Historia de las relaciones entre los estados y las confesiones religiosas

Los sistemas monista y dualista en la edad antigua

Monismo y Dualismo

El desarrollo del hombre en sociedad, da lugar a dos tipos de sociedades, las Religiosas y las Políticas, al respecto 2 son los sistemas en que las relaciones entre organizaciones religiosas y civiles se han organizado: Monismo y Dualismo.

Se denomina monismo al control del poder religioso y político por una única suprema autoridad (Monarca-Dios o Pontífice-Monarca). Es el supremo rector de ambas sociedades, civil y religiosa, manteniendo cada una su estructura y personalidad, están sometidas a una única dirección  al servicio de un mismo fin y mismo orden ético e incluso jurídico. El monismo se ha presentado en formas radicales como la Teocracia o bajo un mayor o menor sometimiento de uno de los sectores al otro. Cuando el Estado predomina sobre la sociedad religiosa estamos ante el Cesaropapismo, si es la sociedad religiosa la predominante estamos ante un Hierocratismo. El monismo predomina en todo el mundo hasta el siglo XVIII.

Se denomina dualismo a la distinción entre sociedad política y religiosa, cada una tiene su propia estructura y normativa y dependen de un supremo poder independiente. Rige la separación entre Confesiones y Estados teniendo cada uno su autonomía. Ambas relaciones podrán ser de desconocimiento mutuo, de colaboración etc.…entrando en juego términos como regalismo, confesionalidad, aconfesionalidad, laicidad, laicismo, libertad, que se utilizan para caracterizar la actitud del Estado en relación con el fenómeno religioso. El dualismo predomina en todo el mundo a partir del siglo XVIII.

Los Imperios teocráticos y el Imperio Romano

En la Edad Antigua predominan las Teocracias.

Superadas las etapas más primitivas, en la época prerromana se produce una “divinización” del poder político. El Emperador es una encarnación divina y está autorizado a ejercer la dirección religiosa y temporal de su pueblo. Grecia es el único que conoce un sistema político no teocrático, la democracia y el modelo de República. 

El imperio romano supuso el fin de la Teocracia; su sincretismo religioso le llevó a aceptar como propia la mitología griega junto con otras religiones a medida que se incorporaban por conquista nuevos pueblos a sus fronteras. Solo reaccionó cuando una nueva religión puso en cuestión el culto al Emperador.

La persecución contra el Cristianismo hasta el Edicto de Milán

La primera persecución baja Nerón pudo ser consecuencia de hechos anecdóticos. Sin embargo, se consolidó la fama de los cristianos como contrarios del culto al Emperador y por tanto al orden político establecido, lo que los convierte en enemigos irreductibles de la sociedad a los que hay que hacer desaparecer. Sin embargo las leyes persecutorias son intermitentes y ocasionales, con periodos de tranquilidad, se les persigue solo si alteran el orden público.

Así, el cristianismo se expande provocando un cambio radical en las relaciones entre Imperio e Iglesia; Constantino establece, por vez primera en la historia, la libertad religiosa mediante el Edicto de Milán en el año 313. El Emperador buscó la alianza con los cristianos (papado y obispos), comprometiendo a la Iglesia en el apoyo al poder político. Teodosio declara al Cristianismo como la religión oficial del Imperio lo que supuso el paso de la Teocracia al Cesaropapismo.

El Cristianismo, religión oficial del Imperio

En el 380, mediante la constitución imperial Cunctos Populos, el Emperador Teodosio proclamó al Cristianismo religión oficial del Imperio y prohibió el paganismo romano. Concluída la etapa Teocrática de los Imperios antiguos, tomó el relevo el Cesaropapismo, una nueva forma de relaciones Estado-Iglesia, de origen romano-cristiano (Cesares actuando como Papas). Los Emperadores o Monarcas no son ya ni dioses ni hijos de los dioses.

La Iglesia cristiana existe y posee su propia jerarquía distinta y separada de la civil. Pero en la convivencia con el Estado le toca a éste el ejercicio del poder supremo sobre la vida política y en mayor o menor medida sobre la religiosa, a la que controla.

La formulación del dualismo por Gelasio I

El monismo no es la doctrina de la Iglesia, Jesucristo pronuncia la base doctrinal del dualismo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Así, Jesús enseña la legitimidad de ambas sociedades, separando el poder político del civil, y el respeto y obediencia a ambos por separado.

