La causalidad en la teoría de la conducta y en la teoría de la tipicidad

Concepto y límites de la causalidad

Concepto y naturaleza de la causalidad

Según Welzel:

La causalidad es la ley de la sucesión interfenoménica y se presenta como un concepto ontológico -que existe-, común a todas las ciencias.

Solo una vez verificada la existencia de un nexo causal es posible analizar si resulta jurídico penalmente relevante o no. La causalidad se mueve por tanto en un plano previo al de la atribución de responsabilidad y no siempre deriva en ésta.

Alcance del concepto de causalidad: causalidad en el marco físico natural y causalidad en el ámbito socio cultural

El ser humano no solo se interrelaciona con el medio circundante a través del manejo de cursos mecánicos, sino también aprovechando determinadas estructuras y consideraciones socio culturales. Se trata del inevitable reflejo de su condición como ser esencialmente social en la trascendencia de sus comportamientos.

Desde el punto de vista físico natural, mientras las acciones conllevan el manejo de cursos causales que pueden desembocar en resultados externos, de modificación de la situación preexistente, en las conductas omisivas no es posible apreciar relación material alguna con cambios en el mundo exterior.

Pero este planteamiento pierde radicalmente su validez al aplicar la perspectiva socio cultural, ya que debido a su contenido positivo, puede provocar modificaciones en el entorno socio cultural en el que se verifica.

En consecuencia, la causalidad no es por tanto una nota exclusiva del comportamiento activo, las omisiones pueden tener trascendencia causal en ámbito socio cultural.

Trascendencia de la causalidad: significados práctico y sistemático

El significado práctico de la causalidad: la crisis del dogma causal

La existencia de una relación de causalidad no es requisito imprescindible para el establecimiento de la responsabilidad penal. Hay casos en los que existe responsabilidad penal al margen de una relación de causalidad que la fundamente.

La comprobación de la existencia de una relación de causalidad entre una conducta y un resultado aún no es suficiente para predicar de ella su tipicidad, precisamente en en sede de tipicidad será objeto de un análisis que determine su relevancia jurídica.

La causalidad en el sistema del delito: causalidad como elemento de la conducta y como elemento del tipo

La teoría de la conducta finalista supone que tanto en el caso de las acciones como en el de las omisiones que produzcan efectos en la esfera sociocultural, el resultado pertenecerá a la conducta únicamente cuando esté integrado en la voluntad de realización del sujeto.

Por ello podemos decir que la causalidad aparece en unos casos como elemento de la conducta y en otros como un requisito del tipo de lo injusto.

Las teorías de la causalidad

La causalidad no es pues un elemento indispensable para la atribución de responsabilidad penal, no obstante conserva un papel central en numerosos supuestos, de ahí la importancia de establecer un sistema válido que nos permita su determinación.

La teoría de la equivalencia de las condiciones y la fórmula de la conditio sine qua non

La teoría que explica de un modo más convincente la causalidad y que sirve de base con la que operar para comprobar la concurrencia del nexo causal es la de la equivalencia de las condiciones.

Según BURI: todo resultado es consecuencia de una multitud de condiciones siendo todas ellas, desde una perspectiva causal, equivalentes.

Por tanto, no cabe hacer distinción alguna entre causa y condición: todos los fenómenos que contribuyen a la producción del resultado tienen la misma eficacia causal.

Las múltiples condiciones que intervienen en la producción de un resultado pueden tener muy distinta consideración dependiendo del punto de vista desde el que se las observe, pero si nos circunscribimos al de su eficacia causal ésta es la misma.

La fórmula de la conditio sine qua non permite aplicar al caso concreto los principios de la teoría de la equivalencia de las condiciones.

Según la fórmula, es causa todo fenómeno del que no cabe hacer abstracción mental sin que deje de producirse el resultado en sus concretas circunstancias. El intérprete debe suprimir mentalmente un determinado acontecimiento, si el resultado con sus concretas características deja de producirse podremos considerarlo causa del mismo.

Para establecer el nexo causal basta comprobar que un determinado producto ha provocado el resultado, sin que sea preciso determinar con exactitud el proceso subyacente, esto es, cuál de sus componentes o combinación de los mismos ha sido el concreto causante.

Casos límite

  • Causalidad acumulativa: concurren dos condiciones que por sí solas son suficientes para provocar el resultado.

    • Welzel: en caso de que por separado el resultado no desaparezca pero sí lo haga si abstraemos los dos fenómenos de modo simultáneo habremos de concluir que ambos fenómenos son causa del resultado.

  • Interrupción del curso causal: iniciado un determinado proceso causal, otro independiente irrumpe en el escenario, de tal manera que el resultado se produce pero como consecuencia directa del curso causal sobrevenido.

    • En estos supuestos se entiende que el curso causal sobrevenido interrumpe el anterior.

  • Anudamiento del curso causal: una circunstancia de la víctima o la intervención de un tercero precipitan la producción del resultado.

    • En estos casos la conducta es causa del resultado.

  • Acciones impeditivas: un sujeto impide a otro evitar un determinado resultado.

    • En estos casos, la conducta supone el mantenimiento activo de las circunstancias que hacen posible la producción del resultado por lo que es causa del mismo.