La economía y el mercado

La Economía se configura como la ciencia de la elección y ésta como un proceso de decisión en el que se intentan evaluar permanentemente las ventajas y los inconvenientes de cada una de las posibilidades que nos aparece en cada minuto. El flujo circular de la renta nos permitirá comprender cuál es el movimiento fundamental en el ciclo de la producción y el consumo de bienes y servicios. Toda elección supone una renuncia a otras posibilidades, introduciendo el concepto del coste de oportunidad.

La escasez y la elección

La satisfacción de las necesidades

El hombre siente necesidades de muy diversa naturaleza. Necesidades materiales: alimentarse o vestirse… Necesidades inmateriales son las relacionadas con el ocio o la cultura. Las personas o la sociedad como conjunto realizan diferentes actividades que les permiten disponer de los medios o instrumentos adecuados para satisfacer las necesidades materiales e inmateriales.

Bienes son todos aquellos medios o instrumentos, materiales o inmateriales (o servicios), que permiten satisfacer una necesidad humana. A la acción de adquirir bienes y disponer de ellos se denomina consumo (para satisfacer nuestras necesidades). Si los bienes fueran ilimitados todas las necesidades humanas se podrían satisfacer sin ningún problema. Sin embargo, mientras que las necesidades humanas son ilimitadas, lo bienes que nos permiten satisfacerlas son escasos.

Dos bienes son sustitutivos entre sí si pueden satisfacer, más o menos satisfactoriamente, la misma necesidad (ej. Para desplazarse de un lugar a otro podemos elegir entre el automóvil, el tren, el avión, etc.). Bienes complementarios son aquellos que se utilizan conjuntamente para satisfacer la misma necesidad (ej. El automóvil, el consumo de éste implica que debe consumir simultáneamente otros bienes, la gasolina, desgaste de neumáticos, etc.).

Reconocer que los bienes con los que se satisfacen las necesidades humanas son limitados es lo mismo que considerar que los recursos o factores son escasos, pues la mayor parte de los bienes son consecuencia de un proceso de producción, es decir:

  • De una transformación de unos bienes en otros (harina en pan).

  • De una combinación de bienes para obtener el que se desee (leche, helados y azúcar para obtener un batido).

  • de un conjunto de acciones para que un bien sea apto su consumo (que el pescado llegue desde alta mar hasta la mesa del consumidor).

Producción es una serie de acciones necesarias para que, a partir de un conjunto de recursos básicos, un bien pueda ser objeto de consumo y, por lo tanto apto para satisfacer necesidades.

Englobamos en el concepto de producción no sólo la obtención de bienes físicos, sino también otras actividades necesarias para que los bienes lleguen al consumidor final (almacenaje, distribución, etc.).

Los bienes que sirven para producir otros bienes o servicios se les denomina recursos o factores productivos y, considerarlos como limitados nos lleva a situarnos en los dos núcleos centrales de la problemática económica: la escasez y la elección.

La definición de Economía

La Economía es el estudio del modo en que las personas eligen y deciden cómo utilizar los recursos que son escasos y que se podrán usar para producir bienes distintos con los que satisfacer mediante su consumo, necesidades alternativas.

La Economía estudia la problemática de la escasez. Una misma actividad podrá ser calificada de económica o de no económica. Por ejemplo: para respirar se necesita el bien aire, pero éste podemos encontrarlo en situaciones dispares: en su forma más habitual, como bien libre, es decir, abundante o ilimitado, sin que se pueda adscribir su propiedad a nadie. Por otro, como un bien económico cuando se encuentre, por ejemplo, embotellado para practicar el submarinismo; es decir, escaso o limitado y propiedad de alguien. La actividad fisiológica humana de respirar sólo será de naturaleza económica en la segunda circunstancia, cuando se satisfaga mediante un bien económico.

La escasez de recursos frente a necesidades ilimitadas de las personas obliga a elegir entre las opciones posibles. Al ser los recursos escasos y susceptibles de usos alternativos debemos de tener en cuenta los costes de oportunidad (es la cantidad de un bien a la que es preciso renunciar para poder obtener algo más de otro bien. Por ejemplo, quien decide trabajar más horas está renunciando a tiempo de ocio; la empresa que destina sus factores productivos a fabricar el bien A podía haberlos dedicado al bien B).

