El poder político y su limitación

El concepto del poder

La explicación del poder. Diferentes tipos de poderes. El poder político.

La necesidad de establecer límites al poder

Debido a que quien ostenta el poder tiende a abusar de él, es preciso establecer controles destinados a evitar arbitrariedades. Dichos controles varían a lo largo del tiempo en función de la realidad política y social de las diferentes organizaciones políticas.

Los efectos del poder político son más a menudo nocivos que provechosos, como enseña la historia, por lo que siempre ha sido conveniente establecer límites al mismo. Estos poderes, y sus límites, han ido evolucionando con el tiempo; los límites han pasado de ser los gobiernos mixtos, las leyes fundamentales, y las constituciones. Actualmente hay un desajuste entre los Estados nacionales y la mundialización o globalización; nuevos poderes para los que habrá que establecer nuevos tipos de límites.

KART LOWENSTEIN (Teoría de la Constitución) dice que ‘es inclinación general de toda la especie humana el deseo incansable e incesante de poder’. Los efectos del poder político son bien conocidos, de acuerdo con la historia de la humanidad; ésta nos ilustra sobre la conveniencia de controlar el poder político, desde los primeros grupos humanos.

El poder político puede ser usado en beneficio de la comunidad o en perjuicio de ella, siendo lo último, los efectos nocivos que tiende a producir el poder cuando no se establecen controles, lo que muestra la historia. El riesgo es directamente proporcional a la cantidad de poder; tal es la tesis de Lord Acton: ‘el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente’. Recuérdense los efectos de los regímenes fascistas y comunistas del siglo pasado.

Las vías para lograr el control del poder han variado a lo largo del tiempo: los gobiernos mixtos, las leyes fundamentales, los pactos medievales entre los reyes y la nobleza o entre los reyes y las ciudades, y más modernamente las constituciones. Ejemplos del constitucionalismo medieval son la Carta Magna inglesa de 1215, o el Tratado de Tubinga de 1514. El poder es inherente a la realidad social y va cambiando con ella.

En las últimas décadas en paralelo a la ‘globalización’ se ve un desplazamiento del poder desde los Estados nacionales a un ‘campo de fuerzas’, de contornos indefinidos, difícil de controlar, una presión transnacional, de carácter económico-social; con un poder más difuso y expansivo, más sutil y penetrante, que llega a invadir la propia intimidad de las personas.

Las fórmulas históricas de limitación del poder político

El gobierno mixto

Fórmula histórica (pensadores griegos) consistente en un gobierno formado en parte por miembros de la realeza, la aristocracia y la democracia, o al menos por dos de ellos; donde todos sean a la vez peso y contrapeso de los demás.

Se rechazan las formas puras de gobierno (monarquía, aristocracia o democracia) al serles inherentes sus correlativas formas corruptas.

Los sistemas de gobierno mixto combinan elementos propios de otros tipos como la democracia, la aristocracia y la monarquí. Como forma de limitación del poder fue considerado por Aristóteles, Bobbio, Polibio, Cicerón, Santo Tomás de Aquino, Fortescue, y atacada por Hobbes y Bodin. Fue utilizada por los partidarios de la monarquía inglesa, incluso antes de la Revolución Gloriosa.

Los sistemas gubernamentales mixtos son aquellos que combinan elementos propios de la Democracia, la Monocracia y la Oligarquía, con proporciones diferentes de estos elementos, yuxtaponiéndose estas formas ya mencionadas.

Los pensadores clásicos consideraban que el mejor régimen político era difícilmente alcanzable con alguna de las formas puras de gobierno: monarquía, aristocracia y democracia, conducían indefectiblemente a tiranía, oligarquía y demagogia.

Aristóteles, en su Política, consideraba que la vida feliz es la vida de acuerdo con la virtud y que ésta consiste en el término medio. Al igual que el individuo, ocurría en la sociedad, de modo que el mejor régimen político será alguna forma de gobierno mixto, una combinación de oligarquía y democracia. ‘Que el régimen intermedio es el mejor, es evidente porque donde la clase media es numerosa se producen con menos frecuencia disensiones civiles y sediciones entre los ciudadanos’.

