La modificación de las obligaciones

Los diferentes tipos de modificaciones

El Derecho objetivo ha ido admitiendo la posibilidad de introducir modificaciones en la relación obligatoria sin necesidad de que ello suponga la extinción o sustitución por una relación obligatoria nueva.

Hay que resaltar las diferentes modificaciones que pueden introducirse en una relación obligatoria.

  1. Modificación subjetiva: El cambio de acreedor o de deudor.

  2. Modificación objetiva: Todas las demás, que pueden afectar tanto a aspectos puramente circunstanciales, cuanto al objeto de la obligación. En estos tipos de modificación se requiere el consentimiento de los sujetos de la obligación.

Al contrario, en el caso de modificaciones subjetivas suscitan mas problemas.

Los cambios de acreedor: la transmisión de créditos

La modificación subjetiva puede referirse a:

  1. Cambio de deudor o transformación de deuda, ya que el deudor ocupa el lado pasivo de la relación obligatoria.

  2. Cambio de acreedor o transmisión de crédito.

La transmisión de deuda o sustitución del deudor es admitida por los Derechos actuales con mayores recelos que la transmisión de crédito, ya que el interés del hacedor podría verse burlado con facilidad si el cambio del deudor se pudiera realizar sin el consentimiento de aquél.

Por el contrario, la transmisión de crédito, como regla general, puede llevarse a cabo sin necesidad de contar con el consentimiento del deudor, en cualquiera de sus formas: cesión del crédito, subrogación en el crédito.

La cesión del crédito

Idea general: la cesión como facultad del acreedor

En el moderno Derecho privado, tiene una extraordinaria importancia práctica. Al mismo tiempo, la transmisibilidad de los derechos del crédito constituye un principio fundamental del Derecho patrimonial, formulado en el art. 1112 CC “todos los derechos adquiridos en virtud de una obligación son transmisibles con sujeción a las leyes, si no se hubiese pactado lo contrario”.

La cesión del crédito es una facultad del acreedor que éste puede ejercitar por sí mimo y por propia iniciativa, con independencia de la voluntad del deudor.

Nuestro CC contempla la cesión de créditos como un capítulo más del contrato de compraventa en los arts. 1526 y siguientes. Pero pueden encontrar su causa tanto en una compraventa como en actos de liberalidad típicos o con finalidad solutoria, es decir, en pago de una obligación preexistente: dación en pago, pago por cesión de bienes....

Créditos intransmisibles

La regla general de transmisibilidad del crédito quiebra en algunos supuestos que conviene tener presentes, supuestos:

  1. Como el art. 1112 es una regla de carácter dispositivo, que por tanto puede ser derogada por las partes, puede declararse pues su intransmisibilidad.

  2. De forma general y por principio, son intransmisibles los derechos personalísimos derivados de una relación obligatoria cualquiera.

  3. De forma particular no pueden cederse créditos a ciertas categorías de personas que tengan una especial relación con el eventual cedente o ciertas funciones públicas en relación con el crédito que se trate (art.1459).

Régimen normativo de la cesión del crédito

La sustitución del acreedor originario (cedente) por el nuevo acreedor (cesionario) y la permanencia del mismo deudor (deudor cedido) plantea una serie de cuestiones que conviene diseccionar.

Relación entre cedente y cesionario

Salvo en excepciones de intransmisibilidad, al acreedor puede libremente disponer de su derecho a favor del cesionario. Por tanto la validez de la cesión depende únicamente de que cedente y cesionario lleven a cabo un negocio cualquiera.

El contrato o negocio de cesión puede realizarse eficazmente conforme al principio de libertad de forma contractual, aunque hay que precisar numerosas excepciones:

  • Los que requieren especiales requisitos de forma: títulos, valores.

  • Los que requieren escritura pública: Hipotecarios.

  • Los que requieren la inscripción en Registro de la propiedad (art. 1280 CC).