Los problemas económicos básicos podrían resumirse en tres preguntas: ¿Qué se va a producir y en qué cantidad? Teoría de las decisiones y del crecimiento económico.

¿Cómo se van a producir esos bienes? Teoría de la producción y de la empresa y análisis de eficiencia.

¿Para quién se van a producir? Teoría de la distribución o la denominada.

La economía está interesada en problemas vinculados a las decisiones sobre lo que deba producirse, las técnicas y métodos de producción, los procesos de crecimiento de las sociedades y el reparto de los frutos del crecimiento entre quienes contribuyeron al mismo.

La actividad económica y el flujo circular de la renta

División del trabajo y especialización

La actividad económica no puede entenderse sin una referencia inicial a la división del trabajo y a la especialización de los individuos. Ya en la unidad familiar se produce espontáneamente una atribución de tareas por la cual cada uno de los integrantes asume unas responsabilidades.

Los agentes económicos

El esquema descrito de funcionamiento de la actividad económica nos apunta la presencia de dos sujetos o agentes económicos básicos: los productores de los bienes y los consumidores de los mismos. Los individuos cumplen sucesivamente los dos papeles, puesto que las economías domésticas, además de consumir bienes, son también las propietarias de los factores de producción; ejemplo, del trabajo. Por eso en una economía muy sencilla las transacciones se producen entre unas y otras economías domésticas.

Pero según la actividad económica se va haciendo más compleja y la especialización más fuerte, la división del trabajo supera las estrictas fronteras de lo próximo y se hace incluso internacional. La producción se torna más y más compleja, la organización de los factores productivos pasa a exigir una estructura estable y con vida propia que recibe el nombre de empresa. Las economías domésticas mantienen su papel de consumidores y detentan la propiedad de los factores productivos.

Para producir bienes y servicios las empresas necesitan utilizar mano de obra, materias primas, maquinaria, terrenos, etc. A estos elementos productivos se les denomina factores de producción o inputs. Tradicionalmente se han considerado tres factores productivos: la tierra, el trabajo y el capital.
  • La tierra, engloba el conjunto de bienes naturales (tierra, manantial, mina, solar urbanizado, etc.). La retribución asociada a su uso se denomina renta (rentas de la tierra).

  • El trabajo, es la utilización de las capacidades humanas aplicadas al proceso productivo (albañil, ingeniero, maestro, jugador de futbol, etc.), prestan su fuerza de trabajo, su tiempo y su habilidad a cambio de una retribución (sueldos y salarios).

  • El capital, incluye todo el conjunto de bienes producidos por el hombre que se utilizan como instrumentos para producir otros bienes y servicios. Las máquinas, las herramientas, recursos financieros, etc. La retribución del capital son intereses y beneficios.

Con el desarrollo tecnológico el capital ha ido ganando una creciente importancia mientras que la tierra ha ido perdiendo protagonismo. De ahí, que tienda a incluirse esta última también en el concepto genérico de capital y que habitualmente se simplifique, de forma que se consideran tan sólo dos grandes factores: el trabajo y el capital.

En la actividad económica básica tenemos dos agentes, las economías domésticas y las empresas, y dos factores productivos, el trabajo y el capital. Junto a estos dos agentes aparece en un tercer agente económico con una importancia relevante en las economías modernas: el Estado (Sector público). Sus funciones básicas son: Establecer un marco normativo.

Detraer recursos de los proceso de producción y consumo (de las economías domésticas y las empresas) a través de tributos.

Inyectar recursos a través de la prestación directa de bienes y servicios (Defensa, Educación, Sanidad, construcción de vías de comunicación, etc.) o de transferencias monetarias a las empresas (subvenciones) y a las economías domésticas (desempleo).

El dato que nos interesa es si está o no presente el criterio de autoridad (del Estado) para tomar las decisiones relevantes desde la perspectiva económica. Cuando los intercambios entre economías domésticas y entre éstas y las empresas se realizan libremente, los productores y los consumidores acuerdan precios y cantidades en el sistema que denominamos de mercado. El sistema de mercado es una primera forma de decisión que tiene importantes virtudes (entre otras, el automatismo de su funcionamiento), aunque también puede implicar resultados socialmente indeseables o necesitar largos plazos de tiempo para garantizar un resultado eficiente. Por ello, surge la posibilidad de que sea la autoridad la que tome aquellas grandes decisiones de qué, cómo y para quién producir: se pretende así garantizar que los resultados coincidan con los intereses colectivos y que la acción pública evite la larga espera hasta el equilibrio óptimo que garantizaría el mercado. En el caso de una intervención pública masiva estaríamos ante un sistema de dirección central.

