Una economía abierta

Las ventajas del comercio internacional

El comercio internacional se define como el conjunto de intercambios que se produce entre residentes de dos o más países diferentes.

Un país podría optar por un modelo de autarquía, es decir, intentar producir en el interior de su territorio la totalidad de los bienes que necesita. En nuestros días resulta imposible que un país disponga de todas las materias primas necesarias.

Por ello, a lo largo de toda la historia, el comercio se ha ido extendiendo y desarrollando, alcanzando épocas como la actual, en la que la casi totalidad de los países dependen del comercio exterior para satisfacer su consumo y como salida de niveles importantes de su producción.

En la actualidad el comercio internacional, rasgos importantes:

  • La importancia creciente del comercio intraindustrial, es aquel que tiene lugar cuando se realizan exportaciones e importaciones de bienes que son producidos por una misma industria (España exporta e importa simultáneamente automóviles).

  • El peso del comercio de servicios (o si se prefiere, el comercio invisible).

Las ventajas del comercio internacional son las mismas que ya vimos para explicar la tendencia a la especialización y el comercio entre las personas. Es aplicable la teoría de la ventaja comparativa (cada país tiende a especializarse en la producción y exportación de los bienes que puede producir con un coste más bajo en términos relativos). Por lo tanto, cada país preferirá centrarse en los bienes en que produzca con un coste relativamente más eficiente (o menos ineficiente).

El intercambio beneficia a los países participantes siempre que los costes relativos de bienes producidos sean diferentes en términos de productividad, ya que la especialización les permite acceder a mayores cantidades de bienes, es decir, mejora sus posibilidades de consumo y lleva asociada la obtención de economía de escala.

Podemos ver las ventajas a partir del esquema elemental de equilibrio entre oferta y demanda. La apertura al exterior implicará que el precio mundial se impondrá dentro del país. Si es más bajo, porque desplazará a la producción nacional. Si es más alto, porque los productores internos no venderán dentro a menor precio del que pueden conseguir similares, pero podemos prescindir de ellos en este esquema elemental.

Si el precio mundial es inferior al nacional (Gráfico 9.1), bajan los precios en el mercado nacional y el aumento del bienestar de los consumidores es superior a la pérdida experimentada por los productores nacionales. Si el precio mundial es superior al nacional (Gráfico 9.2), la producción nacional aumenta y la pérdida de bienestar de los consumidores es inferior al incremento experimentado por los productores. Este beneficio de los productores repercute en todos los factores productivos, porque significa más empleo y más renta.

Las restricciones al comercio internacional

Aunque nadie parece discutir las ventajas del comercio internacional, lo cierto es que desde antiguo se ha puesto en cuestión su operatividad y la dificultad de garantizar un funcionamiento autónomo de los agentes, sin intervenciones defensivas por parte de los países. Por ello, se han planteado las posiciones proteccionistas. En las relaciones de comercio internacional han proliferado diferentes restricciones al mismo:

El arancel

El arancel es un impuesto que grava la importación de bienes, es el más típico de los instrumentos proteccionistas. Se pueden distinguir los siguientes tipos:

  • Aranceles fijos, la cantidad exigida por cada unidad de bien importado es constante (ej. 10 € por Tm de trigo).

  • Aranceles ad valorem, porcentaje del precio de los bienes importados (ej. 5% sobre un automóvil de importación).

En ambos casos el efecto básico es el mismo: incrementar el coste de los bienes importados. Si el arancel fuese tan elevado que ahogara por completo las importaciones hablaríamos de aranceles prohibitivos. Además del efecto penalizador sobre la libre entrada de productos, el arancel tiene una finalidad recaudatoria.

La introducción de un arancel altera el esquema de oferta y demanda del libre comercio en los siguientes aspectos:

  • Los productores nacionales toman como referencia un nuevo precio: el precio mundial más el arancel. Esto les beneficia, ya que pueden vender a un precio más elevado que puede rentabilizar procesos que antes no lo eran. El arancel protege la industria nacional al reducir la competencia exterior.

  • Este mayor precio retrae el consumo. Si las compras de los consumidores disminuyen y las ventas de los oferentes nacionales aumentan, las importaciones se reducen. El comercio se retrae.

  • Si el país que ha aplicado el arancel es lo suficientemente importante en el mercado mundial, la reducción de compras puede deprimir el precio del resto de los mercados mundiales, mejorando así la relación real de intercambio que viene determinada por el cociente entre los precios de exportación y los precios de importación. Si el país es pequeño, este efecto es imperceptible.

