Constitución y constitucionalismo

La Constitución, el movimiento constitucional y el falseamiento de las constituciones

Históricamente el movimiento constitucional ha pasado por diferentes fases lo que ha provocado que el llamado “sentimiento constitucional” haya variado su fuerza en unas épocas y otras.

Constitución en sentido formal y Constitución en sentido material

La Constitución en sentido formal alude a la Constitución como la norma de más alto rango del Ordenamiento Jurídico, tanto por los órganos que intervienen como por los procedimientos utilizados en su aprobación y revisión.

Desde el punto de vista material la Constitución regula distintas materias como la forma de Estado, los órganos políticos, sus competencias y sus relaciones con los ciudadanos.

La distinción entre Constitución en sentido formal y en sentido material es elaborada por la doctrina alemana de finales del siglo XIX:

  • Sentido formal. Es la norma escrita de más alto rango del ordenamiento jurídico, la norma suprema que se distingue de las demás por los órganos y procedimientos que intervienen en su elaboración y revisión. El mantenimiento de su supremacía implica un procedimiento especial de reforma, así como un control de constitucionalidad de las normas inferiores.

  • Sentido material. El contenido, la materia que regula: la forma del Estado, los órganos políticos, sus atribuciones, sus relaciones con los ciudadanos.

Ambos sentidos no siempre coinciden: ni todo el Derecho constitucional está contenido en la Constitución, no todas las normas contenidas en la Constitución escrita son constitucionales en sentido material:

  • El “bloque de constitucionalidad”, el Derecho electoral, el Derecho parlamentario, etc., no siempre están contenidos en la Constitución.

  • Por el contrario, hay constituciones que contienen preceptos que no son formalmente Constitución, como las referentes a las bebidas alcohólicas en algunas enmiendas a la Constitución de EE UU.

Frente a esta concepción, debe tenerse en cuenta que todos los preceptos que contiene una Constitución son igualmente obligatorios; a todos les corresponde la condición de norma suprema. Lo que hace que una norma sea constitucional es precisamente que esté incluida en Constitución, su posición en el Ordenamiento jurídico. Las normas ‘infraconstitucionales’ aunque alcancen al bloque de la constitucionalidad no dejan de ser inferiores a la Constitución.

La Constitución en sentido formal

La Constitución como instrumento de limitación del poder

Los textos constitucionales son, además del Estatuto que regula la estructura de los poderes del Estado, instrumentos que limitan el poder en el seno del Estado, y el poder de éste respecto a los ciudadanos, garantizando así las libertades individuales.

Desde la Revolución francesa de 1789, la Constitución se concibe no sólo como el Estatuto que define la organización del Estado, sino además como un elemento que limita el poder del Estado en el seno de la organización civil, votado en un acto solemne por una Asamblea constituyente. “Toda sociedad en la cual no esté asegurada la garantía de los derechos, ni establecida la separación de poderes no tiene Constitución”, reza el art. 16 de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Este concepto garantista de la Constitución es también racional y normativo: sólo es Constitución aquella que es expresada jurídicamente y en forma escrita. Sólo el Derecho escrito ofrece garantías de racionalidad frente a la irracionalidad de la costumbre y de seguridad frente a la arbitrariedad de la Administración.

El primer paso de la formación del Estado de Derecho (limitación por el Derecho), frente al anterior Estado-policía, es la institucionalización mediante la Constitución un Ordenamiento jurídico basado en la razón.

Este principio de limitación de poder y garantía de los derechos pervive en el Constitucionalismo contemporáneo, reforzado igualmente por la formulación en documento escrito.

La Constitución como norma suprema

La Constitución no es sólo la primera norma del Ordenamiento Jurídico a la que deben subordinarse el resto de normas jurídicas, si no también la fuente que disciplina las demás fuentes.