Si se reconoce el derecho a la propiedad privada de la tierra y el capital y, por lo tanto, a la apropiación por parte de los correspondientes propietarios de los frutos de la actividad productiva en la que esos medios participen, estaríamos ante un sistema capitalista. Si la propiedad de los medios de producción es colectiva y no individual, estaríamos ante un sistema socialista. El hecho de que las experiencias históricas de este segundo modelo hayan plasmado esta propiedad colectiva en términos de propiedad estatal ha llevado a confundir ambos términos y a que se identificara con frecuencia socialismo a estatalización.

No obstante, las distinciones anteriores han perdido buena parte de su relevancia en la actualidad.

Porque, el Estado interviene de una u otra forma en todas las economías del mercado y, porque las economías de dirección central han mostrado su dificultad para contestar con agilidad y acierto las cuestiones económicas que plantean las economías contemporáneas y se han derrumbado de forma generalizada.

El flujo circular de la renta

Un esquema de funcionamiento económico elemental. Recojamos las actividades básicas de producción y consumo, realizadas por los agentes básicos: economía doméstica y empresa. El Estado que, por ahora, queda fuera de nuestro primer modelo.

El flujo circular de la renta (modelo simplificado en el que se describe el funcionamiento básico de la actividad económica) trata de una economía monetaria en la que los intercambios de bienes y factores se realizan mediante contraprestación dinerarias. Las economías domésticas son las propietarias de los factores de producción básicos. Las empresas son las que producen los bienes a partir de los factores productivos. En esta economía se producirán las siguientes relaciones:

  • Mercados de factores productivos

Las empresas acudirán al mercado de los factores productivos para contratar aquellos que necesiten para producir los bienes que desean. Para conseguirlos pagan a los propietarios de los factores con dinero. Las economías domésticas acudirán al mercado de los factores con el deseo de vender o alquilar los factores productivos de los que son propietarios y obtener de este modo unidades monetarias (dinero). En este mercado de factores se producirá un intercambio de tierra, trabajo y capital por dinero. Las retribuciones obtenidas constituyen la renta de las economías domésticas.

La incorporación de aquellos factores productivos a la elaboración de bienes y servicios supone el valor añadido que cada uno de ellos aporta a lo largo del proceso hasta conseguirse el producto final.

  • Mercado de bienes y servicios

Las empresas habrán transformado los factores productivos que adquirieron en bienes, y tratarán ahora venderlos ofreciendo su producción en el mercado de bienes. Las economías domésticas acudirán al mercado de bienes para adquirir bienes y servicios con los que satisfacer sus necesidades económicas, para llevar a cabo esa adquisición deberán pagar con dinero, gastando la renta que obtuvieron en el mercado de factores productivos.

A su vez, este pago de las economías domésticas a las empresas permitirá a éstas obtener rentas, las cuales serán destinadas a la compra de los factores productivos que necesitan para producir los bienes.

De este modo, se producirá dos flujos circulares permanentes y de sentido contrario entre los dos agentes económicos: uno, en forma de dinero y, otro, en forma de factores productivos o de bienes: valor añadido y producción.

Evidentemente, aunque hablemos ahora de un mercado de bienes y un mercado de factores, en la realidad nos encontramos con un sinfín de mercados parciales en cada uno de los cuales se fijan los precios y las cantidades para los diversos bienes, servicios o factores.

Debe destacarse que, si no existieran más complicaciones, el flujo circular de la renta implicaría un equilibrio permanente de la economía, puesto que todo lo que ingresan los distintos agentes lo revierten inmediatamente a ese flujo. Valor añadido, producto, renta y gasto serían magnitudes idénticas. Sin embargo, según vayamos complicando ese flujo e incorporando a otros agentes económicos como el Estado o el sector exterior, así como el ahorro y la inversión, el funcionamiento de la economía aparecerá como algo más complejo.

