Concurrencia y prelación de créditos

La concurrencia de acreedores

El principio de la par conditio creditorum

Este principio significa que, en caso de pluralidad de acreedores, todos ellos tienen igual derecho a la satisfacción de su crédito y por tanto, en caso de ejecución, si el patrimonio del deudor son insuficientes para hacer frente a sus obligaciones, éste se prorratea entre los créditos.

Este regla general choca con las normas de Derecho patrimonial y en especial con la diversificación entre los derechos reales de garantía y los simples derechos de crédito, o con el distinto valor probatorio de documentos públicos y privados.

La ruptura del principio: los créditos preferentes

El principio de la “par conditio creditorum” se rompe con las graduaciones y preferencias de los arts. 191 y ss CC (“De la concurrencia y prelación de créditos”). Prelación: antelación o preferencia de una cosa respecto a otra.

Los créditos se clasificarán, para su graduación y pago, por el orden y en los términos que en este capítulo se establecen (Art. 1921 CC).

La reciente Ley Concursal: la Ley 22/2003

Las situaciones concursales han generado un verdadero bosque normativo que se ha sustituido por la Ley Concursal (Ley 22/2003, de 9 de julio), que introduce numerosas novedades; entrará en vigor el 1-9-2004.

La regulación de la concurrencia y prelación de créditos en caso de ejecuciones singulares se pospone (disp.

Final 33), debiendo el Gobierno enviar a las Cortes el proyecto de ley en los seis meses siguientes a la entrada en vigor de la Ley Concursal).

Causas de preferencia y orden de prelación

Las diversas causas de preferencia y su contemplación por el CC

La preferencia privilegiaria. El privilegio es una cualidad especial del crédito, legalmente atribuida, que le otorga preferencia. El CC emplea marginalmente el término privilegio: “los créditos que sin privilegio especial consten...” (art. 1924 CC).

Las causas históricas de atribución legal de preferencia a un crédito son: en atención a la persona del deudor (“privilegia personae”) y en atención a la relación jurídica (“privilegia causa”). Con la codificación y la instauración del principio de igualdad desaparecen los privilegios personales y se mantienen los causales.

La preferencia real. Se deriva de la previa existencia de garantías reales, prenda o hipoteca, fundamentalmente. Es una preferencia atribuida al crédito (derecho accesorio) y no al derecho de crédito.

La preferencia documental. Los créditos recogidos en documento público o sentencia firma, pese a no ser privilegiados, se anteponen a los de otras formas (art. 1924 CC) pues en ellos consta, sin duda, la fecha. Se refiere a los créditos escriturarios o quirografarios.

Los créditos comunes o no preferentes. Los no comprendidos en los apartados anteriores no gozan de preferencia (art. 1925 CC).

La inexistencia de un concepto legal de privilegio: la preferencia como categoría

La mayoría de la doctrina actual no sigue el esquema anterior sino que habla genéricamente de “créditos privilegiados” para referirse a la verdadera categoría general. Crítica:

  • Se basa en la aceptación incondicional del concepto histórico de “privilegio” el cual fue abandonado por el legislador en la LEC-1881 y en el CC, quien adoptó como categoría general la noción de preferencia y prelación frente a la del privilegio.

  • Los tres subtipos de preferencia identificables tienen, en el CC, un régimen jurídico propio y concreto basado en disposiciones legales autónomas.

  • La noción de privilegio es meramente descriptiva de opciones legales históricas; carece de fundamento común y de régimen propio. Nuestro ordenamiento jurídico no eleva a categoría legal la idea histórica de privilegio.

Por tanto la ruptura del principio de la “par conditio creditorum” no puede basarse en el “privilegio” sino que es una decisión de política legislativa.

El orden de prelación de los créditos preferentes: los diversos criterios legales

El CC establece la prelación de los diversos tipos de créditos de forma casuística, utilizando criterios generales:

La causa de la preferencia. Los créditos preferentes por razón de privilegio o de garantía real se anteponen a los de origen documental, aunque la prelación entre los dos primeros varía en el CC.

