El protagonismo actual de los derechos humanos

Aproximación al concepto de Derechos Humanos

Se entienden por derechos fundamentales aquellos derechos de los que es titular el hombre no por concesión de las normas positivas, sino con anterioridad e independientemente de ellas por el mero hecho de ser hombre, de participar de la naturaleza humana.

Se habla también de derechos naturales, término con el que se alude a su fundamento en la naturaleza de derechos naturales, término con el que se alude a su fundamento en la naturaleza humana; y de derechos fundamentales, queriendo señalar que afectan a las dimensiones más básicas y entrañables del ser humano. Los derechos humanos son considerados como núcleo central y definitorio del contenido directivo de la Justicia. Y, por otra parte, se reconoce también que el movimiento que condujo hasta la proclamación de los derechos humanos se gestó en el seno de la doctrina iusnaturalista, de tal modo que esos derechos comenzaron a ser reconocidos como dchos naturales.

Los derechos que no entran en la categoría de fundamentales se ejercen siempre entre particulares. Tratándose, en cambio, de los derechos fundamentales, se ejercitan casi siempre frente al Estado u otros entes de carácter público, cuando el titular ha estimado que determinada actuación del poder lesiona, cercena o limita aquellos derechos o las libertades a las que los mismos se refieren.

El ejercicio de los derechos humanos es, por tanto, un acto de defensa ante intromisiones del poder en la esfera de las libertades del individuo. El poder manifiesta siempre una tendencia expansiva, y de ahí la necesidad de controlarlo, necesidad a la que responde el llamado “Estado de derecho” que se fue forjando trabajosamente en la Edad moderna frente al Estado absoluto, y que ostenta como una de sus características el reconocimiento de los derechos fundamentales y la garantía de sus libertades.

El debate sobre la necesidad de elaborar doctrinalmente una fundamentación de los derechos humanos

Planteamiento general

Los derechos humanos tienen hoy una total aceptación y disfrutan de un universal reconocimiento, y primacía respecto de cualesquiera otras facultades o derechos, estando patentes en las Constituciones de todos los países.

Pero, estos derechos ¿en qué se apoyan, de dónde brotan, cuál es su fuente?

Respecto de estos derechos lo importante no es justificarlos sino esforzarse por que se den las condiciones necesarias para su efectividad.

La lucha por la realización de las exigencias de la Justicia en la organización social sigue siendo aún hoy una buena causa ética y política y sigue siendo la gran puerta que la vida jurídica diaria deja abierta a la esperanza de que sean plenamente reconocidos la dignidad de la persona humana y los derechos fundamentales que de ella dimanan.

Las posturas que niegan la necesidad e incluso la posibilidad de la fundamentación racional

Postura relativista: NORBERTO BOOBIO; para este autor, es inútil buscar un fundamento absoluto a los derechos humanos. Aduce cuatro razones para justificar su aserto: a) la vaguedad de la expresión de “derechos del hombre” b) la variabilidad histórica de los mismos; c) su heterogeneidad; y d) las antinomias que aparecen entre los derechos invocados por los distintos sujetos: La conclusión a que llega es ésta: “ se trata de encontrar el fundamento absoluto, sino de hallar los diversos fundamentos posibles” .

Diversas fundamentaciones de los derechos humanos

Doctrinas Iusnaturalistas

La posición iusnaturalista prefiere asentar los derechos humanos en un orden superior, objetivo, que ofrezca un fundamento de carácter universal y al que, por consiguiente, pueda apelarse en todo tiempo y lugar.

Pero, ¿qué es en realidad un derecho?. Es una situación de ventaja o privilegio que ostenta un sujeto respecto de una cosa o respecto de otros sujetos: las situaciones primadas han de ser objeto de una ordenación y en el área de lo social no hay otra ordenación posible, que la que proviene de la norma jurídica. Por consiguiente, todo derecho, y también, naturalmente, los derechos humanos, han de fundarse en una norma; sin ella, podrá hablarse de expectativa, deseo, interés, voluntad, utilidad e incluso fuerza, pero no de derecho en el sentido estricto del término.

