La Administración en la monarquía Visigoda

La Administración central

El conjunto de personajes que durante el S.VII rodea al monarca se designa con los nombres de Palatium Regis o Aula Regis. En esta asamblea adquirió importancia un sector llamado Oficio Palatino. De esta manera se produce una cierta identificación del Aula Regia, el Palatium Regis y el Oficio Palatin. Sin embargo es preciso mdistinguir esa asamblea política de amplia composición, el Aula Regia, de su núcleo funcional más importante u Oficio Palatino.

El oficio palatino

En torno al rey visigodo existió un grupo de personas denominado “Oficium palatinum” que tenía a la vez funciones públicas y privadas. El Oficium palatinum estaba formado por una serie de condes palatinos (comites palatini) que actuaban como agentes del monarca, por delegación del poder real, y que se encargaban del gobierno de palacio y de la organización de la vida cortesana.

  • Comes cubiculii que tenía a su cargo la cámara real.

  • Comes scanciarum, que se encargaba de las provisiones de palacio.

  • Comes notariorum, encargado del servicio de chancillería y responde del control de los documentos.

  • Comes patrimonii, encargado de la administración y control de tierras y patrimonio de la corona, y recaudación de impuestos.

  • Comes thesaurorum, encargado del tesoro regio.

  • Comes stabulii, encargado de la caballería.

  • Comes spatariorum, a cuyo cargo estaba la guardia real.

  • Comes civitatis Toletanae, gobernador y juez responsable de la ciudad regia.

  • También quedarían incorporados los jóvenes nobles educados junto a los hijos del monarca.

El Oficio Palatino fue una asmblea muy numerosa ya que, junto a los anteriores componentes, también formaron parte todo el personal de los servicios de la corte, incluso los esclavos que servían allí. Hay que destacar la confusión existente entre los cargos de carácter público (el Comes Notarium) y los privados. Lo más probable es que se formara de manera progresiva y no fuese creado en un momento concreto.

El Aula Regia

El Aula Regia es el producto de la consolidación de la monarquía, que reconoce e integra en el aparato de gobierno a las grandes fuerzas sociales y políticas del Estado visigodo. Con el paso del tiempo el Senatus perdió operatividad y fue desplazado por ese nuevo organismo. El Aula Regia, como supremo órgano político, asesora y auxilia a los monarcas hispano-godos en el gobierno del reino.

Desde el núcleo del Oficio Palatino se fue gestando en un largo proceso, la compleja estructura del Aula Regia, consolidándose a mediados del siglo VII. Además de los magnates cortesanos, aparecen otros que no tienen cargo y un montón de títulos condales. Por tanto, el Aula Regia integra, además del Oficio Palatino a una serie de grupos de nobles y señores:

  • Los condes que residen en la corte sin ejercer una función o cargo concreto.

  • Los magnates delegados por el rey para el gobierno de una provincia.

  • Los condes designados por el monarca para regir como jueces a las ciudades.

  • Los condes que estaban al frente de alguna unidad militar.

  • Los miembros del consejo privado de los reyes que eran también jueces de su tribunal.

  • Finalmente estaban los gardingos que aunque no tenían ningún papel concreto, ni de gobernación, disfrutaban de la confianza y amistad del rey; eran beneficiarios de donaciones de tierras y teniendo unas relaciones especiales de fidelidad con el rey eran miembros del Aula.

Los reyes consultaban con el Aula Regia los asuntos más importantes de la vida del reino. En concurrencia con los concilios toledanos, el Aula Regia colaboró en las tareas legislativas con el monarca. Es más dudosa su participación en la administración o en tareas de gobierno pero el papel de asesoría era muy importante.

Más claras son sus competencias judiciales ya que el Aula Regia o una representación de ella actuó como supremo tribunal del monarca, decidiendo los casos que se sometían a audiencia del rey o como instancia para juzgar a los altos magnates eclesiásticos y seculares así como a los gardingos.

La Administración territorial

Provincias y territorios visigodos

La base de la organización territorial visigoda fue la romana, aunque no todos los territorios se organizaban de igual modo. El mayor problema fue la coexistencia de instituciones romanas y germánicas y la perduración de instituciones romanas.

Siguiendo a Torres López las divisiones administrativas se agrupan en dos:

  1. Provincias ducados: coincidentes con las antiguas provincias romanas, cuyo frente se colocaba a un dux (nombrado de entre los grandes magnates) que tenía atribuciones militares y de administración de justicia, con varios condes (comes) bajo su autoridad.