Con la declaración de religión oficial por Teodosio, la protección Imperial permitió celebrar los primeros concilios ecuménicos, fue eficaz frente a las primeras Herejías, y ofreció apoyo a Papas y Obispos.

Sin embargo la Iglesia no podía legitimar el Cesaropapismo. Caído el Imperio de Occidente en el 456, quedan separados el Papa (en roma) y el Emperador (en Constantinopla), así en el 494 el Papa Gelasio I formuló oficialmente la doctrina dualista como la propia de la Iglesia.

El Papa dirigió una carta al Emperador Anastasio exponiendo la tesis dualista: “por voluntad de Dios, la sociedad se rige por dos autoridades, la espiritual y la temporal, a las que está encomendado el gobierno de los hombres. La esfera de poder de cada una es diferente, pero no son opuestas ya que proceden de la voluntad divina. Gelasio señala el deber del Emperador romano de seguir las normas religiosas y el deber del Papa de acatar las leyes civiles. Ambas tienen competencias y naturaleza distintas, pero sin oposición entre ellas.

Cuando siglos después se crean los estados Pontificios, los Papas dejan de vivir sumisión política al príncipe temporal, se fundamenta el mutuo deber de respeto.

Podemos sintetizar la doctrina dualista así:

  • Dos potestades diferentes para el gobierno del mundo

  • Ambas potestades son de origen divino

  • Independientes entre sí con sus respectivas competencias

  • Ninguna es sumisa de la otra

  • Los individuos que ostentan ambos poderes están sometidos a la otra autoridad en cuanto a sus funciones propias

  • Es la vida espiritual la que se rige por la potestad del Papa y obispos

  • La dignidad de la vida religiosa es superior a la de la temporal, pero no supone sumisión del Emperador

El monismo medieval

Del Cesaropapismo al Sacro Imperio

Con la caída del Imperio de Occidente, Europa queda dividida en dos: el Imperio Oriental o bizantino y la Europa bárbara que se transformó en la Europa altomedieval, en la que surgen señoríos, reinos…En ella, la iglesia es el único vinculo de cultura y unidad, el latín se impone como lengua general, es una sociedad cuyos jerarcas son guerreros sin formación, los frailes y clérigos son las personas capaces de ejercer funciones legislativas, administrativas, judiciales, diplomáticas,...

En esta situación, Carlomagno pone en marcha el sueño imperial, llevando a cabo 3 tareas fundamentales:

  • restableció el Imperio Romano, conquistando una parte importante de sus antiguas posesiones;

  • fue coronado como Emperador por el Papa;

  • y creó los Estados Pontificios.

Carlomagno comprendió que la unidad y grandeza de Europa no eran conseguibles sin la existencia de dos supremos poderes que colaboraran entre sí. Y creó el "Sacro Imperio Romano Germánico".

Fue coronado Emperador por el Papa, en la Navidad del 800, y desde entonces la legitimidad imperial se apoyó en la coronación. El último Emperador coronado así fue Carlos I de España y V en el Imperio, después se inicia la ruptura del Imperio tras la Reforma protestante. No hubo más coronaciones hasta la coronación de Napoleón, que trató de sustituirlo por el Imperio Romano Francés.

Carlomagno sentó una sólida base para las relaciones entre los dos supremos poderes al donar a la Santa Sede un amplio territorio del centro de la península italiana. Así, dotó al Papa de independencia politica que durante siglos resultó muy útil: al ser cabeza de los Estados Pontificios, el Papa no era súbdito de ningún monarca, lo que le dotaba de independencia frente a los poderes temporales.

Se origina así la Cristiandad Medieval, una Europa impregnada de religiosidad, dependiente de 2 poderes supremos, el Papa y el Emperador. Sin embargo, los emperadores pretenden controlar a la Iglesia como instrumento de su política, mientras que los Papas entienden que la superioridad de los fines espirituales, les autoriza a controlar el poder político; todo ello provoca luchas entre el Cesaropapismo (adoptado por los emperadores del Sacro-Imperio hasta el finales del Medievo) y el Hierocratismo (adoptado por el Papado en el mismo periodo)

Características del sistema cesaropapista de la época:

  • los Emperadores de Constantinopla, alejados de la Iglesia (situada en Roma), no pueden controlarla (lo que sí hacen los monarcas occidentales), intentan que se traslade a Constantinopla y al no conseguirlo rompen su vínculos y crean la Iglesia Ortodoxa griega, separada del papado y dirigida por el Patriarca de Constantinopla bajo el poder Imperial.