La frontera de posibilidades de producción y la eficiencia

La Frontera de Posibilidades de Producción (FPP) nos indica cuál es el límite (la frontera) hasta el que puede llegar la producción en esa economía. Ese límite de producción viene marcado básicamente por los recursos de que dispone y por el nivel tecnológico alcanzado que, cuanto más elevado sea, más permitirá la utilización eficiente de los recursos. La FPP delimita el conjunto de opciones de producción posibles en una economía en una situación determinada, en función de los recursos y de la tecnología disponible.

Eficiencia, ineficiencia y situaciones inalcanzables

Como existen recursos limitados tenemos que utilizarlos de la mejor forma posible para poder satisfacer el máximo de necesidades, si lo conseguimos somos eficientes (nos marcamos un objetivo y lo conseguimos). La eficiencia supone que somos capaces de obtener el máximo de objetivos con el mínimo coste.

La eficiencia exige tomar en consideración los costes de oportunidad. Si podíamos haber conseguido los mismos objetivos con menos coste, la opción elegida no es eficiente porque ha implicado mayores costes de oportunidad, mayor renuncia a otros bienes y servicios de la que habría sido necesaria.

La FPP se convierte así en la representación del coste de oportunidad y en la frontera eficiente de la sociedad correspondiente. En efecto, el coste de oportunidad viene dado por lo que supone pasar de una combinación a otra en la curva de la FPP. Así, ejemplo, para producir 4 u. de alimentos hay que renunciar a 1 u. de prendas de vestir, gráficamente pasar del punto A al B. Todos los puntos de la curva AE del gráfico 1.2 son situaciones eficientes ya que para producir más prendas de vestir es necesario renunciar a una parte de la producción de alimentos, y viceversa.

Aunque en muchos casos la FPP podrá dibujarse como una recta al hablar de la sociedad en su conjunto es más normal utilizar la forma indicada (curva). Ésta representa que cuanto más nos acercamos a los extremos más difícil es sustituir un bien por otro porque perdemos la ventaja que supone la especialización. En otras palabras, el coste de oportunidad tenderá a ser creciente según nos acerquemos a los extremos de las elecciones posibles.

Las situaciones por debajo de la curva AE serán situaciones de ineficiencia. Serán situaciones ineficientes todas aquellas en las que sea posible incrementar el nivel de producción de un bien sin tener que reducir la producción de otro. Si el nivel de producción de la economía se encuentra en 4 prendas de vestir y 4 alimentos (punto H, gráfico 1.2), será posible incrementar la producción de unas u otros sin necesidad de reducir la del otro bien.

Los puntos situados más allá de la FPP (punto I) son inalcanzables para esa economía en las circunstancias presentes. Necesitaremos que aumenten nuestros recurso o forma en que los utilizamos (tecnología) para que la curva pueda desplazarse hacia la derecha (punto PQ), representando que en tal caso podemos alcanzar producciones más ambiciosas.

Se identifica el crecimiento o decrecimiento económico como un aumento o disminución del número de bienes que una economía puede producir, de forma que un desplazamiento a la derecha de FPP supondrá un crecimiento de la producción. En efecto, todos los niveles de producción representados en la superficie AEPQ por encima de la curva AE serán ahora posibles, mientras que antes eran inalcanzables.

Los mercados y los precios

En una economía de mercado, las respuestas a la producción, el consumo y la distribución se obtienen esencialmente a través del mecanismo de los precios. Un mercado es un conjunto de mecanismos mediante los cuales los compradores y vendedores de un bien o servicio entran en contacto y acuerdan el precio y la cantidad del mismo. Los compradores quieren el mayor número de bienes y servicios al menor precio posible, y los vendedores aspiran aplicar el precio más elevado que aquéllos estés dispuestos a pagar. El acuerdo entre las partes determina qué se comercia, qué cantidad y a qué precio.

La demanda

La demanda de un bien o servicio es la cantidad del mismo que desean adquirir los compradores a los diferentes precios, en un mercado concreto y durante un período determinado de tiempo.

No se trata de expresar una cantidad única, por ejemplo, 3 kilos de naranjas, sino más bien de describir la reacción de un conjunto de compradores ante los diferentes precios.

A cada precio le corresponderá, teóricamente, una cantidad determinada de naranjas, en el mercado que se trate (ej. Andalucía). Sin embargo, para casi todos los bienes y servicios existe un punto de saturación a partir del cual no compensa consumir más, ni aun siendo gratuito. Cuando el precio se igual a cero la cantidad demandada tiende a infinito, la experiencia muestra que nunca es así.

