Roma: tilosofía y jurisprudencia

El pensamiento filosófico romano

Roma no aportó un sistema filosófico original, razón que no evitó el que se produjera en el mundo romano una reflexión filosófica, una vez se introdujeron en Roma las doctrinas filosóficas griegas. Sin embargo, la filosofía griega sufre una transformación al ser adaptada por Roma, singularmente manifiesta en lo que se refiere a la reflexión filosófica sobre el Derecho. Los romanos, que no tenían una tradición filosófica, sí se habían preocupado eficazmente de resolver las cuestiones de carácter práctico de la vida y su reflexión iba siempre encaminada a la resolución de problemas concretos, tratando el Derecho, por primera vez en la historia con una metodología propia, considerándoseles los creadores de la ciencia jurídica.

Los juristas romanos utilizaron ideas iusfilosóficas de la filosofía griega (abstracta) para contribuir a un mejor desarrollo de su actividad que era la de la práctica jurídica, pero a la vez, evitando encorsetarse en ningún sistema filosófico que pudiera entorpecerla, y por el contrario buscaban en la filosofía una vía para la vida práctica. En Grecia se especulaba sobre la Ley o la Justicia, pero no sobre el Derecho (“ius”). No así en Roma, por lo que la filosofía griega de la justicia natural, a su paso por Roma, pierde su fluidez originaria para convertirse en un sistema rígido de formulaciones, que es lo que sugiere el término latino “ius naturale”, denominación que iba a ser decisiva para la orientación y significado que iba a tener la doctrina de lo justo o de la ley natural a lo largo de todo el pensamiento del Occidente europeo.

Fue el estoicismo de la filosofía griega el que más arraigo tuvo en Roma. Si bien estarán presentes elementos del platonismo y del aristotelismo. Este estoicismo, conocido como estoicismo medio, cuenta entre sus representantes con Panecio (185-110 a. de C.) y Posidonio (135-50 a. de C.). Con posterioridad, y en la etapa estoica, conocida como “estoicismo nuevo”, que vuelve su mirada hacia el estoicismo antiguo, destacan Séneca (4-65 a. de C.), Epicteto (60-140 d. de C.) y Marco Aurelio (121-180 d. de C.) El estoicismo no se había preocupado por la política y el Derecho, sino por la ética. Sin embargo, en la medida en que en este período la ética y el Derecho natural aparecen unidos, el pensamiento estoico antiguo aporta elementos de interés para la filosofía jurídica, como, por ejemplo, su teoría de la ley natural, que es la primera en aparecer históricamente. Para los estoicos, el cosmos era un conjunto armónico de seres regido por un logos divino, o ley universal e inmanente del universo. Este logos divino, en tanto afecta al hombre, constituye su "recta razón" o ley moral humana, cuya máxima consiste en obrar conforme a su naturaleza, es decir, obrar conforme a los dictados de la razón, ya que el hombre es un animal racional.

Esta doble concepción estoica de la ley universal y la ley natural cobrará su máxima importancia para el Derecho cuando Cicerón la incorpora a su pensamiento jurídico.

Cicerón (106- 43 a. de C.)

Cicerón era un jurista práctico preocupado además de dotar al Derecho de un fundamento universal, de hallar la auténtica naturaleza del mismo, la cual ha de realizarse en el terreno filosófico. Para Cicerón, la ciencia del Derecho nace “ex intima philosophia”. Para conocer el Derecho no hay que partir de las leyes positivas, sino de la ley que emana de la Hay una ley suprema, constituida por los preceptos de la recta razón insita en la naturaleza del hombre, que es el origen y el fundamento del Derecho positivo, ya que, como dice en De legibus "la Ley es la razón suprema insita en la naturaleza, que manda lo que se debe hacer y prohíbe lo contrario. Razón que realizándose en el pensamiento del hombre es precisamente la ley". Ley que habrá de considerarla "como el principio del derecho, siendo como es la ley la quintaesencia de la naturaleza humana”. El origen de esta ley natural no es la razón humana, sino la ley cósmica, el logos divino ordenador del cosmos. Summa lex de la que participa el hombre mediante su razón.

El pensamiento jurídico de Cicerón tiene una clara inspiración estoica y se configura como un auténtico iusnaturalismo, de estructura trimembre, ya que en él se vincula el Derecho positivo a la ley natural, y ésta a la ley cósmica.

La justicia se constituye como justicia objetiva y, por tanto, no ha de ser un producto de la convención humana.

