La diplomacia

Los órganos externos permanentes: la diplomacia clásica o tradicional

Los órganos externos permanentes encarnan las formas clásicas o tradicionales de diplomacia.

Las representaciones diplomáticas ante otros Estados

La Representación o Misión diplomática es el órgano que representa permanentemente al Estado acreditante frente al Estado o Estados ante el que está acreditado, compuesto por un conjunto de personas dirigido por un Jefe de Misión acreditado y que está encargado de funciones diplomáticas. La Representación o Misión diplomática puede recibir también la denominación de Embajada, Legación, Nunciatura o Alto Comisionado.

Clasificación de funciones. Las funciones de una misión diplomática han sido clasificadas en dos grupos: funciones normales y funciones excepcionales.

  • Funciones normales

    • Funciones que constituyen objetivos

      • Proteger en el Estado receptor los intereses del Estado acreditante y los de sus nacionales dentro de los límites permitidos por el DI.

      • Fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas entre el Estado acreditante y el Estado receptor.

      • Ejercer ciertas funciones consulares.

    • Funciones que constituyen medios para alcanzar los objetivos

      • Representar al Estado acreditante ante el Estado receptor.

      • Negociar con el Gobierno del Estado receptor.

      • Informarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor.

      • Informar al Gobierno del Estado acreditante sobre el Estado receptor.

  • Funciones excepcionales

    • Son las ejercidas cuando un Estado acepta la protección o representación de intereses de terceros Estados (bien pequeños Estados, Estados recientemente independientes o Estados que han roto relaciones con el Estado receptor).

Agentes diplomáticos. Pueden ser clasificados conforme a diversos criterios. La Convención de Viena de 1961 se ocupó de los Jefes de Misión, que divide en tres clases o categorías:

  1. Embajadores o Nuncios acreditados ante los Jefes de Estado y otros Jefes de Misión de rango equivalente.

  2. Los Enviados, Ministros e Internuncios acreditados entre los Jefes de Estado.

  3. Los Encargados de Negocios acreditados ante los Ministros de Relaciones Exteriores.

Inicio y fin de la misión diplomática.

  • Inicio.

    • El inicio de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de misiones diplomáticas permanentes se efectúa por consentimiento mutuo. De esa forma, aunque el Estado tiene reconocido el derecho de legación activa y pasiva, este derecho no puede ejercerlo sin el consentimiento del Estado ante el que desea acreditarse. Desde el momento que se inicia la Misión diplomática empiezan a aplicarse las disposiciones del Convenio de Viena.

  • Fin. Se puede producir por diversos motivos:

    • Ruptura de relaciones diplomáticas. Es el motivo más grave. Se trata de un acto discrecional del Estado que se produce a través de una decisión unilateral de cerrar la misión diplomática, imponiendo, de esta forma, la misma decisión al otro Estado, en virtud del principio de reciprocidad. La gravedad de este acto lleva a que, en situaciones de crisis en las relaciones diplomáticas, se busquen soluciones intermedias que no llevan aparejada el cierre definitivo de la misión diplomática.

    • Otros motivos. Un supuesto sería el bajo nivel de relaciones con el Estado receptor. Una situación especial se produce cuando el cierre de la misión diplomática se produce colectivamente como consecuencia de una decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En cualquier caso, debe distinguirse el inicio y fin de la misión diplomática del inicio y fin de las funciones de los miembros de la misión, aunque, lógicamente, la misión diplomática no inicia sus funciones hasta que no hayan iniciado sus funciones el personal que la compone.

Inicio y fin de las funciones de los miembros de la Misión diplomática. La Misión diplomática se compone de un Jefe y, además, de funcionarios diplomáticos de diverso rango. De todos los componentes de la Misión o Legación deberá enviarse una lista al Ministerio de Asuntos Exteriores y comunicar asimismo las altas y bajas de dicho personal.

Aunque el nombramiento de un Jefe de misión diplomática corresponde al Jefe del Estado acreditante, éste deberá asegurarse de que la persona que se proponga acreditar ha obtenido el asentimiento del Estado receptor. Esto es lo que se conoce por el plácet, que el Estado receptor dará o negará libremente, pues no está obligado a manifestar los motivos de la negativa.