  • Consecuencia del establecimiento del arancel es la obtención por parte del Estado de unos ingresos adicionales, cuyo volumen será tanto mayor cuanto mayor sea las importaciones y el porcentaje aplicado como arancel.

El arancel perjudica a los consumidores.

Parte de esa pérdida de bienestar se recupera a través de la mayor producción nacional y de los ingresos del Estado, pero otra parte no se recupera por las distorsiones provocadas en el consumo y en la producción. El bienestar nacional ha disminuido.

Si el país que aplica el arancel es un demandante importante en el mercado mundial del producto afectado, la reducción de las importaciones provocará un descenso del precio mundial compensando el efecto interno del arancel. De ahí que sea frecuente que las grandes potencias económicas defiendan el libre comercio, pero apliquen aranceles proteccionistas en cuanto interesa a sus productores nacionales.

Otros instrumentos del proteccionismo

  • Los contingentes.

    • Consisten en fijar restricciones cuantitativas autorizando un número máximo de unidades susceptibles de importación. La diferencia esencial con el arancel es que el contingente no aporta ingresos al Estado. Los contingentes benefician a quienes disfrutan de la licencia para importar, que compran fuera más barato de lo que se exige en el mercado interno y venden dentro más caro. De este modo, la diferencia entre los precios exteriores bajos y los interiores más altos permite a los propietarios de licencias de importación obtener ciertos beneficios conocidos como “rentas de la cuota”.

  • Los subsidios a la exportación.

    • Con este instrumento se pretende apoyar a las empresas nacionales en los mercados internacionales. Como la concesión de ayudas directas se considera una práctica desleal, los subsidios a la exportación pueden aparecer encubiertos bajo ciertas medidas más sutiles como, por ejemplo, a través de las subvenciones a la investigación necesaria en sectores orientados a la exportación.

    • Las empresas nacionales podrán vender más en el extranjero gracias a esas ayudas, pero sólo estarán dispuestas a vender en el mercado interior si es a ese mismo precio exterior (precio mundial + subsidio), es decir, se encarecerán los precios nacionales. Este mayor precio retrae las compras a los consumidores nacionales. Los perdedores de esta política son de nuevo estos últimos, así como el Estado, que tiene que desembolsar el subsidio. Mejoran los productores nacionales.

  • Las restricciones voluntarias a la exportación.

    • Consisten en la fijación de una cuota al comercio impuesta por el país exportador, en lugar del país importador. Generalmente su establecimiento obedece a un convenio con el país importador, con el fin de evitar otras restricciones comerciales.

    • Una diferencia importante es que los ingresos no son para el país importador (como lo habrían sido en el caso de que se hubiera aplicado un arancel), sino para el país exportador. Por ello, es también posible que sean los propios países exportadores, cuando controlan significativamente la oferta mundial de un producto, los que voluntariamente restrinjan las cantidades que sacan al mercado (ej. OPEP).

  • Otras barreras no arancelarias.

    • Estos instrumentos pueden consistir en la exigencia de requisitos técnicos, sanitarios, de etiquetado… cuya especificación pretende (bajo la apariencia de garantizar la calidad de los productos y defender a los consumidores, la salud pública o el medio ambiente) dejar fuera del mercado y/o imponer costes adicionales a los productos extranjeros.

Argumentos a favor del proteccionismo

Las exportaciones suponen el desarrollo de la industria nacional y las importaciones lo debilitan. La tentación de toda nación es de proteger a los productores nacionales poniendo trabas a las importaciones y favoreciendo su salida al exterior. Ese trasfondo de fortalecimiento nacional es el que puede encontrarse detrás de los diferentes argumentos que pretenden justificar el proteccionismo:

  • Estímulo de la producción nacional, el empleo y las exportaciones. La protección aumenta el volumen de contratación de trabajadores, al elevar los precios de las importaciones y/o desviar la demanda hacia la producción nacional.

  • Lucha contra el dumping (consiste en vender a precio inferior al coste o al precio nacional), ya que aunque éste parece beneficiar inicialmente a los consumidores del país importador, en forma de precios más bajos, a medio plazo, amenaza con provocar la ruina de la industria nacional.

  • Protección de las industrias nacientes para permitir que éstas puedan superar con éxito el período inicial de su puesta en marcha.

  • Conveniencia de evitar la vulnerabilidad de los países si se especializan en la producción de unos bienes, ante eventuales caídas en su demanda y/o en su precio de los mercados mundiales.