Conocimiento de la cesión por el deudor: relación entre deudor y cesionario

Aunque la cesión de crédito sea válida y eficaz por mero consentimiento entre cedente y cesionario, se comprenderá que el deudor no puede considerarse vinculado a éste último más que cuando llegue a tener conocimiento de la cesión del crédito. Por ello dispone el art. 1527 que el deudor que antes satisfaga al acreedor (cedente) quedará libre de la obligación. Lo que no significa que la perfección del negocio de cesión requiera notificación al deudor en términos técnicos, ni que tal notificación sea elemento necesario del dicho negocio.

La ratio legis del art. 1527 no consiste en establecer requisitos de validez de la cesión sino regular el carácter liberatorio del pago realizado por el deudor a acreedor cedente en caso de desconocimiento de aquél de la cesión ya realizada. En este sentido, el art. 1527 constituye una manifestación concreta del pago al acreedor aparente ya considerado (art. 1164). Por su parte, la STS 11/01/1983 resalta que "la cesión de créditos puede hacerse válidamente sin conocimiento previo del deudor y aun contra su voluntad, sin que la notificación a éste tenga otro alcance que el de obligarle con el nuevo acreedor, no reputándose pago legítimo desde aquel momento el hecho a favor del cedente".

Pese a lo dicho, es evidente que al cesionario le conviene poner en conocimiento del deudor la cesión realizada con la mayor brevedad posible. Lo más efectivo es documentar la cesión, pública o privadamente, con intervención del deudor que quedará vinculado en exclusiva con el cesionario, evitándose así el eventual pago indebido al acreedor cedente.

Al cesionario le interesa que el deudor una vez conocida la cesión, la acepte, ya que el mero conocimiento de la misma no excluye que el deudor pueda oponer al cesionario, llegado el momento del cumplimiento, la compensación que le correspondería contra el cedente.

Así conforme dispone el art. 1198, el deudor puede enfrentarse a la cesión en muy diferente situación, según que:

  1. Que no la haya conocido: Podrá oponer al cesionario la compensación de los créditos que tuviera frente al cedente con anterioridad a la cesión e incluso de los posteriores hasta que hubiese tenido conocimiento de la misma (art. 1198.3).

  2. Que la haya conocido, pero que se haya opuesto a ella: Sólo podrá oponer al cesionario la compensación de los créditos que tuviera frente al cedente con anterioridad al conocimiento de la cesión (art. 1198.2), siendo inoponibles los posteriores.

  3. Que la haya consentido: el deudor cedido no podrá oponer al cesionario compensación de crédito alguno que tuviera frente al cedente (art. 1198.1).

Las conclusiones dimanantes del art. 1198 CC, regulador en exclusiva de la compensación, deben ser objeto de regulación extensiva en relación con otras excepciones que le deudor cedido podría haber opuesto antes de la cesión al acreedor cedente. Por lo que vemos el conocimiento por el deudor cedido del acto o negocio de cesión es determinante respecto de la posición a asumir por el deudor en relación con el cesionario.

La responsabilidad del cedente frente al cesionario

En los arts. 1529 y 1530 CC el particular régimen de responsabilidad del acreedor cedente frente al cesionario. En el contenido de estos arts. se desprende que sólo y exclusivamente es aplicable a supuestos de cesión de carácter oneroso.

Para determinar la responsabilidad del cedente a título oneroso, distingue el art. 1529 entre:

  1. Cedente de mala fe: Quien transmite conscientemente un crédito que sabe prescrito, o conoce la próxima suspensión de pagos del deudor o se apresura a enajenar los créditos que tiene contra él. Responde siempre del pago de todos los gastos realizados por el cesionario y de los daños y perjuicios que la falta de cumplimiento por el deudor (incluida la insolvencia) que le haya ocasionado. art. 1293).

  2. Cedente de buena fe: Sólo responderá de la existencia y legitimidad del crédito al tiempo de la venta o cesión, pero no de la solvencia del deudor. (art. 1529.1).

