Principio, regla y Ley

Principio jurídico: naturaleza, concepto y clases

Naturaleza

En líneas generales se puede establecer que los principios señalan aquellas conductas que se consideran valiosas y , por tanto, deben ser realizadas. Constituyen un tipo de normas, por tanto, ya que orientan la acción prescribiendo o prohibiendo algo. Es más, a la hora de analizar qué son las normas (genéricam. hablando), podemos definirlas como el conjunto de ppios o reglas de actuación que rigen la vida colectiva y son uno de los instrumentos de control social que tiene en sus manos la organización de la sociedad.

Partiendo de esta definición, clasificamos las normas en 2 bloques: los principios orientadores y las reglas (ambos bajo el rótulo normas de conducta).

Caracteres de los principios y que los diferencian del resto de normas:

  • Son fundamentales, establecen las razones, los fundamentos para la actuación. Explican el por qué debe realizarse o no un comportamiento.

  • Son generales, prescriben de una manera genérica, marcan el límite que no debe ser traspasado.

  • No son definitivos o concluyentes, constituyen simples directrices que se consideran óptimas, pueden ser cumplidos en diferentes grados.

  • Cumplen dos funciones: validez y conocimiento; definen las conductas válidas y ayudan a q se conozcan las líneas q deben guiar ntra actuación.

  • Son normas abiertas que carecen de la determinación fáctica, no sabemos nítidamente cuándo han de ser aplicadas.

  • No determinan necesariamente la decisión, sólo proporcionan razones a favor de una u otra de las opciones q se nos presentan como alternativas.

  • Tienen una dimensión de peso. Cuando se produce una colisión entre 2 ppios, a uno de ellos se le concede mayor peso sin que se invalide el otro.

No todas las corrientes doctrinales señalan estos caracteres.

Hemos partido de la idea de que los principios constituyen una clase de normas, pero existe otra postura que no es partidaria de ello. El profesor PRIETO SANCHÍS está en desacuerdo con la caracterización de los principios como normas más fundamentales.

Tampoco está de acuerdo con la distinción de principios y reglas. Indica que si lo que se quiere afirmar es que unos mismos enunciados pueden funcionar como principios o como reglas y que esa manera de funcionar es distinta, entonces no estamos aludiendo a 2 tipos de normas, sino 2 tipos de estrategias interpretativas.

LARENZ tampoco parece considerarlos como normas. Para él, los principios jurídicos son los pensamientos directores de una regulación jurídica determinada, ya sea existente o posible. Todavía no son normas de aplicación, pero se pueden transformar en reglas en cualquier momento. Distingue 2 funciones que cumplen los principios:

  1. Función positiva: se lleva a cabo por el influjo que ejercen en las sucesivas decisiones y en el contenido de las regulaciones que se crean como consecuencia de dichas decisiones. De forma, que todas las normas que nacen en aplicación de un principio quedan subsumidas en el mismo.

  2. Función negativa: consiste en excluir los valores contrarios a ellos y las normas que se apoyan en estos valores. Así, será injusta la regulación que no adapte a dichos principios.

Para este autor, el principio no constituye un tipología dentro de campo de las normas. El principio constituye la base, el criterio o la justificación del mandato susceptible de aplicación. Es el fundamento inicial de una regulación. La norma es el mandato propiamente dicho, que se puede aplicar de un modo inmediato; es la concreción del principio.

¿Es lo mismo valor que principio? ALEXY mantiene que principios y valores son los mismo, pero contemplados bajo aspectos distintos: los primeros se refieren al campo de los deberes y los segundos al campo valorativo (conducta justa o injusta). Para otro sector doctrinal (ATIENZA y RUIZ MANERO) tampoco se pueden distinguir los valores de los ppios, ni de las reglas porque se encuentran difuminados en ambos. Así, en toda norma jurídica se pueden diferenciar 2 elementos: a) una guía de comportamiento (norma en sentido estricto); b) una valoración de la conducta (justificación). Por lo tanto, en los ppios se encuentran ambos elementos, lo que implica que los valores están introducidos dentro de ellos, quedan subsumidos. La diferencia está en q en los ppios sobresale el elemento normativo y en los valores el de valoración.

Clases

Siguiendo a los profesores Atienza y Ruiz Manero, se puede agrupar en:

  • Principio en sentido estricto y principio como directriz programática. Se utiliza el primer término al referirnos a aquella norma que expresa los valores superiores de un ordenamiento (ej. art 14 de la constitución española). Las directrices son las normas que establecen la obligación de perseguir determinados fines sociales.

  • Principios del sistema primario (del súbdito) y principios del sistema secundario (de los órganos jurídicos). Los primeros se dirigen a guiar la conducta de los ciudadanos comunes, aquellos que no ejercen poderes normativos. Los segundos son los que pretenden guiar la actuación normativa de los órganos que crean o aplican las normas.

  • Principios explícitos y principios implícitos. Los explícitos aparecen expresamente formulados en el ordenamiento jurídico y los implícitos se deben deducir a partir de enunciados presentes en el ordenamiento jurídico

Podemos concluir diciendo que el Derecho está integrado por normas y que un tipo específico de éstas son los principio, que cumplen una función concreta de orientación y guía dentro de ese ordenamiento jurídico.

