El régimen de separación de bienes

El régimen de separación de bienes

El régimen de separación de bienes se caracteriza por regular las relaciones patrimoniales entre los cónyuges partiendo del principio de que no existe entre ellos una masa patrimonial común, sino que cada uno de los cónyuges conserva la titularidad, la administración y la capacidad de disposición de sus propios y privativos bienes, aunque ambos han de contribuir al sostenimiento de las cargas del matrimonio y, dada la inexistencia de masa común, habrán de afrontar tal obligación con cargo a sus propios bienes.

Actualmente, este régimen es el régimen legal supletorio de segundo grado, lo que constituye un dato normativo de innegable relevancia.

En términos prácticos, las situaciones de crisis matrimonial de aquellos matrimonios que regían sus relaciones patrimoniales conforme a las reglas de gananciales, suelen desembocar en la instauración del régimen de separación de bienes. De otra parte, cuando la actividad laboral o profesional de cualquiera de los cónyuges puede estar sometida a graves alteraciones patrimoniales, se recurre al régimen de separación de bienes, dadas sus reglas de responsabilidad, que comportan que las deudas propias de un cónyuge no afectarán al patrimonio privativo propio del otro cónyuge.

El régimen de separación de bienes requiere una situación de equilibrio entre los patrimonios iniciales de los cónyuges o unas actividades económicas o profesionales de ambos que sean equilibradas y les permitan tener sus propios ingresos. Este régimen requiere un sistema sucesorio en el que se articule y proteja debidamente el derecho del cónyuge viudo a heredar a su difunto consorte en una cuota sustancial de la herencia que le preserve de una situación económicamente indeseable.

Aunque no lo recoja como régimen supletorio de primer grado, el legislador de 1981 ha tomado en consideración el régimen de separación como supletorio de segundo grado, y le dedica una regulación amplia que viene a llenar el vacío que existía en el CC.

Origen convencional e incidental del régimen de separación de bienes

Art. 1435 "Existirá entre los cónyuges separación de bienes en estos casos:

  1. Cuando así se haya convenido.

  2. Cuando hayan pactado en capitulaciones matrimoniales que no regirá entre ellos la sociedad de gananciales sin expresar las reglas por las que hayan de regirse sus bienes.

  3. Cuando se extinga constante matrimonio la sociedad de gananciales o el régimen de participación, salvo que por voluntad de los interesados fuese sustituido por otro régimen distinto".

De la enumeración anterior se desprende que existe una separación de bienes de origen convencional, legal o judicial (incidental).

El régimen de separación de bienes convencional

Requiere el otorgamiento de capitulaciones matrimoniales. Las reglas legales del régimen de separación de bienes son de aplicación siempre y cuando no contradigan lo expresamente establecido por los cónyuges en sus acuerdos capitúlales, que han de considerarse prevalentes.

La separación convencional se regula por las capitulaciones matrimoniales que hayan hecho los cónyuges, y en su defecto por la normativa del CC sobre este régimen.

El régimen de separación de bienes incidental

La vigencia o aplicación del régimen de separación de bienes tiene lugar por otras circunstancias no debidas a la voluntad de los cónyuges. Se pueden clasificar como supuestos de separación legal o separación judicial:

  • Cuando los cónyuges otorgaron capitulaciones manifestando expresamente el repudio del régimen de gananciales, pero sin establecer cuáles son las reglas que regirán sus relaciones matrimoniales (art. 1435.2).

  • Cuando se disuelva el régimen de gananciales a consecuencia del embargo de bienes comunes por deudas propias de uno de los cónyuges.

  • Cuando se decrete judicialmente la separación de los cónyuges.

  • En todos los supuestos contemplados en el art. 1393, de disolución judicial de la sociedad de gananciales.

La titularidad de los bienes

En el régimen de separación de bienes, la regla general consiste en que los cónyuges mantienen distintos y separados sus patrimonios privativos, que funcionan con total autonomía, salvo en el caso de separación de bienes de origen convencional, en donde dicha regla podría recibir algunas precisiones.

Inexistencia de masa conyugal

La inexistencia de masa conyugal se resalta en el art. 1437 al afirmar que "en el régimen de separación pertenecerán a cada cónyuge los bienes que tuviese en el momento inicial del mismo y los que después adquiera por cualquier título".

En consecuencia, no se forma entre los casados ningún tipo de comunidad de carácter conyugal. Si se formase, sería respecto a algún o algunos bienes en concreto, y sería una comunidad ordinaria regida por los arts. 392 y ss.

La eventualidad de la copropiedad ordinaria

Art. 1441 "cuando no sea posible acreditar a cuál de los cónyuges pertenece algún bien o derecho, corresponderá a ambos por mitad". Semejante titularidad por mitades, implica traer a colación el régimen de la copropiedad o comunidad ordinaria de los art. 392 y ss.