En nuestro ejemplo de naranjas (Tabal 2.1) suponemos que sí existe ese punto de saturación: si se ofreciera gratuitamente, la cantidad demandada sería de 80 millones de kilos al mes; cantidad elevada, pero no ilimitada.

Pero si el precio sube a 3 euros, la cantidad desciende a la mitad, por los consumidores sustituirán progresivamente las naranjas por otras frutas. A partir de los 8 euros los demandantes consideran que el producto es excesivamente caro y está fuera de sus posibilidades, o prefieren comprar otros bienes.

Ley de la demanda: cuanto más bajo es el precio de un bien, mayor es la cantidad demandada. Y cuanto más alto es el precio de un bien, menor es la cantidad demandada.

La oferta

La oferta de un bien o servicio es la cantidad que desean vender los oferentes a los diferentes precios, en un mercado concreto y para un período determinado de tiempo.

Por debajo de 2 euros por kilo, no existe ningún oferente dispuesto a poner sus productos a la venta en el mercado. Para cualquiera de ellos, los costes que exigiría esa producción serían superiores a lo que pudiera obtener vendiendo las naranjas, por lo que preferirían dedicarse a otras actividades rentables.

Sólo si al menos esperan obtener esos 2 euros, que suponemos que es el mínimo indispensable para que compense la producción, se ofertarán naranjas.

En términos individuales, la oferta del empresario coincide con la curva de coste marginal a partir del punto en la que ésta se cruza con la curva de costes medios. Si se define el coste marginal como la variación que experimentarán los costes totales como consecuencia de producir una unidad cuando el precio obtenido por la venta de dicha unidad compense el coste adicional en que incurre producirlas. Por lo tanto, coste marginal y oferta coinciden. Obviamente la oferta del mercado es la agregación (suma) de todas las ofertas individuales.

A medida que el precio vaya creciendo los oferentes estarán dispuestos a hacer llegar más cantidad al mercado: utilizando más intensivamente sus medios, o abonos, trabajos… extendiendo la superficie dedicada a estos frutales, adquiriendo naranjas en otros lugares… Ley de la oferta: cuanto más alto es el precio de un determinado bien o servicio, mayor es la cantidad ofrecida del mismo. Y cuanto más bajo es el precio de un determinado bien o servicio, menor es la cantidad ofrecida del mismo. No es una regla general.

El mercado y el precio de equilibrio

Utilizando la tabla 2.1, podemos analizar la relación entre oferta y la demanda. Cuando los precios son bajos (entre 0 y 3), la cantidad demandada es superior a la ofrecida, es decir, se produce un exceso de demanda. Por el contrario, cuando los precios son altos (más de 4 euros), la cantidad ofrecida es superior a la demandada, se produce un exceso de oferta. Como los precios son altos, los oferentes ven atractivo dedicar esfuerzos a llevar más naranjas al mercado, pero los demandantes lo encuentran demasiado caro y prefieren desplazar su dieta hacia otros alimentos alternativos, relativamente más baratos. Se producirían excedentes de naranjas porque los demandantes no absorberían toda la oferta disponible. Sin embargo, hay un precio intermedio para el cual la cantidad ofrecida y la cantidad demanda son iguales: en nuestro ejemplo, si el precio del kilo de naranjas es de 4 euros los oferentes querrán vender 30 millones de kilos al mes, que es precisamente la cifra que los demandantes están dispuestos a comprar a 4 euros.

El precio de equilibrio en un mercado determinado es aquél que, caeteris paribus, permite que el mercado se vacíe (la cantidad demandada = la cantidad ofrecida).

¿Por qué razón podemos esperar que 4 euros sean realmente el precio de equilibrio y, si es así, cuál es el proceso y la razón por los que se alcanzan ese valor? El precio tenderá hacia el nivel de equilibrio debido a que cuando no está en ese nivel existen razones para que cambie.

