Cargas y responsabilidad de los bienes gananciales

Introducción

Consideraciones sistemáticas

Es necesario considerar lo relativo a lo que doctrinalmente se denomina "el pasivo ganancial", esto es, el conjunto de las cargas o deudas de la sociedad de gananciales y las reglas de imputación de tales deudas a los patrimonios común y privativos de los cónyuges.

La carencia de personalidad de la sociedad de gananciales

De lege data, la sociedad de gananciales carece de personalidad jurídica alguna y, por tanto, sólo actúan en el tráfico los cónyuges, quienes serán acreedores o deudores respecto de terceras personas o entre sí mismos. Así pues, la sociedad de gananciales en cuanto tal es un mero punto de referencia de la actuación de los cónyuges, dada la existencia de diversos patrimonios separados.

Las cargas de la sociedad de gananciales

El elenco del artículo 1362

Este precepto establece que serán de cargo de la sociedad de gananciales los gastos que se originen por alguna de las siguientes causas:

  1. El sostenimiento de la familia, la alimentación y educación de los hijos comunes y las atenciones de previsión acomodadas a los usos y a las circunstancias de la familia. La alimentación y educación de los hijos de uno solo de los cónyuges correrá a cargo de la sociedad de gananciales cuando convivan en el hogar familiar. En caso contrario, los gastos derivados de estos conceptos serán sufragados por la sociedad de gananciales, pero darán lugar a reintegro en el momento de la liquidación.

  2. La adquisición, tenencia y disfrute de los bienes comunes.

  3. La administración ordinaria de los bienes privativos de cualquiera de los cónyuges.

  4. La explotación regular de los negocios o el desempeño de la profesión, arte u oficio de cada cónyuge.

Las donaciones de común acuerdo

"Serán también de cargo de la sociedad las cantidades donadas o prometidas por ambos cónyuges de común acuerdo, cuando no hubiesen pactado que hayan de satisfacerse con los bienes privativos de uno de ellos en todo o en parte" (art. 1363).

Obligaciones extracontractuales de uno de los cónyuges

"Las obligaciones extracontractuales de un cónyuge, consecuencia de su actuación en beneficio de la sociedad conyugal o en el ámbito de la administración de los bienes, serán de la responsabilidad y cargo de aquélla, salvo si fuesen debidas a dolo o culpa grave del cónyuge deudor" (art. 1366).

Las deudas de juego pagadas constante matrimonio

Deben considerarse una carga de la sociedad de gananciales las deudas de juego que, ocasionadas por cualquiera de los cónyuges, cumplan los requisitos del art. 1371 "lo perdido y pagado durante el matrimonio por alguno de los cónyuges en cualquier clase de juego no disminuirá su parte respectiva de los gananciales siempre que el importe de aquella pérdida pudiera considerarse moderada ...". Obsérvese que tales deudas deben ser moderadas, y además, haber sido satisfechas.

La responsabilidad de los bienes gananciales

Los supuestos que deben considerarse son los siguientes:

  • Deudas de carácter común contraídas por ambos cónyuges o por uno de ellos con consentimiento del otro.

  • Deudas de carácter común pese a haber sido contraídas por uno solo de los cónyuges, pero lícitamente y en el ámbito imputable a la sociedad de gananciales.

  • Deudas propias o privativas de cualquiera de los cónyuges.

En relación con las deudas comunes, los bienes gananciales quedan en todo caso afectos solidariamente con el patrimonio privativo (o los patrimonios privativos) del cónyuge (o, en su caso, los cónyuges) a quien(es) técnicamente se pueda atribuir la condición de deudor, dado que la sociedad de gananciales no puede ser deudora.

Respecto de las deudas propias o privativas, los bienes gananciales también quedan afectos a su cumplimiento, pero sólo en forma subsidiaria respecto del patrimonio privativo del cónyuge deudor, o en su caso de ambos cónyuges en la proporción que corresponda o, en su defecto, por mitad.

Deudas comunes contraídas por ambos cónyuges

Art. 1367 "Los bienes gananciales responderán en todo caso de las obligaciones contraídas por los cónyuges conjuntamente o por uno de ellos con el consentimiento expreso del otro".

