatible con el objeto y el fin del Tratado.

  • Que las partes interesadas notifiquen a las demás partes la intención de celebrar el Acuerdo y la modificación del Tratado que en tal acuerdo se disponga.

Nulidad, suspensión de la aplicación y terminación de los Tratados

Cuestiones comunes a todos los supuestos

Podemos afirmar que cuando se dan los supuestos de nulidad, suspensión o terminación de un Tratado, el Tratado o las obligaciones dimanantes de él han entrado en crisis. En estos casos la economía del Tratado se resiente y las relaciones entre los Estados Partes quedan, de una cierta manera, afectadas.

La gravedad que esta situación encierra hizo que al codificarse en Viena el Derecho de los Tratados se hayan puesto una serie de trabas para disminuir, en la medida de lo posible, los efectos que la nulidad, anulabilidad, suspensión y terminación puedan acarrerar. Estas limitaciones están contenidas en los arts. 42 a 45 CV.

Causas de nulidad de los Tratados

En el régimen de la Convención de Viena de 1969 sobre el Derecho de los Tratados se puede distinguir entre causas de nulidad absoluta, en las que no cabe la confirmación o convalidación del tratado nulo y causas de nulidad relativa o anulabilidad, respecto de las que es posible esa confirmación o convalidación.

La nulidad absoluta. La nulidad absoluta se da en los siguientes casos:

  • Cuando el consentimiento en obligarse ha sido conseguido por coacción (art. 51 CV).

  • Cuando la celebración del Tratado se ha conseguido por la amenaza o el uso de la fuerza, con violación de los principios del DI contenidos en la Carta de las NU (art. 52 CV).

  • Cuando el Tratado en el momento de su celebración esté en oposición a una norma imperativa (ius cogens) del Derecho Internacional General (art. 53 CV). Este mismo artículo, en su párrafo segundo, define la norma de ius cogens del siguiente modo: “Para los efectos de la presente Convención, una norma imperativa de derecho internacional general es una norma aceptada y reconocida por la comunidad internacional de Estados en su conjunto como norma que no admite acuerdo en contrario y que sólo puede ser modificada por una norma ulterior de derecho internacional general que tenga el mismo carácter”

La nulidad relativa o anulabilidad. La nulidad relativa o anulabilidad supone la existencia de una causa de nulidad del Tratado, pero respecto del que cabe la posibilidad que se vea convalidado por un acuerdo expreso entre las partes o por un comportamiento tal que equivalga a una aquiescencia.

Las causas de nulidad relativa son las siguientes:

  • La manifestación del consentimiento en violación manifiesta de una norma de importancia fundamental del Derecho interno relativa a la competencia para celebrar Tratados.

  • Cuando el representante del Estado tenía una restricción específica de sus poderes para manifestar el consentimiento del Estado.

  • En caso de error sobre una situación que sea base esencial del consentimiento, siempre que el Estado que lo alega no contribuyera con su conducta al error o las circunstancias fueran tan evidentes que estuviera advertido de él.

  • En los casos de dolo, entendiéndose por tal el que deriva de una conducta fraudulenta de otro Estado negociador.

  • En los casos de corrupción del representante de un Estado, efectuada directa o indirectamente por otro Estado negociador.

La suspensión de los Tratados

Por su naturaleza, la suspensión es de orden temporal. El Tratado durante un cierto tiempo deja de producir efectos jurídicos, pero permanece en vigor. En esto se diferencia claramente de la extinción. Es incorrecto hablar de una extinción temporal, pues el Tratado permanece válido y lo que ocurre es una suspensión temporal de alguno o de todos sus efectos y entre todas o alguna de sus Partes.

Según la Convención de Viena, la suspensión se puede presentar sola o como una alternativa a la terminación:

  • Casos de suspensión simple

    • Cuando el tratado así lo prevea.

    • Cuando todas las partes lo consientan, previa consulta con los demás Estados Contratantes.

    • Por medio de un acuerdo entre dos o más Partes, siempre que esté previsto en el Tratado o no esté prohibido por él.

    • Como consecuencia de un acuerdo sobre la misma materia. Para que el tratado originario o primero quede suspendido es necesario que se desprenda así del Tratado posterior o conste de otro modo.

    • Por Guerra. La guerra puede suspender también la aplicación de los Tratados, en las condiciones señaladas para el cambio fundamental en las circunstancias o la imposibilidad temporal de cumplimiento.

    • Por estado de necesidad. En estado de necesidad, en las condiciones señaladas para la imposibilidad temporal de cumplimiento.

  • Casos en que la suspensión se presenta como una alternativa a la terminación

    • Cuando haya habido una violación grave por una de las Partes. En estos casos se puede pedir la suspensión total o parcial.

    • Por la imposibilidad temporal de cumplimiento.

    • En los casos de haber sobrevenido un cambio fundamental de circunstancias.

La terminación de los Tratados: sus causas

Al contrario de los casos de nulidad, el origen de la extinción de los Tratados no está en ningún vicio de consentimiento o en su incompatibilidad con normas esenciales del DI, sino, generalmente, en situaciones sobrevenidas cuando el Tratado conserva aún su validez o en decisiones de las Partes, posteriores a su entrada en vigor.

La extinción o terminación de los Tratados puede ser debida a causas muy variadas. Para el estudio de este apartado, diferenciaremos varios supuestos.