Imaginemos que el precio fijado inicialmente por los oferentes fuera de 5 euros. Consecuentemente llevarían al mercado 40 millones de kilos de naranjas. Sin embargo, a ese precio sólo consiguen vender 20 millones, que es lo que los demandantes aceptan comprar. Los oferentes se encontrarían con un excedente de 20 millones de kilos por lo que tendrían que bajar el precio si no quieren quedarse con ese exceso de oferta. Si el precio baja hasta 4, los demandantes estarían dispuestos a comprar 30 millones de kilos. Al mismo tiempo, los oferentes estarían menos interesados que antes de producir cantidades tan elevadas y reducirían la cantidad ofertada hasta los 30 millones de kilos. Al coincidir esta cantidad con la absorbida por los demandantes, los vendedores conseguirían dar salida a todos sus productos. El precio tendería a mantenerse en los 4 euros, si no varían las demás circunstancias, porque no hay ninguna fuerza que tienda a alterarlo (ni por el lado de los demandantes ni por el lado de los oferentes). Las reacciones de los oferentes están condicionadas por el tiempo y las posibilidades de conservación de sus productos.

En la vida real las restantes condiciones están variando con muchísima frecuencia. Por lo tanto, la demanda y la oferta en sí mismas están sujetas a continuos movimientos que hacen que el punto de equilibrio varíe permanentemente. Ello producirá desajustes momentáneos cotidianamente. Sin embargo, los excesos temporales de oferta o de demanda tienden a corregirse automáticamente porque el mecanismo de mercado empuja precios y cantidades hacia la posición del nuevo equilibrio.

Las curvas de oferta y de demanda

La curva de la demanda nos dice que sólo serán posibles las combinaciones de precios y cantidad que se encuentran en la curva o la izquierda de la misma. Efectivamente, los demandantes no están dispuestos a pagar precios más elevados, para cada cantidad, ni a comprar, para cada precio, cantidades superiores a las que refleja la curva.

Tenemos por ejemplo, el punto A del gráfico.

Ese punto nos informa de que si el precio es de 3 euros, la demanda podrá absorber hasta 40 millones de kilos, pero ni uno más.

Aunque lo normal será que el punto de equilibrio se sitúe en la curva de demanda, sería posible alguna otra combinación, siempre que se sitúe a la izquierda de la curva. Si los oferentes llegaran al mercado con una cantidad de 20 millones de kilos y fijaran el precio en 3 euros (punto C), agotarían todas sus existencias. A ese precio, los demandantes habrían estado dispuestos a comprar el doble de cantidad; y habrían absorbido también toda la cantidad ofrecida aunque el precio hubiera sido 5 euros.

Pero, en ese supuesto concreto, el hecho cierto es que la cantidad efectivamente intercambiada habría sido 20 millones y a un precio de 3 euros.

Igualmente, podemos trasladar a un gráfico las condiciones de oferta de la tabla 2.1 al gráfico 2.2.

La curva de la oferta (SS) marca el mínimo precio que los oferentes están dispuestos a aceptar y las máximas cantidades, para cada precio, que pondrían a la venta. Por lo tanto, divide el campo de combinaciones posibles en dos partes. La situada a la derecha de la curva es inaceptable, pero serían posibles cualquiera de las posibilidades por encima de la misma: los oferentes aceptarían gustosos precios superiores a los que consideran mínimos.

Las curvas de demanda y de oferta pueden combinarse en el mismo diagrama, como hacemos en el gráfico 2.3.

En el punto E es el equilibrio del mercado, pues a ese precio de equilibrio de 4 euros, se venden 30 millones de kilos de naranjas al mes, que es lo que desean ofertar los vendedores para dicho precio. El mercado se vacía y no hay ninguna razón para que varíe ese punto de equilibrio… mientras no cambien las demás circunstancias (caeteris paribus).

Hemos visto que por los 5 primeros millones de kilos los demandantes habrían aceptado un precio de 7 euros. El hecho de que se vendan todas las naranjas a 4 euros viene a significar un “ahorro” de 3 euros por cada kilo para aquellos consumidores que habrían adquirido los 5 millones citado.

Denominamos excedente del consumidor a la diferencia existente entre el precio máximo que lo demandantes habrían estado dispuestos a pagar por cada unidad comprada y el precio de equilibrio realmente aplicado.

El excedente: conjunto de productos que no se han vendido.

Podríamos decir lo mismo para el lado de la oferta puesto que también los oferentes habrían aceptado vender cantidades inferiores a la de equilibrio a precios más bajos. En el ejemplo utilizado, los primeros 10 millones de kilos podrían haberse vendido a 2 euros en vez de a 4 euros.