Según Bobbio1 el equilibrio aristotélico es antes social que institucional, y solamente es institucional si es social. La doctrina aristotélica, más que una teoría del gobierno mixto es la concepción de una sociedad sin grandes desigualdades de riqueza, causa fundamental de las disensiones.

Para encontrar una teoría del gobierno mixto, desde un punto de vista jurídico hemos de acudir a Polibio2 y su mirada de Esparta. Licurgo3 confeccionó una Constitución que no era simple, ni homogénea, sino que reunía las cualidades y particularidades de las mejores, a fin de que ninguno de los elementos adquiriese una importancia desmesurada y derivara hacia sus vicios congénitos. Licurgo comprendió que una variedad simple del gobierno, basada en un solo principio degenera muy pronto en una forma viciosa inferior que la sigue naturalmente. El juego de los contrapesos garantizaría la estabilidad del régimen, por el principio de compensación: la realeza temería al pueblo, que tendría su cuota de poder, y éste a su vez no menospreciaría a los reyes, por temor a los ancianosque, elegidos de acuerdo con sus méritos, se pondrían al lado de la justicia.

La idea del gobierno mixto reaparece también en La República, de Cicerón4. Ciceron piensa que la mejor de todas las constituciones es la que es equilibrada, gracias a la combinación de los tres tipos de gobierno.

La doctrina del gobierno mixto es acogida por Santo Tomás de Aquino, por John Fortescue en Inglaterra, y otros en Italia en los siglos XV y XVI. Es atacada por los defensores del poder absoluto (Jean Bodin y Thomas Hobbes).

Fue utilizada por los partidarios de la monarquía inglesa incluso antes de que la Revolución Gloriosa de 1688, la transformara en una monarquía limitada o constitucional.

Las leyes fundamentales

Aún concentrándose todo el poder en la Corona, su titular se encuentra sujeto a leyes humanas que no deberá transgredir.

Determinadas leyes eran consideradas como divinas o naturales, actuando a modo de Constitución consuetudinaria a las que se subordinaban los príncipes. Entre estas leyes estaban la ley sálica, las de sucesión, la necesidad de ser católico para ser Rey, y la inalienabilidad del dominio real. Suponían un umbral infranqueable, bajo pena de pérdida de realeza.

La subordinación de los príncipes a la ley divina y natural fue un rasgo compartido por las monarquías medievales europeas. La potestad monárquica estaba sujeta a algunas limitaciones, y no sólo de índole extrajurídica. Estas pocas leyes fundamentales actuaron hasta cierto punto una Constitución consuetudinaria.

El propio Bodino5 reconocía límites en el ejercicio de la soberanía, incluso cuando la entendía como potestad absoluta. ‘En cuanto a las leyes que atañen al Estado y fundación del reino, el príncipe no las puede derogar por ser anejas e incorporadas a la Corona, como por ejemplo la Ley Sálica’. Entre estas leyes fundamentales incorporadas a la propia Corona se estimaba la inalienabilidad del dominio real y la exigencia de profesar la fe católica para acceder al trono.

Lo que importa destacar es que la invocación de estas leyes se traducía en un recordatorio de los umbrales infranqueables que no podían ser atravesados por la acción del Príncipe, bajo pena de pérdida de la realeza.

Esta acepción de las leyes fundamentales como límite infranqueable de los gobernantes perduró hasta bien entrado el siglo XX en Europa, solapándose con la idea de Constitución de finales del siglo XVIII.

La idea moderna de Constitución

Tomando como base la teoría de separación de poderes de Montesquieu, al distribuir el poder en distintos órganos, la Constitución aparece como el instrumento capaz de garantizar el ejercicio de autoridad junto a la libertad y derechos de los gobernados.

La idea moderna de Constitución se basa en la separación de poderes y la garantía de losderechos (art. 16 DDHyC). La separación de poderes es la teoría de Montesquieu, quien describe a los tres poderes clásicos, sus frenos y contrapesos. En cuanto a la liberta que se quiere proteger inicialmente es la libertad individual, la de no injerencia de los poderes: la propiedad privada, la igualdad ante la ley y la seguridad jurídica.