El nombramiento se acredita ante el Estado receptor por medio de las Cartas Credenciales en el caso de Embajadas y Ministros, que dirige el Jefe del Estado acreditante al Jefe del Estado receptor. El inicio de las funciones del Jefe de la Misión diplomática va marcado por la presentación de las Cartas Credenciales.

Las funciones de un miembro de la Misión diplomática pueden terminar por diversas causas que, en síntesis, son las siguientes:

  • Por ser llamado el Agente por el Estado acreditante por distintos motivos (jubilación, cambio de destino, destitución, etc.).

  • Por ser declarado el Agente persona non grata.

Privilegios e inmunidades diplomáticas. El ejercicio de las funciones diplomáticas con la libertad necesaria requiere una serie de garantías, conocidas por privilegios e inmunidades que suponen para el Agente una condición jurídica especial respecto a los extranjeros que residen en el territorio del Estado receptor. La finalidad de dichos privilegios e inmunidades es asegurar el cumplimiento eficaz de las funciones de las misiones diplomáticas en tanto representantes del Estado y, por tanto, no los tiene el agente diplomático a título personal, sino en cuanto miembro de la misión diplomática.

Entre los privilegios señalamos los siguientes:

  • Utilizar la bandera y el escudo del Estado acreditante en los locales de la Misión, en la residencia del Jefe de Misión y en los medios de transporte de éste.

  • El que se le preste ayuda por el Estado receptor para obtener, conforme a sus propias leyes, los locales necesarios para la Misión y, en caso necesario, para los miembros de la misma.

  • La exención de impuestos para el Estado acreditante y el Jefe de Misión sobre los locales de la misma de los que sean propietarios o inquilinos.

  • La libertad de circulación y tránsito por el territorio del Estado receptor a todos los miembros de la Misión, salvo lo prescrito en las leyes y reglamentos respecto a las zonas de acceso prohibido y de seguridad.

  • La exención para todos los agentes diplomáticos de todos los impuestos y gravámenes personales o reales.

Como inmunidades el Convenio de Viena reconoce las siguientes:

  • La inviolabilidad de los locales de la Misión. El Estado territorial no sólo tiene la obligación de no atentar contra dicha inviolabilidad de los locales, sino también de impedir que cualquier otra persona atente contra la misma.

  • La inviolabilidad de los archivos y documentos dondequiera que se hallen.

  • La inviolabilidad de la correspondencia oficial de la Misión. La valija diplomática no podrá ser abierta ni retenida y, además, gozará de inviolabilidad personal quien ejerza las funciones de correo diplomático, que no podrá ser objeto de ninguna detención o arresto.

  • La persona del Agente diplomático gozará de inviolabilidad y no podrá ser objeto de detención ni arresto. El Estado receptor adoptará todas las medidas adecuadas para impedir cualquier atentado contra su persona, su libertad y dignidad. Su residencia particular goza de la misma inviolabilidad que los locales de la Misión.

  • El Agente diplomático gozará de la inmunidad de jurisdicción penal del Estado receptor y de la civil y administrativa. Si bien la inmunidad penal es absoluta, en lo relativo a la jurisdicción civil y administrativa se admiten excepciones en algunos ámbitos.

  • El Agente diplomático está exento en el Estado receptor de cualquier prestación personal, de todo servicio público y de las cargas militares de toda índole.

La Convención de Viena llegó a una práctica equiparación del personal administrativo y técnico de la Misión al Personal diplomático, salvo en lo relativo a la inmunidad de jurisdicción civil y administrativa por los actos realizados fuera del desempeño de sus funciones. Para gozar de los referidos privilegios e inmunidades se requiere no ser nacional del Estado receptor ni tener su residencia permanente en él.

Las representaciones ante Organizaciones Internacionales

Las Organizaciones internacionales tienen subjetividad internacional, distinta a la de sus Estados miembros. Esto tiene por consecuencia que se desarrolle ante y por las mismas los siguientes derechos:

  • El derecho de legación pasivo, en el sentido de que la OI recibe personal diplomático acreditado ante ellas.

  • El derecho de legación activo, en el sentido de que la OI envía funcionarios para llevar a cabo negociaciones, mediaciones, etc.