Mientras que los demandantes, posiblemente, estuvieran dispuestos a pagar los precios superiores por las primeras unidades en todo caso (siempre que ello no afecte sustancialmente a sus posibilidades presupuestarias), los oferentes no podrían mantener los precios inicialmente en cuanto sus coste se eleven.

Los desplazamientos del equilibrio

Desplazamientos de la curva de la demanda

Mientras no varíen las restantes circunstancias (caeteris paribus) un cambio en el precio de un bien hará variar la cantidad demandada del mismo pero su demanda seguirá siendo la misma. La demanda sólo cambia si lo hacen algunos de los factores subyacentes en la misma ¿Cuáles son esos factores que suponemos invariados y que hacen que nos movamos a lo largo de las curvas mientras no varían? ¿Cuáles son esas circunstancias cuyo cambio provoca el desplazamiento de la curva? Por el lado de la demanda los factores: los precios de los demás bienes, el nivel de renta y un conjunto heterogéneo de variables (denominación genérica de factores sociológicos y psicológicos). Normalmente, la demanda de un bien aumentará (y su curva se desplazará a la derecha) si:

  • Si suben los precios de los bienes sustitutivos,

  • Bajan los precios de los bienes complementarios,

  • Aumenta la renta o

  • Juegan a su favor otros factores sociales y/o psicológicos (los gustos, las modas, el trato recibido de los poderes públicos, etc.).

Desplazamiento de la curva de oferta

En el caso de la oferta hay factores que influyen decisivamente en la misma y que suponemos invariados cuando trazamos la curva correspondiente:

Los costes de los factores utilizados en la producción de un bien

Señalábamos más arriba que la curva de oferta marcaban los mínimos precios que estaban dispuestos a aceptar los vendedores ¿por qué este límite? Porque por debajo de esos precios no se cubren los costes que han sido necesarios para la producción de esos bienes. Esa producción se ha realizado a través de la utilización de un conjunto de factores productivos (maquinaria, trabajo, tierra, compra de materiales, préstamos…) cuya remuneración supone unos costes que el vendedor aspira a recuperar a través de las ventas correspondientes.

Cualquier aumento de los costes supone que los vendedores tienen que exigir mayores precios para vender la misma cantidad o que están dispuestos a ofrecer menos cantidad de producto para igual precios.

Por tanto,

  • Un aumento de los costes desplazará la curva de la oferta hacia arriba y hacia la izquierda.

  • Una reducción de los costes desplazará la curva de la oferta hacia abajo y hacia la derecha.

La tecnología

La curva de oferta es el reflejo de unos determinados costes de producción que, a su vez, dependen de las características del proceso productivo y del nivel tecnológico que en él se aplica.

Los precios de los demás bienes

Los empresarios pueden dedicar sus factores productivos a diversas finalidades. Entre todas las posibles, elegirán aquéllas que sean más atractivas. Si suben los precios de determinados bienes, en principio resultará más interesante su producción porque podrían dejar más margen de beneficio. La influencia de los precios de unos bienes sobre la oferta de otros será relevante en aquellos casos en los que, por utilizar parecidos procesos técnicos y/o las mismas materias primas, resulte relativamente sencillo desplazar los factores de producción de unos a otros.

También encontraremos casos de productos con oferta conjunta, es decir, que tienden a producirse, por razones técnicas, de forma simultánea. Una empresa de productos lácteos, trabaja casi naturalmente no sólo en la producción de leche, sino también de mantequilla, quesos y yogures… Si aumenta la cantidad ofrecida de carne en el mercado, aumentará también la de cuero…

Factores sociológicos y psicológicos

Detrás de la oferta hay un buen número de factores que pueden resultar más importantes incluso que los que acabamos de ver. Ejemplo, la influencia de los cambios climáticos en la oferta de productos agrícolas.

El Estado tiene aquí una importancia muy relevante. Las regulaciones estatales que limitan las formas de producción peligrosas o socialmente perjudiciales tienden a elevar los costes de las empresas, y, por lo tanto, a desplazar la curva hacia arriba y hacia la izquierda.

Si el Estado subvenciona, por ejemplo, a los productores pagándoles una cantidad dada por unidad producida, cabe esperar que aumente la cantidad ofrecida en el mercado a cada uno de los precios. La curva de oferta se desplazará hacia la derecha. Por el contrario, si el Estado establece un impuesto sobre el precio de los bienes o sobre los productores de los mismos, éstos tenderán a considerarlo como un coste adicional. Consecuentemente, la curva de oferta se desplazará hacia arriba.