  • los Reyes Europeos y en particular los Emperadores del Sacro Imperio establecen la “Investidura Laica”. Dado que muchos de los señoríos estaban en manos de la jerarquía eclesiástica, los príncipes alegan que en cuanto gobernantes de esas tierras, los obispos, abades y demás alto clero, eran funcionarios regios estando sometidos a ellos (investidura y  designación como señores al tiempo eclesiásticos y seculares). Como la Santa Sede no acepta que la jerarquía religiosa fuera investida por el poder civil  surge “la lucha de las investiduras” en la que los señores temporales imponen un Cesaropapismo activo altamente eficaz, que permitió el control de muchas actividades eclesiásticas.

  • la propia debilidad de los Papas en sus Estados frente al poderío feudal, hizo que la Santa Sede se viera sometida al control del feudalismo local, alcanzando a las propias elecciones pontificias que, sobre todo durante los siglos IX a XI,  eran resueltas por las familias feudales, elevando al solio pontificio a sus propios miembros. Los emperadores, para cerrar el abuso feudal, asumen en el siglo XI la responsabilidad de la elección pontificia, devolviendo a la Santa Sede su prestigio. Esto trae 2 consecuencias:

    • la exacerbación del Cesaropapismo (en manos de emperadores que controlan la Iglesia), y

    • la aparición, por vez primera, del Hierocratismo (dirigido por Papas que desean liberar a la Iglesia del control de los señores seculares).

El Hierocratismo de Gregorio VII a Bonifacio VIII

Entre el XI y principios del XIV, al llegar al papado Pontífices empeñados en devolver a la Iglesia su independencia, nacerá la doctrina hierocrática que se enfrentará a los Emperadores que tratan de mantener el cesaropapismo a través de la investidura laica que les permitía dominar al alto clero de sus reinos. Esta lucha concluye con la disminución del poder y el prestigio de ambas instituciones.

Una de las principales medidas tomadas por los Papas del siglo XI que buscaban la independencia y prestigio del poder pontificio, fue encomendar la elección Papal a un colegio independiente, el colegio cardenalicio.

Los cardenales eligieron Papa en el 1073 a Hildebrando (San Gregorio VI) impulsor de la política reformista, se propuso recuperar la autoridad de la Iglesia sobre su propia jerarquía  lo que supuso un enfrentamiento total con Enrique IV al que destituyó del trono Imperial y publicó el “Dictatus Papae”, compendio de la doctrina sobre los poderes que por su misión divina, correspondían al papado, y que suponen una negación de los que habían sido usurpados a lo largo de los siglos por las autoridades temporales.

Las tesis Hierocráticas se inician aquí, significan supremacía del poder religioso sobre el secular, en cuanto que los príncipes han de gobernar a sus súbditos con respeto a la ley divina y a la Iglesia corresponde denunciar las transgresiones, declarando la injusticia y nulidad de las leyes que incurran en tal violación. Al Hierocratismo se lo califica como una doctrina Monista, defensora de la supremacía de la Iglesia sobre el estado, pero lo es en cierto modo, ya que con ella la Iglesia condena la ley injusta pero con el Hierocratismo, los Papas llegaban a destituir a los príncipes, con ellos en el S XIII la Santa Sede alcanza su edad de oro.

  • El primero Pontífice de ese siglo (Inocencio III) será el Papa más poderoso de la historia

  • Nacen las grandes universidades europeas de fundación eclesiástica

  • Con Santo Tomas de Aquino la teología alcanza su momento mas brillante

  • Promulgación de las “Decretales” de Gregorio IX, mas importante texto legislativo canónico (obra de San Raimundo de Peñafort)

  • Construcción de las grandes catedrales góticas

  • Fundación de las órdenes religiosas de los dominicos y franciscanos suponen la renovación de la vida religiosa

A finales del S. XIII el poder imperial vuelve a reivindicar las tesis cesaropapistas produciéndose un enfrentamiento entre Federico II y el Papado; los reinos exteriores al imperio estaban en condiciones de competir por la hegemonía en la política europea. A partir de aquí, el emperador es un monarca más aunque aureolado por la coronación papal y un titulo solemne, a diferencia de los demás monarcas aunque todos ellos poseen el mismo poder dentro de sus reinos e igual prestigio que el emperador.