Los Estados miembros de una Organización internacional establecen ante la misma “Misiones permanentes” y los Estados no miembros pueden acreditar “Misiones permanentes de observación”. Asimilar estas Misiones a las Misiones diplomáticas que los Estados acreditan ante otros Estados no es plenamente correcto, ya que existen diferencias fundamentales. La principal es que mientras en las relaciones diplomáticas entre Estados intervienen dos sujetos (Estado acreditante y receptor) en las relaciones entre las Organizaciones y los Estados que establecen Misiones permanentes se crea una relación triangular:

  • Entre la Organización y el Estado que envía la Misión.

  • Entre la Organización y el Estado huésped o de sede.

  • Entre el Estado que envía y el Estado huésped o de sede a través de la Organización Internacional.

Según la Convención de Viena de 1975, el establecimiento de una Misión permanente es facultad de los Estados miembros de la Organización siempre que las reglas de ésta lo permitan y deberá manifestarse por ella con antelación al Estado huésped. Las funciones son de representación, enlace, negociación, información, participación de las actividades de la Organización, protección de intereses del Estado que envía y fomento de los propósitos y principios de la Organización. El nombramiento de los miembros de la Misión es libre para el Estado que envía, bastando con que el Estado acreditante envíe las credenciales a la Organización.

Las Misiones permanentes gozan de un estatuto privilegiado y, aparte de las facilidades del Estado huésped para el desempeño de sus funciones y para la obtención de locales y alojamiento, se contempla en la Convención la inmunidad de coerción y la exención fiscal de los locales de la misión y bienes a su servicio, la inviolabilidad de los archivos y documentos, la libertad de comunicación y la inviolabilidad de la correspondencia, valija y correo.

Finalmente, la Convención de Viena de 1975 reglamenta el Estatuto privilegiado del Jefe de Misión y los miembros del personal diplomático en lo referente a la libertad de circulación, a la inviolabilidad del personal, respecto a las detenciones y arrestos e inviolabilidad de la residencia, inmunidades de jurisdicción civil y administrativa y de ejecución y a las exenciones de las disposiciones de la seguridad social, de impuestos y gravámenes, de prestaciones personales y concesión de franquicia aduanera.

Los agentes consulares

Entendemos por agentes consulares a los agentes oficiales que un Estado establece en ciertas ciudades de otro Estado, con el fin de proteger sus intereses y los de sus nacionales. Los Cónsules son órganos del Estado que actúan en el extranjero y realizan actos para cumplir su misión, con exclusión generalmente de los de naturaleza política. Hay que subrayar que los Cónsules no son agentes diplomáticos.

La reglamentación internacional de la función consular y de sus privilegios e inmunidades ha sido objeto de un gran número de Tratados bilaterales y de algún Tratado multilateral. Hoy se encuentra reglamentado por la Convención de Viena de 1963. España se adhirió a esta Convención en 1970.

Funciones

Las funciones de los cónsules son muy variadas y abarcan los campos de la protección de los nacionales e información al Estado, así como funciones de carácter administrativo, notarial, de colaboración con los tribunales de justicia y otras relativas al estado civil de las personas y las sucesiones. El cónsul ejerce además otras funciones relacionadas con la navegación marítima, el comercio y el ejercicio de las profesiones. Las referidas funciones han sido recogidas con amplitud en el art. 5 de la Convención sobre las relaciones consulares.

Clases

  • Cónsules enviados o de carrera (Cónsules missi). Son funcionarios públicos del Estado que los nombra y poseen la nacionalidad de éste. Son pagados por el Estado que los envía y no ejercen, en general, otras funciones que las profesionales.

  • Cónsules honorarios (Cónsules electi). Pueden ser súbditos del Estado que los designa o extranjeros y ejercer el comercio u otras profesiones. Su servicio es gratuito, aunque pueden recibir una subvención para gastos de locales y de representación.

La Convención de Viena sobre Relaciones Consulares distingue muy claramente los privilegios e inmunidades de unos y otros y hace de los mismos un tratamiento completamente separado.

Los Cónsules se dividen, a título personal, en Cónsules generales, Cónsules, Vicecónsules y Agentes consulares. A su vez, y dentro de las carreras consulares de cada uno de los Estados, pueden subdividirse en varias categorías.

Inicio y fin de la función consular

Al igual que hemos visto en las misiones diplomáticas, cabe distinguir entre el inicio y el fin de las relaciones consulares y el inicio y el fin de las funciones de los miembros de la Oficina consular.