En el siglo XVIII se aprobaron las primeras constituciones escritas. En ellas se diseñan los primeros regímenes organizados en torno al principio de división de poderes y relación de libertades y derechos de carácter individual. La Constitución se concibe, sobre todo, como un dispositivo capaz de hacer posible la libertad de los gobernados, como consecuencia inherente a la dispersión del poder político, y de su asignación a distintos órganos. ‘Para que no se pueda abusar del poder es menester que, por la disposición de las cosas, el poder frene al poder’

El teórico de esta concepción, Montesquieu6, construye en El espiritu de las leyes, un procedimiento de distribución de poderes que impidiera o dificultase el abuso del poder. El espiritu de las Leyes entrega el legislativo a la nobleza y el pueblo, y el ejecutivo al Príncipe. El poder judicial debía estar separado de los otros dos, pues si va unido al legislativo sería arbitrario y si fuera unido al ejecutivo sería opresor.

El objetivo de Montesquieu era conciliar la autoridad del Estado con la libertad, es decir, lograr la coexistencia de un poder soberano con la libertad individual de los gobernados.

El objetivo era asegurar la libertad entendida ésta como la ausencia de intromisiones indebidas del poder político, que permitiese a cada individuo disponer de sí mismo. Junto a esa libertad que no es otra cosa que el ámbito de actuación de los individuos sustraído a la intervención del Estado se recogieron los primeros derechos: propiedad privada, igualdad ante la ley y seguridad jurídica.

La idea moderna de Constitución se condensa por primera vez en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1879, “Toda sociedad en la que no esté asegurada la garantía de los derechos, ni establecida la separación de poderes no tiene Constitución.”

Las primeras constituciones escritas

Previo a la Constitución Federal norteamericana de 1787, varios Estados de América del Norte aprueban textos constitucionales, algunos de los cuales continúan hoy en vigor, no sin haber sido objeto de reformas.

Mientras, en Europa. la aprobación de textos constitucionales se generaliza a partir de la Constitución francesa de 1791.

Las primeras constituciones se publicaron en las colonias británicas norteamericanas antes de la Declaración de Independencia del 4 de julio de 1776: Nueva Hampshire, Carolina del Sur y Virginia). Virginia fue la primera en adoptar una Declaración de Derechos, además de establecer un régimen de de separación de poderes legislativo, ejecutivo y judicial.

Todas estas constituciones participaban de la filosofía contractualista del Locke7 y su concepción instrumental del Estado, cuya finalidad era asegurar el goce pacífico de los derechos que los individuos poseen en ‘estado de naturaleza’, antes del pacto: libertad, igualdad y propiedad. Estas constituciones fueron reformadas o reemplazadas por otras, pero siguen en vigor hoy en día, al margen de la aprobación de la Constitución Federal de 1787.

En Europa la primera Constitución es la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en Francia en 1789. En los años posteriores el fervor constitucionalista se extendió por toda Europa, llegando a España en 1812.

Estados Unidos de Norteamérica

La Constitución federal americana se considera la primera Constitución escrita de la época moderna. Dicha Constitución tomará como base tres ideas fundamentales:

  1. un poder constituyente soberano;

  2. un gobierno republicano y temporal;.

  3. la separación de poderes.

La Constitución de los EE UU, inspirada en las ideas de Locke, se basa en un consentimiento de los Gobernados en someterse a un poder que será, por lo tanto legítimo. Los founding fathers se basan en tres ideas fundamentales: la distinción entre poder constituyente originario y poder constituyente derivado, la de la República y la de separación de poderes. Los derechos se garantizan en tanto en cuanto se disponga ya de ellos, la idea no es proporcionar el objeto de cada uno de ellos. Esta Constitución sanciona su carácter normativo, de norma suprema.