Circunstancias contempladas en la Convención de Viena como causas de terminación

Conforme a las disposiciones del propio Tratado (54.a CV):

  • Por consentimiento de todas las Partes, después de consultar a los demás Estados contratantes.

  • Por denuncia, siempre que conste la intención de las Partes en autorizarla o se deduzca de la naturaleza del Tratado. Normalmente todo Tratado incorpora una cláusula de denuncia unilateral que suele incluir las siguientes condiciones basadas en el principio de la buena fe y en el respeto al resto de Partes en el Tratado:

    • Notificación expresa al depositario o, en su ausencia, al resto de Partes en el Tratado.

    • Preaviso de un cierto plazo temporal.

    • Explicación de los motivos de la denuncia.

  • Por abrogación tácita. Cuando todas las Partes celebren posteriormente otro Tratado sobre la misma materia y conste o se deduzca la intención de las Partes de regirse por el tratado posterior. También en los casos en que los Tratados sean incompatibles o no aplicables simultáneamente.

  • Violación grave. Como consecuencia de una violación grave del Tratado se faculta a la otra Parte en los Tratados bilaterales y a las otras Partes unánimemente en los multilaterales para darlo por terminado.

  • Imposibilidad de cumplimiento. Por imposibilidad de subsiguiente cumplimiento, como consecuencia de la desaparición o destrucción definitivas de un objeto indispensable para dicho fin.

  • Cambio fundamental de circunstancias. Por un cambio fundamental de las circunstancias existentes en el momento de la celebración del Tratado no previsto por las Partes. Esta causa es conocida como cláusula rebus sic stantibus y ha sido objeto de un amplio desarrollo y debate doctrinal. En este caso deben darse las siguiente condiciones:

    • Que la existencia de dichas circunstancias constituya una base esencial del consentimiento.

    • Que dicho cambio tenga por efecto modificar radicalmente las obligaciones que aún deben cumplirse.

    • Que el Tratado no establezca una frontera.

    • Que el cambio de circunstancias no resulte de una violación de la Parte que lo alega.

  • Norma de ius cogens. La aparición de una nueva norma imperativa del DI General (ius cogens) hará que todo Tratado existente que se oponga a la misma se convierta en nulo y se dé por terminado.

Circunstancias excluidas en la Convención de Viena como causas de terminación

Conforme a las disposiciones de la Convención de Viena, no son causas de terminación de un Tratado:

  1. La reducción del número de Partes hasta un número inferior al necesario para la entrada en vigor (art. 55).

  2. La ruptura de relaciones diplomáticas o consulares (art. 63).

Circunstancias no contempladas en la Convención de Viena como causas de terminación

El término final. Es causa de terminación la llegada al término final, cuando el Tratado haya sido estipulado para una duración determinada. No obstante, esta causa puede considerarse englobada en la determinación conforme a las disposiciones del Tratado, prevista en el art. 54.a) de la Convención.

La guerra. La guerra, como causa de terminación de los Tratados, ha sido una cuestión discutida y que ha dado origen a una amplia bibliografía.

Conforme al proyecto elaborado por la CDI relativo a los efectos de un conflicto armado en los tratados entre Estados (cuando al menos uno de los Estados es parte en el conflicto armado), el estallido de un conflicto armado no produce necesariamente la terminación de los tratados ni la suspensión de su aplicación, ni entre los Estados partes en el conflicto armado, ni entre un Estado parte en el conflicto armado y un tercer Estado.

Según el art. 4 de dicho proyecto elaborado por la CDI “para determinar si un tratado es susceptible de terminación, retiro o suspensión en caso de conflicto armado, deberá recurrirse a los arts. 31 y 32 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (reglas de interpretación) y a la naturaleza y el alcance del conflicto armado, los efectos del conflicto armado en el tratado, la materia objeto del tratado y el número de partes en el tratado”.

Extinción del sujeto internacional. En los casos de extinción del sujeto internacional, los Tratados quedarán afectados y en su mayor parte extinguidos. Por ejemplo, la desaparición de la antigua Unión Soviética fue una de las causas alegadas por la Administración estadounidense para denunciar unilateralmente, el 13 de diciembre de 2001, el Tratado de misiles antibalísticos de 1972.

No incluimos el estado de necesidad entre las circunstancias no contempladas en la Convención de Viena como causa de terminación de los tratados. El estado de necesidad fue una causa invocada en diversas ocasiones por la doctrina. Sin embargo, estamos ante una posible causa de suspensión, pero no ante una causa de terminación de los tratados.

La retirada de las partes en los Tratados

La retirada de las Partes en un Tratado supone, en general, la extinción de las obligaciones dimanantes del mismo para la Parte que se retira. La Convención de Viena reglamenta esta figura jurídica junto con la terminación.

La retirada puede darse en los siguientes casos:

  • Cuando lo prevea el Tratado.

  • Con el consentimiento de todas las Partes.

  • Cuando conste que las Partes admitieron esta posibilidad.

  • Cuando el derecho a retirarse se pueda deducir de la naturaleza del tratado.

  • Por imposibilidad de cumplimiento del tratado, bajo las condiciones establecidas por el art. 61 de la Convención de Viena.

  • Por un cambio fundamental de circunstancias en las condiciones previstas en el art. 62 de la Convención de Viena.