A final del S. XIII, Bonifacio VIII lleva a sus ultimas consecuencias las tesis Hierocráticas, se propone restaurar la supremacía de la Iglesia lo que le lleva a un enfrentamiento con el rey francés Felipe IV, provocando finalmente el nacimiento de un nuevo Cesaropapismo y una larga etapa de directa sumisión de la Iglesia al poder regio. En 1302 el Papa publica su Bula Unam Sanctam reafirma mas que ningún otro documento la supremacía papal  sobre los poderes temporales, dictado cuando esto se disolvía.  Felipe IV proclamó el principio extremo del Cesaropapismo, el rey no conoce otro superior que DIOS, de ahí la excomunión del monarca, la prisión del Papa y finalmente su destierro para regresar a Roma un mes antes de morir.

La crisis de las relaciones Iglesia-Estado: de Avignon al Cisma de Occidente

Desaparecido Bonifacio VIII, Felipe IV toma la decisión extrema de trasladar la Santa Sede a Aviñón, una pequeña ciudad francesa, en la que logra que se instalen Papas trasladando con ellos la Corte Pontificia (gobierno de la Iglesia) y provocando su sumisión al poder de la corona francesa. De 1305 a 1378 tuvo lugar el cautiverio de Aviñón, hasta 7 Pontífices ocupan esta sede, y fueron en general grandes pontífices, destacan Juan XXII y Urbano V que ha sido beatificado.

Los monarcas europeos rechazaban esa situación, fue la muestra más radical del Cesaropapismo. Aun con esto, la cristiandad se mantuvo firme, no se cedió la doctrina ni la disciplina ante las tesis de la supremacía real frente a la iglesia que aparecían.

La vuelta a Roma de los Papas  debió ser el final de esa situación sin embargo fue el inicio del Cisma de Occidente.  Ya no quedaban huellas del Hierocratismo, alcanzando el Cesaropapismo límites desconocidos, surge así un nuevo campo de sometimiento papal: las doctrinas conciliaristas, que sostenían la supremacía de los concilios sobre el Papa y acompañan al Cisma de Occidente, se intenta reducir a un poder subordinado el primado pontificio y el carácter de Vicario de Dios en la Tierra.

El Cisma de Occidente nace con la elección de Urbano VI, una parte de los cardenales impugnaron la elección diciendo que no fue libre, se trasladaron a Aviñón y eligieron un nuevo Papa, el francés Clemente VII y además de haber dos Papas sin saber cual tiene la verdad, se separan de ellos otro grupo que pedían la dimisión de ambos y sin esperar a obtenerla eligen al cuarto Papa, Alejandro V.

Era imposible elegir por uno u otro, se infringe mucho daño a la Iglesia, desprestigio del Papado y la dificultad de la jerarquía eclesiástica para resolver el problema, así es el poder secular el que se inmiscuye a través del emperador Segismundo que con la conformidad del resto de príncipes cristianos convoca el Concilio de Constanza en el 1414, consiguiéndose la renuncia de los Papas Gregorio XII y Juan XXIII y ante la negativa del español Benedicto XIII a renunciar, es desposeído por el Concilio, que elige como nuevo Papa a Martín V planteándose 2 problemas:

  1. La autoridad del Concilio sobre el Papa

  2. La autoridad de los príncipes sobre la Iglesia

La doctrina del conciliarismo es defendida por Teólogos pero contradecía al Primado de Pedro y a la tradición de la Iglesia, sin embargo pocos años después del concilio de Constanza es abandonado. Más importancia tiene entre las relaciones Iglesia-Estado la injerencia de los príncipes seculares en la solución del Cisma de Oriente. Los príncipes y emperador promueven el concilio pero dejan libertad de acción aceptando la solución final. Mientras, Marsilio de Padua con la obra “defensor Pacis” realiza la exposición doctrinal mas completa del cesaropapismo, pero fue pasado un siglo cuando Lutero recoge tal herencia. Para Marsilio, la Iglesia carecía de poder de jurisdicción y los sacerdotes solo reciben ese poder del estado, estando en dependencia con respecto al Estado”.