Locke fue el inspirador de los padres fundadores norteamericanos, quienes consideraron que los gobiernos derivan su poder legítimo del consentimiento de los gobernados. Este es el principio que inspira a los founding fathers cuando el 4 de julio de 1776 dictan la Declaración de Independencia. La Constitución que siguió, la primera constitución escrita de la epoca moderna; escrita no como una mera formalidad, sino como la expresión solemne de las obligaciones y promesas mutuas de los ciudadanos

Para organizar dicho consentimiento se sirvieron de tres ideas fundamentales:

  1. La distinción entre el poder constituyente originario y el poder constituyente derivado. Thomas Paine8, en 1792, explicaba la distinción: ‘Una Constitución no es un acto de gobierno, sino un acto del pueblo que constituye el gobierno ... Una Constitución es algo que antecede al gobierno, es siempre distinta del gobierno’

  2. La República, los titulares del gobierno ostentarían el poder por decisión de los gobernados y sólo durante cierto tiempo. Se conformaba así una república representativa que derivaba todos sus poderes de la masa de gobernados y cuyos administradores conservarían sus cargos a voluntad del pueblo. La República, como negación de la monarquía y de la nobleza, y como régimen laico y civil, no trajo sin embargo la democracia. El concepto de pueblo para los constituyentes era solamente: varones blancos adultos y económicamente capaces.

  3. La separación de poderes, el establecimiento de un equilibrio entre los mismos. Un legislativo subdividido en dos Cámaras, la de Representantes (de elección directa) y el Senado (de elección indirecta). Un ejecutivo encarnado en el Presidente, elegido indirectamente. Un poder judicial integrado por jueces elegidos indirectamente, que permanecen en sus cargos mientras observen buena conducta. Se sumó además la estructura federal. El sistema de contrapesos se organizó otorgando a cada poder la posibilidad de intervenir en supuestos determinados en los ámbitos de los otros.

La Constitución federal entró en vigor en 1789, sin la aprobación por Rhode Island y Carolina del Norte, inmediatamente se eligió a G. Washington como primer Presidente y en la primera sesión del Congreso se confeccionaron y enviaron a los Estados un total de 12 enmiendas, de las que sólo 10 recibieron conformidad. Estas se agruparon bajo el título de ‘Declaración de Derechos’ y tenían como objetivo restringir los poderes del Gobierno federal. A partir de 1925 el Tribunal Supremo comenzó a considerar las enmiendas como derecho aplicable a los Estados.

Los autores de las primeras declaraciones de derechos norteamericanas partieron de la presunción de que los individuos son en principio dueños de sus respectivas vidas, libertades y propiedades, y de que lo único que necesitan es sentirse seguros para poder disfrutarlos. Garantizar la vida, la libertad y la propiedad privada no equivale por lo tanto a proporcionar el objeto de cada uno de esos derechos, sino a asegurar su gozo y disfrute a los individuos que ya disponen de ellos.

Por último, indicar que la propia Constitución sancionó su carácter normativo y su condición de norma suprema. Era norma suprema sobre las leyes federales y sobre las leyes y constituciones de cada uno de los Estados.

El movimiento constitucional en Francia

Mientras en Norteamérica la Declaración de Derechos es posterior a la Constitución, en Francia antecede a la Constitución que recogerá los principios de aquélla a la hora de organizar la vida política.

El papel de la idea nacional.

Fruto de la Revolución francesa se tiene, primero, la Declaración de 1789, que establece la protección de los derechos, la soberanía de la nación y la separación de los derechos.

Los derechos (la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión) son afirmados, reivindicados y construidos, al contrario que en los EE UU, donde se consideraba que estos existían previamente. La Constitución francesa de 1791, y las de 1793 y 1795 que la preceden dan la supremacía a la Asamblea, Cámara única, frente al Rey primero, siempre frente a los otros dos poderes.

Al contrario que en el caso americano, en Francia no se crea un nuevo Estado a partir de una Constitución. La Revolución francesa es la que permite el paso del ‘Ancien Règime’ absolutista a un nuevo Estado liberal.

En la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, previa a la primera Constitución francesa de 1791, se introducen ya determinados principios conformadores de la vida política:
  • La protección de los derechos del hombre está por encima de la propia organización política.

  • La soberanía de la nación, entidad distinta de los individuos que la componen, y el establecimiento de un gobierno representativo.

  • La separación de poderes, como forma de organización de estos.