La generalidad o especialidad del crédito preferente:

  • Créditos preferentes especiales: afectan de forma especial a un determinado bien. Mobiliarios e inmobiliarios.

  • Créditos preferentes generales: inciden de forma general sobre el patrimonio restante del deudor. Es el criterio que sigue el CC para establecer la jerarquía de los grupos de créditos preferentes.

La antigüedad. “Prior in tempore potior in iure”: cuando concurren créditos del mismo grupo el CC otorga prelación al más antiguo. Tanto en preferencia real como en documental.

Los créditos preferentes especiales de carácter mobiliario

Enumeración de supuestos

El art. 1922 CC enumera los grupos de créditos preferentes en bienes muebles, pero no establece orden jerárquico (lo hace el art. 1926 CC). Art. 1922 CC:

  1. Los créditos por construcción, reparación, conservación o precio de venta de bienes muebles que estén en poder del deudor, hasta donde alcance el valor de los mismos.

    • Agrupa los procedentes de contrato de obra o similares y los de venta de muebles a plazos o con precio alzado.

    • Se requiere que los bienes “estén en posesión del deudor”, es decir, que no hayan pasado a ser propiedad de un tercero por cualquier motivo.

  2. Los garantizados con prenda que se halle en poder del acreedor, sobre la cosa empeñada y hasta donde alcance su valor.

    • El derecho real de prenda conlleva la preferencia connatural incluso si dicho bien está en posesión de un tercero como mero depositario.

    • Se incluyen los créditos garantizados con hipoteca mobiliaria o prenda sin desplazamiento (art. 10.1 Ley de Hipoteca Mobiliaria y Prenda sin desplazamiento).

  3. Los garantizados con fianza (rectius, prenda)de efectos o valores, constituida en establecimiento público o mercantil, sobre la fianza y por el valor de los efectos de la misma.

    • Efectos o valores: acciones, pagarés, letras de cambio, etc. Realmente es crédito pignoraticio.

  4. Los créditos por transporte, sobre los efectos transportados, por el precio del mismo, gastos y derechos de conducción y conservación, hasta la entrega y durante treinta días después de ésta.

    • Los bienes transportados deben estar en posesión del transportista o consignatario

  5. Los de hospedaje, sobre los muebles del deudor existentes en la posada.

    • Excluye los que estén fuera del establecimiento hotelero y los que habiendo estado dentro se hubieren sacado.

    • La doctrina plantea su los automóviles que se encuentren en el aparcamiento del propio hotel forman parte de “los muebles del deudor”.

  6. Los créditos por semillas y gastos de cultivo y recolección anticipados al deudor, sobre los frutos de la cosecha para que sirvieron.

  7. Los créditos por alquileres y rentas de un año, sobre los bienes muebles del arrendatario existentes en la finca arrendada y sobre los frutos de la misma.

    • Se refiere tanto a fincas urbanas como rústicas; según los precedentes y el Derecho histórico estarán afectados sólo los bienes muebles destinados al aprovechamiento natural del inmueble arrendado, excluyéndose los objetos de uso personal.

Orden interno de preferencia o prelación para el cobro

La jerarquía (orden interno de prelación) de los supuestos enunciados en el art. 1922 CC está recogida en el art. 1926 CC:

  1. El crédito pignoraticio y el garantizado con hipoteca mobiliaria o prenda sin desplazamiento excluye a los demás hasta el valor de la cosa trabada.

  2. En el caso de fianza (rectius) válida a favor de mas de un acreedor la preferencia se determina por el orden de fechas de constitución de garantía.

  3. Los créditos por anticipo de semillas, gastos de cultivo y recolección se anteponen a los de los alquileres y rentas sobre los frutos de la cosecha en que se utilizaron.

  4. En los demás casos el precio de los muebles se distribuirá a prorrata entre los créditos que gocen de especial preferencia con relación a los mismos.