Inicio y fin de las relaciones consulares. Su establecimiento está sometido, igual que las relaciones diplomáticas, al consentimiento mutuo. No obstante, es importante distinguir las relaciones diplomáticas de las consulares: dado el carácter esencialmente administrativo de las relaciones consulares, su establecimiento es totalmente independiente del de las relaciones diplomáticas.

Igualmente, la ruptura de relaciones diplomáticas no implica el fin de las relaciones consulares, sino que el cierre de una Oficina consular es un acto discrecional del Estado acreditante o del Estado receptor.

Inicio y fin de las funciones de los miembros de la Oficina Consular. Los Jefes de Oficina consular serán nombrados por el Estado que los envíe y admitidos al ejercicio de sus funciones por el Estado receptor. Al Jefe de Oficina consular se le acredita su nombramiento por medio de una Carta Patente o instrumento similar.

Para ser admitido al ejercicio de sus funciones se requiere el exequatur del Estado receptor, que podrá negarlo sin especificar los motivos. Sin recibir el exequátur no se podrán iniciar las funciones, pero la Convención de Viena prevé el caso de admisión provisional hasta que se le conceda y el ejercicio temporal de funciones en los casos de vacantes o imposibilidad de actuar del Jefe de la Oficina consular.

Las funciones de un miembro de la Oficina consular se darán por terminadas mediante notificación del Estado que envíe al receptor, por revocación del exequátur y por notificación del Estado receptor al Estado que envía de que ha cesado de considerar a la persona de que se trate como miembro del personal consular.

Facilidades, privilegios e inmunidades

Son también principios de Derecho internacional profundamente enraizados los privilegios e inmunidades de los funcionarios y empleados consulares y la inviolabilidad de los locales y archivos consulares.

La Convención de Viena sobre Relaciones Consulares contiene una reglamentación muy amplia y pormenorizada en esta materia, que distingue en tres secciones diferentes las facilidades, privilegios e inmunidades relativos a la Oficina consular, a los funcionarios consulares honorarios y a las Oficinas dirigidas por ellos.

Los órganos externos temporales: la diplomacia ad hoc

El predominio creciente que los aspectos puramente técnicos van tomando en las relaciones internacionales ha propiciado el desarrollo de nuevas formas de diplomacia que pueden ser agrupadas como muestras de diplomacia ad hoc. La Comisión de DI de las Naciones Unidas distinguió dentro de la diplomacia ad hoc tres categorías: misiones especiales, delegados en las conferencias internacionales y enviados itinerantes.

Las misiones especiales

De esta categoría se ocupa la Convención de Viena sobre misiones especiales de 1969, que entiende por misión especial “Una misión temporal, que tenga carácter representativo del Estado, enviada por un Estado ante otro con el consentimiento de este último para tratar con él asuntos determinados o realizar ante él un cometido determinado”. Conforme a dicho artículo, las características de una Misión especial son las siguientes:

  • La temporalidad, o sea, que no es permanente.

  • La representatividad, o sea, que represente al Estado que envíe.

  • El consentimiento del Estado receptor.

  • Tener por finalidad el cumplimiento de una tarea concreta, que se determinará por consentimiento mutuo del Estado que envía y el receptor.

La designación de los miembros la hará libremente el Estado que envía, pero el Estado receptor podrá negarse a aceptar una Misión cuyo número de miembros no considere razonable y también a cualquier miembro de la Misión, sin tener que explicar las razones que le mueven a ello.

La Misión podrá estar constituida por uno o varios representantes y podrá comprender personal diplomático, administrativo, técnico y de servicio. En cualquier momento, incluso antes de la llegada al territorio, el Estado receptor podrá declarar persona non grata a cualquier miembro del personal diplomático o no aceptable a los miembros de otro personal sin necesidad de exponer los motivos de su decisión.

Los privilegios e inmunidades son, mutatis mutandis, prácticamente los mismos que los otorgados y reconocidos a las Misiones diplomáticas y sus miembros por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961.

Las delegaciones en conferencias intergubernamentales

Cahier ha definido a las delegaciones en conferencias intergubernamentales como “toda reunión de representantes de diferentes Estados u Organismos internacionales que discuten un problema y tratan, a través de la negociación, de encontrar solución a un punto controvertido”.