La expansión universal del Cristianismo: las concesiones pontificas de soberanía a Portugal y Castilla

Un aspecto singular entre las relaciones iglesia-estado es el ejercicio de la soberanía pontificia con los estados infieles, debiendo los príncipes gobernar respetando las leyes divinas no era posible que esto lo hicieran los no cristianos, así los papas tenían potestad para encomendar a príncipes cristianos la soberanía de las tierras infieles. Con las conquistas del S. XV en América, África…los papas les conceden la soberanía sobre tales tierras que será la última manifestación del Hierocratismo.

Reforma y contrarreforma   

La supremacía del poder político sobre la Iglesia: Luteranismo y Anglicanismo

En el s. XVI con la edad moderna tiene lugar la reforma protestante dando paso a un nuevo sistema de relaciones estado-iglesia. Lutero sustituye el supremo poder papal por un sistema de iglesias nacionales, regidas por un príncipe, siendo la cabeza del estado el iglesia, así podrían incautar para si los bienes de la iglesia recabando su apoyo; atrajo así a muchos príncipes de países provocando la ruptura de la unidad de la iglesia y confusión en una misma persona de poder estatal y eclesiástico. Se propugna que Dios ha delegado en los reyes el gobierno de los reinos y de la iglesia, lo tienen por derecho divino, dependiendo solo de dios.

Enrique VIII se manifestó contrariamente, provoca la ruptura con la santa sede proclamando la creación de la Iglesia de Inglaterra de la que se proclamó líder, surge así el Anglicanismo, impuesto por la fuerza a través de persecuciones a los católicos. Su base es el no reconocimiento del primado papal y atribución al rey de la cabeza de la Iglesia, estando mas cerca que el Luteranismo del catolicismo.

El principio "cuius regio eius religio"

El luteranismo de desenvolvió a través de luchas concluidas con tratados de paz. En la paz de Augsburgo de 1555 se pacta que cada señorío tiene que seguir la religión de su príncipe. La paz de Westfalia de 1648 puso fin a la guerra de los 30 años, la guerra religiosa que intenta consolidar el catolicismo, extiende el principio Cuius Regio Eius Religio a toda la cristiandad occidental, única religión y en cada lugar príncipe propio. A partir de aquí, se borra el cesaropapismo y el Hierocratismo para surgir la confesionalidad estatal.

El Regalismo de los países católicos

Westfalia es el triunfo luterano, los protestantes la aceptan igual que los reinos católicos, surgiendo la idea de que una religión distinta es delito, surgiendo persecuciones en toda Europa victimas y grandes migraciones. Los países que optan por le protestantismo quedan en manos de sus príncipes, pero los católicos se  reconoce la autoridad del papa y jerarquía eclesiástica con poderes independientes al político, sin embargo no se da la separación entre los dos poderes ni  una convivencia tranquila, ya que los príncipes vivían bajo el absolutismo regio. No surge una ruptura con la iglesia tras Westfalia pero si un sistema nuevo, el regalismo, que defiende una fuerte limitación de los poderes religiosos a favor de los príncipes, surge a finales del s. XVII recibiendo diferentes nombres según el país. Se deja al papa solamente cuestiones dogmáticas y de doctrina.

La Santa Sede lo tiene que prohibir y tolerar a la par, intentando evitar la perdida de nuevos pueblos para el catolicismo. En ocasiones, los príncipes regalistas eran sumamente religiosos en su vida personal. Durante más de un siglo, los príncipes trataron de mantener la doctrina regalista  que llega a ser formulada como “los reyes tienen por divino instituto el venerado carácter de vice-dioses en la tierra”. Sin embargo se adoptan formas de práctica regalista muy diversas, las más habituales son el control de la designación de obispos, de tribunales eclesiásticos por los civiles…

Confesionalidad estatal y libertad religiosa en los dos últimos siglos

Confesionalidad y libertad durante el siglo XIX

La libertad religiosa surge a finales del XVIII con 4 actos: Acta de Tolerancia de Maryland, La Declaración de los Derechos de Virginia, La Declaración de los Derechos de Hombre y del Ciudadano y la 1º Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.

Había sido tratada como un derecho fundamental del ser humano que el Estado está obligado a reconocer y tutelar, no se le considera incompatible con la confesionalidad sino que las dos conviven, lo que caracteriza al s. XX en la mayor parte de territorios europeos.