No obstante, su responsabilidad puede verse:

  • Atenuada: Cuando cede el crédito como dudoso o de dudoso cobro no respondiendo ni de existencia ni de legitimidad del crédito.

  • Agravada: Respondiendo incluso de solvencia del deudor cuando: Tal agravación de responsabilidad se pacte expresamente durante un plazo que tendencialmente se establece en un año (art. 1530 CC).

Cuando la insolvencia del deudor fuera anterior a la cesión y pública.

Pero pese a esa agravación de responsabilidad del cedente de buena fe, ésta quedará limitada al precio recibido y a gastos realizados por el cesionario (arts. 1529.2 CC y 1518 CC). Sin tener que responder de daños y perjuicios soportados por cesionario como hace el de mala fe.

Por otro lado, el art. 638 CC: Se relaciona con casos de cesión gratuita en los que hay que entender que el donante-cedente o cedente a título gratuito no incurrirá en responsabilidad alguna pues el donante no tiene porque garantizar la “bondad del crédito” ni la solvencia del deudor, ni siquiera la existencia y validez del crédito.

Efectos de la cesión

Dado que la cesión de crédito es generalmente una simple novación modificativa de la obligación preexistente, subsiste conforme a su estado anterior: el cesionario en la misma posición en que se encontraba el cedente, con las mismas garantías y derechos accesorios inherentes al crédito ordinario (art. 1528 CC).

El CC no se refiere a para nada al valor nominal del crédito, pero conviene subrayar que el cesionario puede reclamar al deudor el importe íntegro del crédito aunque lo haya adquirido a título oneroso por precio menor (art. 1535 CC establece regla diferente, precisamente la contraria, para caso de cesión de crédito litigioso para evitar enriquecimientos o especulaciones sobre la base de los créditos sub iudice).

La subrogación del crédito y el pago con subrogación

En general

Como ya hemos visto, el pago del tercero comporta la subrogación del solvens en la posición del acreedor, conforme a ello, subrogarse significa: suceder a otra persona en una determinada situación jurídica (subrogación real). En tal caso, es asumir la posición activa de la relación obligatoria, el derecho de crédito.

En ciertos casos, el solvens que paga o satisface al acreedor sucede a éste en su posición jurídica, pasando aquél a detentar la titularidad del crédito y sus accesorios. Pero el efecto subrogatorio no es consecuencia automática del pago realizado por persona distinta al deudor. Así veamos cuales son los casos de subrogación por pago o pago por subrogación.

En nuestro CC, la subrogación por pago puede encontrar su origen en el convenio o pacto de las personas intervinientes en el pago o, por el contrario, en una disposición legal expresa. Se habla entonces, respectivamente de subrogación convencional y subrogación legal.

Subrogación convencional

Existe en los supuestos de pago del tercero conocido por deudor en los que, además, solvens y acreedor llegan a tal acuerdo, para que se requiera

  1. Que se establezca con claridad (art. 1209 CC), no pudiéndose presumir fuera de los casos expresados en el código. Para el CC español tiene un cierto valor secundario y lo admite porque de no hacerlo atentaría contra la Autonomía Privada y contra la Admisibilidad General de Cesión de Créditos.

  2. Que el solvens haya realizado el cumplimiento de la obligación con conocimiento del deudor (arts. 1158 y 1159), pues la situación en que se encuentra el deudor no es exactamente ésa las consecuencias serán diferentes a la subrogación convencional:

    • El pago realizado por si mismo no es suficiente para que se produzca el efecto subrogatorio, pues en caso de ignorancia u oposición del deudor no hay subrogación, sino derecho al reintegro o reembolso.

    • Si el deudor, no sólo conoce, sino que también consiente el pago del solvens, éste tendrá derecho a la subrogación legal por aplicación del art. 1210.2.

