El principio de autonomía parlamentaria

El principio de autonomía parlamentaria

La cuádruple autonomía parlamentaria

Normativa: Las Cámaras establecen sus propios reglamentos.

Presupuestaria: aprueban sus respectivos presupuestos.

De gobierno: eligen sus Presidentes y Mesas, que son los órganos internos de gobierno.

Administrativa: regulan el estatuto del personal a su servicio. Los Presidentes ejercen los poderes administrativos y las facultades de policía en su interior.

Evolución histórica del principio de autonomía parlamentaria y de su fundamento jurídico-político

La Constitución española de 1812 estableció que el reglamento que redactaran las Cortes constituyentes fuera observado por las subsiguientes; pero, reconociendo el principio de autonomía parlamentaria añadió, sin perjuicio de las reformas que las sucesivas Cortes tuvieren por conveniente hacer en él. El mismo reconocimiento se mantuvo desde la Constitución de 1837. El principio de autonomía parlamentaria fue asumido por el Estado liberal y sólo ha sido interrumpido cuando el régimen liberal fue sustituido por otro autocrático.

La regla general ha sido su reconocimiento tanto en constituciones moderadas como en las progresistas, así en las monárquicas como en las republicanas, sólo se exceptúan: el Estatuto Real; el Acta Adicional de 1857, promovida por Narváez; el Anteproyecto de Constitución de Primo de Rivera y las Leyes Fundamentales de Franco Bahamonde. En un Estado social y democrático de Derecho hay que fundamentar la pervivencia del principio de autonomía parlamentaria en la funcionalidad que presta al sistema político que consiste en la conservación y defensa de la independencia del Parlamento.

Origen y evolución del bicameralismo

El origen remoto del bicameralismo nos lleva a los Parlamentos medievales de Polonia, Hungría, Bohemia y, sobre todo, de Inglaterra, donde una Cámara incluye a la alta nobleza y al alto clero, mientras que la otra incluye a los demás estamentos privilegiados.

La fundamentación teórica puede encontrarse ya en la doctrina montesquiniana de la división de poderes, en la que el Parlamento, como órgano de poder más importante, debía estar dividido en dos Cámaras que se frenaran mutuamente e integraran en su seno estamentos distintos, poderes sociales y políticos diferentes.

El bicameralismo ha evolucionado al compás del sistema social. Pero la Cámara Alta siempre conservó el carácter de freno de la representación popular. Durante el siglo XIX con el avance del principio democrático, la Cámara Alta o segunda Cámara pasa de estar integrada por la nobleza y el alto clero pasó a estarlo, además, por la oligarquía terrateniente, financiera y, en algunos casos, industrial, en tanto que a la Cámara Baja accedía el resto de la ciudadanía censitaria.

El bicameralismo en el constitucionalismo actual

La transformación de las segundas Cámaras y el principio bicameral

La transformación de las segundas Cámaras tuvo lugar de distintos modos:

  1. Homogeneización de su representatividad con la de la Cámara Baja, aunque sin duplicarla y para ello se modifica ciertos elementos del sistema electoral.

  2. La Cámara Alta va a ser de representación de intereses sociales y económicos.

  3. Se disminuye sus atribuciones políticas por lo que queda subordinada a la Baja. Cuando el bicameralismo es perfecto, ambas mayorías sueles ser homogéneas y cuando es imperfecto el criterio de una Cámara se impone a la otra. En el constitucionalismo actual el bicameralismo estructural deja paso al procedimental que busca su justificación en la funcionalidad que aporta el régimen democrático y que no sería posible sin la disciplina que imprimen los partidos políticos a través de los grupos parlamentarios.

La adopción de ciertos mecanismos constitucionales cumple la función de freno y prudencia atribuida a la segunda Cámara dando garantías frente a la Mayoría Gobernante:

  • Organización y funcionamiento del Parlamento unicameral en Comisiones.

  • Referendo popular para la aprobación de determinados proyectos.

  • Existencia de una jurisdicción constitucional.

  • Moción de censura.

Las segundas Cámaras de representación territorial

  1. La designación por los entes federados hace a dicha Cámara muy apegada a los intereses locales.

  2. Con sufragio universal directo, los senadores de los Estados Unidos se independizan más de los intereses locales que los miembros de la Cámara de Representantes.

  3. El sufragio indirecto y territorialmente compensado hace aparecer al Senado francés como una Cámara de representación de intereses agrícolas.

  4. En Italia, con sufragio universal directo, el Senado es tan representativo del pueblo italiano como la Cámara de Diputados.

Órganos rectores de las Cámaras: el Presidente y la Mesa

En un régimen democrático, especialmente en un sistema parlamentario, El Presidente es elegido por los miembros de la propia Cámara y su mandato suele extenderse a toda la legislatura.

Funciones:

  1. Representación de la Cámara.

  2. Dirección de los debates, concediendo y retirando la palabra.

  3. Ejercicio de la disciplina parlamentaria.

  4. Ejercicio de la autoridad administrativa y orden público.

  5. Participación, junto a la Mesa y, en su caso, a la Junta de Portavoces, en la fijación del orden del día del Pleno.

  6. En España, el Presidente del Congreso de los Diputados dirige las consultas regias previas a la propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno y la refrenda.

La Mesa es un órgano colegiado integrado por el Presidente, los Vicepresidentes y los Secretarios de la Cámara.

Funciones:

  1. Asistencia al Presidente.

  2. Participación en la fijación del orden del día.

  3. Calificación de los escritos que se presentan a la Cámara.

  4. Distribución del trabajo parlamentario entre las diversas Comisiones.

El Pleno y las Comisiones

La Cámara funciona en Pleno y Comisiones. Los reglamentos parlamentarios determinan:

  • El carácter permanente de las Comisiones.

  • La composición de las Comisiones, proporcional a las fuerzas de los grupos parlamentarios en el Pleno.

La no publicidad de sus sesiones. En España, sin embargo, tienen publicidad. El Pleno es el titular de las funciones de la Cámara. A las Comisiones les incumben los trabajos preparatorios, si bien cada vez está lás extendida la práctica de la delegación legislativa. Junto a esta función legislativa, las Comisiones conocen de todos los asuntos que les encomiende la Mesa de la Cámara.

Las Diputaciones permanentes

Es importante conservar el Equilibrio Institucional. En los periodos intercesiones se encargan de este equilibrio los órganos rectores de las Cámaras, pero en periodos interlegislaturas es necesario un interlocutor parlamentario del Gobierno de más entidad. La Constitución española vigente instaura una Diputación Permanente de cada Cámara en vez de una sola de las Cortes Generales.

Se trata de unos órganos de continuidad parlamentaria que hacen algunas de las funciones de sus respectivas Cámaras para garantizarlas en periodos en que éstas no están reunidas. Su composición es de un mínimo de veintiún miembros, que representarán a los grupos parlamentarios, en proporción a su importancia numérica.