En el caso de actuación conjunta quedan afectos también los patrimonios privativos de ambos cónyuges, lo que no ocurrirá cuando el cónyuge deudor sea sólo uno de ellos. No siendo uno deudor, aunque haya prestado su consentimiento al acto realizado por el otro consorte, su patrimonio privativo parece que no ha de quedar afecto al cumplimiento de las obligaciones contraídas.

Deudas comunes contraídas por uno solo de los cónyuges

La regla general respecto de la responsabilidad de los bienes gananciales, art. 1369 "de las deudas de un cónyuge que sean, además, deudas de la sociedad responderán también solidariamente los bienes de ésta"; aquí estamos frente a deudas de un cónyuge que, simultáneamente, son deudas de la sociedad.

Esto último ocurrirá cuando tales deudas se relacionen con el ámbito propio de la sociedad de gananciales.

El precepto establece que los bienes de la sociedad de gananciales quedan también afectos solidariamente a la satisfacción de la deuda de un cónyuge. Solidariamente, ha de entenderse con los bienes privativos del cónyuge deudor.

De tal forma, cualquier acreedor, a su comodidad, podrá dirigirse indistintamente contra los bienes gananciales o los bienes privativos del cónyuge deudor, sin necesidad de hacer excusión de estos últimos, pues ambas masas patrimoniales están colocadas en el mismo plano a efectos de responsabilidad.

Ejercicio de la potestad doméstica o actuación individual

Art. 1365.1 "los bienes gananciales responderán directamente frente al acreedor de las deudas contraídas por un cónyuge: En el ejercicio de la potestad doméstica o de la gestión o disposición de gananciales, que por ley o por capítulos que le corresponda".

El último inciso del precepto considera vinculados los bienes gananciales a la satisfacción de cualesquiera deudas contraídas por uno solo de los cónyuges en cualesquiera supuestos en los que resulta lícita y vinculante la actuación individual de uno de los cónyuges, sea por autorizarlo así la ley o por haber sido pactado convencionalmente.

Actividad profesional o gastos de administración del patrimonio de cualquiera de los cónyuges

Art. 1365.2 que responderán asimismo los bienes gananciales de las deudas contraídas por uno cualquiera de los cónyuges "en el ejercicio ordinario de la profesión, arte u oficio o en la administración ordinaria de los propios bienes". Ello se debe a que los gastos originados por la administración ordinaria de los bienes privativos o el desempeño de la profesión, arte u oficio de cada cónyuge constituyen cargas de la sociedad de gananciales, dado que el producto o beneficio obtenido se considera ganancial.

Régimen propio de comerciantes y empresarios

Continúa el art.1365.2 "si uno de los cónyuges fuera comerciante, se estará a lo dispuesto en el CCom". Y el art. 6 CCom establece que quedarán obligados a las resultas del CCom "los bienes propios del cónyuge que lo ejerza y los adquiridos con esas resultas (que, en cuanto ganancias del cónyuge comerciante, son gananciales). Para que los demás bienes comunes (el resto de los gananciales) queden obligados, será necesario consentimiento de ambos cónyuges".

La exclusión de los bienes gananciales que no procedan del ejercicio del comercio es más aparente que real, pues según los arts. 7 y 8 del CCom, "Se presumirá otorgado el consentimiento ... cuando se ejerza el comercio con conocimiento y sin oposición expresa del cónyuge que deba prestarlo" (art. 7) y "también se presumirá prestado el consentimiento ... cuando al contraer matrimonio se hallare uno de los cónyuges ejerciendo el comercio y lo continuare sin oposición del otro" (art. 8). El consentimiento para obligar los bienes propios del cónyuge del comerciante habrá de ser expreso en cada caso (art. 9).

Atención de los hijos en caso de separación de hecho

La separación de hecho no comporta, por si misma, la separación ope legis de la sociedad de gananciales. Por ello, seguirá vigente la sociedad de gananciales. Art. 1368 "también responderán los bienes gananciales de las obligaciones contraídas por uno solo de los cónyuges en caso de separación de hecho para atender a los gastos de sostenimiento, previsión y educación de los hijos que estén a cargo de la sociedad de gananciales".