Subrogación legal: los supuestos del artículo 1210 CC

Los supuestos generales de subrogación legal por pago se encuentran contemplados en el art. 1210, en que se presume que habrá subrogación:

  1. Cuando un acreedor pague a otro acreedor preferente.

  2. Cuando un tercero, no interesado en la obligación, pague con aprobación expresa o tácita del deudor.

  3. Cuando pague el que tenga interés en el cumplimiento de la obligación, salvo los efectos de la confusión en cuanto a la porción que le corresponda.

Conviene precisar que en el CC existen otros supuestos: imposibilidad sobrevenida por prestación (art. 1186 CC). Cuando extinguida la obligación por la pérdida de la cosa, corresponde al acreedor todas las acciones que el deudor tuviere contra terceros por razón de ésta. El precepto exige concluir que el acreedor se subroga ope legis en la posición del deudor frente a cualquier tercero (frecuentemente una compañía aseguradora), en el caso del perecimiento de la cosa.

La existencia de tales supuestos concretos de subrogación legal no priva de importancia al art. 1210, pues es la norma medular que permite construir y sistematizar la subrogación legal en Derecho privado español, aunque algunos autores consideren que contiene meras presunciones de subrogación.

Entiende el Prof. Diez Picazo que el art. 1210 contiene meras presunciones iuris tantum de subrogación y una inversión de la carga y de la prueba, pero no un efecto subrogatorio ex lege.

A juicio del profesor Lasarte, los supuestos contemplados en el art. 1210 constituyen supuestos de subrogación legal propiamente dicha, aunque ciertamente la norma no tiene carácter imperativo. Por ello, afirmaba el prof. Ossorio Morales que en todos estos casos en que ley “presume” subrogación, es necesario, para que no se produzca, que expresamente se haya pactado así. Esto es, cabe pacto en contrario, pero mientras la cosa no acaezca, el art. 1210 no presume la voluntad favorable al efecto subrogatorio, sino que lo impone.

Dicho lo cual, vamos a ver el significado concreto.

Pago al acreedor preferente. Tiene una clara extracción hipotecaria. Pensado para casos en los que el segundo o sucesivo acreedor hipotecario satisface el crédito del titular de la primera hipoteca, en evitación de la ejecución de ésta y de que el bien salga a subasta. Será preferente, en sentido amplio, cualquier acreedor que, en relación con acreedor-solvens tenga derecho a anteponerse en el cobro. Por tanto, éste último persigue eliminar dicha preferencia, colocándose en el lugar anteriormente ocupado por el acreedor-accipiens.

Pago del tercero con aprobación del deudor. Un tercero no interesado en la obligación, calificación que sugiere que el solvens es un sujeto extraño a la relación obligatoria, un verdadero tercero, en el sentido de ser alguien que interviene sólo en el momento solutorio.

El efecto subrogatorio es una consecuencia de la existencia del otro requisito del art. 1210.2 CC: la aprobación expresa o tácita del deudor. Pero en relación con el art. 1258 CC y 1259 CC sigue sin aclarar los efectos del mero conocimiento del pago sin manifestación de aprobación o de rechazo.

Pago del "interesado" en el cumplimiento. Tener interés en el cumplimiento de la obligación, supone estar implicado en ella, aun siendo distinta persona que al deudor. El inciso final reenvía necesariamente al supuesto de existencia de deudores solidarios. Por tanto, se otorgaría subrogación a quien siendo codeudor o fiador del deudor principal, lleva a cabo el cumplimiento de la relación obligatoria.

Si se trata de fianza subsidiaria, no hay problemas. Pero en el caso de obligaciones solidarias, como se excluye una verdadera subrogación en el crédito atendido o satisfecho por uno de tales codeudores, hay más problemas. Por ello, el deudor solidario que asume su posición de solvens no puede subrogarse en el crédito pagado íntegramente sino sólo una parte, pues será necesario deducir la porción o cuota parte de la deuda que a él correspondiera. El art. 1210 entiende que hay subrogación en el resto.