La teoría de la conducta

La acción y la omisión como primer elemento del delito. Las funciones de los conceptos de acción y de omisión

Según MAIHOFER: "el concepto de acción ha de actuar como elemento básico, unitario, del sistema de la teoría del delito; como elemento de unión o enlace de las distintas fases del análisis; y como elemento límite, que establezca las fronteras con aquellos fenómenos irrelevantes para el DP".

Los conceptos que desarrollemos habrán pues de cumplir con estas tres funciones. Su definición trascenderá al resto del sistema del delito: del modo en que estén configurados dependerán en buena parte las características de las estructuras que sobre ellos se van a asentar.

La acción y la omisión como base de la estructura del delito -función lógica-

Se trata de describir la estructura sobre la que se asientan los demás elementos, esto es, establecer aquellos caracteres de los que predicar los requisitos materiales o valorativos que permitirán calificar la conducta como delictiva.

Los conceptos han de ser suficientemente amplios para que todos los fenómenos que puedan constituirse en delito queden integrados en los mismos.

La acción y la omisión como enlace de la estructura del delito -función sistemática-

Los conceptos han de cumplir la función de enlace o unión entre todas las fases del análisis jurídico penal, han de reunir las características que les permitan actuar de hilo conductor de los demás elementos del delito.

Las definiciones que construyamos deberán ser valorativas y descriptivamente neutrales, de modo que no prejuzguen caracteres que solo más adelante han de ser analizados.

La acción y la omisión como límite de la estructura del delito -función práctica-

Los conceptos han de servir de límite de la estructura del delito. Deben ser suficientemente concretos para excluir aquellos fenómenos que por sí solos no puedan ser relevantes para el DP.

De todos los fenómenos asociados al ser humano habremos de limitar nuestro análisis a aquellos que por ser definidos como acción u omisión puedan llegar a ser calificados como delictivos.

Concepto y estructura de la acción y la omisión

Solo conociendo la naturaleza de la conducta humana las normas podrán optimizar su función y alcanzar su objetivo.

Concepto de acción

Acción: ejercicio de actividad finalista.

El sujeto mediante el manejo de los cursos causales dirige su conducta a la consecución de un fin.

El contenido de la voluntad se articula en tres niveles:

  • el resultado que constituye el fin principal

  • los resultados necesariamente unidos al principal

  • los resultados que ve como posibles y con cuya realización cuenta

Solo estos pertenecen a la acción. El resto de resultados, no forman parte de la acción finalista.

Concepto de omisión

Omisión: no realización de una acción cuando se tenía capacidad concreta para llevarla a cabo.

El sujeto, siendo capaz de desarrollar una determinada actividad finalista, no la hace.

Concreta capacidad de dirección finalista de la conducta:

  • es preciso que conozca la situación

  • ha de contar con los medios necesarios, y

  • ha de tener los conocimientos y capacidades para poner en práctica la acción

Si bien, el comportamiento omisivo es, ciertamente, la nada mecánica, en ningún caso es la nada social; en este ámbito, debido a su contenido positivo, puede provocar modificaciones en el entorno socio-cultural en el que se verifica.

En estos supuestos, el resultado será parte del comportamiento omisivo si está incluido en la voluntad de realización del sujeto, es decir, si ha dirigido su omisión hacia la producción del mismo.

Los límites de la conducta: causas de exclusión de la acción y la omisión

La exclusión de los sucesos que no tienen su origen en una persona física

Fenómenos de la naturaleza o provocados por animales

No son acciones ni omisiones y por tanto no podrán ser declarados delictivos.

Ahora bien, pueden ser fuente indirecta de responsabilidad penal si guardan relación con una conducta humana -por ejemplo, de falta de control o de provocación-.

Actos de las personas jurídicas

La responsabilidad penal presupone en todo caso la existencia de conducta de una persona física, incluso en supuestos extremos en los que no haya sido posible establecer con claridad quién en concreto.

Es decir, el origen de la conducta de las personas jurídicas se atribuye en todo caso a la acción u omisión realizada por alguna persona física.

La exclusión de determinados fenómenos con origen en las personas físicas

Se trata de excluir de la base del delito todas aquellas manifestaciones del ser humano que no presenten las características de la acción o la omisión tal y como las hemos descrito.