Regla jurídica: naturaleza y concepto

Como toda norma, también la regla pretende prescribir las conductas que estima convenientes para el buen funcionamiento de la vida colectiva.

Inicialmente podemos definirlas como una concreción de las indicaciones contenidas en los principios y éstos, a su vez, una concreción de los valores.

Características diferenciadoras del bloque normativo que son las reglas:

  • Son secundarias con respecto a los principio. Se parte de las razones para la acción que nos aportan éstos y se elaboran las reglas.

  • Son menos generales, prescriben los modelos que conducta de una manera más concreta y completa.

  • Son definitivas o concluyentes, determinan claramente la conducta que se debe realizar o evitar. No admite gradación.

  • Son normas cerradas que determinan claramente el supuesto fáctico.

  • Determinan necesariamente la decisión, señalan de una manera diáfana qué consecuencias tiene una acción determinada.

  • No tienen una dimensión de peso. Cuando hay colisión entre 2 reglas, se opta por una de ellas que es la aplicable y se invalida la otra.

Debemos analizar qué función cumplen las reglas dentro de un sistema jurídico. Una función típica de las reglas es que van dirigidas a los particulares. Para ello cuentan con 3 mecanismos: a) imponen obligaciones positivas o negativas a los sujetos; b) garantizan que nadie vaya a interferir en la consecución del propio interés; y c) dan la posibilidad de que los individuos aumenten o disminuyan los dos mecanismos anteriores.

Pero las normas pueden tener también la función de promocionar intereses sociales, en este caso y ano son suficientes la reglas, necesitamos acudir a las directrices (principios en sentido amplio).

Finalmente, los ordenamientos se van obligados a utilizar principios (en sentido estricto) que integran ciertos valores considerados como razones superiores a cualquier interés.

También se ha mantenido que la existencia de reglas evita la arbitrariedad judicial y promueve la seguridad jurídica, pues el ideal de aplicación de este tipo de normas ha sido la subsunción silogística (Prieto Sanchís): se parte de una premisa mayor (supuesto contemplado en una norma), se continúa por la premisa menor (la conducta enjuiciada) y se llega a la conclusión (consecuencia jurídica).

Debido a la visión extremadamente reguladora (prescripción de las conductas a través de reglas) que ha predominado en el Derecho, se ha denominado a las reglas como normas en sentido estricto, de ahí que muchas veces se haga referencia a este tipo normativo denominándole indistintamente como regla o como norma sin más. A modo de conclusión, podemos mantener que el término norma puede emplearse en dos sentidos: a) sentido amplio; y b) sentido estricto. El 1º como conjunto de principios y reglas que componen un ordenamiento concreto, guiando y determinando las conductas reguladas por ese sistema jurídico. El 2º para referirse exclusivamente a las reglas.

Ley

Concepto de ley

Debido a la división extremadamente reguladora que ha predominado en el Derecho, se ha denominado a las reglas como normas en sentido estricto, de ahí que se haya hecho referencia a este tipo normativo indistintamente como regla o como norma.

No es extraño encontrarnos con la identificación de ambos términos. Recogiendo esta postura identificadora hemos mantenido que el concepto norma puede emplearse en un sentido amplio (conjunto de ppios o reglas) y en un sentido estricto (conjunto de reglas).

Podemos diferenciar 3 niveles en la concepción de la ley. El 1º es el nivel más amplio, en el que la ley aparece como cualquier norma jurídica ; el 2º es un nivel de mayor concreción y en él se la concibe como norma jurídica escrita emanada de alguna institución competente para ello (leyes dictadas por el parlamento, emanadas del gobierno, Ministerios y cq otro organismo público); en el 3º nivel se alcanza el sentido más estricto: la ley es la norma jurídica escrita emanada del poder legislativo (normas emitidas por el parlamento).

Dentro del ordenamiento jurídico español se cita a la ley como la principal fuente del Derecho, por delante de la costumbre. Al estudiar la manera de entender la ley dentro del sistema jurídico, surgen 2 teorías:

  • El monismo parlamentario:

    • Mantiene que la ley es la norma suprema del ordenamiento jurídico. Por lo tanto responde a la fórmula: ley = Constitución. La ley puede ocuparse de cualquier materia y no existen zonas no reservadas a su regulación. Es extraño el uso del término ley de una manera tan restrictiva salvo que se hable de la ley fundamental

  • El dualismo germánico:

    • Establece una diferencia entre ley formal y ley material.

La ley en sentido formal se da cuando es un acto del poder legislativo (normas que emanan del parlamento). En sentido material se refiere a toda norma q contenga una regla jurídica, independientemente de la forma que adopte (parece que identifica ley con regla).

Una característica común a la mayoría de los sentidos en que utilizamos este término es la de poseer naturaleza de Derecho escrito. Otra nota es su procedencia estatal, al ser el Estado el origen y creador de todas las leyes.