Dentro de las conferencias internacionales se han distinguido, atendiendo a su objeto, las siguientes:

  • Las conferencias políticas de Jefes del Estado, de gobierno o de otros Altos representantes estatales, cuyo objetivo es llegar a un acuerdo e incluso a la firma de un Tratado. Se distinguen estas conferencias de las simples reuniones políticas, aunque en la mismas intervengan altas personalidades políticas de los Estados, que tienen como única finalidad, o intercambiar puntos de vista de interés común o, todo lo más, preparar una conferencia.

  • Las conferencias de los organismos especializados y de las organizaciones regionales reunidas estatutariamente, es decir, de acuerdo con su tratado constitutivo, de forma ordinaria o extraordinaria con objeto de adoptar acuerdos, modificar el Derecho interno de la organización o elaborar convenios con alcance fuera de la organización.

  • Las conferencias ocasionales con objeto de preparar tratados internacionales.

  • Las conferencias dirigidas a crear organismos especializados u organizaciones internacionales.

Las delegaciones en reuniones específicas de órganos de Organizaciones Internacionales

Las delegaciones enviadas por los Estados miembros de las OI a cada una de las reuniones específicas mantenidas por los órganos de éstas, no suelen estar compuestas en su totalidad por los miembros de la representación ante la Organización de que se trate, sino que están a menudo integradas en todo o en parte por personal enviado ad hoc por los gobiernos participantes. El régimen jurídico aplicable a tales delegaciones ha de buscarse en los acuerdos respectivos de sede o de privilegios e inmunidades de la Organización internacional de que se trate.

Otras formas de diplomacia ad hoc

Las oficinas temporales o permanentes en el extranjero. Pueden crearlas los Estados con finalidades muy diversas. Las más generalizadas son las oficinas comerciales creadas en su momento por los países de comercio de Estado o de economía planificada y, sobre todo, por la antigua Unión Soviética para canalizar y gestionar sus transacciones comerciales con países extranjeros.

La diplomacia realizada a través de funcionarios de la Administración del Estado. Estos funcionarios son distintos a los diplomáticos. Se desplazan a otros países para iniciar contactos, discutir con sus colegas asuntos de interés común o incluso para prestar asesoramiento en materias determinadas sin constituir una misión especial.

Los órganos centrales: la diplomacia directa

Aunque los Estados son libres de señalar en su Derecho interno cuáles son los órganos competentes para gestionar sus relaciones internacionales, los órganos que cumplen funciones de especial relevancia internacional suelen coincidir en la mayoría de los Estados. De ellos, los principales son el Jefe del Estado, el Jefe del Gobierno, el Ministro de Asuntos Exteriores y los Agentes diplomáticos y consulares.

Estos órganos del sujeto internacional, como por ejemplo el Jefe del Estado, tienen origen y carácter internos, pero no sólo ejercen funciones internas, sino también internacionales, por lo que se ha podido hablar de la existencia de un “desdoblamiento funcional”.

La duplicidad de sus funciones, generalmente internas e internacionales a la vez, plantea el problema de hasta qué punto tales funciones están reglamentadas por el Derecho interno o el internacional. En principio corresponde al Derecho interno determinar cuáles son los órganos y las personas que, mediante una relación orgánica, tiene la facultad de actuar en su nombre y cuáles son sus competencias respectivas, pero, por su parte, también el Derecho internacional reconoce cuáles son los individuos o los grupos de ellos que tienen la condición de órganos de los sujetos internacionales y la facultad de hacer manifestaciones de voluntad que le sean imputables y regula su condición internacional.

El Jefe del Estado y el Jefe de Gobierno

El Jefe del Estado es el órgano de superior categoría política y administrativa del Estado.

Competencias en el Derecho interno. Corresponde al Derecho interno establecer el procedimiento de designación y las competencias del Jefe del Estado y del Jefe del Gobierno, incluso respecto de las relaciones internacionales.