En esta época, perviven los principios westfalianos, pero con las declaraciones mencionadas se produce una disminución del rigor de la confesionalidad y se desarrolla la libertad. En el ámbito cristiano, la confesionalidad supone la consideración por cada estado de una religión oficial (siempre católica) con abismos de libertad para extranjeros, reconocimiento de matrimonios de distinta confesionalidad… esta evolución opera en 3 planos: Oficial (mayor-menor resistencia de los estados a dar paso a la libertad)  Confesional (las dominantes tratan de mantenerse cerrando la puerta a la libertad) y el Científico (escritores que polemizan sobre las 2 opciones).

El liberalismo y la doctrina de la separación entre la Iglesia y el Estado

El liberalismo supone la proclamación como Derecho fundamental y originario no solo de la libertad religiosa si no de la libertad en su sentido más amplio: de pensamiento, ideología, de prensa, expresión etc.…Francia es pionero en la proclamación de las libertades, a  la revolución le siguen el imperio napoleónico, la restauración borbónica. etc.…con todo se consolida en Francia el liberalismo y la ley de separación de 1905, aun hoy en vigor  es el paradigma.

Este proceso en general resulta en toda Europa lento y penoso, sus principios se asentarán como pilares básicos,  de los estados europeos, pero el sistema liberal de separación no supuso  la autonomía e independencia de las confesiones ante el estado, el proceso liberalismo-separatismo-laicismo alteró profundamente la ideología inicial de las primeras corrientes liberales.  El estado liberal se identifica como el modelo asumido por muchos países entre mediados del s. XIX y la I Guerra Mundial, adoptando para todos los ciudadanos la libertad religiosa, pero reconduciendo el ámbito de esa libertad al propio de la conciencia individual.

El estado, además de establecer la separación entre lo estatal y lo religioso en su dimensión institucional, intenta borra signos religiosos o confesionales en el ámbito público.  La confesionalidad del estado asumió en algunos países la neta oposición a todo lo religioso.

Tanto la Iglesia católica como la Anglicana y Luterana, no son proclives al liberalismo del XIX, como demuestra la condena al liberalismo por Pío IX en Syllabus de 1864, en la que se condena aquellas formas de liberalismo que reducen la religión a la esfera de las conciencias eliminándola de toda presencia en la vida pública social, tal como pretendían las aludidas corrientes doctrinales que propugnan el nuevo confesionalismo estatal.

Existía desde hacia siglos un instrumento de relaciones estado-iglesia, el Concordato, un tipo de tratado o acuerdo frecuentísimo en la primera mitad del S. XX, la Santa Sede procuro regularizar sus relaciones internacionales para conseguir un régimen de coexistencia para que los ciudadanos pudiesen vivir en libertad  cumpliendo sus deberes para con la Iglesia y estado.

El Concilio Vaticano II y la libertad religiosa

El conflicto entre liberalismo y confesionalidad se desarrolla a lo largo del S. XX dando entrada a la laicidad en los estados. La iglesia católica decide tomar postura oficial sobre la libertad religiosa, antes de que estos movimientos se desarrollasen la iglesia había defendido la tesis de la separación entre las dos esferas, lo que evolucionó con Gelasio I. La iglesia tampoco podía olvidar que el principio según el que los príncipes imponen su religión a sus súbditos es luterano y se sentía amparada por teólogos…De aquí nace la teoría sobre la libertad religiosa  formulada en 1965 por la declaración Dignitatis Humanae del Concilio Vaticano II, que declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa  consistente en que los hombres deben estar inmunes de coacción tanto por parte de particulares como de grupos sociales, en la esfera publica y la privada, declarando que el derecho a ala libertad religiosa se funda en la dignidad misma de la persona humana que debe ser reconocido por el ordenamiento de forma que se convierta en un derecho civil.

Esta doctrina contiene 3 puntos:

  1. La libertad religiosa es un Derecho del ser humano fundado en su dignidad de persona

  2. El hombre debe estar libre de coacción para poder actuar conforme a su conciencia

  3. Tal Derecho debe ser reconocido y tutelado por el derecho civil.

Muchas iglesias cristianas en paralelo con el concilio vaticano II asumen la defensa del derecho fundamental de libertad religiosa como un don de dios concedido a todos los hombres.