Adquisiciones por uno de los cónyuges de bienes gananciales mediante precio aplazado

Art. 1370 "Por el precio aplazado del bien ganancial adquirido por un cónyuge sin el consentimiento del otro responderá siempre el bien adquirido, sin perjuicio de la responsabilidad de otros bienes según las reglas de este Código". Este artículo contempla el régimen de responsabilidad en la eventualidad de que uno de los cónyuges, sin consentimiento del otro, adquiera a plazos un "bien ganancial".

En principio, los bienes adquiridos por los cónyuges, constante la sociedad, por precio aplazado, tendrán naturaleza ganancial si el primer desembolso tuviera tal carácter, aunque los plazos restantes se satisfagan con dinero privativo (art. 1356).

Las deudas de cada uno de los cónyuges

La noción de deuda propia

El CC utiliza la noción de deuda propia para referirse a las obligaciones contraídas por cualquiera de los cónyuges que no son a cargo de la sociedad de gananciales. Se trata de un concepto negativo: las deudas que no deban o puedan considerarse gananciales son deuda propia de uno de los cónyuges.

El CC se refiere a alguna de estas deudas:
  • Las deudas de juego pendientes de pago.

  • Las obligaciones extracontractuales contempladas en el art. 1366 "las obligaciones extracontractuales de un cónyuge, consecuencia de su actuación en beneficio de la sociedad conyugal o en el ámbito de la administración de los bienes, serán de responsabilidad y cargo de aquélla, salvo si fuesen debidas a dolo o culpa grave del cónyuge deudor".

  • Los gastos de alimentación y educación de los hijos no comunes que a su vez, no residan en el hogar familiar.

  • Las (deudas) asumidas o contraídas antes de la vigencia de la sociedad de gananciales.

La responsabilidad por las deudas propias

Art. 1373 "cada cónyuge responde con su patrimonio personal de las deudas propias y, si sus bienes privativos no fueran suficientes para hacerlas efectivas, el acreedor podrá pedir el embargo de bienes gananciales". La responsabilidad de los bienes gananciales por las deudas propias es subsidiaria, quedando reservada para el supuesto de que el patrimonio privativo fuera insuficiente para atenderla.

Caso especial es el de las deudas de juego pendientes de pago: art. 1372 "responden exclusivamente los bienes privativos del deudor".

El embargo de bienes gananciales

Para el caso de insuficiencia del patrimonio privativo del cónyuge deudor, establece el art. 1373 que "el acreedor podrá pedir el embargo de bienes gananciales, que será inmediatamente notificado al otro cónyuge y éste podrá exigir que en la traba se sustituyan los bienes comunes por la parte que ostenta el cónyuge deudor en la sociedad conyugal, en cuyo caso el embargo llevará consigo la disolución de aquella".

Cualquier acreedor podrá solicitar el embargo de bienes gananciales. Una vez instado, el cónyuge no deudor puede optar entre dos posibilidades:

  1. pasivamente, soportar que la satisfacción de la deuda propia se haga a cargo de los bienes gananciales, y en tal caso se considera que el cónyuge deudor ha recibido a cuenta, por el valor de los bienes ejecutados, parte de los gananciales que, en el momento de la liquidación, le correspondería; y

  2. activamente, solicitar la sustitución del embargo de bienes gananciales concretos (elegidos por el acreedor) por "la parte que ostenta el cónyuge deudor en la sociedad conyugal", lo que implica la disolución y liquidación de la sociedad de gananciales, y que el acreedor deberá esperar a su realización para agredir los bienes que le sean adjudicados al cónyuge deudor.

Reintegros interconyugales

Art. 1364 "El cónyuge que hubiere aportado bienes privativos para los gastos y pagos que sean de cargo de la sociedad tendrá derecho a ser reintegrado del valor a costa del patrimonio común". Se trata de la técnica del reintegro o reembolso entre las respectivas masas patrimoniales a considerar en el régimen de gananciales, en favor ahora del patrimonio privativo que haya atendido el pago de alguna de las obligaciones que pesan sobre la sociedad de gananciales. La norma puede ser leída también contrario sensu, imponiendo la obligación del reintegro en favor del patrimonio ganancial cuando resulte procedente (art. 1362.1 in fine y art. 1373.2.)