Desde el punto de vista histórico, es incuestionable que cuando, en el siglo XVIII, comienza a abrirse la conciencia de la Humanidad a la idea de los derechos humanos, nadie duda de que los mismos proceden del ius naturale y reciben por ello el nombre de derechos naturales, subrayando su vinculación con la naturaleza humana.

Nuestra propia Constitución evidencia una inspiración iusnaturalista en el artículo 10, q abre el Título I, dedicado a los dchos y deberes fundamentales: “diginidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes...” .

La fundamentación iusnaturalista que propugnamos requiere ciertas precisiones. En repetidas ocasiones, preferimos

hablar, más que de derecho natural, de objetivismo jurídico, entendiendo por tal la afirmación de una realidad metajurídica que, de algún modo, condiciona y limita la actividad del legislador. Una realidad que tiene que ser un ordenamiento conectado, desde luego, a la naturaleza humana, pero también a otros factores.

La fundamentación iusnaturalista de los derechos humanos se condensa en el aspecto básico de que éstos no son creación de las normas positivas y que, por consiguiente,existen previamente al reconocimiento que éstas les confieran, si bien en esa existencia previa tengan una dudosa eficacia práctica.

Doctrinas Iuspositivistas

Los derechos humanos encuentran su fundamento en la ley positiva, en el ordenamiento jurídico que los acoge y rodea de garantías para su ejercicio; que, antes de su incorporación a la ley positiva, carecen de entidad como tales derechos humanos. Hay que decir que cuando se habla de “ley” se entiende que es la que se legitima por la voluntad popular expresada a través de un sistema auténtico de representación, con lo que, en definitiva, el último fundamento de los repetidos derechos se hallará en dicha voluntad popular.

Para PECES-BARBA, si un derecho humano no se halla reconocido y amparado por una norma positiva no es derecho, sino un valor cuya realización resultará siempre deseable, pero que, desde luego, no está en el mundo jurídico.

Porque si los derechos humanos no son derechos en un ordenamiento que no los reconozca, ¿en nombre de qué cabrá justificar la revolución?.

El hecho revolucionario sólo se legitima cuando el poder impugnado ha desconocido derechos fundamentales de los súbditos, para lo cual es forzoso que esos derechos existan.

Doctrinas Axiológicas

Recepción de los derechos humanos en las constituciones estatales: los derechos fundamentales

A partir del s. XVIII (dcho natural), los dchos del hombre que le corresponden por su propia naturaleza, no han cesado de tener una presencia cada vez más fuerte, de modo que han llegado a ser aceptados como criterios de medida de la legitimidad o justicia de los ordenamientos jurídicos estatales y del ejercicio del poder. Actualm, se acepta la doctrina de que los derechos humanos ocupan el punto central del cuerpo de exigencias de la Justicia y que, por consiguiente, son también los principios o valores fundamentales del derecho y de la organización política.

La Asamblea Nacional de Francia dio su aprobación a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Profundo impulso ético de regene-ración: la virtualidad modélica de los dchos humanos sobre la organización de la vida social y política. 150 años después, en la Asamblea General de la ONU, le dio una nueva voz en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Los 2 momentos más señeros del proceso de reconocimiento y proclamación de los derechos humanos han coincidido en resaltar el protagonismo q corresponde a estos derechos en la tarea de regenerar la conciencia ética d la humanidad.

En la actualidad se acepta generalmente la doctrina de que el principio de la Justicia ha encontrado finalmente su expresión más visible en los códigos de derechos humanos. Y se reconoce también que estos derechos son los principios o valores fundamentales del Derecho y de la organización política. Los dchos humanos son y están actuando como código básico de una ética uni- versalm. aceptable: la ética del respeto a la dignidad personal de los hombres.