  • Conveniencia de evitar la excesiva dependencia en sectores estratégicos y de defensa nacional.

En general, cuando son admisibles, justificarían medias de protección de carácter temporal o parcial, pero rara vez medidas generalizadas y estables, porque en la mayoría de los casos las políticas proteccionistas benefician exclusivamente a sectores y colectivos privilegiados frente al interés general. Ya hemos visto cómo el bienestar general tiende a ser mayor en ausencia de protección. Las medidas proteccionistas conllevan un coste en términos de eficiencia y de bienestar de los consumidores.

El libre comercio elimina distorsiones, posibilita economías de escala y favorece la competencia, la innovación y el crecimiento a largo plazo.

En los modernos debates sobre el libre comercio y el proteccionismo se suele hacer hincapié en que se trata no tanto de una oposición frontal entre una y otra forma de concebir el comercio internación, sino más bien de una cuestión de grado, en virtud de la cual el libre comercio es compatible con la existencia de cierta protección, siempre que ésta resulte neutral para el comercio de tal forma que los posibles efectos penalizadores de ciertas medidas proteccionistas sean compensados con otras políticas incentivadoras del comercio.

Las ventajas del libre comercio pueden desaparecer si se contempla el comercio internacional desde una perspectiva de intercambio desigual entre países ricos y países pobres.

La balanza de pagos

Concepto

La Balanza de Pagos es un documento contable en el que se registran sistemáticamente, siguiendo la técnica de la partida doble, todos los intercambios realizados entre residentes y no residentes en un período de tiempo que, normalmente, es de un año natural.

De este modo, es posible conocer como se están utilizando los factores productivos nacionales y cuál es el impacto para la propia estructura productiva del país de los intercambios que se realizan con el exterior. Tanto las exportaciones, como las importaciones afectan a la demanda agregada y los movimientos monetarios a ellas asociados tienen también sus efectos sobre la masa monetaria en circulación y, en definitiva, sobre el control de la inflación.

El hecho de que se emplee la técnica contable de la partida doble implica que, formalmente, la Balanza de Pagos esté siempre equilibrada; es decir, su saldo es cero o, si se prefiere, la suma de la columna de ingresos es igual a la suma de la columna de pagos.

El criterio empleado para considerar la operación susceptible de registro contable en la Balanza de Pagos es el de residencia, basado en el centro de interés económico de la unidad que interviene en la transacción, independientemente de su nacionalidad. Por tanto, no es una cuestión de fronteras geográficas ni territoriales, sino que lo relevante es el lugar desde el que se realiza y se tiene intención de seguir realizando actividades y/o transacciones económicas durante un largo período de tiempo (un año o más).

Las exportaciones o importaciones se agrupan en las sub-balanzas siguientes:

  • BALANZA POR CUENTA CORRIENTE

    • Recoge la exportación e importación de:

      • Mercancías: son las importaciones y exportaciones.

      • Servicios: incluyen el comercio inmaterial (transporte, viajes: incluido los bienes y servicios adquiridos en los viajes bien de turista, negocios, estudios…) servicios a empresas, servicios de seguros, royalties o ingresos y pagos por el derecho de uso de patentes, marcas… Rentas: las del trabajo y del capital (remuneraciones de trabajadores fronterizos, estacionales y otros no residentes, así como las rentas de inversiones -intereses y dividendos).

      • Transferencias corrientes: son las remesas de emigrantes, las subvenciones y las aportaciones de o a Instituciones Internacionales, así como otras donaciones públicas y privadas.

  • BALANZA POR CUENTA DE CAPITAL

    • Las transferencias de capital unilaterales, es decir, sin contrapartida como, por ejemplo, los movimientos de fondos que se generan por la liquidación del patrimonio de los emigrantes, los fondos de cohesión que la UE concede a los países miembros para mejorar sus infraestructuras de transportes y de medio ambiente, la condonación de deudas por los acreedores y los fondos para el desarrollo en general… La adquisición y enajenación de activos no financieros no productivos (tierra o recursos del subsuelo) que pueden utilizarse para la fabricación de bienes y servicios, así como las transacciones de activos intangibles (compraventa de patentes, derecho de autor…).

  • LA CUENTA FINANCIERA

    • Las operaciones anotadas en esta cuenta afecta a la posición acreedora o deudora del país.