Hasta el punto de que para Cicerón sólo es verdadero Derecho el que es justo, siendo el único criterio de justicia la ley de la naturaleza.

También se ocupa Cicerón del Derecho positivo, y así se evidencia cuando realiza su distinción del Derecho (ius) en ius gentium, ius civile e ius naturale:

  • Ius gentium: lo toma de la experiencia jurídica de Roma, según la cual éste está constituido por un conjunto de normas (positivas) comunes a los romanos y a los otros pueblos.

  • Ius Civile: también positivo, se distingue del ius gentium porque es propio y peculiar del pueblo romano.

  • Ius naturale: constituido por la lex naturalis, fundamento de los dos anteriores.

En ocasiones, Cicerón confunde ius gentium e ius naturale y habla de un "ius getium por ley de naturaleza", el cual contrapone conceptualmente al ius civile. Esta confusión permite atisbar una concepción iusnaturalista menos abstracta que la estoica, en tanto que perfila un Derecho natural dictado por la razón que a la vez es un Derecho positivo. Lo cual es lógico ya que para Cicerón la ley naturale puede ser conocida por la razón de todos y, por tanto, habría tendido a ver en las instituciones del Derecho de gentes, común a todos los pueblos, un indicio de que también fueran de Derecho natural.

En cuanto a su concepción del ius civile, para Cicerón es la realización de la aequitas.

Su pensamiento político se halla influenciado por el jurídico. El Derecho no sólo realiza la justicia, sino también la seguridad, considerando al Derecho como un freno a la tiranía. De ahí que, para Cicerón, el Estado tenga una naturaleza jurídica, como para Aristóteles. Así, el Estado es utilitas communio, pero también iuris consesus. De modo que se trata de una sociedad organizada jurídicamente en la que todos gozan de la igualdad de derechos, cuyo vínculo es la ley.

Sus doctrinas tuvieron una gran difusión y contribuyó a divulgar las doctrinas de las que él se había nutrido, particularmente de las estoicas relativas al derecho natural recogidas de sus obras por la Patrística y escolásticos.

La jurisprudencia romana

Los juristas romanos, por haber tratado metódicamente el material jurídico en el que se desenvolvía su actividad, son considerados como los primeros científicos del derecho.

La influencia filosófica ejercida por el pensamiento griego fue fundamentalmente la estoica. Sin embargo, los juristas romanos no utilizaron el método científico de la Stoa, la lógica, constituida por una síntesis retórico-gramática.

Theodor Viehweg, apoyándose en la obra de Johannes Stroux, llegó a la conclusión de que el método empleado por los juristas romanos, era el pensamiento problemático (llamado "la Tópica") que se define como técnica del pensamiento de problemas. Se trata de un método de resolución de problemas particulares que utiliza unas directrices previamente admitidas en el proceso de la discusión de la cuestión tratada, en vez de meros principios lógicos. Estas directrices, llamadas topoi, pueden ser cualquiera tipo de argumentos que se consideren como postulados aceptados con generalidad, los cuales permiten, gracias al hecho de ser compartidos por todos o la mayoría de los miembros de una sociedad, un nivel óptimo de consenso, haciendo posible la resolución de conflictos en un marco de entendimiento común.

Estos topoi son heterogéneos y cuando se trata de tópicos jurídicos abarcan un amplio espectro que se extiende, desde “puros lugares comunes de la vida ordinaria o principios de sentido común hasta esquemas lógicos, fórmulas argumentativas, Standard valorativos, principios generales del Derecho e incluso y con independencia del problema de las jerarquías dentro del conjunto de los tópicos, normas jurídicas positivas”. De este modo los juristas habrían estado mucho más influidos por la dialéctica aristotélica que por la lógica estoica, con algunas matizaciones.

Para Cicerón la tópica no era tanto una teoría del conocimiento (lo que sí era para Aristóteles) como un método empleado para fines prácticos, en tanto que sólo considera la tópica en relación con la retórica o arte de la elocuencia. Ya no se trata de cuestionarse el fundamento de la convicción, sino de forjar un modelo ideal de práctica de la elocuencia.

La tópica es para el jurista romano un método para obtener argumentos capaces de persuadir a un auditorio, como se pone de manifiesto tanto en la Partitiones oratoriae como en la Tópica; argumentos contenidos en una especie de depósitos que Cicerón llamaba loci (trascripción latina del término griego topoi).