El pensamiento

Principio cogitationis poenam nemo patitur -nadie sufre castigo por pensar-: Se excluyen los pensamientos del ámbito de los fenómenos potencialmente punibles.

La fuerza irresistible

Vis absoluta: que no deja otra opción a quien la sufre. Elimina la voluntad y la capacidad de dirección finalista, por lo que queda excluida la responsabilidad penal del sujeto.

Vis compulsiva: si bien queda condicionada la voluntad y limitada la capacidad de dirección finalista, no quedan eliminadas, por lo que no se excluye la responsabilidad penal del sujeto.

Puede provenir de un fenómeno de la naturaleza o de un tercero, en este último caso, el sujeto sometido a la fuerza irresistible del tercero aparecería como un instrumento sin responsabilidad penal alguna.

Otros movimientos corporales

Quedan al margen de los conceptos de acción y omisión los movimientos corporales de quien sufre un ataque de epilepsia, de quien duerme o los actos reflejos.

Los conceptos de acción y omisión y la determinación del tiempo y lugar de comisión del delito

Una cuarta función del concepto de conducta es la de determinar el tiempo y lugar de comisión del delito.

No son poco frecuentes los supuestos en los que conducta y resultado están separados en el tiempo y en el espacio, o en los que aquella se prolonga por un espacio de tiempo más o menos largo.

De cara a la aplicación de la ley en el tiempo, el art 7 CP se basa en el criterio de la actividad:

"..., los delitos y faltas se consideran cometidos en el momento en que el sujeto ejecuta la acción u omite el acto obligado"

Para los delitos prolongados en el tiempo, el art 132.1 CP señala:

"... En los casos de delito continuado, permanente o infracciones que exijan habitualidad, los términos se computarán, respectivamente, desde e día en que se realizó la última infracción, desde que se eliminó la situación ilícita o desde que cesó la conducta."

Se exceptuan de esta regulación determinados delitos cuyas víctimas son menores de edad.

En cuanto a las diversas teorías propuestas para determinar el lugar de comisión del delito, la teoría de la ubicuidad parece la más correcta, ya que permite considerar que el delito ha sido cometido tanto en el lugar en que se desarrolló la conducta como en el que se produjo el resultado, aumentando el ámbito competencial de la jurisdicción y evitando posibles lagunas punitivas.

Los sujetos y las consecuencias de la conducta: sujeto activo y sujeto pasivo del delito, objeto y perjudicado

El sujeto activo del delito. Excurso sobre la responsabilidad penal de las personas jurídicas

Sujeto activo del delito es quien realiza la conducta, son pues personas físicas, sin que puedan serlo los animales ni las cosas inanimadas.

La reforma del CP por LO 5/2010 abre la posibilidad de que también las personas jurídicas puedan ser consideradas responsables de conductas delictivas, art 31 bis:

"... las personas jurídicas serán penalmente responsables de los delitos cometidos en su nombre o por su cuenta, y en su provecho, por sus representantes legales y administradores de hecho o de derecho, o por sus subordinados cuando no se ejerció el debido control."

Así, la responsabilidad penal de las personas jurídicas se construye sobre la existencia de auténticas acciones y omisiones llevadas a cabo por personas físicas, representantes legales, administradores, o subordinados sobre los que no se ha ejercido el debido control. Pero no es imprescindible individualizar la responsabilidad, art 31 bis 2 CP:

"La responsabilidad penal de las personas jurídicas será exigible siempre que se constate la comisión de un delito que haya tenido que cometerse por quien ostente cargos o funciones, aún cuando la concreta persona física responsable no haya sido individualizada o no sea posible dirigir el procedimiento contra ella".

El sujeto pasivo del delito: su distinción del objeto de la conducta delictiva y de los perjudicados por la misma

Sujeto pasivo del delito es el portador del bien jurídico lesionado o puesto en peligro. Puede ser el individuo o la comunidad.

Objeto de la conducta es la persona o cosa sobre la que recae la acción u omisión delictiva. A veces coincide con el sujeto pasivo pero no siempre.

El perjudicado tiene un perfil más amplio que el de sujeto pasivo. Así, entre los perjudicados, junto al portador del bien jurídico, pueden encontrarse tanto familiares como terceros.