Esta concepción de la Constitución como norma suprema se mantiene desde un principio por el constitucionalismo norteamericano, mientras que en Europa no se articuló hasta el periodo de entreguerras, consolidándose tras la Segunda Guerra Mundial, cuando se reforma constitucional; y la ordinaria respecto al control de constitucionalidad de las normas. introducen dos garantías constitucionales: la extraordinaria, relativa a los procedimientos de

La Constitución escrita es, sobre todo, la norma suprema del Ordenamiento jurídico: la primera fuente y la fuente que disciplina a todas las demás. En el constitucionalismo estadounidense el principio de supremacía está presente desde hace dos siglos. En Europa sólo desde entreguerras, y se ve consolidado definitivamente después de la segunda guerra mundial.

Para la tradición constitucional europea continental la Constitución no era una norma jurídica, necesitaba del desarrollo de la ley para cobrar fuerza obligatoria efectiva.

El constitucionalismo norteamericano mantuvo el principio de supremacía desde sus orígenes. HAMILTON9 , en El Federalista, propuso las dos garantías constitucionales para su supremacía:

  1. Procedimiento complejo para su reforma.

  2. Consideración de la Constitución como Fundamental Law, impone a los jueces una vinculación más fuerte que la debida a las leyes, de manera que estos no deben aplicar las leyes cuando sean contrarias a la Constitución.

La propia Constitución Norteamérica consagra su propia supremacía: ésta es the supreme law of the land, los jueces están obligados a observarla aun cuando haya en las leyes alguna disposición que la contradiga.

La consideración de la Constitución de EE UU como norma suprema también es consecuencia de la tradición inglesa del Common Law: corresponde al juez determinar el Derecho aplicable y resolver todos los conflictos de aplicación que surjan. El principio inglés de Judge made law se convierte en los EE UU en el principio Judge made constitutional law.

En Europa continental la concepción normativa (suprema) no llega hasta 1919 y fundamentalmente después de 1945. Las dos garantías que protegen su supremacía son:

  1. Garantía extraordinaria. La reforma debe hacerse siguiendo procedimientos excepcionales, distintos de los de elaboración y aprobación de las leyes.

  2. Garantía ordinaria. Hay un control de constitucionalidad de las leyes. Las leyes inferiores no son aplicadas (EE UU) o son expulsadas del Ordenamiento jurídico (Europa continental), si se oponen a la Constitución.

Estas dos garantías que ya existieron en la Constitución segundorrepublicana se tienen en nuestra Constitución de 1978. El valor normativo de la misma se contiene en el art. 9.1 “los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico”. Numerosas sentencias de nuestro T.C. señalan que la Constitución no es catálogo de principios de no inmediata aplicación, sino que es una norma jurídica de inmediata aplicación, la norma suprema de nuestro Ordenamiento jurídico.

La Constitución en sentido material

Existen diversas teorías sobre la Constitución en sentido material, unos consideran que las Constituciones sólo tienen valor cuando dan expresión a los factores de poder imperantes en una determinada realidad social ( F.Lassalle ); otros consideran que la función esencial de las Constituciones es designar los órganos encargados de la producción de normas y los procedimientos a seguir ( H. Kelsen ); otros entienden la Constitución como la decisión de conjunto sobre el modo y la forma de unidad política (C. Schmitt ); mientras que la doctrina italiana entiende que la Constitución en sentido material resalta el papel de las fuerzas políticas en la fijación de los principios organizativos y funcionales de la vida de un ordenamiento jurídico.

Desde el siglo XIX han sido múltiples las teorías que ponen el énfasis en el contenido o funciones de las constituciones; su sentido material.

El concepto sociológico de LASALLE10

FERDINAN LASALLE en una conferencia pronunciada en 1862, ¿Qué es una Constitución?, mantenía que la verdadera Constitución de un país sólo reside en los factores reales y efectivos de poder que rigen en el mismo, y que los problemas constitucionales no son problemas de Derecho.