En líneas generales, las competencias del Jefe del Estado en el plano internacional consisten en la alta dirección de la política exterior, la ratificación o la adhesión a los Tratados, poder de declarar la guerra y de concluir la paz, la facultad de enviar y recibir agentes diplomáticos y nombrar los consulares, así como el de conceder el exequátur a los cónsules extranjeros. En general, corresponde al Jefe del Estado la competencia de declarar la voluntad del Estado respecto de los otros Estados, aunque la competencia para formar la referida voluntad le es atribuida generalmente por los ordenamientos internos en colaboración con otros órganos del Estado, como el Gobierno y las Cortes.

En los regímenes dualistas, la dirección y coordinación de la acción política del país, en la que queda incluida la política exterior, son competencia del Jefe de Gobierno, que, en consecuencia, es el superior jerárquico del Ministerio de Asuntos Exteriores.

En el ordenamiento español, el artículo 56 de la Constitución confiere al Rey, en su condición de Jefe del Estado, la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales. Igualmente, el art. 63.2 prevé que corresponde al Rey manifestar el consentimiento del Estado para obligarse internacionalmente por medio de tratados, de conformidad con la Constitución y las leyes. Estas funciones son de representación, pues la función de dirección está atribuida al Gobierno y, en especial, a su Presidente (arts. 97 y 98.2 CE).

El art. 97 de la Constitución de 1978 dice que “El Gobierno dirige la política interior y exterior (…)”; el art. 98.2 dispone que “El Presidente dirige la acción del Gobierno y coordina las funciones de los demás miembros del mismo, sin perjuicio de la competencia y responsabilidad directa de éstos en su gestión”.

Por otro lado, son amplísimas las competencias que otorga al Gobierno el art. 94.2, pues su sola voluntad basta para comprometer internacionalmente al Estado en aquellos “restantes tratados” en que, por razón de la materia, las Cortes no están llamadas a intervenir en virtud del art. 94.1 de la Constitución.

El artículo 5 del Decreto 801/1972, de 24 de marzo, sobre Ordenación de la actividad de la Administración del Estado en materia de tratados internacionales establece que “En virtud de sus funciones y sin necesidad de plenipotencia, se considerará que representan a España: a) El Jefe del Estado, el Presidente del Gobierno y el Ministro de Asuntos Exteriores, para llevar a cabo cualquier acto internacional relativo a un tratado”.

Competencias en el Derecho internacional. La Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969 incluye al Jefe del Estado, junto al Jefe de Gobierno y al Ministro de Asuntos Exteriores, entre los órganos que, en virtud de sus funciones, se consideran que vinculan a su Estado en materia de tratados sin tener que presentar plenos poderes.

Cuando el Jefe del Estado o el Jefe de Gobierno visitan un Estado extranjero gozan internacionalmente de un status privilegiado, necesario para ejercer de forma independiente sus funciones. Estos privilegios e inmunidades están contenidos exclusivamente en normas consuetudinarias y, entre ellos, podemos citar los siguientes:

  • Respecto a su inviolabilidad personal. Están exentos de cualquier medida coercitiva, que se extiende a sus familias y séquitos y a sus residencias, propiedades, equipaje y correspondencia. Normalmente en los diferentes Derechos internos ses les otorga protección especial contra cualquier ataque, como por ejemplo, se prescribe en los arts. 605 y 606 del Código Penal español de 1995.

  • La inmunidad de jurisdicción penal. Se concreta en que no cabe arrestarlos ni citarlos siquiera ante un Tribunal. La inmunidad abarca incluso a la jurisdicción de simple policía y no puede ser objeto de multas.

  • Privilegios específicos al Jefe del Estado. Se le otorgan otros privilegios tales como la exoneración de impuestos personales, de consumo y similares, como los aduaneros, ya que le está permitido importar todos los objetos que necesite para su estancia, recepciones, regalos, etc. sin pago de tasas. Igualmente tiene la posibilidad de ejercer en el extranjero las funciones propias de su cargo y tomar decisiones que tengan repercusión fuera del territorio del Estado visitado.

La amplia inmunidad que se le reconoce durante su mandato al Jefe del Estado, así como al Jefe de Gobierno y al Ministro de Asuntos Exteriores, plantea el problema de su impunidad ante la realización de graves crímenes contra la humanidad. Para evitar dicha impunidad, fueron varios los Estados que iniciaron una práctica que empezó a consolidarse a finales del siglo XX, conforme a la que se establecen limitaciones a los privilegios e inmunidades a los que hemos hecho referencia.