    • Se mantenían así las provincias existentes en la época romana: Tarraconense, Cartaginense, Bética, Lusitania, y Gallaecia, a las que se añadió una provincia al sur de las Galias y en la zona norte de los Pirineos: Narbonense o Septimania. Los conflictos bélicos con los pueblos del norte debieron justificar una frontera militar alrededor de la cual surgiría una provincia o territorio militar en Cantabria. Otra provincia fue la Asturiense acabando el S.VII.

  2. Provincias condados procedentes de los territoria, o terrenos circundantes a las ciudades, que integraban varias fincas rústicas que con el tiempo se independizan de las mismas y a cuyo frente estaba un comes territorii o comes civitatis. Eran por tanto territorios integrados en las provincias-ducados, compuestos por latifundios de la Corona o los particulares.

Las autoridades: duques y condes

  • El dux detentaba el título de magnifica potestas, ostentando la máxima representación del rey en el territorio y llegando a ser juez de apelación de las sentencias dadas por los condes. Sánchez Albornoz considera que el dux o duquese identificaba con el rector provinciae romano, mientras que Torres López mantiene que éste fue suplantado en sus funciones muy pronto por aquel. García Moreno piensa que la sustitución de una figura por otra no se produjo hasta el reinado de Leovigildo.

  • Sánchez Albornoz identifica el comes territorii con el comes civitatis, con atribuciones militares, fiscales, judiciales y administrativas. García Moreno sitúa a éste en un nivel inferior al dux.

  • También se designaban con el nombre de iudices los funcionarios que estaban al frente de los territorios. El iudex era un cargo que se presta a confusión, pues bajo ese término designa con carácter general a cualquier funcionario y no sólo a los que tienen competencia judicial. Estos iudices a veces, eran comites. Los títulos de conde y duque eran concedidos por el monarca en virtud de relaciones personales.

La Administración local: Curia municipal, funcionarios y asamblea de vecinos

La administración local y territorial corrieron paralelas en la etapa de los visigodos.

Controversia sobre la persistencia del municipio romano. Surge una polémica centrada en la continuidad de los esquemas romanos, pudiendo diferenciarse tres doctrinas:

  1. Los autores que consideran que la causa del a crisis del Bajo Imperio el municipio hispanorromano desaparece a lo largo del siglo VI (Sánchez Albornoz).

  2. Los que sostienen que el municipio hispanorromano presenta su continuidad en la etapa visigoda. Según Herculano, se conservaron las instituciones municipales romanas fruto de la actividad de los mozárabes bajo dominación musulmana.

  3. Los partidarios de un término medio (Torres López) que indican que se conservaron algunos aspectos del municipio, pero otros desaparecieron.

La Curia municipal

A comienzos del S.VI aún subsistía la curia municipal romana, compuesta por quienes no habían conseguido desvincularse de la adscripción hereditaria al oficio. Las posibles vías de escape fueron perfectamente cerradas por diferentes preceptos del Breviario de Alarico.

Así, la curia, mantuvo algunas de las viajes funciones y adquirió otras nuevas como la formalización de muchos actos de jurisdicción voluntaria. La recaudación de impuestos siguió recayendo sobre esos curiales que debían seguir respondiendo con sus bienes del montante global de la recaudación. A pesar de la presión legal por mantener la Curia, dejó de existir ya que de hecho muchos particulares hubieron de desplazarse a otras ciudades para formalizar actos jurídicos. Así mismo, la recaudación de impuestos también hubo de pasar a otras manos.

Los funcionarios: el Defensor de la ciudad

Los magistrados municipales son ahora el curator y el defensor, elegidos ambos entre los curiales por el pueblo.

El defensor civitatis era elegido por los vecinos entre los que habían ocupado cargos de la curia, pero a partir de la extinción de la curia en algunas ciudades pueden ser elegidos por los obispos, lo que es interpretado por los autores como una prueba de la decadencia municipal. De cualquiera de las formas, este defensor civitatis, aparece como un magistrado autoritario y opresor. Su significación decayó con el tiempo y pasan a ser funcionarios a quienes simplemente les compete la ejecución de los acuerdos.

Las asambleas de vecinos

Su origen estaba en las costumbres germánicas. En el ámbito municipal se celebran dos tipos de Asambleas: el conventus rusticorum (las Etimologías de S. Isidoro) y el conventus publicus vicinorum (Liber Iudiciorum).

El conventus rusticorum sirvió para designar las reuniones de campesinos en los cruces de caminos para tratar temas de interés comunitario.

Al existir tierras comunes a la vecindad, fue preciso que se convocaran asambleas generales de vecinos de las aldeas, los conventus publicus vicinorum que presentaba un carácter agrario. En ellas se determinan límites, propietarios de tierras, tipos de cultivos, los ganados, aprovechamiento comunal, estimación de daños y la sanción a los delincuentes, etc.