Siempre que hablamos de decisiones empresariales tendremos que tener en mente un factor de capital relevancia en su comportamiento: las expectativas. Buena parte de las decisiones requieren un tiempo antes de llevarse totalmente a cabo. Por lo tanto, cuando un empresario estudia qué productos sacar al mercado, qué inversiones realizar, qué factores productivos contratar, con qué características y en qué condiciones, no está pensando sólo en el presente sino en las condiciones de equilibrio futuras. Está procurando determinar la situación óptima para ejercicios sucesivos, sobre la base de los precios, de los costes, de los tipos de interés, de la evolución tecnológica, de las políticas económicas, de los gustos de los consumidores… así pues, observemos la importancia que tiene la variable tiempo.

Factores tan impalpables como el clima de optimismo o pesimismo y la estabilidad son mucho más importantes que los señalados como determinantes de la oferta de bienes y servicios.

Otros factores como los objetivos de los empresarios, o la estructura del mercado serán muy importantes condicionantes del comportamiento de los oferentes.

Conviene subrayar de nuevo la importante distinción entre los movimientos que puedan producirse a lo largo de las curvas y los desplazamientos de éstas. Si varía el precio de un bien, caeteris paribus, los oferentes o los demandantes ajustarán su comportamiento a los nuevos precios, pero la demanda o la oferta no habrán variado para cada uno de los precios (desplazamiento de la curva). Si el precio volviera a su posición inicial el punto de equilibrio sería otra vez el anterior (movimientos a lo largo de las curvas).

Es importante precisar el plazo de tiempo a que se refiere el análisis. Para delimitarlo, atenderemos preferentemente a las condiciones de la producción. Períodos:

  • Plazo inmediato o muy corto plazo. Será aquél en el que no es posible variar ninguno de los factores que intervienen en la producción. Por lo tanto, el volumen total de producto no puede variarse y la curva de oferta resultaría totalmente vertical. En tal supuesto, cualquier variación de la demanda se traduciría en cambio de precio, dada la imposibilidad de ajuste a través de las cantidades de equilibrio. Si el precio no se adapta, sería necesario algún tipo de razonamiento. Lo más probable es que, si se trata de un fenómeno repentino y quizás excepcional, los últimos en llegar se encontrarán sin producto o/y que surgiera algún tipo de reventa que lo ofreciera a un precio superior al mercado. Resulta obvio derivar lo que ocurriría si, por el contrario, la demanda fuera inferior a la esperada. Las entradas para un espectáculo o las ofertas del supermercado son posibles ejemplos de estas situaciones.

  • Corto plazo. Existen factores productivos que tienen el carácter de fijos, es decir, cuya cuantía y utilización no pueden variarse y, factores variables que pueden incrementarse o disminuirse, adaptándose en función de las necesidades de la producción.

  • Largo plazo. No existen factores fijos, sino que todos tienen el carácter de variables, todos pueden adaptarse a las dimensiones que se consideren óptimas.

  • Larguísimo plazo. Período más largo de tiempo de carácter crecientemente aleatorio y que tiene en cuenta no sólo el paso del tiempo, sino también la existencia de innovaciones tecnológicas. Podríamos decir que el largo plazo es un período que podemos planificar con los datos hoy disponibles mientras que el larguísimo plazo incluye variables impredecibles y/o no cuantificables.

Imaginemos el caso de único pastelero en una determinada población. Tiene el obrador abierto durante la madrugada para producir los pasteles que habitualmente le demandan. Si algún día aumenta la demanda, a partir de una cierta hora tendrá que decir que se han acabado los pasteles (plazo inmediato).

Si la demanda elevada se mantiene o convierte en habitual, quizás suba algo el precio, quizás trabaje más horas, quizás contrate algún ayudante (corto plazo). Si el éxito continúa, incluso con vecinos de otras poblaciones que vienen a comprar pasteles, quizás se decida por utilizar un local, un horno, etc., mayores o tecnológicamente más avanzados para poder fabricar un número superior de pasteles sin que se le disparen los costes (largo plazo). La llegada de un nuevo pastelero alteraría las condiciones del mercado, en un ámbito temporal que podríamos incluir dentro del largo plazo.