Estos privilegios e inmunidades duran exclusivamente mientras permanecen en el cargo, de forma que, en la medida en que los tribunales internos de un Estado sean competentes, un antiguo Jefe de Estado o de Gobierno puede ser juzgado, no sólo por los hechos que hubiera realizado antes o después de ocupar dicho cargo, sino también por los hechos realizados durante su mandato siempre que fueran crímenes contra la humanidad.

En algunos casos, se llega a considerar que incluso ocupando el cargo de Jefe del Estado o de Gobierno, existen determinados crímenes contra la humanidad ante los que no puede alegarse la inmunidad absoluta.

Para evitar la completa impunidad de las personas que ocupan estos cargos, el TIJ establecerá cuatro supuestos en los que la responsabilidad penal individual de estas personas podrá ser exigida por realización de graves crímenes. De esta forma, el TIJ parece querer frenar la tendencia de los tribunales internos e inclinarse por que la persecución penal de los Jefes de Estado o de Gobierno por la comisión de crímenes de Derecho Internacional sea realizada en el marco de los tribunales penales internacionales.

El Ministro de Asuntos Exteriores

Al igual que hemos visto con el Jefe del Estado y el Jefe del Gobierno, sus funciones y status están regulados tanto por normas de Derecho interno como por normas de Derecho Internacional.

Competencias de Derecho interno. El Ministro de Asuntos Exteriores, bajo la dependencia del Jefe del Estado o del Gobierno, dirige el Ministerio de Asuntos Exteriores y la rama administrativa que lleva a cabo la política exterior y se encuentra al frente de la diplomacia de su país. El Ministerio de Asuntos Exteriores existe bajo diversos nombres en todos los Estados modernos.

Corresponde al Derecho interno la reglamentación de sus funciones y la organización de su Ministerio. El Derecho interno le concede competencia para hacer declaraciones de voluntad en nombre del Estado en el campo de las relaciones exteriores. Por lo que a España se refiere, la estructura básica y funciones del Ministro de Asuntos Exteriores se encuentra regulada en el Real Decreto 1.416/2004, modificado posteriormente por dos RD.

Las funciones del Ministro de Asuntos Exteriores implican dos consecuencias:

  1. Que le corresponda garantizar la unidad de acción exterior del Estado.

  2. Que sea el intermediario entre el Estado español y los Estados extranjeros.

Competencias de Derecho internacional. El TPJI ha hecho referencia a la atribución realizada por los Derechos internos al MAE para hacer declaraciones de voluntad en nombre del Estado en el campo de las relaciones exteriores. De la misma forma, el TIJ también ha señalado que los actos del MAE son susceptibles de obligar al Estado que representa y ha reconocido su papel de dirección de la acción diplomática de su gobierno y su representación en las negociaciones internacionales y reuniones intergubernamentales.

Se ha discutido si debe gozar de un status privilegiado cuando viaja por territorios extranjeros. Cahier ha señalado:

  • Que debe gozar primordialmente de la inviolabilidad, a fin de quedar al abrigo de cualquier medida coercitiva por parte de las autoridades locales.

  • Que el Ministro goza de la inmunidad penal y de policía.

Por otro lado, por razones de cortesía se le concede generalmente la franquicia para sus equipajes y por extensión la inviolabilidad para su esposa e hijos menores y los miembros de su séquito oficial.

Actualmente no debe mantenerse la incertidumbre sobre los privilegios del Ministro de Asuntos Exteriores, al menos cuando se traslada al extranjero en misión especial. El TIJ reconoce al Ministro de Asuntos Exteriores un status jurídico prácticamente equivalente a un Jefe de Gobierno, cuyas únicas diferencias estarán en el ámbito de la cortesía.

Las delegaciones de los órganos legislativos estatales en Asambleas Parlamentarias de Organizaciones Internacionales o en otras reuniones interparlamentarias

La generalización de la diplomacia directa se ha extendido también a los parlamentarios.

Los tratados constitutivos de algunas Organizaciones internacionales han creado Asambleas Parlamentarias, constituidas por miembros del poder legislativo de los Estados miembros de la Organización de que se trate.

El régimen jurídico, los privilegios y las inmunidades de estos representantes figuran normalmente en los respectivos acuerdos de sede y acuerdos de privilegios e inmunidades.