Para LASALLE, por lo tanto, las Constituciones escritas son papel mojado, sin valor ni duración, sin no dan expresión a los factores de poder imperantes en una determinada realidad social.

El concepto material normativo de KELSEN11

De acuerdo con este jurista austriaco, la Constitución es el grado superior del Derecho positivo, cuya función principal es designar los órganos encargados de de la creación de las normas generales y determinar el procedimiento que deben seguir.

El concepto material decisionista de SCHMITT12

Según este jurista la Constición es la “decisión de conjunto sobre el modo y la forma de la unidad política”. No surge de sí misma, sino de un acto del poder constituyente, en virtud de una voluntad política preexistente, la Constitución es la consecuencia de la unidad de un pueblo, no su causa; fija la forma de existencia de esa unidad política.

La Constitución “en sentido material” según la doctrina italiana

MORTATI, BARILE y DE VERGOTTINI mantienen que las normas constitucionales no son sólo las formalizadas en un texto solemne ad hoc, sino también las contenidas en textos diversos o costumbres, siempre que versen sobre las opciones o aspectos fundamentales de la organización del Estado.

Contenido de la Constitución

Junto al Preámbulo, que enuncia a qué fines se encamina el texto constitucional y no tiene carácter normativo, se distinguen la parte dogmática (conjunto de derechos y libertades), y la parte orgánica (normas que establecen la organización de los poderes, las relaciones entre ellos, el reparto de competencias, etc.), a las que se atribuye eficacia jurídica directa.

El fondo común de todas las constituciones es regular la organización y el funcionamiento del poder, así como las relaciones entre los gobernantes y los gobernados. Se pueden señalar como materia base de las constituciones modernas los siguientes elementos:

  1. Disposiciones que simbolizan e integran el Estado: la bandera, la lengua oficial, la capital, etcétera.

  2. Declaración de derechos fundamentales, así como el sistema para su garantía.

  3. Fijación de los órganos de producción del Derecho y el sistema de fuentes o tipos normativos.

  4. Las reglas de organización y procedimiento del funcionamiento de las instituciones.

  5. Ciertos principios de organización económica y social.

  6. El procedimiento de reforma, si lo hay.

Las constituciones suelen incluir un preámbulo: una formulación solemne que enuncia quién hace la Constitución y cuáles son sus fines y su espíritu. No tiene valor preceptivo.

El articulado se suele diferenciar en parte dogmática y parte orgánica. La parte dogmática contiene la declaración de derechos y libertades. La parte orgánica comprende el conjunto de normas de organización de los poderes, las relaciones entre ellos, el reparto de competencias, etcétera.

En la actualidad se atribuye eficacia jurídica a ambas partes y además se considera que la parte orgánica es garantía de la parte dogmática: el respeto de las libertades depende de la naturaleza de las instituciones.

Tipología de las Constituciones

Clasificaciones tradicionales

Constituciones escritas o consuetudinarias

La Constitución escrita es un documento formal y codificado que ofrece certeza y seguridad jurídica.

La Constitución consuetudinaria es fruto de la experiencia política de un pueblo que no se contiene en un único texto sino que está integrada por multitud de costumbres y normas ordinarias.

Las escritas se contienen en un documento formal y codificado. Es lo usual actualmente, con la excepción del Reino Unido que, paradójicamente alumbró la primera Constitución escrita en sentido moderno: el Instrument of Government de OLIVER CROMWELL, de 1653.

La Constitución escrita ofrece certeza, seguridad jurídica a los gobernados, y es garantía de permanencia y regularidad de las funciones orgánicas.

La Constitución consuetudinaria no se contiene en un único texto, no es producto de un sistema raciónal ni del trabajo de una Asamblea constituyente. Es fruto de la experiencia política de un pueblo, integrada por multitud de constumbres, convenciones y normas escritas ordinarias.

No obstante, en el Reino Unido existen también normas escritas que forman parte de la Constitución como parece lo normal en la actualidad.