La declaración de quiebra o concurso de uno de los cónyuges

El CC contiene una regla especial, cercana a la presunción muciana del Derecho romano. Art. 1442 establece que "declarado un cónyuge en quiebra o concurso, se presumirá, salvo prueba en contrario, en beneficio de los acreedores, que fueron en su mitad donados por él los bienes adquiridos a título oneroso por el otro durante el año anterior a la declaración o en el periodo a que alcance la retroacción de la quiebra. Esta presunción (iuris tantum) no regirá si los cónyuges están separados judicialmente o de hecho".

El art. 78 de la Ley Concursal incorpora una nueva presunción muciana, aplicable en los casos de declaración de concurso de persona casada en régimen de separación de bienes. Sin embargo, los efectos de esta nueva presunción difieren de los previstos en la presunción formulada en el CC.

Conforme a lo previsto en el art. 1442 CC, se presume donada la mitad de los bienes adquiridos por el otro cónyuge. El art. 78 LC distingue dos supuestos (presunciones iuris tantum):

  1. si se puede probar que la contraprestación satisfecha para la adquisición de los bienes a título oneroso procede del patrimonio del concursado, se presume donada la contraprestación;

  2. si no se puede probar la procedencia de la contraprestación, se presume que la mitad de la misma fue donada por el concursado a su cónyuge, siempre que la adquisición de los bienes se haya realizado en el año anterior a la declaración de concurso.

Estas no rigen cuando los cónyuges están separados judicialmente o de hecho.

El apartado 4o de la disposición derogatoria de la Ley Concursal deroga cuantas normas se opongan o sean incompatibles con lo dispuesto en la misma. Y el art. 1442 del CC es incompatible con lo dispuesto en el art. 78 de la Ley Concursal, que regula idéntico supuesto fáctico pero determina consecuencias jurídicas diferentes.

Reglas de administración y disposición

Art. 1437 "En el régimen de separación pertenecerán a cada cónyuge los bienes que tuviese en el momento inicial del mismo y los que después adquiera por cualquier título", y "Asimismo corresponderá a cada uno la administración, goce y libre disposición de tales bienes". A pesar de la independencia de los patrimonios de los cónyuges, es posible, y de hecho es lo frecuente, que uno de los cónyuges administre bienes o intereses del otro a consecuencia de un mandato expreso, de un mandato tácito o de una gestión de negocios sin mandato. Por supuesto, en ningún caso contra la voluntad del cónyuge administrado, que originaría un ilícito civil con la obligación de responder de daños y perjuicios, disminuido con los lucros que para el gestionado haya podio reportar aquella injerencia en su patrimonio.

En estos casos, el art. 1439 impone al cónyuge administrador "Si uno de los cónyuges hubiese administrado o gestionado bienes o intereses del otro, tendrá las mismas obligaciones y responsabilidades que un mandatario, pero no tendrá obligación de rendir cuentas de los frutos percibidos y consumidos, salvo cuando se demuestre que los invirtió en atenciones distintas del levantamiento de las cargas del matrimonio".

El sostenimiento de las cargas del matrimonio

La contribución al sostenimiento de las cargas del matrimonio

Art. 1438 "a falta de convenio, los cónyuges contribuirán al sostenimiento de las cargas del matrimonio proporcionalmente a sus respectivos recursos económicos". La determinación de la contribución al sostenimiento familiar puede llevarse a cabo:

  • Conforme a lo establecido por los mismos cónyuges en el correspondiente convenio o acuerdo (puede llevarse a cabo de cualquier manera y no requiere el otorgamiento de una escritura de capitulaciones matrimoniales).

  • A falta de convenio, la regla legal subsidiaria, los cónyuges no habrán de contribuir al sostenimiento de la familia por mitad, sino de forma proporcional a sus respectivos recursos económicos.

La valoración del trabajo doméstico

La última parte del art. 1438 "el trabajo (tareas o labores domésticas) para la casa será computando como contribución a las cargas y dará derecho a obtener una compensación que el Juez señalará, a falta de acuerdo, a la extinción del régimen de separación".

Parece inaceptable la interpretación literal, pues si el trabajo doméstico se ha considerado como aportación para el levantamiento de las cargas ¿Por qué compensarlo además?.

La responsabilidad de las deudas

Art. 1440 "Las obligaciones contraídas por cada cónyuge serán de su exclusiva responsabilidad. En cuanto a las obligaciones contraídas en el ejercicio de la potestad doméstica ordinaria responderán ambos cónyuges en la forma determinada por los arts. 1319 y 1438 de este Código".

En relación con las deudas contraídas frente a terceros:

Las deudas propias de uno de los cónyuges. Art. 1.440.1 que "las obligaciones contraídas por cada cónyuge serán de su exclusiva responsabilidad".

Las deudas asumidas en virtud de la potestad doméstica. Art. 1440 "responderán ambos cónyuges en la forma determinada por los arts. 1319 y 1438 de este CC".

Art. 1319 "De las deudas contraídas en el ejercicio de esta potestad (domestica) responderán solidariamente los bienes comunes y los del cónyuge que contraiga la deuda y, subsidiariamente, los del otro cónyuge".

Art. 1438 "A falta de convenio lo harán proporcionalmente a sus respectivos recursos económicos".