      • Inversión directa. La inversión es directa si el inversor pretende mantenerla de forma permanente en la empresa requiriéndose además que sean propietario de un 10% o más del capital de la empresa. También se anota aquí los beneficios reinvertidos y todos los flujos posteriores de financiación entre los inversores directos y las empresas filiales, incluido los préstamos. La inversión en inmuebles también se considera inversión directa.

      • Inversión en cartera. Son las transacciones en valores negociables, como acciones cotizadas y fondos de inversión, bonos y obligaciones, instrumentos de mercado monetarios e instrumentos financieros derivados.

      • Otras inversiones. Incluye las variaciones de activos y pasivos financieros no contabilizadas como inversiones o reservas.

      • Variación de reservas y activos en moneda extranjera de disponibilidad inmediata por la autoridad monetaria para financiar los desequilibrios de las cuentas de la Balanza de Pagos o para regular indirectamente su magnitud a través de intervenciones en los mercados de cambio.

Las transacciones que se recogen en la Cuenta Financiera modifican la posición acreedora o deudora del país. Así, si un país realiza inversiones en el exterior, mejora su posición acreedora frente al resto del mundo, ya que la deuda de los residentes de los demás países con respecto al país inversor aumenta. Lo contrario sucede cuando los residentes en el exterior invierten en nuestro país.

Obsérvese que las importaciones y las exportaciones de capital, al suponer ingresos y pagos respectivamente, tienen una anotación opuesta a las importaciones y exportaciones de bienes y servicios que implican, a la inversa, pagos e ingresos.

  • Balanza de Pagos = saldo de la cuenta corriente + saldo de la cuenta de capital + saldo de la cuenta financiera = 0 (equilibrada).

El análisis de la Balanza de Pagos

No obstante, es frecuente hablar de desequilibrios en la Balanza de Pagos. De acuerdo con la clasificación interna de la balanza que acaba de verse, es posible diferenciar una serie de saldos parciales.

En primer lugar, será preciso analizar la evolución de nuestra Balanza Comercial, es decir, el saldo de las importaciones y exportaciones de Bienes y Servicios.

La tasa de cobertura indica la proporción del valor de las importaciones de un país que puede financiarse con el valor de sus exportaciones en un período de tiempo determinado.

Relación real de intercambio. Si los precios interiores crecen más deprisa que los de los países con los que nos relacionamos comercialmente, se deteriorará la relación de intercambio, lo que será síntoma de nuestra progresiva pérdida de competitividad y la previsible evolución negativa de nuestra tasa de cobertura y, por consiguiente, del saldo de la Balanza Comercial.

Una pérdida progresiva de competitividad provoca tarde o temprano una crisis de la Balanza de Pagos y la necesidad de ajustes.

La Balanza Corriente se complementa con otras rentas y transferencias corrientes que pueden compensar o agravar el saldo comercial.

¿Qué significa ese saldo negativo? Si el saldo por cuente corriente es positivo, es decir, si hay superávit, el ahorro nacional es suficiente para financiar la inversión nacional. Un saldo deficitario pone de manifiesto que el ahorro nacional es insuficiente para financiar la inversión nacional.

Recordemos que el equilibrio real exige la igualdad entre las entradas y las salidas. En una economía cerrada, ello exigía la igualdad ahorro/inversión. En una economía abierta, debemos añadir importaciones y exportaciones, y resultaría entonces que:

  • Ahorro + importaciones = inversión + exportaciones

o lo que es lo mismo,

  • Ahorro – inversión = exportaciones – importaciones = saldo de balanza corriente

Si la diferencia entre ahorro e inversión es positiva, tendremos superávit corriente en nuestra Balanza de Pagos y ello indica que el exceso de ahorro interior (respecto a la inversión interior) está financiando a los residentes en el exterior. Por el contrario, un déficit corriente se correspondería con que la inversión interior es superior al ahorro interior y, por lo tanto, que la financiación exterior está cubriendo esa diferencia.

Pero el saldo corriente puede verse compensado, parcial o totalmente, o agravado por los movimientos de la cuenta de capital. Por eso, incorporamos al saldo por cuenta corriente el saldo de la cuenta de capital y obtenemos la Capacidad o Necesidad de financiación: cuando la suma de la Cuenta Corriente y de la Cuenta de Capital registra un saldo positivo, nuestra economía presta al resto del mundo porque tiene capacidad de financiación. Si el saldo es negativo revela la necesita de financiación, que es cubierta mediante préstamos recibidos del resto del mundo.

Las partidas recogidas en la Cuenta Financiera tiene la consideración de partidas de ajuste (o acomodantes), en el sentido de que son las que responden al saldo de las restantes partidas y compensan la capacidad o necesidad de financiación de la economía respecto al exterior.