Bryce distinguió entre constituciones del “tipo antiguo”, las que dan preferencia al Common Law (como la inglesa), y constituciones del “tipo moderno”, las que dan preferencia al Statute Law.

Constituciones extensas o breves

La mayor o menor extensión de una Constitución tiene causas diversas, aunque suele guardar relación con las circunstancias políticas del momento en que se gesta el texto constitucional.

Tradicionalmente se dice que la extensión media mínima de las breves es de 2.500 palabras, que 6.000 es una extensión media y extensas las que tienen más. La extensión tiene diversas causas y puede guardar relación con la intención del constituyente y las circunstancias políticas del momento.

Los primeros textos fueron voluminosos, con el afán de innovación y la creencia ingenua de las virtudes de la normación. La Constitución de 1812 tenía 384 artículos. Son también extensos y detallados los textos de la segunda posguerra, al incluir preceptos ordenadores de la vida social antes no incluidos en este tipo de textos.

La defensa de los textos breves y concisas se basa en la facilidad para la interpretación.

La Constitución de EE UU es un caso de texto breve, que tiene más de doscientos años.

Las tesis conservadoras han defendido habitualmente los textos breves para dejar un amplio margen a la interpretación de los gobernantes.

 Constituciones rígidas o flexibles

Dependiendo del tipo de procedimiento fijado para reformar la Constitución. Las Constituciones flexibles se pueden modificar en cualquier momento por el procedimiento legislativo ordinario; mientras que las Constituciones rígidas requieren para su reforma un procedimiento distinto del ordinario que hace más difícil su modificación.

El vizconde BRYCE establecio esta ya clásica clasificación, atendiendo al procedimiento que se utilice para la reforma. Llamó flexibles a las constituciones que pueden ser modificadas, en cualquier momento, por el procedimiento legislativo ordinario y que, por lo tanto no ocupan en el ordenamiento jurídico una posición jerárquicamente superior. Llamó rígidas a aquellas que necesitan un procedimiento distinto del ordinario y complejo, que obstaculice su modificación y garantice su continuidad, dado su carácter de norma suprema del ordenamiento jurídico. Bryce mantuvo que los textos “de tipo antiguo” son flexibles y los textos “de tipo moderno” son rígidas. No obstante esta observación debe ser matizada:

  1. Las constituciones flexibles son, a veces, más difíciles de modificar que las rígidas. La modificación de la Constitución inglesa despertaría en la opinión pública un fuerte rechazo.

  2. Las constituciones rígidas, como la norteamericana, han sido modificadas mediante convenciones y la interpretación de los órganos constitucionales.

  3. Las constituciones escritas que no contienen procedimientos de reforma son consideradas, flexibles por una parte de la doctrina, e intangibles por otra. La imposibilidad de reforma de cualquier parte de un texto no parece compatible con el Estado democrático.

Constituciones originarias o derivadas

Las primeras son aquellas que contienen principios funcionales innovadores respecto al resto de Constituciones existentes; mientras que las Constituciones derivadas toman como modelo otras Constituciones previas.

Una Constitución originaria contiene un principio funcional nuevo, original para el proceso del poder político. Una Constitución derivada sigue un modelo o pautas previamente utilizadas, sin aportar nada nuevo. Se consideran originarias las siguientes constituciones:

  1. Británica. Por el parlamentarismo, y por ser consuetudinaria.

  2. EE UU. Por el presidencialismo y el federalismo.

  3. Francia. La de 1793, por su gobierno de Asamblea.

  4. Suiza. Por la consagración de los mecanismos de democracia directa.

  5. URSS. Primera constitución de un país comunista.

Las constituciones derivadas (LOWENSTEIN) se pueden agrupar, en muchos casos, en familias, que imitan a un texto originario (o derivado, a su vez):

  1. Países de la Commonwealth. Imitan el parlamentarismo inglés.

  2. Iberoamericanas. Por el presidencialismo y el federalismo de la norteamericana.

  3. Países comunistas. Que imitaron el constitucionalismo soviético.

Clasificación ontológica de Loewenstein

Loewenstein distingue entre:

  • Constitución normativa, cuando es observada por los gobernantes y los gobernados, estando realmente integrada en la sociedad y ésta en aquella.

