Los grupos parlamentarios

Constitución, composición personal y extinción de los grupos parlamentarios

Constitución

Se formaliza con la comunicación al Presidente de la Cámara y con su publicación en el Boletín Oficial de ésta. La comunicación debe expresar el nombre del grupo, la relación nominal de sus miembros firmada por éstos y los nombres de quien actuará como portavoz y de sus eventuales sustitutos.

La inscripción de los parlamentarios en un grupo es voluntaria. En España, quienes no se inscriban en uno quedan incorporados al Grupo Mixto.

Composición

Las Cámaras deben tener una cantidad mínima de miembros. En España los estatutos del Senado han mantenido la cifra de 10 como mínimo. En cambio, el número ha cambiado varias veces en el Congreso.

Hay dos clases de miembros:

  1. Los inscritos, que normalmente militan en el partido.

  2. Los adheridos, que no pertenecen al partido y a los que no se les exige una disciplina total.

Extinción

  1. Por disolución, debida a un acuerdo de sus miembros o por abandono de alguno de ellos quedando el grupo parlamentario por debajo del límite permitido.

  2. Por término de la legislatura, en España se dispone de cierta supervivencia de los mismos a los exclusivos efectos del funcionamiento de las Diputaciones Permanentes.

Funciones

Las funciones que cumplen los grupos en las Cámaras afectan a todo el funcionamiento y organización de éstas. Generalizando compete a los grupos parlamentarios:

  1. El estudio de los proyectos antes de su discusión en el Pleno o en la Comisión.

  2. La solicitud de debates.

  3. La iniciativa legislativa.

  4. Todas las funciones atribuidas a los miembros parlamentarios individuales.

La representación parlamentaria en el Estado de partidos: mandato representativo y disciplina de partido

Estado de partidos y Parlamento grupal

Hoy el Parlamento es grupal. Los grupos parlamentarios constituyen la pieza clave de los sistemas parlamentarios. Así sucede en España en todas las Cámaras representativas: Congreso, Senado, Parlamentos autonómicos, Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos.

La relación representativa y la disciplina de partido desde el punto de vista jurídico-formal

El mandato representativo está jurídicamente vigente. El parlamentario, de hecho, puede comprometerse a defender un programa y a votar en la Cámara de acuerdo con las directrices del partido en cuyas candidaturas se presentó a las elecciones. La disciplina de voto es muy alta en los grupos parlamentarios europeos. Fuera de fenómenos aislados de transfuguismo, el parlamentario español actúa y vota en las Cámaras alineado con su grupo y comandado por el portavoz.

La relación representativa, en los términos jurídico-formales actualmente vigentes, se establece entre el electorado y el diputado. El partido político y el grupo parlamentario no pueden cesar a sus diputados, ni directamente ni expulsándolos antes del partido, no sólo por el derecho que asiste al representante de mantenerse en el cargo por toda la duración del mismo sino también en razón del derecho de los electores de que su representante no pueda ser removido del cargo para el que ellos lo han elegido.

Parlamento, Estado de partidos y mutación constitucional

Las pautas en la relación representativa desde el punto de vista político son:

  1. Los partidos presentan en las elecciones programas y candidatos y permanecen durante los periodos interelectorales abiertos a las demandas sociales.

  2. Los electores orientan sus votos por esos programas y equipos personales más que por los candidatos individualmente, y más si son listas cerradas y bloqueadas como en España.

  3. La excepción existe en las elecciones municipales, donde tiene mucha relevancia la personalidad de los candidatos a alcaldes.

  4. Se espera que el diputado elegido sea coherente con todo el proceso preelectoral y electoral. El Parlamento no pretende ser ya el templo de la razón. Hoy el Parlamento es el escenario de una representación política en la que los individuos y los grupos interpretan un papel dirigido abiertamente al electorado para intentar captar su voto, de ahí la importancia de la publicidad, de los medios de comunicación social.

La representación como reflejo y como identificación política

Las elecciones cumplen una importante función de integración del ciudadano y de los grupos en la democracia representativa, con la correspondiente aceptación de las reglas del juego. La representación requiere del Parlamento que refleje la opinión pública, la voluntad general, pero también debe aspirar a que esta opinión se reconozca en ese espejo. Se trata de que el ciudadano se vea en la Cámara. Dicho sentimiento de identificación no depende únicamente de la fórmula electoral, sino también de otras muchas variables del sistema político:

  • Pluralismo político.

  • Estatuto de la Oposición.

  • Reglamentos parlamentarios.

  • Protección del parlamento individual.

  • Neutralidad de los poderes públicos.

  • Funciones legislativas y controladoras de la Cámara.

  • Regulación y control de la democracia interna de los partidos políticos.

La función legislativa en el Estado social de partidos

Desde el origen del régimen constitucional se considera que es el Parlamento, como representante de la voluntad general, el único legitimado para legislar, pero su función legislativa ha sufrido una considerable transformación en el Estado social de partidos. Como Estado Social, ha de atender demandas urgentes que no pueden esperar el ritmo parlamentario de producción legislativa; por eso se habilita al Gobierno para dictar normas con rango de ley.

Como Estado de Partidos, la dialéctica política se establece entre el partido que domina el Parlamento con su mayoría y que ocupa el Gobierno y el partido que queda en minoría, en la Oposición. El partido del Gobierno dirige al Parlamento, casi monopoliza la iniciativa legislativa.

Pero si ese Estado social de partidos es un Estado democrático de Derecho, las normas gubernamentales con fuerza de ley (decreto-ley y la legislación delegada) deben ser excepción a la regla de la legislación parlamentaria.

Función presupuestaria

La competencia exclusivamente parlamentaria para la aprobación del Presupuesto está en el origen del parlamentarismo. El principio de legalidad tributaria estaría en la parte dogmática de la Constitución y el de legalidad presupuestaria en su parte orgánica.

  • Principios del Presupuesto:

    • Anualidad, se aprueba cada año y se ejecuta anualmente.

    • Unidad y universalidad, documento único que incluye la totalidad de los gastos y la correspondiente previsión de ingresos.

    • Materia tasada.