Pero la partida acomodante por excelencia es la variación de reservas de divisas del Banco Central.

Éste es el cauce obligatorio para la adquisición o venta de divisas. Si la Balanza de Pagos en su conjunto está en superávit, las divisas aumentarán y mejorará la posición acreedora del país respecto al resto del mundo. A la inversa, un déficit provoca que las reservas disminuyan, incrementándose la posición deudora del país en relación con el resto del mundo. Por ello, podemos decir que la variación neta de reservas oficiales equivale al saldo de la Balanza de Pagos.

Los Bancos Centrales intervienen con frecuencia en los mercados de divisas, comprando o vendiendo éstas para influir en la cotización de las monedas, por lo que las variaciones de reservas no son en todos los casos solamente el reflejo de los desequilibrios en las transacciones contenidas en la Balanza de Pagos.

Los tipos de cambio

Principales sistemas de tipos de cambio

El hecho de que el comercio internacional se realice entre residentes de dos o más países diferentes hace que intervengan en él monedas distintas. Esto comporta la necesidad de establecer la equivalencia de la moneda nacional con relación al resto de monedas del mundo o, si se prefiere, definir su tipo de cambio así como la existencia de unos mercados para que dichos intercambios se produzcan y unas reglas de juego que regulen el comportamiento de los agentes del comercio internacional.

El tipo de cambio determina el precio de una moneda en relación con otra, afectando, por tanto, a los precios relativos de los bienes y servicios producidos en un país en comparación con los producidos en otros. Ejemplo, si un euro se intercambia por 1,25 dólares, el tipo de cambio euro/dólar es de 0,80 (1/1,25).

El tipo de cambio dólar/euro será de 1,25 porque esa es la cantidad de dólares necesarias para adquirir un euro.

Obsérvese que, así definido, si se eleva el valor del tipo de cambio del euro respecto a otras, necesitamos más unidades para comprar lo mismo en el exterior. Es decir, el euro se deprecia. Por el contrario, si baja el valor del tipo de cambio, el euro se aprecia respecto a la otra.

Desde el punto de vista de la existencia o no de normas o controles institucionales sobre el tipo de cambio se distingue entre: sistemas de tipos de cambio fijos, sistemas de tipos de cambios flexibles y, entre estos sistemas una híbrida que combina elementos de uno y otro.

  • Tipo de cambio fijo. Cuando su valor viene determinado por las autoridades económicas. Ante cualquier variación del mismo, las autoridades se comprometen a mantenerlo en el nivel que previamente hubieran fijado. Por ejemplo, el patrón oro. Consiguientemente, el tipo de cambio entre dos monedas cualesquiera venía determinado por la cantidad de oro que representaban. El patrón de oro fue el sistema de tipos de cambio vigente hasta los Acuerdo de Bretton (1944) que definieron las paridades de las monedas no sólo en términos de oro, sino en función del dólar.

    • Estos acuerdos estuvieron vigente hasta 1971, fecha en se suspende la convertibilidad del dólar en oro. A partir de entonces, los países occidentales han mantenido un tipo de cambio flexible, pero con intervenciones por parte de sus respectivos Bancos Centrales, que han derivado en algunos casos en un sistema de cambios semifijo.

  • Tipo de cambio flexible. Son los propios mercados de divisas los que determinan el valor de una moneda con relación a las demás. De este modo, las variaciones del tipo de cambio absorben los déficits o superávits de la Balanza de Pagos. Así:

    • Cuando un país tiene un exceso de ingresos sobre los pagos (superávit) el tipo de cambio descenderá o, lo que es lo mismo, su moneda se aprecia en relación con los demás.

    • Cuando exceden los pagos a los ingresos (déficit) la moneda nacional se deprecia en relación con las demás.

    • Si los Bancos Centrales no intervienen para controlar la evolución del tipo de cambio, los mercados actúan libremente, pero no es infrecuente la intervención para evitar fluctuaciones.

Oferta y demanda de divisas

La demanda de divisas viene determinada por las importaciones de mercancías, servicios y rentas y por las transferencias pagadas, así como por las exportaciones de capital.

Desde España, un importador de petróleo o un turista que se desplaza a Norteamérica, demanda dólares y oferta a cambio euros, porque es en aquella moneda en la que debe pagar la mercancía o los servicios. Lo mismo ocurre si quiere invertir en otro país.