  • Constitución nominal cuando los presupuestos sociales y económicos del país impiden la plena integración de la Constitución en la realidad política.

  • Constitución semántica cuando el término es «constitución» es usado como fachada ya que sus normas se aplican en beneficio exclusivo de los que detentan el poder por la fuerza.

La clasificación de Loewenstein atiende a la mayor o menor concordancia entre las normas constitucionales con la realidad sociopolítica de un país, es decir, a su grado de operatividad en la práctica. Los tipos definidos son los siguientes:

  1. Constituciones normativas. Son realmente observadas por gobernantes y gobernados, integradas en la sociedad, y la sociedad en la Constitución. Es el caso de las democracias occidentales.

  2. Constituciones nominales. Cuando los presupuestos sociales y económicos de un país impiden de hecho la integración de las normas constitucionales en la realidad sociopolítica. Es propia de países donde se implanta una Constitución de tipo occidental sin haber alcanzado la madurez política y en los que normalmente impera un orden social postcolonial.

  3. Constituciones semánticas. Sus normas se aplican en beneficio exclusivo de los que detentan el poder por la fuerza, sea una persona, partido o élite. Son fachadas que tienen de constitucional sólo el nombre.

El Poder constituyente: una aproximación histórica

El reconocimiento del pueblo como poder constituyente tiene su origen en las revoluciones inglesa y norteamericana, aunque la idea de un poder distinto y superior a los poderes constitucionales tiene su precedente más remoto en la teoría del pacto religioso en Inglaterra y Escocia ( covenants ), transformados luego en pactos políticos.

Ahora bien, mientras en el modelo norteamericano el poder constituyente es atribuido directamente al pueblo excluyendo todo principio representativo, en el modelo francés, abanderado por Sieyès, el poder constituyente requiere un cuerpo de representantes extraordinarios que obran en virtud de una comisión del pueblo.

Ya SIEYÈS, en su Exposición razonada de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano constataba que la autoría de una Constitución corresponde a un poder distinto y superior a los órganos que ella crea y ordena.

La doctrina del poder constituyente surge de la praxis del Estado constitucional nacido de las revoluciones burguesas, la inglesa de 1688, la norteamericana de 1776, y la francesa de 1789, y no de una elaboración teórica.

En la Edad Media y durante la Reforma se consideraba que sólo Dios tenía la potestas constituens; dicho principio perdura hasta que los revolucionarios ingleses y norteamericanos reclaman la titularidad de dicho poder para el pueblo.

El precedente más lejano de la idea de un poder distinto y superior a los poderes constituidos tiene su precedente en la teoría del pacto religioso (covenant): los fieles de las iglesias inglesa y escocesa se obligaban a mantener sus creencias y organizar su culto. El Agreement of the People, redactado en 1648, en la época de CROMWELL, se basaba en que el pacto del pueblo estaba por encima del Parlamento, cuando era acordado por el mismo pueblo. Estos covenants se convierten de pactos religiosos a pactos políticos, como ocurre con el Pacto de los Padres Peregrinos a bordo del Mayflower, en 1620.

El modelo norteamericano de poder constituyente se asienta sobre dos presupuestos básicos:

  1. Atribución del poder constituyente al pueblo.

  2. Exclusión de todo principio representativo; si se encargaba a una Convención la redacción de un texto constitucional se exigía su aprobación por el pueblo o por los Town Meetings.