Según Cicerón, estos argumentos se clasifican en:

- Los extrínsecos al asunto y los resultantes de la dialéctica: son proporcionados por testimonios, contratos, decisiones de los jurisconsultos, confesiones obtenidas por tortura, etc., es decir, todos los que no son fruto de la imaginación del orador, sino que le son aportados por la causa, argumentos que convencen desde fuera del asunto y que inciden con distinta fuerza persuasiva, según su peso probatorio específico o la autoridad de quien proceden.

- La argumentación o intrínsecos:

Definición o visión de conjunto, enumeración de las partes, etimología, argumentos extraídos de cosas relacionadas con la cuestión de que se trata, nombres de la misma familia, género, especie, similitud, diferencia, carácter contrario, analogía, antecedentes, consecuencias, nociones contradictorias, causas, efectos, comparación con objetos mayores, iguales o menores. Esta argumentación de lugares aportaría, según Cicerón, el número total de la fuentes argumentativas.

Esta clasificación plantea el problema de la elección de los "tópicos" más convenientes para cada caso, pues Cicerón sólo ofrece algunas indicaciones generales. Pero sí hace alusiones a la doctrina del “status” y al "sentido común", la "intuición” o la “naturaleza de las cosas”.

La doctrina del status es un procedimiento para ordenar las cuestiones presentes en cada caso de conflicto y fijar los puntos de discusión de los hechos y del derecho. Con ello se consiguen hallar los diversos medios que permitan llegar a la prueba precisa para apoyar el argumento capaz de dirimir la cuestión. Cicerón acude a esta doctrina del status como una posible vía de selección de los lugares de argumentación.

Se trataría de comenzar centrando el status, punto a discutir, y a partir de aquí se haría necesario seleccionar, de entre todos los argumentos posibles (extrínsecos/intrínsecos), aplicables al tipo de status de que se trata, aquellos más apropiados al caso concreto a dirimir; en el momento de la elección de los más indicados sería necesario poseer un criterio de selección, que sería el "sentido común”, a la vez que pone de manifiesto el rechazo al que se vería sometido cualquier orador que utilizara argumentos “falsos” o “contrarios a las costumbres”. Así como la necesidad de que el discurso se ajuste a “evidencias”.

Esta referencia al “sentido común” plantea la duda sobre si esta doctrina se apoya de verdad en un método propiamente tópico.

Kaser utiliza una apelación al “sentido común” para criticar la tesis de Viehweg, en lo referente a la utilización del método tópico por los juristas romanos. Se muestra de acuerdo con Viehweg en que el pensamiento jurídico romano constituye un método de pensar problemático o casuístico, pero no cree que sea exactamente tópico, apoyado en tópicos determinados y catalogados previamente al planteamiento del caso. Para Kaser, los juristas romanos se habrían limitado a captar las soluciones a los problemas que se les planteaban de una manera intuitiva, aplicando el buen sentido y la experiencia para hallar la solución correcta en cada caso. Kaser observa que el hecho de que los juristas romanos se apoyaran en la intuición y en la inducción explica el que no nunca llevaran a cabo una labor sistemática sobre el derecho ni formularan conceptos jurídicos generales., pese a la presencia de manifestaciones sistemáticas ocasionales, como la Compilación, de Quinto Mucio, y el Sistema, de Sabino.

Sentido jurídico, realismo y tradicionalismo habrían sido los pilares básicos del método de estos juristas, método que descansando en el buen hacer de los jurisconsultos, caracterizaría al Derecho romano como un Derecho de juristas.

Justicia y utilidad son los criterios que guían la labor del jurisconsulto, de modo que éstos actuaban como un buen paterfamilias, desempeñaban su arte como prudentia iuris, analizando lo justo y lo injusto, pero también lo útil y lo que no lo es, para satisfacer sus necesidades. Sin embargo, y pese a la utilización de un método científico al tratar el Derecho, los juristas romanos no realizaron un estudio sistemático del mismo. Tal ausencia de sistema pudo deberse a que el jurista romano no se propuso desarrollar una labor científica, pues el jurista romano, no se sentía como un científico, sino como un sacerdote. Consecuencia de que la jurisprudencia, en su origen, era una actividad propia de los pontífices. El pontifical era el más importante de los colegios sacerdotales y los pontífices eran considerados intérpretes supremos de lo humano y lo divino y tenían competencias en las cuestiones de Derecho sagrado y civil. Como pertenecían a la clase patricia, no estaban remunerados. Características que pervivieron en los juristas clásicos.