  • Comprador residente (importador) de petróleo -> demanda dólares -> oferta euros (a cambio de los dólares).

La oferta de divisas depende fundamentalmente de las exportaciones de mercancías, servicios y rentas y de las transferencias recibidas, así como de las importaciones de capital.

El mercado de divisas enfrenta ese juego de oferta y demanda, del que resulta el precio, que no es otro que el tipo de cambio (Gráfico 9.4).

A largo plazo, el factor decisivo de la cotización de una moneda vendrá marcado por la evolución de la relación real de intercambio, es decir, por la evolución de la competitividad en relación con el resto del mundo, pero a corto plazo, son mucho más decisivos los movimientos de capital, con un fuerte componente especulativo.

Si el sistema tipo de cambio es flexible: un aumento de la oferta de divisas (es decir, un aumento de nuestras exportaciones de bienes y servicios o de las importaciones de capital) se refleja en un desplazamiento de la curva de oferta hacia la derecha: el nuevo tipo de cambio de equilibrio se sitúa a un nivel inferior, es decir, necesitamos menos moneda nacional para comprar cualquier moneda extrajera o, lo que es lo mismo, nuestra moneda se ha apreciado con relación a las demás. Si lo que ocurre es que ha crecido la demanda de divisas (porque han aumentado nuestras importaciones o porque se ha producido una mayor salida de capital español hacia el extranjero) el efecto será el contrario. La curva de demanda se desplaza hacia la derecha y esto determina un nuevo tipo de cambio mayor que el inicial). En este caso decimos que nuestra moneda se ha depreciado.

En un sistema de tipo de cambio semifijo se establecen unas bandas de fluctuación respecto a una determinada paridad central fijada por la autoridad monetaria, que se compromete a mantener la cotización dentro de dichas bandas. Estas bandas indican la apreciación o depreciación máxima que puede tener una moneda respecto de su paridad central. Este sistema combina las características del sistema flexible, ya que los Bancos Centrales no están obligados a intervenir constantemente para mantener el tipo de cambio en su paridad central, y las del sistema de tipo de cambio fijo, al evitar graves oscilaciones del tipo de cambio, mediante la intervención de la autoridad monetaria.

Los peligros aparecen cuando una moneda se acerca a unos de los extremos de la banda con tendencia mantenida. La posibilidad de un cambio en la paridad despierta fácilmente movimientos especulativos. Si una moneda se está apreciando y se espera que las autoridades modifiquen el tipo de cambio, los especuladores comprarán esa moneda para sacar beneficio cuando se produzca esa decisión, por lo que provocan nuevas presiones al alza del valor de esa moneda.

En un sistema de tipo de cambio fijo, cualquier perturbación en la oferta y/o en la demanda de divisas da lugar a un desequilibrio (déficit o superávit) puesto que el tipo de cambio no actúa como variable de ajuste del mercado de divisas. Si, a partir de una situación de equilibrio en su valor inicial determina un superávit ya que a ese tipo de cambio ahora la oferta de divisas es mayor que la demanda de divisas.

Ante tal situación, si las autoridades monetarias desean restablecer el equilibrio podrán optar por intervenir el mercado de divisas, comprando el excedente, o emplear políticas comerciales que actúen sobre las importaciones y/o sobre las exportaciones.

En el primero de los casos, se puede dar lugar a la aparición de tensiones inflacionistas porque la compra de divisas aumenta el activo del Banco Central y éste pone en circulación, como contrapartida, más dinero nacional.

Las políticas comerciales pueden ir orientadas a incentivar las importaciones y/o a restringir las exportaciones.

Una última opción es fijar un nuevo tipo de cambio más bajo, es decir, poner en marcha una revaluación. Obsérvese que exige una intervención de la autoridad monetaria.

En el caso de un aumento de la demanda de divisas se produce un déficit al tipo de cambio inicial.

Ahora los mecanismos de ajuste operarían en sentido contrario al anteriormente descrito. En este caso, se podrá intervenir el mercado de divisas suministrando el Banco Central las divisas necesarias. Es obvio, que esta política disminuye la cuantía de las reservas y no pueden mantenerse mucho tiempo porque llegarían a agotarse. Las políticas comerciales que restrinjan las importaciones y/o estimulen las exportaciones también serán eficaces.

Por último, cabe el recurso a una devaluación, de decir, una subida de tipo de cambio hasta restablecer el equilibrio. La devaluación al igual que la depreciación, da lugar a una pérdida del valor de nuestra moneda en relación con el resto, si bien en el caso de la devaluación la subida del tipo de cambio es fruto de una decisión explícita de las autoridades monetarias y no del libre juego de la oferta y de la demanda de divisas.