La formación del modelo francés de poder constituyente difiere radicalmente del modelo norteamericano. No está en las teorías de ROUSSEAU, y sólo indirectamente en las de MONTESQUIEU. Su exponente principal es el abate SIEYÈS, que se atribuye el descubrimiento de este poder, distinto de los tres poderes constituidos. Este abate excluye la participación directa del pueblo en el proceso constituyente y en su atribución de la soberanía a la Nación. Se atribuirá la elaboración de la Constitución a una diputación extraordinaria que tenga un poder especial ad hoc. Se evita así que la Nación deba reunirse siempre, lo que es imposible. Los puntos fundamentales de su teoría del poder constituyente son:

  • La Nación tiene un poder constituyente distinto de los creador por la Constitución.

  • El poder constituyente no puede ser ejercido por la Nación, sino por una diputación extraordinaria que suple a ésta.

  • La voluntad de estos diputados equivale a la de la Nación misma.

  • Estos comisionados lo están para un solo asunto, y para un tiempo determinado, sin poder ejercer las funciones de los demás poderes constituidos.

Muy pronto las consideraciones de oportunidad política llevaron a confundir la voluntad constituyente con la voluntad del órgano constituido. En la tradición francesa las Asambleas Constituyentes han ejercido el poder constituyente y el poder legislativo.

En el constitucionalismo español también se observa esta falta de separación entre poder constituyente y poder legislativo; ya paso en la Constitución de 1812 y volvió a pasar con ocasión de la Constitución de 1978.

En Francia, durante la Restauración monárquica se atribuyó al Rey el poder constituyente.

En los regímenes autocráticos la titularidad del poder constituyente, asimismo, recae sobre una persona o minoría.

En la actualidad, el constitucionalismo democrático de la posguerra atribuye de nuevo el poder constituyente al pueblo, titular de la soberanía. Hoy es difícil encontrar una negación de la afirmación democrática y popular del poder constituyente.

Concepto y caracteres del Poder constituyente

El concepto de poder constituyente depende tanto de la posición ideológica que se mantenga, como de si se trata de una Constitución escrita o consuetudinaria.

Por otro lado, el poder constituyente se caracteriza por ser: originario (brota directamente del pueblo; extraordinario (actúa para elaborar cambiar la Constitución); permanente; unitario e indivisible; soberano; y por estar sometido a la condición de democracia.

Este concepto varía según la posición ideológica y según el tipo de Constitución (consuetudinaria o escrita). En las consuetudinarias el poder constituyente es el tiempo que otorga fuerza a la práctica en un proceso ininterrumpido. En los textos escritos el poder constituyente es “la voluntad política del pueblo que decide sobre su propia existencia democrática” según apunta TORRES DEL MORAL. Es la voluntad del pueblo que decide democráticamente sobre su propia existencia política.

Los caracteres del poder constituyente son los siguientes:

  1. Originario. Brota directamente del pueblo, sin instancia intermediaria alguna. Si el pueblo no opera directamente debe ratificar el texto final mediante referéndum.

  2. Extraordinario. Actúa sólo para cambiar o hacer la Constitución; su labor es discontinua.

  3. Permanente. La emisión de la Constitución no lo consume ni agota.

  4. Unitario e indivisible. Como lo es su titular: el pueblo.

  5. Soberano. No está sometido al Ordenamiento jurídico precedente.

  6. Democrático. Su ejercicio no tiene más condición que la democracia, en otro caso no se estaría haciendo o modificando una Constitución.

Clases de Poder constituyente

Poder constituyente originario

Es el poder de establecer y fijar las normas fundamentales relativas al ejercicio del poder político, a través de la Asamblea Constituyente y del referéndum. Éste último puede ser consultivo (para conocer la opinión del electorado sobre cuestiones fundamentales que debe contener la Constitución); o constituyente ( para sancionar el texto constitucional que ha sido aprobado por la Asamblea Constituyente).

Es el poder de establecer y fijar las normas fundamentales relativas al ejercicio del poder político; es el poder que elabora el texto constitucional que funda un nuevo orden jurídico.