Los sistemas actuales de las relaciones entre los Estados y las confesiones

En la actualidad, el multiculturalismo supone una multiplicidad de culturas obligadas a convivir en un  mismo contexto social del que nacen problemas de entendimiento. El pluralismo religioso supone:

  • Necesidad de convivencia entre persona de diversas religiones

  • Se desdibuja la oportunidad de la confesionalidad estatal basada en la unicidad de credo religioso

  • Los estados han de definirse y actuar como neutrales respetando y garantizando la autonomía de las confesiones

  • Los estados teocráticos o ateos que cierran las puertas a la libertad religiosa es un anacronismo contrario a la justicia

Todos los sistemas se pueden reducir a este esquema:

  1. Sistemas de confesionalidad sin libertad religiosa – El estado reconoce como oficial una religión y no concede libertad religiosa a sus súbditos ni a las demás confesiones.

  2. Sistemas de confesionalidad con libertad religiosa – El estado reconoce como oficial una religión pero acepta y garantiza la libertad de las demás (Inglaterra  y países protestantes).

  3. Sistemas aconfesionales con cooperación – Ninguna confesión tiene carácter oficial pero todas están reconocidas como tales en la esfera pública, poseen personalizad jurídica, se reconoce y tutela la libertad religiosa y los poderes públicos cooperan en el cumplimiento de sus fines con carácter social (hoy se tiende a calificarlos de laicos).

  4. Sistemas aconfesionales sin cooperación – Iguales al modelo anterior excepto que no prestan cooperación para llevar  cabo sus fines.

  5. Sistemas laicos con libertad religiosa - – Estado tradicionalmente denominados laicos y hoy Laicistas, a los fenómenos religiosos no se les concede relevancia jurídica ni civil, pero sin embargo reconocen y garantizan la libertad religiosa individual y colectiva (Francia).

  6. Sistemas laicos sin libertad religiosa – El Laicismo se convierte en la religión del estado negándose la libertad religiosa (Antigua URSS y sus países satélite).

Solamente los sistemas 1 y 2 son incompatibles con la libertad  y la justicia no siendo aceptables en un mundo democrático.

El Derecho Eclesiástico del Estado

Se denomino durante siglos Derecho Canónico o Eclesiástico al ordenamiento jurídico propio de la iglesia católica (que no debe confundirse con las normas religiosas o morales), el Derecho canónico o eclesiástico, tenia como fin la ordenación de la vida social de la propia iglesia, siendo así hasta los inicios de la vida moderna con Lutero, cuando surge la distinción entre el derecho canónico (normas dictadas por la santa sede y jerarquía religiosa para el funcionamiento de la iglesia católica) y el derecho eclesiástico (dictado por los príncipes luteranos para gobernar las iglesias nacionales). En el S. XVIII el regalismo, en el XIX el Liberalismo y en el XX la Laicidad, van traspasando a los poderes civiles la regulación de los fenómenos religiosos en el ámbito estatal. Este nuevo conjunto de normas que cada estado dicta para regular fenómenos religiosos no en cuanto que religiosos sino en cuanto que sociales se denominara “Derecho Eclesiástico del Estado”, denominación que nace en Alemania en el S. XIX, extendiéndose como denominación de un sector del ordenamiento estatal cuya razón de ser es regular estatalmente la presencia en la vida publica de los fenómenos religiosos.

El derecho eclesiástico del estado es un conjunto de normas jurídicas y a su vez la ciencia que las estudia. Como rama del Derecho  del estado es esencialmente derecho constitucional y como ciencia, los juristas pueden dedicar su atención científica a la regulación estatal del fenómeno religioso en tanto que es un sector que posee características propias. El objeto sobre el que recae se constituye por un derecho fundamental, el de libertad religiosa y es la única parcela del derecho que no depende del estado ni de otros poderes o entidades políticas.

Los términos que lo designan hoy dan lugar a confusión, llegándose a proponer el cambio de denominación ya que el pluralismo supones la presencia de otras confesiones que no son iglesias de ahí que, Iglesia se sustituya por confesión y el conjunto de normas  que cada confesión se da a si misma para regular su funcionamiento interno se sustituya por derechos confesionales.

Nuestra ciencia es la del derecho eclesiástico del estado, que estudia normas estatales dedicadas a la regulación civil de los fenómenos religiosos.