Esta Declaración comienza afirmando que los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos, y que dichos derechos son: la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión. Al contrario que en los EE UU, donde los founding fathers idearon que estos derechos, la libertad y la propiedad, existían previamente, para los franceses estos derechos deben ser reivindicados, afirmados y construidos activamente contra sus enemigos. Esta garantía no se confía a los Jueces y Tribunales, sino a la ley, la expresión de la voluntad general.

Para los franceses, los significados de dichos términos son:

  • Libertad. Poder hacer lo que no dañe a los demás, con los límites que marque la ley. Incluía la libertad de pensamiento, de expresión y la propia libertad física.

  • Seguridad jurídica. La garantía legal de la libertad física; la prohibición de arrestos y detenciones arbitrarias, la presunción de inocencia y la legalidad penal.

  • Propiedad. Derecho absoluto, casi sagrado: no se puede privar a nadie salvo por necesidad pública, con base legal, y con indemnización previa y justa.

La Constitución de 1791 organizó la vida política de acuerdo con los principios anteriores y con una separación de poderes más como arma en contra del poder absoluto que como instrumento jurídico destinado a funcionar en la práctica. Establece la soberanía nacional, dando una preponderancia a la Asamblea Nacional sobre el poder real. Se prohíbe al Rey la disolución, se rechaza una Cámara Alta, se restringe la participación del Rey en el poder legislativo a sólo la posibilidad de voto suspensivo. El poder de la Asamblea se vuelve a manifestar en 1792, cuando se abole la realeza y se instaura la república. La idea es que los representantes en la Asamblea impidieran que la voluntad general, la ley, fuera ser traicionada por los jueces y administradores que tuvieran la función de aplicarla.

La difusión del fenómeno constitucional

Desde la aparición de las primeras Constituciones escritas, el fenómeno se generaliza primero en Europa Occidental y América del Sur, seguido de los países comunistas, hasta llegar a las excolonias africanas y asiáticas. En la actualidad, raro es el país que no cuenta con una Constitución.

La difusión mundial del fenómeno constitucional se produce porque las primeras son un hito histórico. No sólo regulan la estructura estatal, sino que satisfacen la necesidad de los pueblos de hacerse dueños de su propio destino. A las constituciones liberales del siglo XIX se van añadiendo textos democráticos e incluso sociales a lo largo del siglo XX, que devuelven de alguna manera la intervención al Estado (ahora a un Gobierno elegido). La difusión puede considerarse concluida en nuestros días, casi todos los países tienen Constitución; otros muchos las ha ido reformando.

La Constitución es más que un conjunto de normas políticas que regula la estructura, poderes y responsabilidades del gobierno de una determinada comunidad, definiendo sus relaciones con los gobernados. Esto es así porque las primeras constituciones fueron un hito en la Historia. Supusieron la satisfacción de los pueblos de hacerse dueños de su propio destino, mediante el establecimiento de límites al poder, de garantías de los derechos y libertades de las personas. Por su prestigio, otros países europeos y americanos siguieron los ejemplos estadounidense y francés.

Después de que las constituciones permitieron establecer los primeros regímenes liberales, Estados de Derecho, incluso se puede decir democráticos, las constituciones que siguieron a la I Guerra Mundial, como la de Querétaro (1917) y la Weimar (1919) introdujeron además derechos sociales, se permitía la intervención del Estado en la economía y se suministraban servicios sociales.

No se pueden llamar constituciones, por otra parte, las que se implantaron en la URSS, China y otros países comunistas después de la II Guerra Mundial, fundadas en la unidad y concentración de poder. La caída del muro de Berlín en 1989 ha permitido que las naciones europeas orientales vuelvan a la tradición del constitucionalismo.

En los países que se han ido independizando de las potencias coloniales en África y Asia, a lo largo del siglo XX, sin embargo, se han establecido en muchas ocasiones constituciones semánticas.

La universalización del fenómeno constitucional puede considerarse concluido en nuestros días; son pocos los países que no cuenten con su constitución. Por otra parte las constituciones más antiguas han ido reformándose ampliando el número de derechos o realizando otras mejoras, mientras que se han intentado también constituciones transnacionales, como en el caso de la UE.