Los dos procedimientos democráticos de ejercicio de este poder originario son: la Asamblea constituyente y el referéndum.

En los Estados Unidos la mayoría de las constituciones de los Estados fueron redactadas por Convenciones. En Francia la Revolución confirió la tarea a las Asambleas Constituyentes.

El Referéndum se ha introducido para evitar que el poder constituyente recayera exclusivamente en las Asambleas constituyentes. Puede adoptar varias formas:

Referéndum consultivo o “ante constitutionem”

Para recabar la opinión del electorado sobre las decisiones fundamentales que debe contener la Constitución. Un ejemplo es el referéndum español del 15 de diciembre de 1976, que aprobó la Ley (Fundamental) para la Reforma Política, que planteaba el principio democrático antes de la redacción de nuestra Constitución actual.

Referéndum constituyente o constitucional

Para sancionar un texto constitucional aprobado por una Asamblea que ha ejercido hasta dicho momento el poder constituyente. Este tipo de referéndum ha merecido la desconfianza de aquellos que lo consideran un arma al servicio de los regímenes totalitarios, que realizan plebiscitos constituyentes como una desviación perversa de la participación popular. Este tipo de referéndum puede convertirse en un plebiscito sobre el hombre que se dirige a él, como ocurría en el caso de los referendos organizados por el general DE GAULLE.

Poder constituyente derivado

Es el poder de revisar la Constitución con el fin de colmar lagunas, corregir imperfecciones técnicas de las instituciones, o marcar un cambio en la orientación política del régimen.

Es el poder de revisar la Constitución, lo que puede tener por finalidad.

Llenar las lagunas que se vayan descubriendo.

Corregir imperfecciones técnicas que muestra el funcionamiento de las instituciones.

Marcar un cambio en la orientación política del régimen.

Las constituciones rígidas prevén y organizan el poder constituyente derivado, a cargo de un órgano creado por el propio texto constitucional. Se dice que el poder de revisión es un poder intermedio entre el poder constituyente originario y el poder constituido.

Límites del poder constituyente

El poder constituyente originario es un poder ilimitado al ser expresión de una potestad suprema que se identifica con la soberanía. Mientras que el poder constituyente derivado es limitado, tanto porque el órgano que ejerce el poder de revisión es fijado por la propiaConstitución, como por las formas de revisión que vienen impuestas por el régimen político fijado en la Constitución.

La doctrina mantiene que el poder constituyente originario tiene carácter ilimitado, no existen límites formales o materiales en su ejercicio.

Por el contrario, el poder constituyente derivado, o poder de revisión, es por su propia naturaleza limitado. No sólo por la existencia de condicionamientos materiales o formales, sino por la propia idea de que el poder de revisión no puede, en ningún caso, destruir la Constitución, abrogarla o sustituirla por una nueva. Incluso cuando el texto prevé su reforma total (como ocurre con nuestra Constitución, art. 168).

Cuando se utiliza artificialmente el poder de revisión para elaborar un nuevo texto se está ante lo que la doctrina francesa califica de fraude a la Constitución. Esto es lo que ocurrio en Alemania e Italia, donde se implantaron respectivamente los regímenes nazi y fascista.

La limitación del poder constituyente derivado o de revisión viene dada por varias razones:

  • El órgano de revisión está fijado por la propia Constitución de la que obtiene su legitimidad.

  • El órgano de revisión, creado por la propia Constitución, no puede ejercer un poder ilimitado; sólo la Nación o el pueblo son soberanos.

  • Las formas de revisión vienen impuestas por el tipo de régimen político establecido por la Constitución.

La doctrina, por otra parte, recoge la existencia de una serie de límites extrajurídicos, tanto para el poder constituyente originario como para el derivado:

  • Límites ideológicos. Como las creencias o los valores de una comunidad política.

  • Límites estructurales. Que conforman la realidad social existente.