El equilibrio macroeconómico en una economía abierta

Envíanos el resumen de este epígrafe para compartirlo. Gracias.

Los procesos de integración económica. Especial referencia a la Unión Europea

Niveles de integración económica

La integración económica es una forma avanzada de cooperación internacional que persigue la supresión de las barreras comerciales entre un grupo de países, con diversos grados de avance que pueden llegar hasta la creación de un mercado único. Entre las distintas formas posibles:
  • Las preferencias aduaneras: los territorios aduaneros participantes se conceden recíprocamente ciertas ventajas aduaneras no aplicables a terceros países. Esta disposición se incluye con frecuencia en tratados internacionales y que obliga a los estados firmantes a otorgarse automáticamente cualquier ventaja o privilegio concedido a un tercer estado (ej. Comnonwealth británica).

  • Las zonas de libre comercio. Se caracterizan por el desarme arancelario, es decir, la supresión de las trabas aduaneras y comerciales en el área integrada y por el mantenimiento de los aranceles propios frente a terceros países, así como del particular régimen de comercio de cada país integrado tuviera con anterioridad. Esta forma de integración es poco estable y de naturaleza transitoria.

    • Este tipo de integración puede, además, provocar situaciones de desviación de comercio al pretender introducir mercancías de terceros países en el territorio integrado a través del país que mantenga una menor protección exterior, para luego llevarlas sin pagar derecho aduanero alguno a cualquier otro país miembro con mayor arancel frente al exterior. Las desviaciones del comercio hace necesario recurrir a medidas de control como las basadas en el valor añadido de las mercancías comerciales, que exigen que para el producto circule libremente dentro de la zona integrada sea necesario que la mayor parte de su valor tenga procedencia comunitaria.

    • Históricamente la EFTA “Asociación Europea de Libre Comercio” sería un buen ejemplo de esta modalidad de integración.

  • Las uniones aduaneras constituyen una forma más completa de integración económica. Su creación supone la supresión de las trabas arancelarias y comerciales intracomunitarias, al igual que sucede en las zonas de libre cambio, y la aplicación de un arancel común frente a terceros países. Es difícil este tipo de integración se dé en realidad.

  • El mercado común añade a las características de la unión aduanera la libre circulación de los factores de producción. El logro de un mercado común fue el propósito del Tratado de Roma (1957) por el que se creé la CEE.

  • La integración económica plena incorpora al mercado común la existencia de políticas económicas únicas, incluyendo la posibilidad de una moneda única. Se habla entonces de Unión Europea y Monetaria, de la cual se derivan importantes implicaciones políticas que se concretan en la necesaria cesión de soberanía nacional a favor de las instituciones comunitarias y en la voluntad común de avanzar en esta línea de integración, que puede llevar a una fase más consolidada de integración política. La integración, efectos: se ensanchan los mercados, aumenta la competencia, la eficiencia y el poder y bienestar de las naciones afectadas. Sin duda, la inherente cesión de soberanía que los procesos de integración comportan (mayor cuanto más avanza) es el elemento que suscita mayor reticencia a la hora de ampliar y profundizar en la misma.

    • Naturalmente, en los proceso de integración incentiva el comercio entre países miembros en detrimento del comercio con terceros países propiciando la desviación del comercio.

La economía de la Unión Europea

La UE surgió para tratar de superar los desoladores efectos de la II Guerra Mundial y garantizar la paz y la prosperidad. Su antecedente más inmediato fue la Comunidad Económica del Carbón y del Acero (CECA) que se creó en 1952. En su afán de sentar las bases de una mayor integración europea y propiciar una cooperación más explícita que avanzara hacia la unidad de Europa, nace en 1957 los Tratados Constitutivos de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM) y la Comunidad Económica Europea (CEE). Los avances se consolidan con la implantación en 1979 de un Sistema Monetario Europeo (SME) y más tarde con la firma del Acta Única Europea y el Tratado de la Unión Europea (1992), más conocido como Tratado de Maastricht, que allanó el terreno para la introducción de una moneda única, creó nuevas estructuras políticas en materia de política exterior y de seguridad común, y potenció la cooperación en los ámbitos de la justicia y de los asuntos de interior.

En su funcionamiento cotidiano, la Unión Europea lleva a cabo diversos programas y políticas de muy amplio alcance. Expondremos a continuación brevemente las orientaciones generales de las principales políticas comunitarias:

  • La Política Agrícola Común.