También se le ha atribuido generalidad, entendiendo la ley como la norma con vocación de aplicarse al mayor número de sujetos y de casos. También se ha señalado su elaboración a través de un procedimiento concreto. Con todo esto, podemos dar una definición de ley desde los dos ámbitos mencionados (amplio y restringido): Un concepto amplio de ley es aquél que la define como toda norma escrita de carácter general procedente del Estado y elaborada a través de un procedimiento. Si añadimos la necesidad de su procedencia parlamentaria tenemos el concepto restringido: toda norma escrita procedente de manera exclusiva del poder legislativo (Parlamento).

Preeminencia de la ley

Este triunfo de la norma escrita se ha producido a través de dos grandes tensiones (Santamaría):

  • La tensión entre la forma norma normativa escrita y la no-escrita (consuetudinaria):

    • Se produce en un momento inicial en que reinaba el régimen consuetudinario en la mayor parte de los pueblos primitivos. La costumbre regía la vida colectiva de los pueblos. Pero, en un det. momento, el monarca quiere afirmar su poder dictando normas escritas. Esta tensión se resuelve con el triunfo completo de la ley de producción estatal (finales del siglo XVIII).

  • La tensión entre el monarca y las asambleas:

    • Se produce cuando las cámaras representativas se enfrentan a la corona intentando apropiarse de la capacidad creadora de las normas escritas. A partir del s. XVIII, con el triunfo del iusnaturalismo racionalista, se revitaliza la función de la ley como principal fuente del Derecho, con la finalidad de conseguir una mayor realización de la Justicia en la sociedad, acabando con el desconcierto que suponía la dispersión existente e intentando frenar el poder absoluto sometiéndole a la misma ley. Sin embargo, el triunfo será para el monarca y la norma escrita se convierte en un instrumento de ese poder para someter a los ciudadanos.

Posteriormente, al aparecer el Estado Constitucional con las revoluciones atlánticas que dieron origen a la independencia americana y el triunfo del liberalismo en Europa, se consagra la ley como expresión de la voluntad general y, por ello, se convierte en paradigma de las normas escritas, a la vez que se invierte ese predominio monárquico frente al Parlamento.

La ley llega a su consagración máxima con el movimiento codicista, en el que triunfa la forma de códigos para recoger todas las leyes vigentes un los diversos campos jurídicos. Existe una identificación total entre Derecho y ley. El Estado aparece como monopolio de creación jurídica.

Desprestigio de la ley

Según nos adentramos en las sociedades modernas la ley va perdiendo fuerza, al comprobarse que, en la práctica diaria, es muy difícil mantener su permanencia y estabilidad. La ley, como norma escrita presenta hoy dos caracteres que anteriormente no poseía: complejidad y diversidad.

Las razones que señalan a esta pérdida de importancia de la ley son:

  • Crisis del sistema estatal-legislativo:

    • La aparición de normas supraestatales (normas de organizaciones internacionales),normas emanadas de organismos infraestatales (normativas autonómicas, locales, etc.) o, extraestatales (convenios colectivos, estatutos o reglamentos de régimen interno de asociaciones, sociedades...) ha debilitado la concepción estatista de la ley.

  • Crisis de las características liberales de la ley.

    • Esta sobreabundancia de leyes que hemos citado produce que el ciudadano se encuentre cada vez más desorientado, pues resulta difícil estar al tanto de las normas publicadas en los diversos boletines oficiales, lo que va en detrimento de la certeza y seguridad jurídica. Ese mismo fenómeno ocasiona que se cuide menos la construcción de leyes, propiciando normas ambiguas y farragosas y, por tanto, se ataque su racionalidad. Por otra parte, tb ha perdido la ley parte de su generalidad y abstracción porque hoy ya no puede ser reflejo de una homogeneidad de valores como antaño. Hoy se da una pluralidad de valores y la ley les debe dar cabida. El primero de los motivos citados, constituye una causa de debilitamiento de la concepción estatista de la ley.

La ley sigue conservando una situación de privilegio, a pesar de todo, con respecto al resto de fuentes jurídicas debido, fundamentalmente, a 4 razones:

  1. El interés de los juristas para que se mantenga su posición en la toma de decisiones político-jurídicas. A los juristas les vale con remitirse a la ley para argumentar su posición, ello supone una situación de dominio.

  2. La efectividad de la ley como un instrumento de regulación de comportamientos. La ley es un mecanismo sencillo para determinar qué comportamientos son los que deben realizarse o cuáles evitarse en la vida colectiva y, además, genera en la población una conciencia de obligación para la realización de esta conducta, que otras fuentes del Dcho no genera.

  3. Su carácter escrito y público sigue garantizando una cierta realización de la seguridad jurídica. Al estar publicadas y ser fácilmente consultables por los ciudadanos facilitan un grado de seguridad que no ofrecen otras fuentes.

  4. Es una ley la que fundamenta y organiza las fuentes de los ordenamientos jurídicos concretos. Todo sistema jurídico actual está cimentado en esa ley suprema que es la constitución, pero que, al fin y al cabo, es una ley.