    • Sus objetivos son incrementar la productividad de la agricultura para garantizar un nivel de vida equitativo a los agricultores, estabilizar los mercados, garantizar la seguridad de los abastecimientos y asegurar al consumidor los suministros a precios razonables.

    • La Política agraria común tiene una extraordinaria importancia, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo. Los presupuestos de la PAC son gestionados por el FEOGA (Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrícola). La PAC es una política controvertida porque es excesivamente proteccionista frente al exterior y ha generado importantes excedentes de productos que el mercado interno no puede absorber y que encuentran difícil salida en los mercados internacionales. Además, ha propiciado la aparición de los buscadores de renta, es decir, individuos cuyo único objetivo es conseguir la subvención, frecuentemente por métodos fraudulentos.

  • La Política Comercial Común.

    • La Política Comercial Común es la encargada de convertir la UE en una zona de intercambios delimitada frente a terceros y en cuyo interior sean de plena aplicación los siguientes elementos: el establecimiento de un mercado común, la eliminación de los derechos de aduna, de las restricciones cuantitativas y demás medidas de efecto equivalente y la supresión de los obstáculos a la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales. Para ello, se ha ido articulando en torno a cuatro principios:

  1. Un arancel común frente a terceros.

  2. Unidad de comportamiento al adoptar medidas liberalizadoras.

  3. Identidad formal al concluir acuerdos arancelarios

  4. Igualdad de actuación a la hora de implantar medidas a favor de la exportación o de la defensa comercial, con el objetivo de asegurar un auténtico mercado interior.

    • La libre circulación de mercancías ha alcanzado un alto grado de realización, muy superior al del resto de libertades comunitarias, como las relativas a la libertad de circulación de personas y de los servicios.

  • La Política Común del Transporte.

    • Su objetivo es conseguir la libre movilidad de personas y de mercancías en el mercado interior europeo y desde y hacia terceros países, actuando de manera respetuosa con el medio ambiente. Su importancia estratégica es enorme, puesto que el transporte influye decisivamente en los resultados de los demás sectores productivos al favorecer y agilizar los intercambios y afectar a sus costes.

  • La Política de Competencia.

    • Los objetivos de la política de competencia se centran en la creación de las condiciones adecuadas para que los mercados funcionen de forma competitiva, evitando la formación de monopolios y otras prácticas restrictivas de la competencia que permitan la fijación de precios en perjuicio de los consumidores. Para ello, la UE, que sólo admite la existencia de monopolios estatales en los servicios postales.

  • La Política Medioambiental.

    • Los primeros pasos en este campo tienen lugar en 1971, como consecuencia de los deseos de regular determinados aspectos ambientales como requisito para evitar ciertas distorsiones de la competencia en el mercado. Esta preocupación se mantiene en el Tratado de Maastricht que incorporó como principal objetivo promover un crecimiento sostenible que respetara el medio ambiente.

    • La aplicación de los principios de prevención y preservación, así como del de que “quien contamina paga” y el de corrección en la fuente (rectificación de los riegos medioambientales en la fuente que los origina)

  • Las Políticas a favor de la cohesión.

    • La cohesión supone, la atenuación de las disparidades regionales y una mayor democratización en la adopción de decisiones y la percepción del sentimiento de ciudadanía comunitaria por los habitantes de toda la UE. Se trata de buscar una cohesión económica y social.

    • El FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional).

    • EL FSE (Fondo Social Europeo).

    • FEOGA Orientación.

    • IFOP (Instrumento Financiero de Orientación Pesquera).

    • Desde de 1993 se puso en funcionamiento el Fondo de Cohesión cuya misión es reforzar la cohesión económica y social de la CE, para lo cual sus recursos (se beneficia exclusivamente los países con un PIB per cápita inferior al 90% del medio europeo) se destinan prioritariamente a la financiación de obras de infraestructura de transporte y de medio ambiente, con el objetivo de reducir las divergencias entre las economías de los países de la UE.

La principal debilidad de todos los programas que hemos vista, y de la UE en general, deriva de la escasa importancia cuantitativa de los Presupuestos Comunitarios, que no alcanzan el 2% del PIB de los países integrados. Sin embargo, la extensión de los ámbitos sobre los que actúa la UE y su notorio poder de regulación implican un grado de presencia y de control económico muy relevante. El extraordinario volumen que representa el PIB de los países que integran la UE implica un montante de recurso nada despreciable.